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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Ni de Eva ni de Adán

Hola a todos. Vuelvo a retomar las reseñas, que ya se me van acumulando encima de mi mesa y hasta casi me da un poco de miedo echarles un vistazo. Este verano no he tenido tiempo ni rascarme el ombligo por cuestiones de trabajo, aunque sí que he tenido tiempo de leer y adelantar con mis lecturas atrasadas.

Hoy os traigo una novela a la que le tenía muchas ganas después de leer varias reseñas en la blogosfera y cuando me enteré de que había salido la edición bolsillo me hice con ella. Se trata de Ni de Eva ni de Adán, de Amélie Nothomb y editado por Anagrama.

Amélie decide regresar a Japón para estudiar el japonés, y a cambio de enseñará el francés. Es de esta manera como conoce en un bar a Rinri, un ávido lector que sueña con entrar en la orden del Temple. Pero, pocos días después, la relación entre maestra y alumno dará paso a una historia de amor muy peculiar, y cada cual con una visión de la vida. Lo occidental y lo oriental se fundirán y a la vez chocarán en una historia irónica y minimalista, que me ha seducido desde la primera página.

Como he comentado esta novela me sedujo desde la primera página, aunque podría decir que lo hizo desde la primera palabra. Me ha gustado la manera de narrar esta historia de amor sin artificios, con las palabras justas y sin recargarla de adjetivos innecesarios. La autora es irónica, aunque es mucho más que esto. Sus palabras, y esto es una sensación muy particular, estaban impregnadas de esa poesía japonesa, como si se hubiese contagiado en cierta manera de esta cultura y al final fueran como el aleteo de una mariposa.

Durante ese año que pasó en Japón paladea los sinsabores de este país tan anhelado por muchos de nosotros. Nos deja muestras de ese choque cultural entre oriente y occidente. Por una parte ama ese país milenario que pareció quedarse congelado en el tiempo, y por otra parte detesta las normas tan rígidas que aún siguen imperando.

Es posible que el amor pueda romper las barreras de la distancia, en este caso la inocencia, la amabilidad y la ingenuidad del carácter de Rinri lo une a una Amélie con ansias de libertad. En algún momento he llegado a pensar que Amélie saldría volando de estas páginas para perderse para siempre en el monte Fuji.

Conforme iba leyendo la historia me iba identificando más y más con la protagonista. Entendía perfectamente sus motivaciones, pues en cierta manera hemos vivido algunas anécdotas muy similares y me sorprendía reconocerme en ellas. Ante todo es una mujer coherente con su filosofía de vida y lo importante para ella es no ser desleal, por muy duro que resulte tomar una decisión.

En fin, Ni de Eva ni de Adán es una novela de amor diferente, agridulce, con momentos desternillantes y con otros más profundos. Es una autora que amas o detesta, y yo soy de las primeras. Me quedo con su pluma apasionada y brillante.

Próxima reseña: La claridad en la sombra