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lunes, 15 de enero de 2018

Enséñame a olvidar, Erica m. Chapman


SINOPSIS: ¿Cómo aprender a vivir mientras esperas el día en que has decidido morir? Ellery lo tiene todo listo. Ha comprado una pistola. Ha preparado su propio entierro. Ha elegido el día y la hora. Lo único que le falta es morir. Pero al apretar el gatillo, algo falla. Ellery no está muerta, por mucho que lo desee. En un segundo todos sus planes se desvanecen, y lo único que le queda es un arma defectuosa y veintiocho días por delante: los que quedan hasta el 31 de octubre, la fecha en que volverá a intentar suicidarse. La intención de Ellery es pasar sus últimos días lo más inadvertida posible y que su muerte no moleste a nadie. Pero Colter Sawyer, quien lleva tiempo observándola, ve en ella algo que le resulta familiar, y no tardará en unir las piezas y dar con su secreto. Veintiocho oportunidades para seguir con vida, para retomar viejas amistades, para enamorarse. Veintiocho oportunidades para aprender a olvidar. «La voz de Ellery es atractiva y auténtica, y su afilado humor negro entra hábilmente en juego… La tristeza da lugar a la redención y a la esperanza en esta conmovedora lectura».
 Ellery no puede superar la muerte de su hermana pequeña. Cree que murió por su culpa y decide poner fin a su vida. Sin embargo, el arma que compró su mejor amigo falla en el último instante y lo pospone para otro momento. Al tratar de devolverla, se encuentra con que el dependiente, Colter Sawyer, es de su mismo instituto. Es algo mayor que ella. Colter sospecha que hay algo extraño en ella y decide observar sus movimientos. Ella trata de disimular lo que siente, pero nada la detiene con su idea de suicidio en los 28 días que se ha puesto como plazo para volver a intentar quitarse la vida. Sin embargo, en esos 28 días, algo va cambiando en ella.

Enséñame a olvidar es una novela muy real, dura en algunos momentos y valiente porque trata de un tema peliagudo como es el suicidio y los motivos que puede llevar a una persona a quitarse la vida. Lo hace sin dejarse llevar por el dramatismo y sin almibarar la trama. La autora pone en boca de la protagonista sentimientos que son reales ya que tuvo que vivir, por desgracias, el suicidio de su padre. Trata de entender qué le llevó a tomar esa decisión.

Ellery vive angustiada por la muerte de su hermana. No puede dejar de atrás el pasado y lo peor es que no puede escapar de esa rueda de infelicidad en la que está instalada. La culpa la ahoga en esos 28 días que se ha dado de margen para volver a intentarlo. Pero con lo que no cuenta es que haya alguien que descubra su secreto: Colter. De la mano de él, se replanteará los motivos de su suicidio. Quizá Colter sea la mano amiga que el padre de la autora no tuvo cuando decidió suicidarse. Es un personaje positivo que le muestra que hay que valorar lo tenemos en cada momento.

El ritmo de la historia es muy ágil y quizá eso haya ido un poco en contra de la trama, porque todo ocurre muy deprisa y no conocemos del todo a los personajes. Me hubiera gustado que profundizara algo más para saborear los sentimientos de Ellery y de Colter. La relación entre ellos me ha parecido un poco precipitada.

Otro aspecto que me ha gustado de la novela es que la autora no trata de moralizar, muestra las cosas como son: la vida no es un camino de rosas. Colter le hará ver que la vida te da golpes, pero también tiene momentos maravillosos.

Resumiendo, Enséñame a olvidar es una novela que muestra la crudeza del suicidio y algunos de los porqué que pueden llevar a tomar esa decisión. Si os gustan este tipo de historias, esta es una buena opción.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Animales domésticos, Teresa Viejo


SINOPSIS: Todas las historias de amor son peligrosas...
«Me llamo Abigail y mi vida ha estallado en mil pedazos. Este es el relato de cómo los he ido recogiendo en busca de saber quién soy. Y quiénes han sido las personas que han estado a mi lado.
He descubierto de mí cosas que no sabía. Algunas muy oscuras. He caído en la tentación repetidas veces. He sentido rencor y he urdido una venganza sin que me preocupasen las consecuencias. No me importa que me juzguéis, yo misma lo he hecho. Pero sé que cuando leáis esta historia a pesar de todo me entenderéis. Al fin y al cabo estoy hablando de amor. Y es normal pensar que el amor no tiene límites.
La vida nos pone encrucijadas para que demostremos de qué madera estamos hechos. Como aquella caja de galletas de la infancia que esperaba en lo alto del armario. "No la cojas", advertía mi madre, sin embargo me faltaba tiempo para ir a por ella cuando desaparecía. Me pregunto cómo reaccionas tú cuando te prohíben algo. ¿Qué harías ante la caja de galletas?».
Esta no es la historia de una infidelidad, donde víctima y victimario alternan sus papeles poniéndose a prueba hasta el final, sino una descarnada y actual reflexión sobre las relaciones de pareja y el morbo como catalizador de la atracción sexual.
Abigail es una mujer que parece tener éxito en la vida, pero por un azar del destino descubre que su marido le es infiel. A partir de ese instante, emprende una carrera a contrarreloj para hallar las respuestas de por qué su maravilloso matrimonio no es tan idílico como ella piensa. Y lo hace mientras su marido, por cuestiones de negocios, está fuera durante un mes .

Animales domésticos es una historia de infidelidades contada de una manera que me ha parecido curiosa. También nos muestra el lado oscuro de una mujer despechada, que no duda en llegar hasta el final para descubrir qué secretos esconde su marido. En bastantes momentos de la trama vemos cómo pierde el control y planea vengarse de las mujeres con las que su marido ha tenido una relación.

Durante el mes que Fernando pasa fuera de España, Abigail baja en algún momento a los infiernos. No solo destapa la caja de Pandora de su marido, también destapa su propia caja porque se enfrenta también consigo misma.

Desde el inicio de la novela, advertimos que Abigail es una mujer de carácter y es el único sustento de la familia. Cree ser una mujer liberada, sin embargo todos los esquemas que ha ido construyendo a lo largo de su vida se le desmoronan. Aunque no quiera creérselo, Abigail está perdida y no sabe muy bien qué pasará cuando vea de nuevo a su marido. En muchas partes de la trama me costaba empatizar con ella, porque enfocaba la venganza hacia las mujeres con las que Fernando se había acostado. En este caso, ellas también me parecían víctimas de las infidelidades de un hombre egoísta como pocos. No sé cómo habría afrontado este problema de haberme visto yo en la misma situación de Abigail. Aun así, esta es una novela que te hace reflexionar en qué momento se encuentra uno como mujer. Pero desde la distancia que me da el conocer la historia desde fuera, no sé si merece tanto esfuerzo una venganza que no la lleva a perderse como persona.

Abigail se siente humillada como mujer, como madre y esposa, y no mide las consecuencias de los actos que emprende. No duda en entrar en un mundo totalmente desconocido para ella de relaciones turbias y locales de intercambio de parejas. En ese camino que parece llevarla a la autodestrucción, se encuentra a sí misma.

La vida de Abigail está llena de mujeres que de alguna manera marcan el camino que toma en un momento dado de la trama. Me quedo con dos de ellas, la abuela, una mujer que desafió las normas cuando era joven y Mariana, la mujer que cuida de Lucas, el hijo de Abigail y Fernando.

Desde luego, hay amores que son más peligrosos que otros, este que nos narra Teresa Viejo es bastante arriesgado. Si os gustan las novelas que habla de hasta donde somos capaces de llegar para salvar una relación, esta es una buena historia.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Daringham Hall. La decisión, Kathryn Taylor


SINOPSIS: Un secreto largamente guardado, una gran decisión pendiente.
Ben Sterling no termina de comprenderse a sí mismo: desde su llegada a Daringham Hall su vida ha dado un vuelco, no solo porque su familia, durante tanto tiempo perdida, lo recibió con enorme amabilidad, y contra todo pronóstico, en su finca inglesa. También porque sus sentimientos por la veterinaria Kate lo han pillado por sorpresa. Pero ¿ahora incluso se plantea un futuro en Inglaterra? En realidad no sabe que las intrigas de una tercera persona le harán reconsiderar su decisión de permanecer en Daringham Hall...

Sigo pensando que esta trilogía tiene unas portadas que enamoran, son sencillas y a la vez elegantes, un detalle que puede animar a más de un lector a hacerse con estas historias. Esa imagen floral nos sigue transportando a la campiña inglesa, aunque uno de los encantos es que sea en la actualidad.

La novela empieza con un prólogo que nos avanza una escena que tendrá lugar casi al final de la trama. A partir de aquí la autora retoma la historia en los días posteriores de la primera entrega. Kate, una joven veterinaria, sigue tratando de sobrellevar como puede su ruptura con Ben. Ante todo quiere ser fiel a sí misma porque se siente unida a la familia de terratenientes para la que trabaja, los Camden de Daringham Hall. Ya no es solo porque la traten como a una hija, es porque cree que son buenas personas. Sin embargo, Ben sólo tiene una palabra en la cabeza: venganza hacia esa familia que humilló a su madre. Aun así, ni Kate ni Ben pueden olvidar lo que sienten el uno por el otro. Son sentimientos demasiado intensos como para pasar de ellos.

A pesar de ese sentimiento de venganza que anida en el pecho de Ben, va conociendo que las historias tienen dos versiones y que su padre no es como siempre había imaginado. Este camino hacia la destrucción que había emprendido cuando salió de Nueva York no está siendo como él había imaginado. No es solo que haya encontrado el amor lejos de casa, es que también va encontrando su sitio en un mundo que creía que estaba en contra de él, como también es consciente de que sus decisiones pueden traer consecuencias para muchas más personas de las que puede imaginar. Se pregunta sobre qué cuestiones vale la pena luchar o cuáles son las que merecen dejar en el camino. Pero sobre todo se da cuenta de lo pesada que es la soledad, de lo mala compañera que es cuando no confías en nadie. Gracias a Kate se irá dando cuenta de que no está tan solo como imaginaba. Ella será esa tabla de salvación, porque como muchas veces hemos visto, el amor es el sentimiento más fuerte que mueve el mundo. Kate está enamorada de Ben con todo lo que conlleva, con sus defectos y sus virtudes.

Si en la primera entrega centraba mucho en la relación que tienen Kate y Ben, en esta segunda hay menos amor en esta pareja. Surgen celos e inseguridades entre ellos, además de que hay más tensiones familiares, secretos que salen a la luz y personajes que cobran importancia, como son las dos parejas formadas por Tilly y Peter por una parte y por la otra la que se refiere a David y Anna. La relación de esta última pareja me parece muy tierna. Como soy una romántica empedernida deseo que todas las dudas que surgen se resuelvan en la tercera novela.

Resumiendo, Daringham Hall, la decisión sigue siendo una novela que está a la altura de la primera entrega. Espero con ganas la tercera y saber cómo acaban todos los frentes abiertos que ha ido dejando la autora a lo largo de estas dos novelas. 

viernes, 30 de octubre de 2015

El sueño y la muerte


El negociador de rehenes de la Policía de Copenhague, Niels Bentzon, está enfadado consigo mismo. Ha intentado convencer a una mujer de que no saltara desde el puente ferroviario de Dybbøl en esa noche de verano, pero no ha tenido éxito. Allí está ella ahora, en medio de las vías del tren, con la cabeza aplastada y un enigmático mensaje escrito en una mano. Niels descubrirá pronto que no se trata de una desequilibrada o una toxicómana, sino de una admiradísima primera bailarina del Ballet Real que llevaba cuarenta y ocho horas desaparecida. Pero el caso se volverá aun más resonante al revelarse que había sido ahogada y posteriormente reanimada justo antes de saltar hacia la muerte. Las investigaciones de Niels lo harán adentrarse en el mundo de las experiencias cercanas a la muerte, de la creencia en una vida más allá de esta y de la exploración de los límites extremos de la mente humana.
 ¿Quién, estando en el cine y ante una película de miedo, no se ha tapado los ojos con las manos y ha dejado una rendija para ver? ¿Quién no ha vuelto la cabeza ante una escena espeluznante en la televisión o en la carretera? Yo no me he tapado los ojos ni he vuelto la cabeza con este libro, pero sí he leído –casi por primera vez- con el ceño fruncido y la mandíbula apretada, a punto de morderme el puño. La razón no es otra que la extraña afición que tienen los personajes de esta novela que, para conocer qué hay en el más allá, se provocan la muerte durante unos segundos y después son reanimados. Sí, se asfixian o se ahogan para vivir esa experiencia y contar qué han visto, qué han experimentado. Éste es el tétrico juego sobre el que se sustenta El sueño y la muerte, publicado por Ediciones B y escrito por A.J. Kazinski, pseudónimo utilizado por el escritor Jacob Weinreich y el director de cine Anders Ronnow Klarlund para escribir novela negra, en especial esta serie dedicada al inspector Niels Bentzon, que en esta ocasión tendrá que enfrentarse a los difusos límites de la vida, a las prácticas oscuras de algunos individuos y a esa pregunta tan humana de: ¿qué hay después de la muerte? O como lo digo yo: ¿Hay vida después de la vida?
            Tiene esta novela, no os lo voy a negar, una parte escalofriante, unas páginas durísimas, de una intensidad aterradora, que se ven compensadas con otra cara amable y artística, de luz y lujo: la muerte y la ópera, el sufrimiento y el arte. La historia va de un lado a otro, como un péndulo hasta que consigue hacerse con un latido propio, con un ritmo que no sólo asusta sino que va contagiando la tensión que emana del libro. Este thriller negro con tintes paranormales –o casi– toma prestadas del género varias pautas clásicas: protagonista atormentado, familia en peligro y una investigación en la que nadie parece creer, pero da un par de quiebros que son absolutamente magistrales y que culminan con un final redondo, que funciona como una bomba de relojería. Todas las piezas encajan a la perfección: sabemos por qué el malo es tan malo –cuáles son sus motivaciones- y por qué el bueno está tan atormentado. Y aquí reside, quizá una de los aciertos de la novela: los personajes son creíbles, tienen aristas y actúan con coherencia.
            Los autores son corredores de fondo porque mantienen el nivel desde las primeras páginas y hasta la última: un ritmo constante, una prosa que no flojea y que, aunque a veces se recree en las descripciones, avanza imparable. La estructura está dividida en varias escenas con distintos personajes que después confluyen y tendrán que verse las caras. Y estén atentos a los cambios de narrador, que pasa de una tercera persona a la primera. Bueno, estén atentos a esos cambios si pueden quitarse de la cabeza esa práctica macabra de quitarse la vida unos segundos, de emprender una especie de viaje astral desde la muerte, sólo por el afán de la curiosidad, por vivir una experiencia de ese calibre. Esta novela es una gran reflexión sobre la vida y sus fronteras, sobre pequeños paréntesis de muerte y sobre la necesidad de saber y de preguntarles a los fantasmas.
            El sueño y la muerte da miedo, da escalofrío y da ganas de tomar mucho aire y llenarse los pulmones de aire fresco. Esta nueva novela de Kazinski es un thriller puro, construido sobre una base muy sólida y capaz de contagiar la tensión, el malestar y la desazón. Los amantes del género disfrutarán con esta entrega original y dura, embellecida con ese ambiente operístico del lujo y la tragedia. Lean y vean actuar a una bailarina enferma, a un policía insistente y a un asesino sin escrúpulos (y con su corazoncito). Y cuando lo terminen, siéntense felices por estar vivos, por querer la vida.



jueves, 15 de octubre de 2015

El octavo clan, Justine Evans


SINOPSIS: Nadie recuerda cómo sucedió, solo que las aguas crecieron hasta devorarlo todo. Únicamente los edificios más altos sobresalen aún del mar. Titanes de acero y cristal que siguen desafiando al océano y a las peligrosas criaturas que viven en él.
En el interior de estas torres, en la ciudad ahora conocida como Nyork, siete grandes clanes se disputan la preciada “tierra seca”… y los recursos todavía más escasos. Una lucha a muerte.
A la sombra de los siete grandes, sin embargo, existe otro clan. Uno al que todos creen exterminado pero cuyos últimos miembros se resisten a morir. Un clan que, en su pugna por la supervivencia, topará con la oportunidad de cambiarlo todo. De devolver la esperanza a un mundo en el que ya nadie se atreve a esperar nada.
Antes de empezar con la reseña, me gustaría comentar que el título original, Nyork, se ajusta mucho más a la historia que he leído que el que ha traducido la editorial. ¿Por qué me parece más acertado Nyork? Porque estamos ante una distopía, pero sobre todo habla de la devastación que ha sufrido la ciudad de Nueva York en un mundo paralelo al nuestro.

Si por algo me ha gustado El octavo clan es por la trama tan original que posee y porque nos encontramos con una ambientación muy trabajada. La historia no está al servicio del romance que surge casi al inicio de la novela. Los polos se han derretido, el nivel del agua ha anegado las ciudades y aquellos que lograron sobrevivir tuvieron que adaptarse a las nuevas circunstancias. Esta nueva sociedad que se construyó a partir de la desolación me ha parecido que está muy bien urdida. Cada clan tiene sus peculiaridades y su manera de enfrentarse a las circunstancias de la nueva ciudad.

Aunque hay muchos personajes en la novela, destacaría a tres, los que forman un triángulo amoroso. Syren pertenece a los pastores de algas y es elegida como jefa del clan. Es valiente, decidida y algo indecisa con sus sentimientos. Justamente por esto mismo me ha gustado, porque no es una protagonista perfecta. Logan viene de un mundo paralelo al de Nyork. Es honesto, valiente y tiene algo que lo hace diferente al resto de los personajes. Por último tenemos a Wren, el eterno enamorado de Syren. Sin embargo, aunque él la sigue en todo, ella no siente lo mismo por él.

Si bien es cierto que la novela tiene un principio un poco lento, una vez que la autora muestra el conflicto, el ritmo fluye muy bien. Hay escenas muy visuales y las descripciones no ralentizan el ritmo de la novela. Quizás lo que menos me ha convencido ha sido la historia de amor, un tanto precipitada.

Resumiendo, en esta novela nos encontraremos con una distopía diferente y muy bien ambientada. Dadle una oportunidad.

Esta reseña salió reseñada para la revista El alIJo (AQUÍ) 

domingo, 11 de octubre de 2015

Daringham Hall. La herencia. Kathryn Taylor


SINOPSIS: Campiña inglesa, en la actualidad. La idílica vida familiar de Daringham Hall da un vuelco inesperado cuando Ben Sterling, un empresario estadounidense de software y perfecto desconocido, se presenta en la mansión clamando ser su heredero. Pronto se descubre que, detrás de esa verdad, se esconde un inquietante espíritu de venganza.
Su decisión, sin embargo, se ve alterada por una inoportuna pérdida de memoria y una repentina pasión por Kate, la veterinaria de la familia, quien le dará una perspectiva completamente nueva sobre Daringham Hall y sus moradores.
Pese a todo, ¿seguirá Ben con sus planes de venganza, o dará una segunda oportunidad a su recién descubierta familia?

Lo primero que me enamoró de esta novela fue su portada y la imagen floral que nos transporta a papeles pintados para las paredes y a la campiña inglesa. Puede sonar superficial, pero soy de las que piensan que una buena portada puede ayudar a vender un libro, como es el caso. Además de una portada atractiva, la edición de la misma está muy cuidada, un gesto que agradecemos los lectores de novela romántica. Daringham Hall es la primera entrega de una trilogía, cuya segunda parte acaba de salir al mercado. Tenemos el aroma de las novelas de otra época, pero ambientada en la actualidad.

Tras un prólogo que tiene relación con el desenlace de la novela, conoceremos a Ben Sterling, un hombre de negocios de Nueva York que viaja a la campiña inglesa buscando venganza. Cuando su madre estaba embarazada de él, la familia paterna la despreció y la humilló dejándola a su suerte. En ese viaje a Inglaterra quiere reclamar como primogénito que es de su padre lo que por derecho le pertenece. Sin embargo, sufre un percance en la carretera, es atacado y más tarde pierde la memoria.

Por otra parte tenemos a Kate, una joven veterinaria que trabaja para los Candem, los dueños de Daringham Hall. Si bien no es una de ellos, se la considera como de la familia. Kate es la responsable de que Ben perdiera la memoria, y en este proceso para recuperarse, ambos terminan enamorándose.

Kate es una mujer generosa, sensata, dulce y su opinión es muy tenida en cuenta en el pueblo. El Ben enamorado que conocemos cuando ha perdido la memoria no tiene nada que ver con el hombre de negocios despiadado de Nueva York. Ni siquiera él se reconoce en la persona que era cuando estaba con Kate. Sin embargo, no puede mentirse a sí mismo: sigue enamorado de Kate. Ella se debate entre la lealtad que siente por los Candem y el amor hacia Ben.

Como punto de partida me parecía una buena idea, aunque he encontrado que la trama es muy introductoria. Por suerte tenemos dos novelas más para ir conociendo un poco más a la pareja protagonista. Lo personajes están bien definidos desde el inicio de la trama, incluso ese Ben desmemoriado se presenta como un hombre sensible, nada que ver con el hombre que vivía en el nuevo continente.

Un punto a favor de la esta novela es que la autora nos mete de lleno en la campiña inglesa y en el pueblo donde vive Kate. Describe con detalle Daringham Hall y cómo es la vida en una casa de estas características. Pero no solo conoceremos la apacible vida en la campiña, también sabremos cómo es el carácter de esta gente, así como la de los Candem. Y como en todas las familias, iremos conociendo algunos de sus secretos, y otros que están por desvelar, porque lo que está claro es que la autora ha dejado varios hilos argumentales abiertos para las siguientes entregas.

Aunque la novela tenga un aroma que pueda recordar a otra época (no he podido evitar compararla en algunos momentos con una serie inglesa que me encanta: Downton Abbey), la prosa es ágil y fluida. Es una historia que se puede leer en una tarde, y aunque el argumento no sea nada novedoso, sí que deseo saber qué pasará en las dos siguientes entregas.  

Resumiendo, Daringham Hall, La herencia, es una novela con una trama sencilla, que deja cabos abiertos para querer saber qué pasa con Kate y Ben. Y si la primera portada me gustó, la segunda me tiene enamorada. Os dejo la imagen. 

viernes, 2 de octubre de 2015

El capitán Trueno facsímil (tomo 8)


SINOPSIS: Ediciones B relanza, con nuevo diseño de cubierta, la serie más importante de nuestro cómic. Octavo volumen de la colección con guion de Víctor Mora e ilustraciones de Ángel Pardo y Martínez Osete. Edición completa de la serie con 618 cuadernillos reunidos en 13 tomos.
Siguiente tomo de las aventuras del Capitán Trueno que comprende los números 337 al 3xx publicados entre 1963 y 1964.
Este volumen continúa las aventuras del Capitán Trueno y sus amigos donde las habíamos dejado al final del tomo anterior. El final del su periplo asiático terminará con una elipsis que nos devolverá a nuestros amigos al reino de Thule. Sin embargo, como era de esperar, el descanso durará poco y el regreso del “Halcón”, un viejo enemigo de la reina Sigrid y del Capitán nos volverá a traer acción sin freno. Este nuevo arco argumental llevará a nuestros personajes hasta América, ni más ni menos, permitiéndonos recorrer el continente a través de algunas de las civilizaciones precolombinas como los indios de la península de Alberta en Canadá (por donde llegan al nuevo continente) y más al sur, con los Aztecas, los Mayas, los Incas o las tribus del Amazonas.


Sirviéndose de las acreditadas evidencias que sitúan a navegantes nórdicos en las costas americanas mucho antes de su “descubrimiento” oficial a finales del siglo XV, el guionista los sitúa en un barco capitaneado por el noble Gundar para ayudar a los indios que, engañados por el malvado “Halcón”, le servían en sus malvados planes.

Es de destacar el gusto por la rigurosidad en la representación de las diferentes civilizaciones con las que entran en contacto nuestros héroes. Desde los rasgos físicos hasta los vestuarios, los utensilios y armas, las construcciones o el paisaje, todo está muy cuidado y le otorga ese plus de obra didáctica y formativa.

Poco más se me ocurre decir que no haya dicho ya. Solo me queda insistir en que, si no lo habéis hecho ya, os entreguéis al goce absoluto que supone la inmersión en las páginas del héroe más inmortal de nuestra literatura. Aventura, emoción y diversión a raudales y sin freno. Como cantaba Asfalto en la canción que le dedicó al Capitán Trueno a finales de los 70, siempre podemos soñar con que venga a hacer justicia cuando el mundo está al revés (“Ven, Capitán Trueno, haz que gane el bueno”).

Y son muy necesarias las obras que nos permiten soñar con que un mundo mejor es posible.


Pd: Esta reseña la ha hecho Juanjo Grau, un apasionado de los cómics.

viernes, 28 de agosto de 2015

La novela de Rebeca


Simón Lugar es un autor de éxito que, encerrado en su apartamento de la costa vasca, lucha por dar forma a su primera novela negra. Melancólico y misántropo, se siente presionado por su agente literaria y sus cientos de miles de lectores. Buscando la inspiración en un largo paseo por la playa, conoce a M., una joven enigmática que influirá en él de un modo inesperado al tiempo que una serie de sangrientos asesinatos van conformando la trama del libro dentro de su cabeza.
 Sólo en la literatura aceptamos tan alegremente las trampas, las ilusiones ópticas, las sorpresas de última hora. Nos da igual quedarnos con cara de tonto, con la boca medio abierta y con la pregunta de: ¿por qué no lo vi venir? ¿Cómo no lo supe antes? ¡Mecachis en la mar! Mikel Alvira es un trilero (de esos que se ponen en la calle con los cubos bocabajo: ¿dónde está la bolita?) de la literatura y lo hace con una maña indiscutible. En La novela de Rebeca, de Ediciones B, nos da el cambiazo sin que nos demos cuenta, nos va enredando como un encantador de serpientes, nos va guiando por una senda para después dejarnos en un precipicio, frente al abismo, temblando de vértigo. Algo así es lo que ocurre en esta historia, mitad negra, mitad rosa, sobre Simón Lugar, un escritor que está inmerso en una búsqueda de inspiración (y aceptación, y comprensión, y amor), y cuya vida sufrirá una ligera turbación al encontrarse con una misteriosa mujer durante sus paseos matutinos por la playa.
            Mikel Alvira juega a desconcertarnos, y lo consigue, porque la historia se despliega en varios niveles, algo así como una caja dentro de una caja dentro de una caja dentro de una caja… Os lo confieso: durante las primeras páginas, leía de puntillas, mirando a todos lados, sin fiarme del narrador y dispuesto a encontrar dónde estaba el truco, pero me fui relajando al comprobar que la historia está muy bien cimentada. Avanza poco a poco, ganando en solidez, y haciendo creer al lector -¡ingenuo!- que lo tiene todo controlado, que esta lectura va a ser coser y cantar. Nada más lejos de la realidad. La trama no sólo va haciéndose más compleja sino que va destapando los porqués de unas relaciones perversas, de varias situaciones torcidas. Lo que parecía un simple retiro de un escritor frente al mar acaba convertido en la punta del iceberg, en algo que esconde mucho más de lo que nos imaginamos.
            La novela de Rebeca es un thriller pausado: una lectura que no necesita ser vertiginosa ni taquicárdica para enganchar. Los personajes van definiéndose sin prisas, van actuando en escenas aparentemente normales. Y aparecen las sorpresas, los ojos como platos, el echarse las manos a la boca. Es quizá ése el punto más admirable del autor: su capacidad para descolocar al lector, para dejarlo impotente, a merced de un narrador que no tiene ningún reparo en jugar con él. La acción no es lineal. El autor opta por ir mezclando el pasado y el presente, para zarandear más al lector. El estilo, recortado, preciso, se acopla muy bien a la historia. No hay grandes alardes preciosistas, y se agradece, porque a la historia no lo necesita. De hecho, a veces, en ese estilo tan sobrio sale un adjetivo rimbombante que parece que no tendría que estar ahí, que se ha colado sin saber cómo.
            La novela de Rebeca está hecha de pedacitos de otros géneros. Tiene una base negra, con crímenes espantosos y la búsqueda del asesino, tiene tintes románticos (y reposados), con conversaciones frente al mar y la búsqueda del la felicidad, y tiene aspectos relacionados con el mundo editorial, con la estimulante tarea de crear otros mundos. Sí, esta historia es un ejercicio puro y duro de metaliteratura: una novela dentro de otra novela. Aquí, lo de los asesinatos es lo de menos, una mera excusa. Mikel Alvira sorprende, y uno no puede hacer otra cosa que aplaudirle, porque ha jugado a esa técnica tan usada en los microrrelatos: la del impacto final. La de una bofetada en plena cara al leer el último párrafo.

PS: He pensado mucho lo de explicar eso de que el final es inesperado y sorprendente: no quiero poner al lector alerta, no quiero que cualquier mente retorcida vaya por delante y estropee ese golpe de efecto. 

jueves, 25 de junio de 2015

Los pecados de verano, Daniel Blanco Parra


SINOPSIS:  
Primavera de 1951. Consuelo, a la que todos llaman la Señora, vive en un permanente estado de hastío: la agotan sus dos hijos pequeños, su madre y criada, la asquea su matrimonio concertado y la asfixia su pueblo. Todo cambia el día en que su marido es invitado a participar en el Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas, donde un grupo de elegidos intentará poner coto a las relajadas costumbres de los turistas. Este viaje de toda la familia a una ciudad mediterránea —el sol, la luz, el mar— los abruma y desarma, mostrándoles un nuevo paisaje de libertad, no siempre agradable. Los pecados de verano es una historia «decente» sobre la rebelión íntima, sobre los arrebatos y el deseo, pero es también un divertido paseo por esa España mojigata y aún dolorida que empezaba a abrirse al turismo, a las suecas y también, a pesar del alboroto, a los bikinis.
Jorge Manrique decía en Las coplas a la muerte de su padre: cualquier tiempo pasado fue mejor. Si él hubiera leído esta novela, habría puesto en duda tal afirmación. Los años 50 en España fueron grises, muy grises, y para muestra esta novela que ha escrito mi compañero de blog, Daniel Blanco Parra.

Hace 65 años España era muy distinta a la España que, por fortuna, hoy conocemos. Son muchas cosas las que han cambiado, quizás la más significativa sea que la dictadura de Franco retrasó la llegada de los cambios que se fueron produciendo en el mundo. Parafraseando al autor: “eran tiempos raros, y también curiosos, en los que los hombres no podían coger el cigarro con la mano derecha, usar paraguas, fregar los platos o tener otro hobby que no fueran deportes. Para las mujeres quedaban reservados los bailes regionales, las flores, la decencia, los espejos y, por supuesto, la cocina…”



En 1951, al tiempo que en Estados Unidos se conseguía financiación para las investigaciones sobre la píldora anticonceptiva, en España se celebraba el I congreso nacional de moralidad en Playas, piscinas y márgenes de ríos (el turismo empezaba a llegar a nuestras costas y había que proteger a este pueblo elegido por la gracia de Dios de costumbres bárbaras). Y este es el hecho que desencadena la novela de Daniel.      Esta podría ser la historia de nuestros abuelos, gente con nuestros mismos deseos, pero reprimida por un Caudillo que competía en devotos con el mismísimo Dios.

Cuando una lee una novela como Los pecados de verano, se siente pequeña, y a la vez siente algo de envidia por no haber sido capaz de escribir una historia tan fascinante como ésta. Esta es una historia de personajes, aunque yo me quedaría sin lugar a dudas con Consuelo, o Chelito, que es como la llama su madre, o La señora, que es como se hace llamar por todos. La Señora se siente atrapada en un matrimonio que no desea, aprisionada en un pueblo que parece una cárcel, de casas encaladas que recuerdan al teatro de García Lorca (La casa de Bernarda Alba), o que detesta a unos hijos que le resultan desagradables. Sin embargo, La Señora (menos casquivana que La Regenta) muestra rebeldía en pequeños detalles para escapar de una vida impuesta y castrada.

La Señora es una mujer joven y guapa, a la que el dinero no puede otorgarle lo que tanto ansía. Porque hay algo mucho más primitivo en todos nosotros que nos hace iguales: el deseo de ser felices. Y si ella no puede ser feliz, los que la rodean tampoco pueden serlo. Puede parecer paradójico, pero es el recurso al que acude para no volverse loca.


Es cierto que hay muchos más personajes, como Amalia, la criada que sirve con verdadera devoción a Don Paco (el marido de Consuelo). También está Trinidad, la madre de Consuelo-Chelito, una mujer que ha tenido una vida difícil. Conoceremos a Don Paco, un hombre envidiado por todo el pueblo, que podría considerarse afortunado por tener dinero, por poder comer lo que quiere y por estar casado con Consuelo, y sin embargo, tampoco es feliz.

La novela está dividida en dos partes, en la primera conoceremos el pueblo, la familia y la casa donde vive Consuelo. En la segunda, descubriremos el viaje que hace esta familia a una ciudad del levante español, y cómo este hecho los cambiará de alguna manera.

Hay novelas que se leen con verdadera pasión. Ya lo decía Montesquieu: Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento. Soy de la opinión de que para que una novela guste, tiene que remover sentimientos, y ésta lo hace. Hay un regusto agridulce cuando lees las últimas palabras.

Me gustaría terminar con unas palabras de Marcelino Menéndez Pelayo: “Pueblo que no sabe su historia es pueblo condenado a irrevocable muerte”. Y si digo esto es porque esta novela ha sido vetada en algunos medios de comunicación. ¡Con la iglesia hemos topado! Ahí dejo esto. Por mi parte, sólo recomendar esta lectura que refleja muy bien aquellos tiempos. Nuestros abuelos se sonreirían al recordar una anécdota: El espacio que tenía que haber entre un hombre y una mujer cuando bailaban era el espacio en el que cabía el Espíritu Santo.

viernes, 12 de junio de 2015

"Los pecados de verano" Book Summer Tour


‘Los pecados de verano’: Book Summer Tour

Queridos todos, comienzan los actos de promoción de Los pecados de verano, mi nueva novela: una historia ambientada en los años 50 en la que recreo uno de los episodios más insólitos y desconocidos de nuestra historia reciente: la celebración en España del Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas, donde se debatió sobre la decencia en el baño y en las zonas costeras, y donde se establecieron una serie de normas -curiosísimas- para proteger a los españoles de las relajadas costumbres de los extranjeros, como la prohibición de estar fuera del agua sin albornoz o la separación del baño por sexos.
            
Éstas son las fechas de la primera tanda de presentaciones. ¿Me acompañáis?

            12 de junio: Sevilla. Fnac. A las 20.00.
            16 de junio. Huelva. Casa Museo de Juan Ramón Jiménez. Moguer. A las 20.30.
            18 de junio. Valencia. Librería Shalakabula. A las 19.30
            19 de junio. Palma de Mallorca. Sitio y hora por confirmar.
            21 de junio. Valencia. Sitio y hora por confirmar.
            22 de junio. Castellón. Sitio y hora por confirmar.
            25 de junio. Alicante. Sitio y hora por confirmar.
            26 de junio. Murcia. Sitio y hora por confirmar.


            Nos encontramos en los libros, y en las librerías. Abrazos a todos. 


lunes, 8 de junio de 2015

El Capitán Trueno facsímil (tomo 7)


SINOPSIS: Ediciones B relanza, con nuevo diseño de cubierta, la serie más importante de nuestro cómic. Séptimo volumen de la colección con guion de Víctor Mora e ilustraciones de Ángel Pardo y Martínez Osete. Edición completa de la serie con 618 cuadernillos reunidos en 13 tomos.
Siguiente tomo de las aventuras del Capitán Trueno que comprende los números 289 al 336 publicados entre 1962 y 1963.
El tomo anterior dejó a nuestros amigos intentando regresar a Thule desde las islas del Japón, pero una inoportuna tormenta les arrastra hasta la tundra del ártico. Desde allí sus peripecias les llevarán a las cumbres tibetanas, al archipiélago de malasia, Borneo, el mar del Japón de nuevo para terminar en el golfo de Bengala. A lo largo de este periplo se enfrentarán a bandidos, piratas, sectas, tiranos y peligros que incluyen fieras como pulpos gigantes, tiburones y tigres. Casi nada.

Los guiones juegan muy hábilmente con los recursos del folletín de aventuras, no dando prácticamente respiro a los héroes, que pasan de una aventura a otra sin descanso. Además, cada cuadernillo termina siempre con un cliffhanger, es decir, una situación de gran peligro que se resolvía al principio del siguiente número para seguir avanzando. Es un truco, un recurso, pero forma parte del código del género y es lo que los lectores esperaban semana tras semana. Hoy tal vez hemos perdido esa candidez, esa inocencia, pero no por eso las aventuras dejan de funcionar. Sólo tenemos que dejar que nuestro niño interior tome el control de la lectura y dejarnos llevar. Sabemos que los héroes siempre van a salir airosos por apurada que sea su situación. Nunca van a morir. Esto no es el mundo real, ni queremos que lo sea. El Capitán habita un mundo ideal donde los buenos siempre vencen y eso es todo lo que necesitamos para evadirnos un rato y poder seguir adelante.

Un detalle curioso, que no comenté en la reseña que hice del tomo 6 y que puede llamar la atención para los lectores de hoy, es la inclusión, en la primera página de cada cuadernillo, de un par de viñetas de carácter didáctico y divulgativo sobre la zona o la época en la que se ubica la acción. Y llama la atención porque de un tiempo a esta parte parece que se va instalando la idea de que los contenidos culturales son veneno para el ocio o la diversión. Como si pensar o aprender no pudiera ser divertido. Aunque en muchas ocasiones la redacción e, incluso, cierta terminología refleja el sesgo ideológico desde el que se elaboraban, es cierto que aportan valiosa información de cultura general que, en muchas ocasiones, ayudan a contextualizar las aventuras de los protagonistas.

También es gracioso comprobar cómo ha evolucionado la publicidad al contemplar los anuncios de diversos productos (cola cao, chocolates, revistas, coleccionables y cromos, figuritas de acción, etc.) que también se incluyen en esa primera página de cada número tal y como aparecieron en su momento. En unas ocasiones eran anuncios puros y duros. En otras, chistes patrocinados de autores del momento (¡Hay alguno del gran Francisco Ibáñez!).

Como curiosidad comentar que durante un buen número de semanas, en lugar del anuncio y las viñetas de cultura general, en esta primera página se publicaron las aventuras de “El paje Elgorriaga”, un paje de los Reyes Magos que viajaba a España para llevar un valioso tesoro y que se cruzaba con el Capitán Trueno y sus amigos que le ayudaban a completar su misión. Evidentemente era un anuncio, muy elaborado y original, hay que reconocerlo, que aprovechaba la época navideña. Una curiosidad más.


Pd: Esta reseña la ha hecho Juanjo Grau, gran amante de los cómics.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Los pecados de verano, la nueva novela de Daniel Blanco


Ahora hablaré de mí. Después de casi un año –cómo pasa el tiempo– reseñando/comentando/amando los libros de otros, vengo para presentaros mi nueva novela, Los pecados de verano, que publica Ediciones B y que sale a la venta hoy. Justo hoy. No me extenderé demasiado porque esto de confesarse me da un poco de pudor. Y sobre esto, precisamente, va esta historia: sobre el pudor y el deseo, sobre la decencia y el escándalo, sobre eso que yo llamo los incendios invisibles, ésos que no se ven, pero que prenden en el pecho y te calcinan entero. ¿No lo habéis sentido nunca? Ese calor en las entrañas que, de repente, lo cambia todo. Además, recreo uno de los episodios más curiosos y más desconocidos del siglo XX: la celebración del Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas, en el que se debatió qué hacer para proteger a los españoles de las relajadas costumbres de los turistas.

Me ocurre desde siempre. La generación de mis abuelos me parece fascinante, porque son auténticos supervivientes; y no hablo sólo de la guerra y las persecuciones sino de algo más profundo que tiene ver con la felicidad y el deseo. No dejo de imaginármelos jóvenes: ¿cómo amaron? ¿Cómo gestionaron sus emociones? ¿Cuáles eran sus recursos íntimos? Los pecados de verano es un intento por entender un pasado cercano y poco conocido, y por retratar esa guerra silenciosa que se libraba en las casas y en los corazones, y donde sólo importaban la moral, la decencia y el honor. Esta historia cotidiana, que podría ser la de mis abuelos o la de cualquier abuelo, ahonda en ese concepto tan caprichoso del escándalo. Era la época de las playas separadas por sexos, de los albornoces junto a la orilla y de las primeras extranjeras: los albores del turismo. Era la época en la que los hombres no podían fumar con la mano derecha, usar paraguas o tener otro hobby que no fueran los deportes. Para las mujeres quedaban reservados los bordados, los bailes regionales, las flores y los espejos.

Bueno, no me tiréis de la lengua con la novela, que podría llevarme horas (y páginas) hablando de lo que supone para mí esta historia, de cómo he disfrutado escribiéndola, de lo mucho que quiero a sus protagonistas….

SINOPSIS
Primavera, 1951. Consuelo, a la que todos llaman la Señora, vive en un permanente estado de hastío: la agotan sus dos hijos pequeños, su madre y su criada, la asquea su matrimonio concertado y la asfixia su pueblo. Todo cambia el día en el que el marido es invitado a participar en el Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas, donde un grupo de elegidos intentará poner coto a las relajadas costumbres de los turistas. Este viaje de toda la familia a una ciudad mediterránea –el sol, la luz, el mar– los abruma y los desarma, les muestra a todos un nuevo paisaje de libertad, no siempre agradable. Los pecados de verano es una historia decente sobre la rebelión íntima, sobre los arrebatos y el deseo, pero es también un divertido paseo por esa España mojigata y aún dolorida que empezaba a abrirse al turismo, a las suecas y también, a pesar del alboroto, a los bikinis.


HAN DICHO DE MÍ (Y DE MI LIBRO)
Antonio Gala: “El estilo de Daniel Blanco Parra es estremecedor”.
El blog Perdidas entre páginas: “Leer esta novela es como que te encierren en una jaula. Están el mar y la arena, pero no los puedes tocar. El autor ha retratado de forma maravillosa y agónica la severidad de una época, con una protagonista –La Señora– que te dejará mudo, y también herido. Y a pesar de todo, la historia es un hermoso canto a la libertad”.
Amalia Bulnes, colaboradora de la revista Mercurio: “Daniel Blanco Parra se sirve de una prosa luminosa para pasearse por nuestros años más oscuros y volver la mirada hacia una España «tapada hasta el cuello». Esta novela brilla por su sentido del humor, sus bellísimas metáforas y una agilidad narrativa propia de un gran conocedor del oficio. Los pecados de verano es, sin duda, la apuesta editorial más refrescante de la temporada”.

Desde hoy, los pecados de verano no son sólo míos, sino también de todos vosotros.
Gracias.
PS: Estoy tan emocionado que sólo tengo ganas de abrazar a gente.

            


jueves, 21 de mayo de 2015

París 2041, Ezequiel Szafir


SINOPSIS: París, año 2041. Una Europa dividida, y dormida, cae en manos de dictadores fascistas tras una década de depresión económica y radicalismo islámico. Tres amigos de la nueva Resistencia francesa luchan contra un régimen totalitario que reedita el pasado nazi.
Ambientada en un futuro incómodamente cercano, París 2041 es un canto al multiculturalismo que incluye los pilares de toda buena novela: intriga, romance, amistad, acción y una mirada nueva sobre una ciudad emblemática.
“Los pueblos sin memoria vuelven a su pasado”. Con esta frase de la novela se podría resumir muy bien este thriller político con tintes distópicos. El autor nos muestra un futuro que está a la vuelta de la esquina, y lo que es más aterrador, muchos de nosotros podríamos vivir. Para nuestra desgracia, la historia se repite una vez más.

Debo reconocer que mientras leía esta novela, no dejaba de sentirme incómoda porque el ser humano tiene que ser el único animal que tropieza mil veces con la misma piedra. Está visto que no nos basta con caer dos o tres veces, porque como muchas veces nos enseña la historia, no aprendemos de nuestros errores. Ese futuro tan desolador que se muestra en esta novela puede estar más cerca de lo que imaginamos. De hecho, los fanatismos están resurgiendo en todos los países de Europa y se mira con recelo a aquellos que no piensan como nosotros.

Paris, 2041 nos muestra adonde podrían conducir estos fanatismos que nuevamente van resurgiendo en esta Europa unida por el euro, pero desunida por una crisis política, ideológica y social, aunque lo más justo sería hablar de una crisis de valores. En definitiva, el autor nos ofrece las consecuencias de este caldo de cultivo que estamos viviendo en estos momentos.

Paris ha "sido liberada" de musulmanes, negros y judíos, que viven en la Zona Libre, o lo que es lo mismo, un gueto donde, por extraño que pueda parecer, muchos de ellos se sienten más libres que en la zona gobernada por el partido. Los drones vigilan los movimientos de los ciudadanos y las noticias que llegan están manipuladas por el gobierno. Las referencias al partido Nacionalsocialista obrero alemán son más que evidentes, desde la apropiación de esvástica hasta el saludo con la mano alzada. Y es aquí cuando te planteas si realmente volverán a tomar el poder los mismos que llevaron a Europa a la segunda guerra mundial. De pensarlo, me da pavor. Hay que admitir que estamos bordeando esa posibilidad, y esta novela es un fiel reflejo de lo que puede llegar a ocurrir.

La novela es un thriller político muy ágil, aunque el autor también se detiene en los discursos del presidente del partido que nos hacen replantearnos hacia donde conducen los fanatismos. También podemos leer algunas reflexiones de la gente que está en la Zona libre (Farida o el dueño del bar que solo sirve té moruno) y que me han parecido interesantes.

Sin embargo, a pesar de que esta novela me ha gustado bastante siento que el final es precipitado. No me habría importado que el autor se recreara algo más en las escenas finales para asimilar y entender lo que se ha planteado al principio de la trama. Tanto la historia de Nicholas y de Antoine necesitan algo más de espacio para que la novela quede redonda.

Resumiendo, esta novela te hace reflexionar sobre lo que está ocurriendo ahora mismo en Europa y lo que puede volver a ocurrir, pero sobre todo  pone el dedo en la llaga sobre los fanatismos que poco a poco van tomando relevancia en el panorama político y social. Solo deseo que no lleguemos a este panorama que tan bien se describe en este libro.

jueves, 14 de mayo de 2015

El Capitán Trueno Facsímil (TOMO 6)


SINOPSIS: Ediciones B relanza, con nuevo diseño de cubierta, la serie más importante de nuestro cómic. Sexto volumen de la colección con guion de Víctor Mora e ilustraciones de Ángel Pardo y Tomás Marco. Edición completa de la serie con 618 cuadernillos reunidos en 13 tomos.
El Capitán Trueno es, tal vez, el personaje más importante de la historia del tebeo español (con el permiso de Mortadelo y Fiemón). Se ha escrito tanto sobre esta obra, su autor, su importancia y repercusión que es todo un reto intentar aportar algo nuevo o diferente a estas alturas. Por eso he decidido optar por una reseña que apele a lo particular, es decir, hablar de lo que este personaje supuso para el niño que yo era allá por los años 80.

Por entonces yo era ya muy aficionado a los tebeos. Mis intereses principales eran los tebeos de humor, de dibujo caricaturesco, que abundaban en las cabeceras de la editorial Bruguera. En aquellas, las historietas cómicas (autoconclusivas y de una o dos páginas como mucho) se alternaban con otras de corte “realista” (películas las llamaba yo por aquel entonces) que eran entregas de una historia mucho más larga. A estas últimas no les prestaba mucha atención, leyéndolas solo cuando releía el tebeo por tercera o cuarta vez, por leer algo nuevo.

Hoy soy consciente de que este sesgo infantil hizo que me perdiera en su día obras que hoy consideraría de obligada lectura, como el personaje que nos ocupa, ya que durante un tiempo no quería saber nada de estos comics de aventura larga y dibujo realista.

Hasta que mi padre empezó a traer a casa tomos de “Trueno Color”, las aventuras a todo color del Capitán Trueno en álbumes de gran tamaño en rústica. Aquello me hizo cambiar totalmente el chip. Estas aventuras eran emocionantes, divertidas y tremendamente adictivas. Inmediatamente quería leer más tebeos de esos. Creo que el Capitán me ayudó a evolucionar en mis gustos comiqueros.

¿Por qué gusta el Capitán Trueno? Es muy fácil defender y enumerar las incontables virtudes de esta obra: El humor, el sentido de la aventura, la acción, los escenarios exóticos y lejanos, malos malísimos,…

El personaje es un producto típico de su tiempo (exacerbado sentido del honor y la justicia, ilimitado espíritu de sacrificio), aunque su autor supo introducir sutiles aspectos nada convencionales e, incluso, revolucionarios para la época (racionalismo, negación y desmontaje de todo tipo de supersticiones, personajes femeninos fuertes e independientes, la ciencia como fuente de conocimiento y motor del progreso).
El formato de cuadernillo apaisado en blanco y negro que nos presenta esta magnífica colección que presenta Ediciones B no lo conocí hasta bastante tiempo después. Para mí era el de “Roberto Alcázar y Pedrín” o el de “El Guerrero del Antifaz”, obras con cierto tufo antiguo y rancio. Por esa inconsciente asociación, temía encontrar a un Capitán Trueno algo distinto al que recordaba de mis lecturas de los álbumes de “Trueno Color”. Pero, por suerte, mis temores se disiparon enseguida. El Capitán, Crispín y Goliat seguían ahí tal y como yo los recordaba.

Este volumen 6 recopila los cuadernillos 241 a 288 publicados originalmente entre 1961 y 1962. Empieza con la conclusión de una aventura iniciada en el anterior volumen, en la que el Capitán ayuda a un viejo amigo de las Cruzadas, Ricardo Corazón de León, a derrotar a los enemigos que amenazan su reinado. (¡Qué osadía, un caballero español aliado y amigo del histórico enemigo de nuestro imperio!).

Desde las islas británicas partirá hacia nuevas aventuras que lo llevaran a enfrentarse a malvados piratas en las costas del norte de Europa, antiguos y peligrosos enemigos que lo amenazarán junto a su amada Sigrid en los fiordos noruegos, crueles tiranos y monstruosas criaturas ancestrales en las estepas rusas y bandidos en el lejano Japón. ¿Se puede pedir más?

No dudéis en acercaros a esta magnífica recopilación. Si no lo conocéis, no sé a qué estáis esperando, es imperdonable. Si lo conocéis, no podéis postergar más el reencuentro.
Pd: Esta reseña la ha hecho Juanjo Grau, gran amante de los cómics.

viernes, 27 de marzo de 2015

Adelgázame, Miénteme


'Adelgázame, miénteme 'es un manifiesto sobre la verdad oculta acerca de la millonaria y fraudulenta industria de las dietas para adelgazar. Juan Revenga nos ofrece en este manual una reflexión documentada sobre el concepto de la obesidad así como un minucioso estudio sobre las estrategias de promotores y fabricantes de «milagros dietéticos», pasando por las investigaciones que se están llevando a cabo sobre los diferentes elementos que rodean la obesidad y sus posibles soluciones. Finalmente, aborda el cambio de hábitos necesario para obtener el estilo de alimentación adecuado y el peso conveniente de acuerdo con las circunstancias particulares de cada individuo.
 La de la piña, la de la alcachofa, la del pollo asado. La Dukan, la del pomelo, la de la manzana, la de la calabaza, la de tu vecina, y hasta la de los idiotas. La que anuncia Chabelita y Terelu o la que publicita Gwyneth Paltrow. Hay cientos de dietas, desde las más sobrias a las más surrealistas. Adelgazar se ha convertido en una obsesión para algunos, y en un gran negocio para otros. No en vano, y según los últimos estudios, más de 2.100 millones de personas en todo el mundo (civilizado) sufren sobrepeso; el doble, por ejemplo, que hace treinta años. Hoy vamos a hablar de kilos, de mentiras y de dinero con el curioso estudio-manifiesto-advertencia del popular nutricionista Juan Revenga, que publica con Ediciones B, dentro de su colección de No Ficción, Adelgázame, miénteme. Y a ver si, de una vez por todas, podemos entregarnos a la Operación Bikini con más cabeza y menos desesperación.
            El primer jarro de agua fría que nos tira el señor Revenga –digo, ‘nos’ porque me incluyo entre las personas que cuida su peso, que tiende a contar las calorías (MAL) y que se debate siempre entre elegir cuidadosamente qué comer y pasarse de la raya– es que adelgazar no es fácil, «y quien diga lo contrario estará mintiendo como un bellaco». Sí, con esta declaración abre el libro y tira por tierra las promesas de todos esos laboratorios que nos convencen de que pueden quemar la grasa en tres días, en una semana o en un mes gracias a unas pastillas mágicas o a unos complejos vitamínicos milagrosos. El libro, que está estructurado de una manera muy inusual: tiene, por una parte, unos relatos que pertenecen al más puro género de la ficción, que inauguran cada capítulo y que nos hablan (con mucha originalidad) de algún aspecto de la alimentación, y después está la parte ensayística, la de la información, los datos y las recomendaciones, todo muy equilibrado y muy asequible, para todos los públicos.
            Me gusta que se hable de la comida con mesura, con delicadeza y, sobre todo, con responsabilidad, como hace Juan Revenga. Señores, no es un tema nimio; de hecho, ¿por qué aún no tenemos remedio para la obesidad? ¿Por qué esta enfermedad se nos resiste? Para él, la situación no deja de ser perversa: estamos en una sociedad que, por una parte, nos exige una cierta una apariencia estética y, por otra, nos invita a comer siempre más de la cuenta y peor: refrescos, aperitivos, bollería industrial... Y de aquí viene la locura y la contradicción en las que se han convertido las dietas de adelgazamiento. La solución no pasa por estar a régimen sino por cambiar los hábitos alimenticios, pasar  de la actual normalidad a otra normalidad. Y os cuento un dato histórico muy curioso: el primer movimiento ciudadano para adelgazar viene de finales del siglo XIX de la mano de un fabricante de ataúdes que se da cuenta de que cada vez tiene que hacerlos más grandes porque los muertos están más gordos. Sin embargo, ya Hipócrates, en el año 400 a.C., recomendaba para perder peso permanecer desnudo el mayor tiempo posible, no bañarse o dormir en una cama dura. E incluso se hablaba de los buenos resultados que daba comer trocitos de jabón. Si estos consejos nos parecen absurdos –que lo son–, lo mismo deberían parecernos las nuevas soluciones: pastillas de lo que sea, ampollas de no sé qué…
            Atrás quedaron los conceptos de gordito feliz y de curva de la felicidad. Con Adelgázame, miénteme, Juan Revenga habla alto y claro, sin andarse por las ramas, para ofrecernos una interesante y lúcida reflexión sobre la industria ‘milagrosa’ de la pérdida de peso, y una advertencia: que no nos dejemos estafar. En esta sociedad donde, a veces, se confunden los valores, alguien tenía que hablar así de las barbaridades que se hacen para estar delgado. Lo único que funciona para perder peso es comer más sano y menos productos precocinados, comprar verduras frescas y dejar los alimentos superfluos –las porquerías–, porque la base de todo está de la boca para arriba, es decir, en la cabeza, en nuestra capacidad de raciocinio, en la certeza de que nos merecemos comer bien. Y fijaos lo que dice: no merece la pena bajar peso si se nos cae el pelo o se nos agria el carácter. Y por si no os había quedado claro: NO hay ninguna la combinación milagrosa de alimentos ni remedios mágicos. No. No. No. No. No. No. ¿Os ha quedado claro?

martes, 10 de marzo de 2015

El tren de los huérfanos


Para evitar que la envíen a un centro de menores, Molly Ayer, de diecisiete años, se ve obligada a ayudar a una mujer de noventa a ordenar el desván de su enorme casa. Al principio, la tarea le resulta fastidiosa, pero a medida que revisa con Vivian Daly sus recuerdos y posesiones, descubre que ella y la anciana no son tan diferentes, que las dos han sobrevivido al desarraigo y a la falta de amor. Vivian fue una de las niñas que viajó en uno de los llamados trenes de los huérfanos. Molly, por su parte, es una india Penobscot que ha pasado su adolescencia entrando y saliendo de casas de acogida, y que también tiene preguntas sobre su pasado de las que aún no ha obtenido respuesta.
 Basado en hechos reales: de 1854 a 1929, más de 200.000 niños sin familia fueron trasladados desde la costa Este de EE. UU. hasta las tierras de labranza del centro de país donde fueron entregados a cualquier familia que quisiera un nuevo miembro; aunque algunos fueron acogidos con amor, en la mayoría de los casos, eran utilizados como mano de obra sin remunerar trabajando de jornaleros en los campos o en las granjas, de costureras o limpiadoras. Estos menores (los había de todas las edades) viajaban en un tren que iba parando en las estaciones de varias localidades, donde ya estaban reunidos los vecinos para ver si les interesaba alguno. Les miraban la lengua, los ojos y los dientes, sólo querían a los sanos. Los más débiles, los pálidos o los que tenían algún defecto nunca encontraban un hogar. Es lo que se llamó el tren de los huérfanos y que, muy acertadamente, da título a esta historia, escrita por Christina Baker Kline y publicada por Ediciones B. Esta novela –qué bonita portada– ahonda en este episodio desconocido del pasado norteamericano y nos relata las peripecias (muchas de ellas desgraciadas) de una de estas niñas que llegó a Nueva York desde Europa, y que enseguida se quedó sola. No os voy a negar que lo más apasionante de esta lectura ha sido su poso de verdad, esa documentación que se va asomando a las páginas, la certeza de que muchos de esos niños sin familia fueron esclavizados por adultos sin escrúpulos.
            El entretenimiento puro y duro está infravalorado. A veces, parece que todo –cualquier película, cualquier libro- tiene que cambiarnos la vida o darnos grandes lecciones filosóficas, y no. Hay productos creados exclusivamente para hacernos disfrutar, para que desconectemos, para llevarnos a otros mundos y a otras épocas, como hace El tren de los huérfanos. La autora tiene una (buenísima) historia y la cuenta: dosifica la información, usa un estilo cuidado, pero sin ser excesivamente preciosista, y consigue un ritmo a medio gas que nunca decae. ¡Qué claros se ven los ingredientes del best-seller en esta novela –no en vano acumula ya un millón y medio de lectores–, pero qué difícil es mezclarlos con tanta maestría como ocurre aquí!  La trama de este libro, y esto no es un recurso en absoluto novedoso, arranca en el presente para indagar en el pasado. Es decir, se van intercalando los capítulos ambientados en 2011 con otros que nos llevan hasta finales de los años veinte.
            A mí, qué queréis que os diga, la historia me parece espeluznante, y con un interés literario indiscutible: un tren que reparte niños sin familia a cualquiera que los quiera. Increíble, pero cierto. La Historia está llena de episodios (curiosos, terribles) aún por desempolvar. Sin ser especialmente llamativa, la pluma de Baker Kline tiene algo musical, algo que te envuelve sin darte cuenta, como un perfume bueno, y que casa muy bien con el argumento. En El tren de los huérfanos, la trama es tan potente que no necesita grandes artificios narrativos. Es como uno de esos cuentos familiares –esta novela la pueden leer tus primos, tu abuela o tu tía que nunca lee- que nos hablan de las raíces, de las carambolas del destino y de la necesidad de sobrevivir. Siempre. A cualquier precio. «Aprendí hace mucho que la pérdida no es sólo probable sino inevitable. Sé lo que significa perderlo todo, abandonar una vida y encontrar otra».
            Quiero felicitar, antes de terminar, a la autora, por su olfato literario, por investigar estos hechos -documentarlos, ordenarlos- y hacerlos novela. Ese episodio real de la Historia de EE. UU. era un caramelo para cualquier escritor, y una delicia para los lectores que valoren el entretenimiento. El tren de los huérfanos es ficción, pero la tierra sobre la que se levanta es el pasado de un pueblo. Christina Baker Kline no cae en sentimentalismos ni intenta continuamente provocar el llanto. ¡Bravo por ella! Es una novela pretendidamente melancólica y tierna, con la que equilibra la dureza de los hechos; además, pone en valor a los ancianos. Cada abuelo tiene una historia dentro, una fascinante.