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jueves, 1 de octubre de 2015

Casualmente Valentina: Elena Garquin


SINOPSIS: Benavente, 1886. A Rafael Mejía la vida le sonríe. Es un hombre de éxito, joven, atractivo y arrogante, y acostumbra a conseguir lo que quiere en un abrir y cerrar de ojos, tanto en los negocios como en el placer.
Valentina, la humilde empleada de una posada de dudosa reputación, será su siguiente víctima. Una muchacha tan dulce como hermosa por quien se siente irremediablemente atraído, hasta el punto de convertirla en la principal candidata para ocupar su cama, sin imaginar que, con ella, comenzarán sus problemas.
Para Valentina, la impactante aparición de Mejía provoca un enorme cataclismo en su apacible vida. Resuelta a no sucumbir al enorme embrujo que ejerce sobre ella, combatirá su oscuro atractivo de la única forma posible: conquistando un duro corazón que él presume de no poseer.
Desde los fastuosos salones del Casino de Benavente hasta el oculto corazón de la sierra de la Culebra, Valentina seguirá a Mejía en un viaje plagado de peligros y sombras de los que Rafael la intentará alejar, pero ¿será capaz de eludir con la misma fuerza el poder del amor?
Casualmente Valentina es la segunda novela que leo de esta autora y debo decir que ambas historias me han gustado mucho. Puedo decir que Elena Garquin es una autora a tener en cuenta, siempre que te guste este género, claro. Tanto esta como la anterior sitúa la trama a finales del Siglo XIX, una época que la autora parece dominar bien.

Rafael Mejía es un hombre apuesto, engreído, orgulloso y las malas lenguas dicen de él que es un buen amante. Sin embargo, no se quiere comprometer con ninguna mujer. Hace años que cerró las puertas de su corazón al amor. Hasta que llega Valentina, una mujer con carácter, dulce y que tiene las ideas muy claras. Una mujer que le hará replantearse sus verdaderos sentimientos. Valentina puede llegar a ser también culta o deslenguada según las circunstancias. En ocasiones se muestra como una señorita bien educada, aunque en otras tiene el lenguaje propio de una meretriz. De hecho trabaja como cocinera en un burdel, que es donde la conoce Rafael.

Si por algo se distingue a esta autora es por crear a mujeres con carácter y fuertes, de esas que no tienen miedo a callarse aunque esto les suponga un revés. Suelen ser valientes, con un punto de arrogancia y tremendamente seductoras. Aun así, no son personajes cortados por un mismo patrón. Así es Valentina, esa clase de mujeres que tanto me gusta leer en las novelas de romántica adulta. Desde luego no es una mujer apocada al gusto de la época.

Valentina es una protagonista que enamora desde el principio de la novela. Sin embargo, entender a Rafael me ha costado algo más, pero todo tiene su explicación. La evolución de este personaje es asombrosa. Ambos protagonistas, a pesar de las dudas de Rafael, se atraen como dos imanes. Porque lo que es innegable es que tanto Valentina como Rafael se aman con locura, a pesar del orgullo, que a veces es mucho más fuerte que los sentimientos.

En Casualmente Valentina observamos unos protagonistas bien llevados, con sus dudas, con sus inseguridades y con sus contradicciones, algo por otra parte muy humano. Al igual que los protagonistas están bien llevados, tenemos a unos secundarios que dan mucho juego. Adela, que es la dueña del burdel donde trabaja Valentina, es una mujer sensata y buena consejera. También tenemos a Santiago, el confidente y la mano derecha de Rafael.

No todo es de color de rosa en las novelas románticas ya que a la autora le gusta intercalar momentos de tensión y de traiciones con otros más románticos (la escena de las cuerdas es de lo más sensual).  

En fin, la novela romántica adulta nacional está pasando por muy buenos momentos y las lectoras demandamos más historias, y más si tienen el nivel de Casualmente Valentina.