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lunes, 11 de octubre de 2010

El final del Ave Fénix

Hola a todos. Hoy traigo una reseña de una novela que leí este verano y que fue todo un descubrimiento para mí, a pesar de tener un poco de miedo por si no me gustaba, ya que conocía a la autora. El final del Ave Fénix fue finalista al premio Planeta en 2008. Sin embargo mis recelos se disiparon tras leer el maravilloso prólogo que nos regala Marta Quèrol, la autora, y ahora reeditada por Aladena.

Portada de Aladena

El final del Ave Fénix es la historia de dos familias, los Lamarc y los Compay, que por circunstancias de la guerra civil, se verán obligadas a compartir ciertos momentos de la historia de España. A partir de aquí, la vida de Elena, la hija mayor de una familia acomodada, los Lamarc, se entrecruzará con la vida de Carlos, el menor de los Compay. Logran vencer los convencionalismos sociales, a pesar de la firme oposición de los Lamarc.


Conocí a Marta Quèrol en la presentación del libro de F. Javier Castro Miranda que el autor hizo en Valencia, en marzo de este mismo año (El Ritual. Proyecto R-21, una novela estupenda y muy recomendable, por cierto). Habíamos quedado con el autor para conocernos antes de presentar la novela. Mientras caminábamos por El paseo Russafa Marta le comentaba a Javier que una parte de la novela se desarrollaba en una de las tiendas de este paseo, pues casi toda la trama se desarrolla en Valencia. Javier alabó la fuerza del prólogo, y sus palabras fueron tan contundentes, que decidí darle una oportunidad y comprar la novela en la feria del libro de Valencia.


Tras un prólogo sacado desde las entrañas vamos conociendo la historia de estas dos familias y las circunstancias que rodearon las vidas de Elena y de Carlos. El final del Ave Fénix es el retrato de las miserias una familia acomodada que vive de puertas hacia fuera, de las penalidades que sufrieron muchas familias tras la guerra civil, de la soledad en la que vive Elena, de los sueños de Carlos, de los continuos reproches, de la tormentosa relación de los padres de Elena, pero sobre todo, yo me he quedado con la angustia de aquellos sentimientos que quedan guardados en el fondo de nuestra alma.


Esta novela tiene el sabor de las antiguas historias costumbristas, aunque con mucho más peso en la parte dialogada, que la hacen muy ágil y tremendamente adictiva. En algunos momentos me daba la sensación de leer una crónica de esta época, aunque mucho más interesante por todos los entresijos que nos va relatando Marta. En este aspecto encuentro que la novela podría adaptarse para una serie de televisión.


Una de las mejores cartas de presentación de esta novela es cómo ha armado la vida tanto de Elena como de Carlos, unos personajes con fuerza, creíbles, bien construidos, que respiran con cada página que lees, y con los que sufrimos cuando ellos sufren. Yo creo que aquí está la grandeza de una buena historia, sin trampas por parte del autor, pues en este caso, Marta sabe llevar muy bien las riendas de la trama y no se deja arrastrar por el sentimentalismo.


No hay personaje que no me haya parecido interesante. Todos tienen su por qué, todos juegan un papel importante en la vida de Elena y de Carlos, y aunque les cuesta reconocerlo, vemos cómo las decisiones que han tomado en algunos momentos de la trama pueden hacer que adopten ciertas actitudes que detestan del ambiente en el que se han criado, y que al final reproducen sin poder remediarlo.


Puede parecer una historia sencilla a simple vista, pero la trama da mucho juego, y Marta sabe muy bien hacia donde quiere ir y qué quiere mostrar. No sé si se podría considerar como una historia de amor, que lo hay, aunque también es una novela que plantea un momento muy difícil en la vida de las mujeres, como fue la posguerra en España. Elena se rebela ante muchas de las injusticias que sufrían nuestras madres y abuelas, y este es uno de los aspectos que más me gustan de esta historia, aunque no es el único.


El único punto “negativo” que podría tener esta novela es la edición que yo he leído (Centurione), ya que se publicó sin corregir las erratas que tenía. Para mí lo que cuenta es que El final del Ave Fénix es una buena novela y este hecho te hace olvidar la jugarreta del editor. Afortunadamente otra editorial volvió a apostar por ella y desde esta semana estará en la calle con una nueva portada y con una edición cuidada. Si queréis acertar con un buen regalo, ésta es una buena lectura.


Próxima reseña: Cuentos de Bereth II