Hola a todos. Hoy vengo con la reseña de una novela muy juvenil: Palacio de espejos, de Margaret Peterson Haddix, publicado por Versátil.
Cecilia sabe que no es una campesina cualquiera: ella es la verdadera heredera al trono, pero debe ocultarse hasta que sean derrotados quienes asesinaron a sus padres. Mientras tanto, la sustituye en palacio una campesina llamada Desmia. Cecilia debe fingir que su vida se limita a limpiar, remendar y fregar platos, hasta que finalmente se da cuenta de que ha llegado el momento de tomar el mando y recuperar el trono. Acompañada de su mejor amigo, Harper, huye a la capital del reino, decidida enfrentarse cara a cara con el peligro. Pero en el famoso Palacio de espejos, nada ni nadie es quien dice ser.
Desde que tiene uso de razón, Cecilia ha sido educada para ser una princesa, pero su “palacio” es una vieja cabaña en mitad del bosque y las sedas que debería haber vestido no existen más que en su imaginación. Todas las semanas recibe la vista de Sir Stephen, quien se encarga de que aprenda todo lo que debe de saber una princesa: álgebra, política, diplomacia…
Cecilia tiene un amigo de la infancia que no sabe nada de su origen Real, con el que comparte gran parte de las horas del día. Harper sueña con ser soldado como su padre; sin embargo, desde pequeño su madre lo obliga a tocar el harpa.
Son muchas las noches que Cecilia sueña con tomar posesión del título que le corresponde y dar las gracias a Desmia, la princesa “falsa” que está en su lugar. Todo cambia el día alguien descubre que no es una campesina cualquiera. A partir de aquí Cecilia, con la ayuda de su amigo Harper, decide encaminarse al palacio de espejos para proclamar ante todo el mundo quien es realmente.
Una vez que llega al palacio nada es lo que parece, ni tampoco la reciben con los brazos abiertos. De esta manera encuentra más dificultades hacia su camino al trono, aunque para qué nos vamos a engañar, no me hubiera creído que Desmia le hubiera dado su corona con una sonrisa en los labios y como si fueran amigas de toda la vida.
No sabía muy bien qué me iba a encontrar tras una portada que me llamaba mucho la atención, y para qué negarlo, muy elegante y atractiva. Desde un principio observé que el planteamiento era más infantil de lo que yo esperaba (esta lectura está recomendada para mayores de 14 años y considero que lo podría leer cualquier chaval de diez años. La historia es muy simple y el argumento no tiene apenas misterio). Es cierto que hay una historia de amor, pero muy poco desarrollada.
Palacio de espejos es otro cuento de princesas en que la protagonista supera una serie de obstáculos hasta conseguir un objetivo. Pretende ser algo original, y en algún momento logró sorprenderme (ciertas cosas me parecían inverosímiles e incluso tonterías), y conforme avanzaba en la lectura veía que la historia era bastante previsible.
Como digo, había ciertas cosas que considero que eran inverosímiles, por no decir absurdas, como que uno de los reyes nunca llevó su corona porque le producía un picor de cabeza muy fuerte, o empezar una guerra porque un rey le sugiere a otro que lleve una suela de tacón más alta. También me parecía un poco increíble un momento en el que Cecilia estaba en una torre gritando a la gente que había en una plaza y nadie la viera ni la oyera, mientras que Harper y ella veían perfectamente lo que ocurría en la plaza.
Con respecto a los personajes me parece que son planos, sobre todo Cecilia. Pienso que es una chica que piensa que todo ha de girar a su alrededor. Le gusta pensar que cuando sea princesa cambiará esto o aquello, que cuando suba al poder no cometerá los mismos errores que sus antepasados, aunque continuamente se enfada con Harper.
En fin, que es una lectura para pasar una tarde bastante ligera y sin muchas pretensiones.
Con la colaboración de Versátil
Próxima reseña: Cuarentañeras+Crónica
