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viernes, 9 de junio de 2017

Mundo Sueño: I. La oniromarca secreta, Pilar Pascual


SINOPSIS: Los padres de Rebeca han desaparecido sin dejar rastro y ella ha tenido que ir a vivir con su abuelo, el profesor Balvatin. Se siente desorientada y perdida en la vieja y peculiar casa de este, un anciano distante y frío al que no ve desde que era muy pequeña.
Rebeca descubrirá pronto que la desaparición de sus padres no es casual y que ella misma está en peligro. Su realidad se desmoronará para transportarla a una realidad oculta, a un secreto milenario que ha estado relacionado con sus ancestros desde el principio de los tiempos, y por el que será perseguida por inesperados y peligrosos enemigos.
«Mientras haya una sola persona que sueñe, sus sueños podrán germinar y echar brotes en ambos mundos. La imaginación es una gota de sueño que Morfeo dejó en cada uno de nosotros, y que de padres a hijos se va heredando, a veces con más fuerza, a veces con menos. Gracias a ella, lo que una vez estuvo unido podrá volver a estarlo.»
Hay libros que son pura magia y que te hechizan desde que los abres. Este es uno de ellos. Hacía tiempo que no me sumergía en una novela de fantasía y me lo pasaba tan bien. Me ha hecho regresar al momento en el que descubrí, con doce años, La historia interminable y Momo. De vez en cuando me gusta descubrir pequeñas joyas que me hacen recordar a la niña que fui.

Los hombres que han perdido los sueños viven esclavizados por sus pesadillas, por eso se necesita personas que no tengan miedo a soñar, como es el caso del profesor Balvatin, abuelo de Rebeca. Abel, un Sinsueño, tiene oscuras intenciones, Quiere acabar con el mundo de los sueños. Hace años mantuvo una lucha con el profesor Balvatin, de la que salió malparado. Aun así, no ceja en su empeño de separar el mundo de los sueños del mundo de la vigilia. Para ello pretende acabar con todos aquellos que tienen la Oniromarca. Rebeca tiene una y es muy poderosa, incluso más que la de su abuelo. Sin embargo, tiene que saber qué hacer con ella. Es así como empieza para Rebeca una aventura junto a Nicolás por Mundo sueño, mientras que su abuelo y la señora Guilmaril se quedarán en este mundo para vigilar a Abel y a los Sinsueños.

No es la primera vez que leo una novela que evocan a los clásicos que leía en mi niñez. En algunos momentos la lectura me recordaba a Momo, uno de mis libros de cabecera cuando era pequeña. También puede recordar a esa historia con un mundo paralelo, Fantasía, de La historia interminable. Tanto en Fantasía como en Mundo sueño, las historias son interminables, siempre y cuando haya alguien que quiera cruzar estas fronteras.

Desde el inicio de la historia la novela tiene un ritmo ágil y un lenguaje muy cuidado. La autora sabe a qué público se dirige y para quien escribe. No por ello los adultos dejamos de disfrutar de esta magnífica obra. Me ha gustado ver la evolución de Rebeca y cómo se relaciona con Nicolás. Si bien al principio encontramos a una Rebeca asustadiza (acaba de perder a sus padres), a lo largo de la novela vemos cómo va creciendo no sólo como persona, también como la heroína que está llamada a ser. Gran parte del mérito se debe a que esta aventura no la hace sola, la hace con Nicolás, Nuck y algunos personajes más que conoceremos a medida que avanza la trama. Porque esta historia es también un canto a la amistad, un canto a no perder nuestros sueños.

Como en muchas ocasiones en las que he leído este tipo de novelas, me cuesta definir a qué público va dirigido, pues si bien al inicio es más infantil-juvenil, al final tenemos la percepción de que es más madura de lo que al principio parecía. Lo bueno de leer historias de fantasía es que va dirigida a todos los públicos (siempre y cuando te guste la fantasía y entres en ella). Por lo demás, recomiendo esta novela para los amantes de la aventura.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Almost Blue


Cuando Carol se muda a la ciudad de Oxford obligada por su familia, no imagina que su vida se cruzará con la de Oliver Tawson, un chico que desde el primer momento le deja muy claro cuáles son sus intereses, un chico... peligrosamente perfecto. Acostumbrada a vivir siempre a la sombra de su hermana, Carol deberá aprender a querer y a ser querida, a luchar por sus sueños. Y, cuando la vida la zarandee y le dé un golpe, tendrá que creer en lo imposible.
 Aviso: me notaréis especialmente críptico en esta reseña. No es que me esté haciendo el misterioso ni el interesante; lo único que no quiero es desvelar ningún spoiler, destriparos el argumento y aguaros la sorpresa. Escribirla será más difícil que cruzar un campo de minas y salir enterito porque el argumento está plagado de quiebros inesperados, de delicadas vueltas de tuerca desde casi la página cien. Vamos allá.
            Los ingredientes para una novela juvenil romántica con ciertos toques paranormales están claros desde hace tiempo: chico conoce a chica –con frecuencia chico guapísimo se fija en chica normalita-, chico y chica se juran amor eterno, chico y chica se enfrentan a un obstáculo más grande que sus propias vidas y bueno… el final ya se lo imaginan; y todo esto en un escenario en el que cabe la magia, lo extraño, lo extravagante. Almost Blue, publicado por la editorial Edebé –y en librerías a partir de mañana- y escrito por Alicia Roca, apuesta fuerte por este género con la historia de Carol y Oliver, a la que consigue insuflarle ritmo y, sobre todo, innegables dosis de tensión. Carol viaja a Oxford porque sus padres quieren que su hermana 'la perfecta' estudie en la mejor Universidad. Una vez allí, el chico más guapo, que además hace remo, se fijará en ella; y empezarán una relación con más obstáculos que alegrías. Esta novela se acerca más al drama que al romanticismo; tira más de las lágrimas que de las sonrisas.
            Dicen por ahí, y estoy absolutamente de acuerdo, que recuerda a ciertas películas famosísimas –que tampoco puedo nombrar- que hablan de las almas gemelas, del amor más allá del amor, de los compromisos que duran siempre. Y lean bien: siempre. La autora nos lo pone fácil porque usa un lenguaje sencillo, ágil; una trama que avanza a buen ritmo, y pocos personajes y bien definidos. ¡Un aplauso para la abuela de Oliver, que tiene un carisma especial! Pero atención, es en su fuerza donde puede estar su punto débil: el asombro que provoca con ciertos giros (como piruetas con doble salto mortal), es tan grande que uno puede desconectar de la trama. Alicia Roca es consciente de que tiene temas potentes entre manos y se lo juega todo a una carta: tira por el camino más insospechado y se atreve con un final tan peculiar como chocante. Yo, os lo confieso, aún no lo he asimilado. Os quedaréis con la boca abierta, con la sensación de que en Almost blue la magia se manifiesta casi de cualquier forma. ¿Hasta de la más inverosímil?
            Esta novela, que cuenta con una ambientación muy reconocible, habla del amor, sí, pero desde una perspectiva blanca e inocente, asequible para todos; además, me gusta que aborde ciertos temas paranormales, porque invita al lector a plantearse algunas cosas importantes, a debatir, a pensar y a posicionarse. La historia de amor, como la gran mayoría, se desarrolla entre la seducción melosa y el drama. ¿Qué enamorado no es empalagoso? Pues todos, yo el primero.
Almost blue conecta a la perfección con el amor idealizado de los adolescentes, con el más difícil todavía y con una lucha encarnizada –y a contrarreloj- por defender un compromiso mágico. ¿Y qué pasa con las novelas con cierto toque paranormal? Que son una elección arriesgada, porque uno entra en la historia de cabeza o no es capaz de empatizar con la evolución de los hechos. Lo que no se les puede negar a Alicia Roca y a Edebé es la valentía, y las ganas de ser original.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Erik Vogler y los crímenes del rey blanco


Para el estrafalario Erik Vogler, maniático del orden y la pulcritud, las cosas no podían empezar peor aquellas vacaciones de Semana Santa: en lugar del soñado viaje a Nueva York con su padre, iba a tener que pasar esos días con su abuela, la rara, ésa a la que no le une nada. Aun así, ni en su peor pesadilla el obsesivo y temeroso Erik hubiera imaginado que se vería involucrado en los asesinatos en serie que estaban conmoviendo a toda Alemania.  
Cosas de la edad. Cada vez pienso más en mi niñez: en qué fascinante me parecía el mundo –el mío y el de los adultos-, en qué sencillo era vivir –jugar, hacer deberes, comer chucherías- y en lo mucho que me gustaba mi ridícula biblioteca, de no más de cincuenta ejemplares, pero que a mí me parecía un tesoro. Ordenaba y reordenaba mis libros cada sábado, les quitaba el polvo con un pincel, leía las notas que metía entre las páginas y en las que escribía algo sobre él: me ha gustado, me ha aburrido, en la página 125 se pone mejor. Allí estaban La isla del tesoro, La historia interminable o los cómics de Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón y Tintín, al que sólo le veía la gracia por momentos. Os reconozco que hacía años que no leía literatura infantil –a excepción de algún cuento a algún niño alguna noche- y que tenía curiosidad por volver a hacerlo por el reto que me suponía empatizar con el Daniel de diez años, ése al que casi ni recuerdo y al que me gusta ver en las fotos antiguas. Hoy os hablo de Erik Vogler y los crímenes del rey blanco, de la escritora Beatriz Osés y publicado (con mucho mimo) por Edebé como la primera entrega de una serie. Es una novelita negra para niños –parece un oxímoron*, pero no lo es-, que también puede leerse como comedia y que a ratos se convierte en un thriller paranormal. Sí, el joven Vogler, un protagonista tan repelente-excéntrico-rarito que uno no sabe si compadecerse de él o zarandearlo para que espabile, se pondrá tras la pista de varios asesinatos de adolescentes que se están sucediendo en Alemania.

Que no salten las alarmas: es un libro para preadolescentes, aunque hable de asesinatos, de investigaciones, de fantasmas que se aparecen al otro lado de la ventana. (¿Acaso no ven cosas peores en los telediarios?). Beatriz Osés firma una historia inteligente y atrevida, muy adecuada para el público al que va dirigida, con un humor finísimo y donde brillan, sobre todo, los personajes. Erik Vogler, nuestro joven protagonista, ordena las prendas de su armario por colores o por orden alfabético, es pulcro, meticuloso y un poco obsesivo. Por eso, se queda de piedra cuando su padre le dice que sólo queda un billete para ir a Nueva York y que se va solo –¡eso es amor de padre!-, así que su hijo tiene que mudarse con su abuela, la que va a su aire. La anciana no lo entiende a él, ni él le pilla el punto a la anciana. Y será ahí cuando se le aparezca un fantasma muy peculiar que lo pondrá sobre la pista de unos asesinatos. Este libro sigue la estructura clásica de una novela de misterio, con referencias muy curiosas al ajedrez, a la música clásica y a los fenómenos paranormales, todo muy bien mezclado. Pero sobre todo, nos encontramos con una prosa cuidadísima, una narración concisa y delicada que le da a la historia un plus (enorme) de calidad.

Vamos a ver, estamos hablando de una novela de 150 páginas –a letras grandecitas- dirigida a niños a partir de doce años –yo diría que incluso a partir de diez-. No os esperéis un argumento complicadísimo con grandes giros ni sorprendentes vueltas de tuerca: no, todo fluye por los cauces normales, sencillos. Erik Vogler y los crímenes del rey blanco es una historia interesante, bien hilada y escrita de forma impecable, que yo he leído con curiosidad y que el Dani de diez años hubiera disfrutado muchísimo. Este libro tiene algo maravilloso: su protagonista, tiquismiquis y escrupuloso y remilgado, que me divierte mucho en la literatura, pero al que yo no querría tener en mi casa en un intercambio de verano. Y sí, espero con ansias las siguientes entregas de este detective de andar por casa. Ahora que llega la época de las larguísimas cartas a los Reyes Magos, tened este librito en cuenta. Por cierto, qué edición más cuidada y qué ilustración tan acertada –felicidades, Iban Barrenetxea-. Ay, qué gusto cuando las cosas se hacen bien.

*Oxímoron: usar dos términos de significado opuesto en una sola expresión. Por ejemplo: vida muerta, hielo que quema, novelita negra para niños...


jueves, 6 de junio de 2013

Alfred & Agatha, Los diez pájaros Elster, Ana Campoy

Hola a todos. Hoy os traigo la reseña de una novela para los más pequeños de la casa. Se trata del primer volumen de las aventuras de Alfred & Agatha, Los diez pájaros Elster, de la autora Ana Campoy y publicado por Edebé.


SINOPSIS: En esta primera entrega, Alfred vivirá la aventura más increíble que jamás hubiera imaginado. Junto a Agatha y su perra Morritos Jones, investigará la desaparición de las diez joyas Elster, unas lujosas figuras con forma de pájaro. Y los tres se verán implicados en un caso de auténticos detectives cuando la dueña de las joyas, la vieja señora Elster, también desaparece.

Alfred nunca hubiera pensado que saltaría en tirolina, que se colaría en una mansión a escondidas ni que sobreviviría a un ataque de pájaros hambrientos. Pero lo que jamás habría creído es que gracias a esta aventura, lograría encontrar amigos de verdad.
La autora, Ana Campoy, amante del séptimo arte, ha querido hacer un guiño al cine y a la literatura llamando a sus protagonistas Alfred (en honor al director de cine Alfred Hitchcock) y Agatha (en honor a la novelista Agatha Christie). A partir de aquí, la autora ha imaginado cómo sería la vida de estos dos niños si se hubieran conocido.

Alfred&Agatha es una novela muy bien planteada desde la primera página, con dos protagonistas muy diferentes, aunque se complementan a la perfección. Nos presenta a un Alfred inquieto y soñador. La otra protagonista es Agatha, una niña adinerada, con una mente despierta y segura en sus decisiones. En este equipo hay otro personaje casi tan importante como Alfred y Agatha. Se trata de Morritos Jones, una perra a la que solo le falta hablar.

Durante la trama la autora hace gala de su pasión por el cine y va dejando detalles para los amantes, que como yo, aman este arte. Hace una buena combinación entre el cine y la literatura, otro detalle que es de agradecer. Además, la narración es ágil y mantiene al lector en todo momento pegado a sus páginas.

Otro elemento a destacar es el lenguaje que usa la autora en esta primera entrega. Sabe en todo momento qué quiere contar y a quien dirigida la novela. No escatima en utilizar adjetivos “raros” que obligan al lector de menos edad a visitar el diccionario.

Con esta novela Ana Campoy me ha convencido, no ya solo porque maneja muy bien la trama de suspense, sino también porque ha creado a dos personajes entrañables. Este tipo de novelas me recuerdan a las lecturas que leía con pasión en mi niñez como son Los cinco, Los tres investigadores o Los Hollister, por poner un ejemplo. Tanto aquellas lecturas como esta que nos ocupa son de largo recorrido y le auguro un buen futuro.

Solo me queda decir que estas novelas son estupendas para los chavales de diez u once años, aunque como todas las buenas historias, esta también la recomiendo para todos aquellos que aún conservan un espíritu más joven.