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martes, 25 de mayo de 2010

El conductor de almas

El conductor de almas
Hola a todos. La reseña que os traigo hoy es la segunda novela que he leído de Laura Whitcomb, titulada El conductor de almas y está publicada por Nabla Ediciones.


Calder es un conductor de almas que guía a los muertos hasta el otro mundo. Murió a los 19 años, y de eso hace tres siglos. Como conductor de almas hace un juramento para no crear el caos entre ambos mundos: el de los vivos y el de los muertos.


Sin embargo un día comete tres errores:


-Se enamora de una mujer mortal.
-Se encarna en un cuerpo humano para poder conocer a la mujer.
-Convencer a un alma que deseaba abandonar el mundo de los vivos para siga en él.


Calder se enamora de la última zarina de Rusia; primer error. El segundo error es convencer a Alexis, el hijo de la zarina, para que siga vivo y el tercer error es reencarnarse en el cuerpo de Rasputín. Tres errores por los que Calder pagará muy caro el haber otorgado la Llave a la persona equivocada y que le permitiría abrir la puerta del más allá y regresar al cielo.


Nos encontramos en el inicio de la Revolución Rusa, en los últimos meses de vida del último zar y su familia. En concreto esta historia se centra en la Zarina y en sus dos hijos pequeños, en Ana y Alexis. Ana porque reconoce a Calder como un ser de otro mundo y a Alexis porque es convencido para no abandone este mundo que conocemos.



En un primer momento Calder se enamora de Alejandra, la zarina. Es por ella por quien salva a Alexis y es por ella por quien regresa a la tierra, hasta que conoce a Ana y sus sentimientos cambian.

Me ha gustado encontrarme de nuevo con la prosa de esta autora. Sus textos son delicados, trata de dotar a sus personajes de una sensibilidad especial y vuelve a tratar una historia paranormal. Da una explicación al tránsito de la vida a la muerte como un momento que no es doloroso, pues todo aquel que inicia el viaje lo hace acompañado de un conductor de almas, en este caso Calder.

También me ha parecido muy curioso que la autora utilizara la figura de Rasputín para ser el cuerpo del que Calder se vale para conocer a la zarina y a sus hijos. Y digo curioso porque trata de darle una explicación a la figura casi indestructible de Rasputín. El nombre de este padre era venerado por la familia Romanov, y este hecho creó muchas suspicacias a su alrededor.

Me ha gustado que la autora hiciera una buena recreación del momento que se vivía en Rusia, incluso cita lo que supuso la gripe española en el mundo. Trata de imaginar cómo fueron los últimos días de la familia Romanov y le da ese carácter de hombre atormentado que parece que tuvo Rasputín.

Sin embargo no he sentido la misma magia que cuando leí Entre luz y tinieblas. Si en la primera novela la historia tiene una narración ágil, en esta novela me pareció que el ritmo decaía en algunos momentos, sobre todo cuando Calder recuerda hechos de su vida mortal. Tampoco he sentido especial simpatía por Calder, ya que me daba un poco igual lo que le sucediera. A este respecto me parecieron mucho más interesantes Alexis y Ana, sobre todo la relación que hay entre ellos y los diálogos que mantienen, algunos de ellos con una carga bastante profunda. Desde mi punto de vista son estos dos personajes quienes dan vida a la novela.

También me pesaba el hecho de tratar de buscar una explicación a la muerte y al paso que hacen las almas hacia el otro mundo, aunque en este caso no lo hace de una manera puramente fantástica.

En fin, me esperaba mucho más de esta novela y me hubiera encantado sumergirme un poco más en ese mundo paralelo al mundo de los vivos, donde parece ser que no hay tiempo.

Con la colaboración de Nabla


Próxima reseña: Tempus Fugit

martes, 6 de abril de 2010

Entre luz y tinieblas

Entre luz y tinieblas


Hola a todos. La novela que os traigo hoy se titula Entre luz y tinieblas, cuya autora es Laura Whitcomb y está publicada por Nabla Ediciones. Desde aquí agradezco el envío de esta novela tan delicada.

Esta es de esas historias que llevaba mucho tiempo queriendo leer, pero al final iba postergándola para mejor ocasión, y el resultado ha sido mejor del que esperaba.


La novela tiene desde sus comienzos un cierto aire de melancolía. Helen es un espíritu que lleva vagando por entre los vivos desde hace más de un siglo, que siente, ama y percibe la belleza del mundo sin poder siquiera tocarla. Sin embargo Helen posee la sensibilidad para apreciar un bello poema o para emocionarse con el canto de un pájaro.


¿Por qué será que valoramos estos pequeños detalles que nos ofrece la vida cuando ya no los tenemos?

Helen está atada a un anfitrión, a un profesor de lengua. El señor Brown no puede advertir la mirada de Helen, los sentimientos y la dedicación que le muestra ella. Parece ser que el tiempo pasa y pasa para todos menos para Helen.

Un día conoce a un chico que puede percibirla, y enseguida se crea entre ambos un fuerte vínculo capaz de traspasar las fronteras de ese mundo intermedio. ¿Es sólo necesidad de sentir amor? Un simple abrazo, un beso o una caricia pueden ser muy necesarios cuando los días pasan y estos placeres te están vetados.

James será capaz de arrastrar a Helen al mundo de los vivos. Para ello Helen toma prestado el cuerpo de una chica: Jenny, que ha decidido que la vida no merece la pena. Si Jenny no quiere vivir, Helen no está dispuesta a perder ese tren que sólo pasa una vez en la vida.

¿Qué circunstancias obligan a Jenny a pensar que su vida carece de sentido?
Poco a poco vamos descubriendo que la idílica vida de Jenny es sólo fachada. Que tras las paredes de la casa maravillosa de los padres de Jenny hay otra realidad. La hipocresía de una sociedad que vive como si sus vidas fueran el mejor de los escaparates de una tienda famosa. Las apariencias se guardan siempre.

Esta es una novela diferente. Es una historia de amor, pero sobre todo de necesidades reprimidas. Pero, ¿qué hay más necesario en esta vida que el amor? Cuando uno se ha pasado años y años vagando por este mundo sin poder amar a nadie como Helen, ella se aferra a la última oportunidad que le ofrece la vida con ansia.

Puede parecer que el amor surge de una manera espontánea, con una simple mirada nuestros dos protagonistas se enamoran, pero como digo, la necesidad de contacto es un arma muy poderosa.

Una de las cosas que más me ha gustado de esta historia es esa sensibilidad con que Helen percibe el mundo. Se maravilla ante la caída de una hoja o una rosa que no puede oler, pero que recuerda su maravilloso olor. Me ha gustado conocer las emociones de Helen, cómo su llanto queda ahogado en lágrimas secas, cómo desea poder soñar y poder terminar de una vez esa pesadilla que la persigue desde hace tantos y tantos años.




En fin, Entre luz y tinieblas es como esa segunda oportunidad al amor que nos ofrece la vida y que sus protagonistas aprovechan para ser felices.


Próxima reseña: Taibhse