Hola a todos. Tras un fin de semana agotador en la feria del libro de Valencia os traigo una novela del que se va a convertir en mi autor favorito Francesc Miralles. No ha habido nada de él, hasta el momento, que no me haya gustado. Francesc toca cualquier tema que considera de su interés y sabe desenvolverse con soltura. En este caso se atreve con una historia con ciertos toques detectivescos y aventuras. Está publicada por Umbriel. Esta es la tercera entrega de las aventuras de Leo Vidal, pero se pueden leer independientemente.

1898. Picasso se establece ocho meses en Horta de Sant Joan, un pueblo rural donde el pintor adolescente vivirá una misteriosa aventura iniciática. Tras vagar con un amigo por bosques salvajes, enormes barrancos y torrentes, se refugia varias semanas en una gruta, donde duerme sobre un lecho de hierba y cuece alimentos en una hoguera. Allí hará un descubrimiento que cambiará para siempre su vida y la cultura del siglo xx.
ACTUALIDAD. El periodista Leo Vidal acepta el encargo de un acaudalado galerista de Sitges: rastrear el paradero de un cuadro que Picasso legó a su anfitrión en Horta de Sant Joan un siglo atrás. Esta obra citada en las biografías del pintor nunca ha sido encontrada y ni siquiera se conoce el motivo pictórico, lo cual ha generado toda clase de interpretaciones. Sin embargo, la investigación pronto se convertirá en una carrera llena de peligros y revelaciones.
Leo Vidal es un detective que se dedica a sobrevivir como puede y a tratar de sacar adelante a su hija adolescente de 15 años. El día en que Leo decide aceptar el encargo de galerista un tanto peculiar de Sitges, una puerta se abre hacia un futuro incierto y se cierra un ciclo en su vida muy importante. Pero para ello Leo ha de encontrar un cuadro que dejó Picasso, y que según se dice, supuso una ruptura con el arte preestablecido.
Como en muchas otras novelas, en ésta también hay un componente casual en muchos momentos de la trama, aunque vemos que al final hay una “justificación” en esos hechos casuales. Para empezar, Leo se encuentra con un personaje estupendo en mitad de una tormenta. Lorelei es una chica de 22 años, con dinero, que cree en las casualidades y que busca la isla de Buda. Lo mejor de Lorelei es que siente que Leo ha de acompañarla hasta esa isla porque está segura de que su encuentro estaba ya predestinado por algún motivo.
Pero Leo tiene una semana para resolver un misterio y muy pocas pistas para llegar hasta él. Y es así como llega hasta un pueblo del sur de Tarragona, Horta de Sant Joan, y cómo conoce a una mujer embarazada de ocho meses, que huye de un peligroso marido y experta en Picasso. En este pueblo hay gente que todavía recuerda alguna anécdota del joven Picasso, y todos estos datos llevan a Leo hasta la cueva donde permaneció el autor durante un tiempo con un amigo que marcó su vida (la novela se remonta al 1898, y el autor recrea un período de Picasso, que parece cierto, y que se habla muy poco de él. Manuel fue un personaje que parece ser que le enseñó otra manera de ver la vida).
En este viaje que emprende Leo hacia el cuadro perdido encuentra mucho más de lo que había imaginado en un principio. Descubre ciertos secretos de Picasso, descubre también el valor de las primeras intuiciones y por último descubre finalmente qué desea en la vida.
En esta novela tiene un especial significado la isla de Buda, un lugar buscado y encontrado por Lorelei, pero los pasos de Leo también irán a morir aquí. En esta isla descubriremos a dos entrañables ancianas (Patricia y Soraya) que son la memoria viva del pasado de este lugar. Estas hermanas guardan algún secreto de la vida de Picasso.
Una de las cualidades que tiene este autor es que sus novelas son ágiles, sus personajes están bien construidos y suele hacer capítulos cortos. Todas sus novelas me duran menos de una tarde, y eso no es fácil. En este caso, la obra es para adultos, pero podría leerla cualquiera. Hay varios personajes que me gustaría mencionar. Uno de ellos es Lorelei, creo que de lo mejor de la novela, y espero que se cuele en otra de sus historias. Por otra parte tenemos a las dos hermanas de la isla de Buda que están inspiradas en dos blogueras valencianas (Loving y Tempe).
¿Qué más puedo decir? Yo espero que las aventuras de Leo Vidal no se acaben en esta entrega. Creo que puede dar mucho de sí.
En la próxima reseña hablaré de un libro-proyecto: La hora del recreo.

