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domingo, 18 de julio de 2010

Meridian

Hola a todos. La reseña de hoy es Meridian, de Amber Kizer y está publicado por Ediciones Versátil.


Medio humana, medio ángel, Meridian Sozu carga con una oscura responsabilidad sobre sus hombros.
Meridian siempre ha sido una marginada. Dondequiera que va, la muerte y el dolor la acompañan. El día de su decimosexto cumpleaños, un coche se estrella frente a su casa y, aunque ella no sufre ni un rasguño, un dolor insoportable invade su cuerpo.

Sin apenas tiempo para recuperarse, Meridian descubre que es un peligro para su familia y que debe huir a casa de su tía abuela en Revelation, Colorado. Allí conoce el secreto que sus padres le han estado ocultando toda su vida: es una Fenestra, el eslabón entre lo humano y lo divino que une el mundo de los vivos y el de los muertos.
Había leído muchas opiniones con respecto a esta novela y le tenía un poco de miedo, a pesar de que a mí me encanta el tema de los ángeles. No sabía qué me iba a encontrar, aunque yo siempre digo que para opinar sobre un tema me gusta saber de lo que hablo. Así que me puse manos a la obra, y una vez que empecé con esta novela no paré hasta terminarla.

Meredian es quien cuenta la historia. El día en que Meridian cumple 16 años, todo cambia para ella. De pronto tiene que marcharse con prisas a casa de una tía abuela que no conoce personalmente, pero de la que ha oído hablar en muchas ocasiones. De hecho lleva su nombre. También es advertida de que no puede fiarse de nadie y que debe vigilar sus espaldas continuamente. Es una Fenestra, seres de luz, y hay quienes quieren acabar con ellas.

Al llevar a casa de su Tía, y tras un viaje larguísimo en autobús, descubre poco a poco qué significa ser una Fenestra, pues es una condición con la que se nace. Será la Tía quien le enseñe a ser una Fenestra y a no tener miedo a abrir la ventana hacia el otro mundo.

La muerte es un hecho que está más o menos presente en nuestras vidas, pero la autora se atreve a hablarnos de ese tránsito hacia el más allá. También se atreve hablarnos de los fanáticos que hay en todas las comunidades, y en este caso Meridian se las tendré que ver con un reverendo que ha conseguido dominar al pueblo de Revelation.
En esta novela es una ficción, aunque cada vez son más las voces ultras que se alzan con ser las poseedoras de la verdad divina, y a mí esto me da un poco de miedo, pues en cuántas ocasiones la realidad supera con creces la ficción.

En esta lucha de Meridian por conocer y descubrir qué ocultan las Fenestras, la acompañarán su Tía, y también un chico: Tens. Éste último es un protector que estará dispuesto a dar su vida por la Fenestra que le ha tocado proteger. Tens es uno de esos chicos que puede considerárselo como el típico buenazo. A mí por lo menos, en mi vida diaria son a los que prefiero y ya tenía ganas de encontrarme nuevamente con un buenazo en una novela, aunque se le podía haber sacado un poco más de jugo.
Ésta es una historia sin mucha acción, fresca, ágil, con una protagonista valiente y con una vida muy diferente a cómo había soñado. Me ha gustado especialmente la relación que se establece entre la Tía tanto con Meridian como con Tens. Y es que la Tía es un acierto en esta novela. Es una mujer que tiene 106 años, y es cabal, tranquila y parece tener la respuesta apropiada en los labios. También facilita muchas cosas en la relación de Meridian y Tens.

La edición de esta novela está cuidada, y eso es algo de agradecer. Al inicio de cada capítulo hay unas rosas enmarcadas en un rectángulo, unas flores que tienen mucho que ver con Meridian.

Hay sin embargo algún fallo al citar un acontecimiento ya narrado con anterioridad. En las primeras páginas son los padres quienes le dicen a Meridian que es una Fenestra, y hacia mitad de la novela Meridian le explica a Tens que la primera vez que escuchó esa palabra fue de los labios de la Tía.

En fin, Meridian es una novela que me ha dejado muy buen sabor de boca, con algunos cabos sueltos, que supongo que resolverá en la segunda entrega.

Con la colaboración de Ediciones Versátil

Próxima reseña: Kalafiram