martes, 31 de julio de 2018

Entrevista a Juanjo Grau


Entrevista a Juanjo Grau

Hola, Juanjo. Me gustaría agradecerte que contestes estas preguntas para este espacio. Es un placer para mí poder contar con tu talento en este blog.

1— ¿Quién es Juanjo Grau?
Empezamos fuerte, ¿eh? ¿Llega uno a conocerse realmente? Te puedo contar lo que sé, que no sé si se corresponde con la realidad que otros perciban.
Nací hace cuarenta y ocho años en Valencia, me crie en Mallorca y volví a Valencia a terminar mis estudios universitarios (soy licenciado en ciencias biológicas). Pero ya desde adolescente estaba infectado por el virus del teatro, así que fue terminar la carrera y lanzarme de lleno a la vida farandulera, en la que estoy desde entonces, acompañado de Anabel, mi pareja desde esa época. Juntos y por separado hemos hecho casi de todo en este oficio: Teatro, café teatro, teatro de calle, animación, cortometrajes, algo (poco) de cine y TV y, sobre todo, teatro infantil y payasos. Yo, además, también hago magia.
Hace algunos años ella se lanzó a las aguas de la literatura, convirtiéndose pronto en una novelista reconocida. De ella fue la descabellada idea de que yo también podía escribir una novela. Y, mira por dónde, una vez más, ella tenía razón, demostrando conocerme mejor que yo mismo. Aunque si fui capaz de llegar hasta el final es porque me sometí al estricto plan de trabajo que planificó ella para mí.

2— Cuéntanos qué podemos encontrar en Llámame Berta.
LLÁMAME BERTA es una novela negra que indaga en algunos aspectos oscuros, crudos y brutales del ser humano. Narra la historia de una venganza a lo largo del tiempo.
Por un lado está la historia de dos hermanos adolescentes que, a mediados de los años noventa, son apostados por su padre, alcohólico y ludópata, en una timba clandestina y viven un infierno marcado por el sexo, los abusos y la crueldad.
Por otro lado, en el presente seguimos la historia de la inspectora Pascal que se ve involucrada en la investigación de una serie de crímenes que afectan muy de cerca a su familia y que suponen el regreso de los fantasmas de su pasado, que ella creía definitivamente enterrados, y que vuelven para ajustar las cuentas que quedaron pendientes.
Es un thriller con mucha acción, suspense y sorpresas. Espero no solo que guste a los lectores, sino que les emocione y les remueva cosas por dentro.

3— ¿Qué novelas han marcado tu recorrido literario?
Bueno, hablar de recorrido literario cuando acabo de empezar en esto me parece un poco fuerte. Pero si lo que me preguntas es por cuáles son mis libros o autores favoritos, podemos ir por ahí.
Soy un lector muy disperso y caótico, con intereses muy variados. Me gusta la ciencia ficción, también, aunque algo menos, el género negro, especialmente los clásicos, también la no ficción y el ensayo, divulgación científica principalmente, aunque también me ha dado por ensayos sobre movimientos sociales y, últimamente, feminismo. Y, por supuesto, los comics son una de mis grandes pasiones.
En cuanto a autores, va por épocas o rachas, pero citaría a Terry Pratchett, Stanislav Lem, Alan Moore, Will Eisner, Garth Ennis, Mark Millar, Naoki Urasawa, Akira Toriyama, Carlos Giménez, Manuel Vázquez, Quino,… ¡Uf! Vamos a parar, porque si sigo te colapso el blog.
En estos momentos estoy enfrascado en la tercera parte de la saga Nacidos de la Bruma de Brandon Sanderson, El héroe de las Eras.

4— ¿Qué novelas, cómics han influenciado en Llámame Berta?
Esta novela parte de una idea inicial de Anabel que fuimos desarrollando juntos y que tuvo que aparcar por culpa de otros proyectos. En ese momento fue cuando ella sugirió que podía escribirlo yo. Ya en esa primera fase, la idea me evocó algunas obras, concretamente dos comics: MONSTER, de Naoki Urasawa, por la relación de los dos hermanos ante unas circunstancias terribles, y  BLACK KISS, de Howard Chaykin, sobre todo acerca del secreto que rodea a uno de los personajes.
Por supuesto, no pude quitarme de la cabeza CUERVO NEGRO, de Anabel Botella. Aunque mi implicación en aquella fue mucho menor, también participé en su corrección y con algunas sugerencias. De acuerdo con Anabel, busqué que esta tuviera un tono similar.
5― ¿Cómo definirías a tus personajes?
Ante todo son unos supervivientes.
 
6― ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir?
Aún no he desarrollado el oficio suficiente como para tener manías propias. Durante este proceso, mi principal objetivo era evitar al máximo cualquier elemento que pudiera distraerme. Soy muy disperso y tiendo a distraerme con facilidad. Ya en mis años universitarios, en época de exámenes, me las veía y me las deseaba para maximizar mi productividad en el tiempo del que disponía. Ha sido un poco como regresar a aquellos años.

7― ¿En qué proyectos estás embarcado ahora mismo? ¿Vas a tocar otro tema o seguirás con literatura negra o por el contrario nos regalarás una novela de terror?
No tenía previsto desarrollar una trayectoria literaria. Esto nació como algo excepcional, aunque una vez te pones… Sí que me gustaría probar con otros estilos y géneros. Tal vez relatos o novela corta. Y, desde luego, sí que había pensado en explorar el terror. Pero, bueno, ya se irá viendo.
No quiero abandonar mi auténtica y real vocación, la interpretación, aunque en ese campo dependes de muchos factores que escapan a tu control y eso te provee de mucho tiempo que puede utilizarse, entre otras cosas, para escribir.

8― ¿Ves esta novela en la gran pantalla o en una serie de televisión?
Por supuesto. Y ojalá alguna avispada productora se dé cuenta. Cuanto antes, mejor. Incluso si llegara a concretarse algo, espero poder participar como actor.

 9― Un motivo para comprar Llámame Berta.
Pues porque está muy bien. Va a gustar, inquietar y hacer pasar un buen mal rato. O eso espero. En ello he puesto muchas energías.


5 preguntas cortas:
—¿Qué libro relees de vez en cuando?
No soy de releer, aunque tengo ganas de volver a leer de un tirón, cuando esté completa, toda la serie de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. Y sí que vuelvo de vez en cuando a Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons. Me impuse hace tiempo leerlo por lo menos una vez al año.

—¿Qué libro no has leído ni tienes ganas?
Le he dado un par de oportunidades a El nombre del viento, de Patrick Rothfuss, pero creo que ha llegado el momento de claudicar. No he podido con él.
Tampoco creo que lleguen a darse las condiciones para que tenga entre mis manos nada de César Vidal o Pío Moa.

—Una frase que te defina.
No recuerdo ahora ninguna cita célebre en esa línea, pero para mí, la risa, el humor y la comedia son lo único en la vida que merece la pena ser tomado en serio.

—¿Qué no soportas de ti?
He madurado lo suficiente como para aceptarme tal cual. No diría que no lo soporto, pero me gustaría poder librarme del hábito de morderme las uñas y las cutículas. No tanto por las molestias que me provocan, en forma de heriditas, que también, sino porque a Anabel le saca de quicio. Y detesto la idea de hacerle sufrir de cualquier manera.

—Una comida.
El cocido de Anabel. Se me queda cara de tonto cuando lo como. Seguido muy de cerca por mi Arròs al forn.



Juanjo ya ha llegado a los 100 seguidores en su página de Facebook. Para celebrarlo va a sortear un ejemplar firmado de "Llámame Berta".
Es solo para residentes en España, pero si se llega a los 500 sortearé dos ejemplares y el sorteo será internacional.

Para entrar en el SORTEO:

-Tienes que ser seguidor de su página de Facebook

-Deja un comentario en la entrada de la publicación de su página de autor en Facebook diciendo que Participas. https://m.facebook.com/JuanjoGrauEscritor/
-Etiqueta a dos amigos.
-Sube una foto de la compra del eBook.
-Si lo has adquirido mediante Kindle unlimited sube una foto que acredite que has leído más de la mitad.

Tienes hasta el 12 de agosto para participar.
Mucha suerte a todos.
Si os gusta la novela negra dadle una oportunidad porque estoy segura de que os va a sorprender.

Podéis adquirirlo AQUÍ

jueves, 26 de julio de 2018

Llámame Berta, de Juanjo Grau

Hola a todos. Hace mucho tiempo que no me pasaba por aquí. Hoy vengo con una noticia que me hace especial ilusión. Juanjo Grau, para quienes no lo sepáis es mi pareja, acaba de publicar su primera novela. Es de género negro y se titula: Llámame Berta

Puede que no sea objetiva con esta novela, pero os aseguro de que vale la pena leerla. 



Os dejo la sinopsis: 

Todos podemos tener un asesino en nuestro interior. Para que se manifieste basta solo un momento, un clic provocado por las circunstancias o la casualidad.

A mediados de los noventa, dos hermanos adolescentes, Álex y Tony, son apostados en una timba clandestina por su padre, un alcohólico ludópata. Uno de ellos queda a merced de Yuri, un excéntrico multimillonario ruso con una perversa obsesión por un antiguo amor de juventud que se llamaba Berta. El otro pasará un terrible periplo en un exclusivo prostíbulo hasta que Yuri lo consiga para su particular y depravado harén.

En la actualidad, la inspectora Pascal se reencontrará con los fantasmas de su pasado y tendrá que enfrentarse a ellos para evitar que acaben con todo cuanto ama cuando se vea involucrada en la investigación de un crimen que afecta a alguien muy próximo a su familia.

Cuando creía haber dejado el infierno atrás y rehecho su vida, el pasado de Pascal se empeña en regresar en una espiral de crímenes para ajustar las cuentas que quedaron pendientes.

Enlace de compra: Llámame Berta


Si tenéis el Kindle Unlimited podéis leerla gratis. 

La portada es de Pepe Ayuso. 

martes, 24 de julio de 2018

Laëtitia o el fin de los hombres


Laëtitia Perrais tenía dieciocho años cuando fue violada, asesinada y descuartizada la noche del 18 de enero de 2011. Dos días después, la policía detuvo al asesino, pero este se negó a confesar dónde había escondido el cadáver, que tardó semanas en aparecer. El crimen llegó a los periódicos y conmocionó a Francia. De ahí saltó a la política, y el entonces presidente Nicolas Sarkozy, en un gesto de oportunismo populista, apuntó hacia los jueces y las fisuras del sistema judicial, porque el asesino acumulaba un largo historial de detenciones previas. Recomponiendo las piezas del puzle, este libro desgarrador aborda el macabro crimen, la reacción política, social y judicial, la personalidad del asesino y la investigación policial, pero sobre todo reconstruye la historia de la chica asesinada a través de sus mensajes en las redes sociales, del testimonio de su hermana gemela y del entorno en el que vivió. Y aparece la figura de alguien que llevaba mucho tiempo padeciendo la violencia masculina: hija de un padre que abusaba de su mujer, adoptada por una familia cuyo progenitor violó a varias chicas, incluida su hermana, Laëtitia ya era, mucho antes de saltar a los titulares de los periódicos, una víctima. 

Hay libros que llegan a las librerías en el momento adecuado, perfecto. Hay libros que parecen el resultado de un momento concreto y de un sentir general y que, además, consiguen hacerse un hueco en esta sociedad ruidosa y plantear un debate lúcido, furioso. Hay libros que deberían existir sólo porque nos hacen mejores personas, más conscientes de las injusticias que nos rodean, más sensibles al dolor de los otros. Y sí, hay libros que deberían estar en todas partes, que deberían ser leídos por muchos (o por todos) porque nos cuentan en qué nos estamos convirtiendo. Hablo de Laëtitia o el fin de los hombres, de Ivan Jablonka, publicado por la exquisita editorial Anagrama y donde se narra, con herramientas periodísticas, sociológicas y literarias, la violación y asesinato de una joven, Laëtitia, de 18 años, en una pequeña localidad francesa. El caso no sólo conmocionó a la opinión pública sino que provocó hasta la misma intervención de Sarkozy, que culpó a los jueces por haber dejado en libertad a un joven, el asesino, con un larguísimo currículum de detenciones previas. Y lo más importante es que obligó a una sociedad del primer mundo a mirar a la cara a una lacra mortal: la violencia masculina.
           Esta novela puede oler a A sangre fría, de Truman Capote, y a otros ejercicios literarios –cercanos a la crónica de sucesos- que se entremezclan con la literatura. No es gratuito. El autor lo hace de forma consciente para conseguir su objetivo: construir una historia (un cuento) que nos permita conocer a una víctima (un personaje), de la que sabemos que nació en una familia complicada, que es dada en adopción junto a su hermana gemela a un hombre que había violado a varias chicas. El recorrido vital de esta joven, cuajado de penurias, soledades y desapegos, forma el esqueleto de este reportaje novelado o de esta novela periodística donde lo importante es la víctima, las circunstancias que la llevan a convertirse en una joven vulnerable y con importantes carencias afectivas, derrotada siempre por un monstruo feroz: la violencia masculina, la agresividad y el abuso que nace de ellos y que las mata a ellas. Y sí, a través de la pobre Laëtitia, entendemos la sociedad francesa actual, que bien podría ser la nuestra, entendemos unos patrones de conducta que parecen normalizados y nos echamos las manos a la cabeza por las pocas posibilidades de escapatoria que tiene alguien con el pasado de la víctima. Y en un tiempo en el que se ensalza a los verdugos, el autor nos enseña (nos facilita, nos invita) a empatizar con la víctima, a mostrárnosla para que sea ella la que reciba nuestra admiración, nuestra ternura y nuestra comprensión
            Laëtitia o el fin de los hombres no es sólo –ni por asomo- un exhaustivo trabajo de investigación, documentación o reflexión sino un ejercicio literario de primer orden. La historia está contada con pulso, con ritmo y con corazón; las palabras parecen al servicio de un bien mayor: el de concienciar a los lectores, el de darle algún tipo de justicia poética a la víctima. La información se va mostrando a lo largo de todo el libro porque el autor ha hecho un concienzudo trabajo de recopilación –hay desde entrevistas a mensajes por internet-, pero su virtud como escritor es que sabe exponer las cosas, sabe dar los datos y sabe invitar al lector a que forme sus propias conclusiones. La prosa es depurada, limpia y precisa y se estructura en capítulos cortos en los que no se sigue una línea cronológica sino que sólo se intenta que entendamos que Laëtitia no fue una joven con mala suerte en un momento concreto de su vida, sino que vivió asediada por el machismo, por la violencia machista, desde niña.
            Sí, hay libros que saben contar el dolor y la impotencia, hay libros que salvan porque gritan y porque nos escandalizan. Laëtitia y el fin de los hombres es la historia de una pobre joven violada y asesinada, pero es también una reflexión sobre la sociedad que estamos construyendo –sobre lo que somos y lo que consentimos-, sobre la masculinidad y la pobreza, sobre un sistema que hace aguas, sobre gente que parece que nace para sufrir. Esta novela es un ejercicio periodístico-literario de altura, porque sólo los grandes autores son capaz de hacer esto: de conmover, de hacer llorar. Y de hacernos mejores personas. ¿Para qué, si no es para esto, sirve la literatura?

                                                                                                               Daniel Blanco