
Calder es un conductor de almas que guía a los muertos hasta el otro mundo. Murió a los 19 años, y de eso hace tres siglos. Como conductor de almas hace un juramento para no crear el caos entre ambos mundos: el de los vivos y el de los muertos.
Sin embargo un día comete tres errores:
-Se enamora de una mujer mortal.
-Se encarna en un cuerpo humano para poder conocer a la mujer.
-Convencer a un alma que deseaba abandonar el mundo de los vivos para siga en él.
Calder se enamora de la última zarina de Rusia; primer error. El segundo error es convencer a Alexis, el hijo de la zarina, para que siga vivo y el tercer error es reencarnarse en el cuerpo de Rasputín. Tres errores por los que Calder pagará muy caro el haber otorgado la Llave a la persona equivocada y que le permitiría abrir la puerta del más allá y regresar al cielo.
Nos encontramos en el inicio de la Revolución Rusa, en los últimos meses de vida del último zar y su familia. En concreto esta historia se centra en la Zarina y en sus dos hijos pequeños, en Ana y Alexis. Ana porque reconoce a Calder como un ser de otro mundo y a Alexis porque es convencido para no abandone este mundo que conocemos.
En un primer momento Calder se enamora de Alejandra, la zarina. Es por ella por quien salva a Alexis y es por ella por quien regresa a la tierra, hasta que conoce a Ana y sus sentimientos cambian. Me ha gustado encontrarme de nuevo con la prosa de esta autora. Sus textos son delicados, trata de dotar a sus personajes de una sensibilidad especial y vuelve a tratar una historia paranormal. Da una explicación al tránsito de la vida a la muerte como un momento que no es doloroso, pues todo aquel que inicia el viaje lo hace acompañado de un conductor de almas, en este caso Calder.
También me ha parecido muy curioso que la autora utilizara la figura de Rasputín para ser el cuerpo del que Calder se vale para conocer a la zarina y a sus hijos. Y digo curioso porque trata de darle una explicación a la figura casi indestructible de Rasputín. El nombre de este padre era venerado por la familia Romanov, y este hecho creó muchas suspicacias a su alrededor.
Me ha gustado que la autora hiciera una buena recreación del momento que se vivía en Rusia, incluso cita lo que supuso la gripe española en el mundo. Trata de imaginar cómo fueron los últimos días de la familia Romanov y le da ese carácter de hombre atormentado que parece que tuvo Rasputín.
Sin embargo no he sentido la misma magia que cuando leí Entre luz y tinieblas. Si en la primera novela la historia tiene una narración ágil, en esta novela me pareció que el ri
tmo decaía en algunos momentos, sobre todo cuando Calder recuerda hechos de su vida mortal. Tampoco he sentido especial simpatía por Calder, ya que me daba un poco igual lo que le sucediera. A este respecto me parecieron mucho más interesantes Alexis y Ana, sobre todo la relación que hay entre ellos y los diálogos que mantienen, algunos de ellos con una carga bastante profunda. Desde mi punto de vista son estos dos personajes quienes dan vida a la novela. También me pesaba el hecho de tratar de buscar una explicación a la muerte y al paso que hacen las almas hacia el otro mundo, aunque en este caso no lo hace de una manera puramente fantástica.
En fin, me esperaba mucho más de esta novela y me hubiera encantado sumergirme un poco más en ese mundo paralelo al mundo de los vivos, donde parece ser que no hay tiempo.
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