Mostrando entradas con la etiqueta Literatura juvenil-romántica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura juvenil-romántica. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de marzo de 2011

La gramática del amor

Hola a todos. Hoy os traigo una novela tan delicada como su autora, Rocío Carmona, y publicada por La Galera. Desde que supe que esta novela iba a ser publicada tuve claro que quería leerla. Me atraía la sinopsis, así como la portada (es mucho más bonita al natural). Tuve la oportunidad de ver y de conocer a la autora y cantante de Nikosia en un concierto que dio en Barcelona, de la que hice una crónica (Aquí). Aquel fin de semana fue maravilloso por varias razones, y una de ellas es porque la voz de Rocío me enamoró. Más tarde la autora nos dedicó a Loving y a mí la novela. Y así comenzó mi aventura con esta novela tan maravillosa.

Después de la separación de sus padres, Irene ingresa en un internado del sur de Inglaterra, situado junto a un acantilado. Allí vivirá con mucho dolor su primer desengaño amoroso, a la vez que ganará un inesperado mentor: Peter Hugues, el profesor más estricto de la escuela, muy atractivo, que se ofrece a enseñarle la «gramática del amor» mediante el estudio de siete grandes novelas del género. Cada miércoles, Irene comentará la lectura de la semana; así, completará siete novelas de autores clásicos, como Goethe y Jane Austen y modernos, como García Márquez y Murakami, de las que sacará lecciones vitales sobre el amor.

Mientras la alumna se enamora poco a poco de su distante profesor, un silencioso pretendiente aspira secretamente a su corazón.

Pero antes de tomar una decisión, Irene deberá aprender los siete secretos de la gramática del amor.

El comienzo de esta historia le podría haber ocurrido a cualquiera de nosotros. Irene sufre un desengaño amoroso que la lleva hasta el borde de un acantilado. Necesita espacio, aire, pero el profesor Hugues interpreta mal sus intenciones y cree “salvarla” de un intento de suicidio que no es tal. Y por si esto fuera poco, sus padres acaban de divorciarse. A partir de aquí se establece una relación entre este profesor tan particular e Irene. Al profesor Hugues se le ocurre una manera para que Irene supere ese primer desengaño amoroso que ha tenido, y nuestra protagonista comienza a replantearse ciertas cosas en su vida.

El planteamiento del profesor puede parecer un poco extraño en un principio: Irene tiene que leerse siete novelas y comentarlas después con Hugues. Y aquí es cuando Irene comienza el viaje hacia la madurez, y donde empieza a verse con otros ojos. Y es que la literatura puede abrir puertas maravillosas, como también puede curar heridas o también puede cambiar nuestras percepciones con el mundo, y en este caso a Irene, como a muchos de nosotros, nos cambia. Del patito feo que se considera que es pasa a ser una chica que gusta a los chicos, algo impensable para Irene. Y no sólo aprende a valorarse como persona, sino que también aprenderá cuál es el rumbo que ha de tomar antes de llegar a un puerto.

Y con tan sólo siete novelas el profesor Hugues pretende que Irene saque una lección del amor. Desde luego soy de la opinión que uno está dispuesto a cambiar si quiere, e Irene lo desea.

Pero en este aprendizaje, Irene se encontrará con varios “problemas” que no se esperaba. Empieza a sentir algo muy fuerte por su profesor, así como también de un compañero, Marcelo, con el que entrena todos los días. Marcelo es un chico dulce y tierno, que así mismo ha vivido algún desengaño amoroso. Pero el tiempo lo cura todo, y más cuando el verdadero amor no ha llegado. Tanto Marcelo como Peter Hugues estarán al lado de Irene para abrir las puertas de su corazón.

¿Qué más puedo decir que esta novela tan deliciosa? Es una obra que es muy agradable de leer, sin grandes pretensiones, pero a la vez con una prosa que atrapa. Todos los personajes están bien definidos. La historia es sencilla, aunque aquí está la magia de ciertas obras, y esta novela tiene magia.

Quizás, lo único que no me ha gustado mucho es que la autora desvela el final de ciertas novelas, que pensaba leerme en un futuro. Por lo demás, es una historia de amor nada empalagosa que deja un buen sabor de boca.

Con la colaboración de la autora. Muchas gracias por el ejemplar.


Próxima reseña: Flores de sombra

miércoles, 12 de mayo de 2010

Temblor

Temblor
Hola a todos. La novela que os traigo hoy la gané en un concurso que organizaron las chicas de Perdidas entre páginas. Se trata de Temblor, escrita por Maggie Stiefvater y publicada por SM. Esta es la primera parte de una trilogía.

Hace años Grace estuvo a punto de morir entre las fauces de una manada de lobos. Sin embargo un lobo de unos inmensos ojos amarillos la salva. Estos lobos tienen una particularidad: durante los meses de calor se convierten en humanos, aunque muy pocos conocen este secreto. Inexplicablemente Grace no sufre esas transformaciones que padece toda la manada.
Desde aquel ataque Grace espera con ansiedad a que llegue el invierno para asomarse al bosque y observar al lobo de ojos amarillos. Ambos se observan en la distancia y se sienten atraídos. Grace conoce a un chico que en apariencia es normal, salvo por el color de sus ojos, que son del mismo color que los del lobo que siempre ha ansiado conocer. Tras un cruce de miradas ya no tienen miedo de ir más allá, pues cruzar el umbral significa abrir las puertas al amor.

Sam necesita el calor para perderse en el abrazo de Grace.

¿Es el abrazo de Grace lo suficientemente cálido para que Sam no se convierta en lobo?

Desde que fue convertido Sam en lobo, años atrás, siempre había anhelado el dulce consuelo de un abrazo cálido. El frío se iba extendiendo cada vez más en su vida, hasta que llegara el momento en que sus días se convirtieran en un invierno perpetuo.

Grace todavía se pregunta cómo es que no ha llegado el cambio en ella, a pesar de poseer ciertas cualidades más propias de un lobo que de un humano.

Grace vive con sus padres, pero es ella quién lleva las riendas de la casa. Sus padres no preguntan, confían en ella, dispone de más libertad que cualquiera de sus amigas. Grace cocina, compra y no se mete en líos… hasta que un día un chico de su instituto muere a manos de una manada de lobos. Una batida de hombres se lanza al bosque para hacer justicia y Grace siente que debe salvar a “su lobo”. Un disparo de lo más afortunado hace que el lobo se convierta en humano. Entonces sus miradas se cruzan, el tiempo se detiene y ambos desean estar juntos.

Sam se entrega a los besos de Grace, pues aunque disponga de poco tiempo hasta la llegada del invierno, no quiere dejar de vivir sus últimos como humano. Grace lo esconde en su habitación, y bajo las sábanas de su cama tiemblan, se aman, cuchichean, se adoran, se huelen, se escuchan, se acurrucan y se entregan.

Pero como las buenas historias de amor hay que paladearlas poquito a poquito. En todo momento sabemos cómo se sienten Sam y Grace, Grace y Sam. Temblamos, reímos y deseamos abrazar a Sam para que el invierno no lo alcance. Y es que Sam es como ese osito de peluche con el que dormíamos cuando éramos pequeñas. Ansiamos acariciar la suavidad de su pelaje, deseamos que nos mire con la ternura con la que mira a Grace y no podemos evitar oler su aroma a almizcle.

¿Qué decir de Grace? Ella es valiente, decidida y está acostumbrada a sacarse las castañas del fuego. No se amilana ante las dificultades. Aprieta los dientes y mira hacia adelante. Gracias a Grace podemos escuchar los versos que Sam le susurra al oído. Advertimos, al igual que Grace, el aliento de Sam recorrer nuestro cuello, y entonces ya no sólo tiemblan nuestros protagonistas, también lo hacemos nosotros.
Una de las cosas que me gustó cuando tuve el libro en mis manos es la maravillosa edición que tiene. Tanto la portada como sus páginas interiores. Es como perderse en un bosque en el que poco a poco van cayendo las hojas hasta que el invierno llega.

La única pega que le veo es que el principio es lento, no hay acción, pero salvando esa pequeña pega, la lectura de esta historia es una delicia, que con el tiempo se va posando.

Próxima reseña: Los hijos de las tinieblas