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jueves, 19 de marzo de 2015

813. Truffaut por Paula Bonet


SINOPSIS: 813 nace de la admiración hacia la obra de François Truffaut, hacia su manera de ver y reflejar el mundo y todo aquello que le angustiaba o sobrecogía y que supo transformar en arte. El libro consta de dos partes que se sustentan en las relaciones triangulares. Se trata de un homenaje ilustrado a un breve fragmento de su filmografía y también al propio realizador, aquel que consideraba que los adversarios a los que se tenía que vencer o convencer no eran los productores o la crítica, sino el público, al que se dirigía como una puta profesional: dándole la ilusión del amor, satisfaciéndolo, aliviándolo, pero negándole la boca.
Los libros de ilustradores nunca han despertado demasiado mi interés. Las ilustraciones pueden aportar un enorme valor añadido a una buena novela o a un buen relato, pero no me interesan mucho por sí mismas. Un libro ilustrado me interesa si lo hace el texto que lo sustenta.

En el caso de esta artista, había oído hablar mucho de ella y del enorme éxito de su anterior libro, Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End, así que me acerqué con curiosidad e interés a 813 para conocer el por qué de tanto revuelo en torno a ella.

Y lo que he encontrado me ha convencido.

La autora se revela como mucho más que una talentosa ilustradora. A través de su texto nos acerca de una manera muy personal a la figura y la obra de François Truffaut.  Y este sea quizá el principal hándicap para muchos lectores. Desde luego que no hace falta conocer previamente la obra del cineasta francés para apreciar este libro, pero sí que requiere, al menos, un interés por ella o su creador. Y Truffaut, pese a ser uno de los cineastas más importantes de la historia del cine, no es precisamente un autor fácil ni popular en estos tiempos de cine “fast-food”. Puede ser incluso arduo, especialmente para los espectadores más jóvenes.

El libro se articula en cuatro partes bien diferenciadas. Una primera dedicada a trazar una biografía (vital, sentimental y emocional) del director, destacando la relación triangular que estableció con Jean-Pierre Léaud, su actor fetiche, y Antoine Doinel, su alter ego fílmico al cual el anterior puso rostro a lo largo de cuatro largometrajes y un cortometraje.

Las tres partes restantes se ocupan cada una de analizar tres películas: “Jules y Jim” (1962), “La piel suave” (1964) Y “La mujer de al lado” (1981). La elección de estas tres películas no es casual ni obedece a que sean las más importantes o destacadas del director francés, sino a que el tema principal sobre el que giran es el de las relaciones triangulares, cada una con un tratamiento y un desarrollo muy diferentes.

El texto está lleno de citas, fragmentos de diálogos, declaraciones de colaboradores y amigos de Truffaut y, desde luego, evidencia un trabajo de documentación exhaustivo y riguroso, además de una enorme pasión y admiración por el cine del artista francés.

En el apartado gráfico, el libro destaca por el mimo y el cariño con el que se ha concebido y elaborado. El texto está escrito a mano. Las ilustraciones parecen bocetos en muchas ocasiones, acabadas en lo que parece acuarela (no soy ningún experto) y reproducen fotogramas de las películas, carteles, fotos de los rodajes y de prensa. Así como de los diferentes personajes sobre los que está hablando.

Desde luego que los que más disfrutarán de este libro serán los que ya conozcan la obra de François Truffaut, especialmente las tres películas sobre las que centra su análisis. No era del todo mi caso. He visto algunas películas de Truffaut, aunque no las tres aquí reseñadas. Pero desde luego este trabajo me ha despertado el interés por profundizar más en su obra. 

Pd: Esta reseña la ha hecho Juanjo Grau, aunque lleve mi firma.

jueves, 12 de febrero de 2015

La calle Andersen, Sofia Rhei, Marian Womack


SINOPSIS: En la Copenhague de plena revolución industrial, una niña corre por las calles nevadas, huyendo de un grupo de adolescentes con obvias malas intenciones. Kay y Gerda, no mucho mayores que la víctima, ven la persecución y cómo -muy al estilo de la época, en que la vida de un pobre apenas contaba para nadie- nadie se molesta en ayudar a la niña. Ellos sí lo harán, enfrentándose al grupo... y acabarán siendo salvados por un misterioso tercer personaje.
Así comienza una gran aventura donde se unen la ciencia y la magia. O, quizás, como decía Arthur C. Clarke, ambas sean indistinguibles una de otra. Impresionantes autómatas, la lucha por la creación de vida artificial, investigadores sin escrúpulos, experimentos fallidos con humanos... Una historia descarnada, protagonizada por un grupo de jóvenes sin nada que perder y malvados inventores con mucho, mucho que ganar.
 En la ciudad de Copenhague, en pleno siglo XIX, Gerda y Kay ven cómo un grupo de adolescentes quiere secuestrar a una niña de más o menos su edad. Gerda y Kay deciden ayudar a Adda, pero en esta huida conocen a otro muchacho, Joachim, un chico que tiene mucho dinero. Este no es un hecho aislado, ya que son muchos los niños que están desapareciendo en la ciudad. Adda tiene algo muy especial que la distingue de los demás niños: unos ojos de color violetas. Es así como empieza una aventura no exenta de peligros para estos cuatro niños.

Me declaro fan de Sofía Rhei, y también de Mariam Wormack, no solo por esta novela, sino por todo lo que he leído anteriormente de la primera autora. Sus historias están bien escritas, además de poseer siempre unas tramas bien hilvanadas y con giros para nada previsibles. Hay otro elemento que me gusta de ella, y es que cuando leo alguna de sus novelas, se nota que detrás hay un trabajo de documentación importante.

La Calle Andersen es un homenaje a este genial autor danés, Hans Christian Andersen. Esta sería una continuación de los dos cuentos: La cerillera y a La reina de las nieves, pues los personajes de estas dos historias aparecen en esta que nos ocupa. Las autoras deciden seguir investigando e imaginan un nuevo relato con unos personajes algo más adultos que en  los cuentos de Andersen.

Las autoras han trasladado la acción en un momento de desarrollo industrial en la ciudad de Copenhague, la ciudad natal de Andersen. Esta novela pertenecería al género Steampunk, un género con una estética muy propia. Parte de esta trama tiene que ver con este desarrollo y en la fabricación de autómatas, y cómo habrían sido los primeros robots de haberse desarrollado esta técnica. Y es que a pesar de ser una novela infantil-juvenil, tiene un trasfondo que te hará pensar. ¿Se le puede poner límites a la ciencia? ¿Vale todo a favor del desarrollo?

Esta es una novela de cuatro personajes bien diferenciados, como los cuatro elementos o las cuatro estaciones, y cada uno de ellos tiene algo que lo hace especial. Gerda es una niña dulce y valiente, que se preocupa por los demás. Kay es un chico misterioso que ha cambiado desde que estuvo en los dominios de La Reina de las nieves. Adda es la más pequeña y vende cerillas para ayudar a su abuela. Por último tenemos a Joachim, el chico rico al que le encantan los inventos y los robots.

Además de tener una trama bien hilada, hay otros elementos en esta historia que la hacen muy atractiva como son las ilustraciones de Lola Rodríguez.

En fin, que me alegro de seguir leyendo a Sofía Rhei y a Mariam Wormack, porque hasta ahora ninguna de sus novelas me ha decepcionado. Espero con impaciencia otra aventura de estos cuatro personajes, o de cualquiera que escriba. 

lunes, 13 de febrero de 2012

Quantic Love

Hola a todos, hoy os traigo la reseña de una novela fresca. Se trata de la segunda obra de Sonia Fernádez-Vidal y publicada por La Galera.

En el CERN, el centro de investigación más avanzado del mundo, entre experimentos de viajes en el tiempo y de teletransportación, entre partículas que superan la velocidad de la luz y otras que revelan el origen del Universo, la joven Laila se enfrenta al mayor misterio que existe: cómo decidir entre dos amores. Por un lado, Alessio, un atractivo periodista; y, por otro, Brian, un cerebral científico que oculta un gran secreto.

Quantic Love narra el último verano de Laila antes de ir a la universidad. Ha decidido ir al Cern a trabajar como camarera para pagarse parte de sus estudios. Y aunque en un principio Laila está un poco desubicada y echa de menos a su familia muy pronto se integra en la cafetería del CERN.

Laila es una chica indecisa, ya no sólo con referencia a lo que desea estudiar sino cuando trata de asuntos amorosos. Este quizás es uno de esos puntos que le dan humanidad al personaje. Sus continuas dudas la hacen más humana y la acercan a las chicas de la calle.

Hay un triángulo amoroso. Laila está indecisa entre un joven periodista Alessio, que quita el hipo, y entre Brian, un chico enamorado de su trabajo y sus estudios. Aunque Laila tiene sus preferencias, el amor se muestra a veces esquivo y no responde como quisiéramos.

En muchas ocasiones me he sentido identifica con la joven Laila, con los problemas que planteaba, con sus incertidumbres a la hora de afrontar sus preocupaciones. Laila no se diferencia de muchas adolescentes que conozco, ni siquiera a la adolescente que fui.

Es cierto que a veces ciertos comportamientos me parecían infantiles, pero este hecho no me ha molestado porque le da credibilidad a la historia.

La autora tiene la habilidad de mostrarnos ciertas anécdotas sobre la física cuántica sin llegar a aburrirnos (para quienes somos profanos en esta materia) con una historia de amor.

Quantic love es una historia fresca, sin más pretensiones que las de mostrar que la física no tiene por qué ser aburrida. También nos enseña que el amor está en cualquier sitio, hasta los más insospechados. Nadie escapa a las flechas de Cupido, ni siquiera los físicos teóricos más reconocidos del mundo.

Gracias a La Galera.


Próxima reseña: Yinn, fuego azul

miércoles, 23 de marzo de 2011

La gramática del amor

Hola a todos. Hoy os traigo una novela tan delicada como su autora, Rocío Carmona, y publicada por La Galera. Desde que supe que esta novela iba a ser publicada tuve claro que quería leerla. Me atraía la sinopsis, así como la portada (es mucho más bonita al natural). Tuve la oportunidad de ver y de conocer a la autora y cantante de Nikosia en un concierto que dio en Barcelona, de la que hice una crónica (Aquí). Aquel fin de semana fue maravilloso por varias razones, y una de ellas es porque la voz de Rocío me enamoró. Más tarde la autora nos dedicó a Loving y a mí la novela. Y así comenzó mi aventura con esta novela tan maravillosa.

Después de la separación de sus padres, Irene ingresa en un internado del sur de Inglaterra, situado junto a un acantilado. Allí vivirá con mucho dolor su primer desengaño amoroso, a la vez que ganará un inesperado mentor: Peter Hugues, el profesor más estricto de la escuela, muy atractivo, que se ofrece a enseñarle la «gramática del amor» mediante el estudio de siete grandes novelas del género. Cada miércoles, Irene comentará la lectura de la semana; así, completará siete novelas de autores clásicos, como Goethe y Jane Austen y modernos, como García Márquez y Murakami, de las que sacará lecciones vitales sobre el amor.

Mientras la alumna se enamora poco a poco de su distante profesor, un silencioso pretendiente aspira secretamente a su corazón.

Pero antes de tomar una decisión, Irene deberá aprender los siete secretos de la gramática del amor.

El comienzo de esta historia le podría haber ocurrido a cualquiera de nosotros. Irene sufre un desengaño amoroso que la lleva hasta el borde de un acantilado. Necesita espacio, aire, pero el profesor Hugues interpreta mal sus intenciones y cree “salvarla” de un intento de suicidio que no es tal. Y por si esto fuera poco, sus padres acaban de divorciarse. A partir de aquí se establece una relación entre este profesor tan particular e Irene. Al profesor Hugues se le ocurre una manera para que Irene supere ese primer desengaño amoroso que ha tenido, y nuestra protagonista comienza a replantearse ciertas cosas en su vida.

El planteamiento del profesor puede parecer un poco extraño en un principio: Irene tiene que leerse siete novelas y comentarlas después con Hugues. Y aquí es cuando Irene comienza el viaje hacia la madurez, y donde empieza a verse con otros ojos. Y es que la literatura puede abrir puertas maravillosas, como también puede curar heridas o también puede cambiar nuestras percepciones con el mundo, y en este caso a Irene, como a muchos de nosotros, nos cambia. Del patito feo que se considera que es pasa a ser una chica que gusta a los chicos, algo impensable para Irene. Y no sólo aprende a valorarse como persona, sino que también aprenderá cuál es el rumbo que ha de tomar antes de llegar a un puerto.

Y con tan sólo siete novelas el profesor Hugues pretende que Irene saque una lección del amor. Desde luego soy de la opinión que uno está dispuesto a cambiar si quiere, e Irene lo desea.

Pero en este aprendizaje, Irene se encontrará con varios “problemas” que no se esperaba. Empieza a sentir algo muy fuerte por su profesor, así como también de un compañero, Marcelo, con el que entrena todos los días. Marcelo es un chico dulce y tierno, que así mismo ha vivido algún desengaño amoroso. Pero el tiempo lo cura todo, y más cuando el verdadero amor no ha llegado. Tanto Marcelo como Peter Hugues estarán al lado de Irene para abrir las puertas de su corazón.

¿Qué más puedo decir que esta novela tan deliciosa? Es una obra que es muy agradable de leer, sin grandes pretensiones, pero a la vez con una prosa que atrapa. Todos los personajes están bien definidos. La historia es sencilla, aunque aquí está la magia de ciertas obras, y esta novela tiene magia.

Quizás, lo único que no me ha gustado mucho es que la autora desvela el final de ciertas novelas, que pensaba leerme en un futuro. Por lo demás, es una historia de amor nada empalagosa que deja un buen sabor de boca.

Con la colaboración de la autora. Muchas gracias por el ejemplar.


Próxima reseña: Flores de sombra

lunes, 14 de febrero de 2011

Luzazul

Hola a todos. Hoy os traigo la reseña de una novela que se hizo con el premio La Galera Jóvenes Lectores 2010, titulado Luzazul, de Carmen Fernández Villalba y publicado por La Galera.


Iris es una niña perfecta. Pero es catalogada como “inútil” al descubrirse que es capaz de soñar.
Soñar está prohibido en la galaxia global. Por eso es enviada al planeta noveno, donde van a parar los niños defectuosos y las máquinas inservibles.
En el peor lugar de la galaxia es ayudada por un clan de chicos mutantes, compuesto por el anfibio, la calórica, el alado y el bicéfalo.
¿Cuál es la misión de Iris? ¿Por qué debe descifrar el Enigma de Luzazul? ¿Por qué se muere la estrella? ¿Dónde ha ido a parar la fantasía en la galaxia global?
La revelación de una profecía mitológica permitirá responder a muchas preguntas. Pero antes hay que descifrarla: “A Luzazul su sombra dejará sin huella, si Ladivina no alumbra a la estrella”.

Conocí a la autora en la presentación de Cornelia Funke en Barcelona y nos ofreció (a las blogueras que estábamos allí), la novela para que la leyésemos. Poco más sabía de esta obra salvo lo que la autora comentó aquel día sobre ella.

Comencé a leerla con muchas ganas, pero la tuve que dejar aparcada unos días porque la historia no me llegaba. Posiblemente fuera porque estuviera muy cansada (me pasó también con Cien años de soledad, y cuando la volví a retomar, me pareció fabulosa). Esto mismo me pasó con esta novela. En cuanto volví a cogerla me sumergí en la historia de lleno.

El mayor acierto que tiene esta historia es la imaginación tan prodigiosa que tiene la autora a la hora de plasmar un universo muy rico en detalles y en personajes. Esta obra se podría encuadrar dentro de la ciencia-ficción, y más concretamente sería una Space ópera. Fantasía a raudales

Iris, la protagonista, es una niña con una larga cabellera rojiza y con el poder de soñar. Por este pequeño “problema” se la envía al planeta noveno, donde conocerá a cinco mutantes que han sido desechados por imperfectos.

A partir de aquí se suceden una serie de aventuras, e Iris, que no sabe muy bien quién es realidad, tendrá que demostrar que puede ser la líder que necesitan estos cinco mutantes para emprender un viaje hacia la libertad.

Cada uno de los cinco mutantes cumple una función dentro de este clan. Son un grupo de lo más variopinto, y con unas personalidades muy definidas. Así, por ejemplo, Pêi, el chico anfibio, es el más respetado dentro del grupo. O Lela y Lelo tienen un mismo cuerpo, pero dos cabezas, y ambos tienen una inteligencia muy desarrollada y dos caracteres diferentes. Serían como el yin y el yang. Uno blanco y el otro negro. Pero, ¿quién no tiene muy clara una cosa, y en alguna ocasión, cambia de parecer y opina de manera diferente?

En este planeta tendrán que sortear una serie de dificultades, como un ogro, una serpiente en un lago, desentrañar la última parte de un libro que tiene las páginas en blanco o quién hay al otro lado de un espejo. El clan decide hacer un viaje a la libertad en todos los sentidos, con todo lo que ello conlleva, el conocimiento de uno mismo.

Y es que la autora reflexiona sobre la ciencia y sobre la fantasía, y cómo nos enfrentamos nosotros a ella. En la novela hay dos personajes que representan estos dos modelos, aunque tal y cómo la historia avanza, los personajes se irán dando cuenta que ambos conceptos pueden coexistir perfectamente. La ciencia no tendría que estar reñida con la fantasía.

La novela es una obra muy visual, y esto es quizás a que la autora es guionista. Los diálogos dan buena cuenta del saber hacer de la autora. Siendo como es una historia con tanto potencial y tan visual, y como amante que soy de series, alguna productora española se podría atrever a llevarla en formato serie (pero no para toda la familia como hacen los ejecutivos de aquí, o sea, abuelos, padres, adolescentes y niños, sino para enfocarla al público al que va dirigida la novela). Yo creo que podría funcionar muy bien, pero claro, esto es una opinión muy personal.

Por lo demás, es una novela para todos los públicos, que a mí me ha gustado bastante, y aunque le cueste arrancar un poco, yo le daría una oportunidad.


Próxima reseña: Reckless+crónica de la presentación en Barcelona.