Nora es una chica de dieciséis años que vive con su madre a las afueras del pueblo. Desde que muriera su padre en un asesinato un año atrás, su madre pasa mucho tiempo fuera de casa para mantener la casa, y Nora se encuentra al cuidado de Dorothea.
Hasta este momento, Nora nunca se había sentido atraída por ningún chico, a pesar de que su mejor amiga, Vee, intente emparejarla con todo chico que le resulte medianamente mono. Nora es una chica responsable, tanto en los estudios como en su casa, todo lo contrario a su amiga Vee, que vive por y para ella.
Un día el profesor de Biología, que se considera a sí mismo como un entrenador de baloncesto y trata a sus alumnos como un si de un equipo se tratara, decide hacer nuevos grupos en clase y Nora conoce a un chico de sonrisa cínica y mirada cautivadora. Patch, el chico que se sienta a su lado, parece tener siempre la respuesta adecuada en los labios y también parece conocer los pensamientos de Nora, casi mejor que ella misma.
Patch esconde algún secreto, aunque desde un principio le deja claro a Nora que está interesado en ella. Nora acude a él en más de una ocasión. Hay una presencia con muy malas intenciones que merodea a su alrededor, y Nora considera que Patch es el indicado para ayudarla.
Una pequeña cicatriz en la muñeca de Nora, al igual que la que tiene Patch, le hace sospechar que tiene más en común con este chico de sonrisa mordaz. Además, cada vez que Nora se encuentra cerca de Patch percibe un peligro, y no sólo porque cada esté vez más atraída por él y por lo tonta que se siente a su lado.
¿Pero es Patch el único peligro con el que ha de lidiar Nora? Nora descubre que hay ciertos cambios en su instituto. Llega un nuevo alumno, Elliot, que también parece estar interesado en Nora, y del que pesa una historia truculenta, y una nueva psicóloga que le advierte del peligro que supone estar al lado de Patch.
Durante meses había leído muchas noticias relacionadas con esta novela, pero sobre todo me llamaba la atención esa portada tan maravillosa que prometía una lectura adictiva. Lo que tenía claro es que me apetecía leerla porque trataba sobre ángeles, un tema por el que especial predilección.
Quizás tenía muchas expectativas con esta novela, pues aunque me ha gustado mucho, no era el bombazo que me esperaba. Desde un principio se nota que hay una tensión sexual entre Nora, que es quién cuenta esta historia, y Patch, pero no me hubiera importado saborear un poco más esos instantes, en vez de las conversaciones que mantenía con Vee.
Me ha gustado especialmente Patch, sus diálogos con doble sentido, sus ojos oscuros, su cabello negro, y aunque en un principio se nos revele como un chico malo, me lo comería con patatitas sin ningún tipo de remordimientos. Y es que en las escenas en las que salía Patch tenían un brillo muy diferente a las que por ejemplo tenía Nora con su amiga Vee, un personaje alocado y un poco estúpido.
También me ha gustado la manera de narrar de esta autora. Desde un principio es adictiva y los diálogos que mantienen Nora y Patch no tienen desperdicio. Aun así he echado de menos algo más de acción, saber un poco más sobre los ángeles caídos y no resolver la historia en las últimas 70 páginas.
Yo espero a que salga la segunda parte no sólo para poder recrearme en Patch y en sus palabras mordaces, sino para descubrir un poco más qué secretos esconde la familia de Nora.




Victoria, al igual que Jack y Kirtash, es única en su especie, y es precisamente ella quien hará de vínculo entre los dos protagonistas masculinos. Sin embargo una de las mayores cualidades de Jack es que es fiel, leal y desde que reconoce sus sentimientos hacia Victoria no la abandonará.
Aunque parezca en algunos momentos que Kirtash es mucho más maduro que Jack, hacia el final de la trilogía éste da muestras de madurez, y asume finalmente que Victoria tiene un espacio con Kirtash del que él no participa. Pues pase lo que pase entre Victoria y Kirtahs, ella regresará una y otra vez a los brazos cálidos de Jack, a la seguridad que le da la fidelidad de este dragón con medio corazón humano. Os vuelvo a recomendar una y otra vez que os adentréis en las páginas de: Memorias de Idhún.

