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lunes, 20 de junio de 2011

La fuga

Hola a todos. Hoy os traigo una reseña que lleva mucho tiempo pendiente. Se trata de La fuga, de Ediciones B y cuya autora es Carmen Domingo, especialista en el período desde la II República hasta la posguerra. Antes de que se publicara la novela conocí a la autora en Barcelona y desde el momento en que comentó algunas cosas de su novela supe que tenía que leerla. Desde luego no me ha decepcionado.

El 22 de mayo de 1938, en plena guerra civil española, dos mil quinientos presos del Fuerte de San Cristóbal de Pamplona, en su mayoría encerrados por motivos políticos, consiguieron volver a ser libres. Leopoldo Pico, uno de sus compañeros, había ideado un plan de fuga para escapar de los malos tratos, el hambre y la miseria de su vida entre aquellos muros. Desarmados, apenas organizados, sin tener una idea clara de la distribución y dimensiones del lugar, los presos esperaban una señal del organizador. Estaban débiles, famélicos, y dudaban de las posibilidades reales de éxito; parecía una locura, pero era su última oportunidad.

Carmen Domingo narra en "La fuga" un episodio real de nuestra historia reciente, durante el cual 795 presos lograron huir del penal con la intención de cruzar la frontera y refugiarse en Francia. Pero no todos lograrían zafarse de las garras franquistas.

¿Cómo un hecho real, en el que 795 presos se escaparon de una de las cárceles de más difícil acceso, no se cuenta en los libros de historia? Afortunadamente hay gente que se interesa porque ciertas historias no caigan en el olvido. Todos los nombres que se narran en la novela son ciertos, aunque por preservar el derecho a la intimidad de sus numerosos protagonistas sus historias son inventadas.

La trama se ciñe a los días de la fuga que ocurrieron en plena guerra civil, en el Fuerte de San Cristóbal y situado en el monte Ezkaba, Pamplona. No todos los presos que había en este fuerte eran presos políticos, pero a todos les unía el hambre, además de las malas condiciones higiénicas que tenían que soportar. Según se cuenta en la novela, sólo disponían de unas cuantas duchas con agua fría durante menos de una hora para más de dos mil presos. Por no hablar de cuando caías enfermo y con una buena hostia se arreglaba el problema.

Además de las condiciones tan terribles que vivían los presos se hace referencia en algún momento a quienes custodiaban la cárcel, desde el director ―un tipo sin escrúpulos que hizo dinero con el estraperlo y que impuso unas condiciones aún más duras de las que vivían estos presos―, hasta el guardia honesto que empeña su palabra ―para él mucho más importante que un papel firmado― para proteger a aquellos presos que no se escaparon. Lo más triste es que de todos los presos que se escaparon, sólo lograron pasar la frontera de Francia unos cuántos.

Como siempre ocurre con la Historia, suele estar contada por los vencedores, y en este caso este hecho se ocultó durante mucho tiempo. Es estremecedor cómo en tiempos de guerra la gente del pueblo llano de ayudara en momentos de dificultad, o cómo se las ingeniaban para fabricar des un cazo o un cuchillo, por poner un ejemplo. O cómo algunas mujeres caminaban durante horas y pasaban comida y ropa a presos con los que no tenían nada que ver.

A pesar de estar basada en hechos reales, la autora no trata de hacer un ensayo sobre qué pasó en aquellos tres días. Lo hace de forma novelada, y que en este caso llega al lector mucho mejor. La ambientación de toda la historia está muy documentada, tanto en lo que fueron las celdas de los presos, como los pequeños detalles cotidianos del día a día. El estilo es directo y muy fluido. Está contado en tercera persona, y a pesar de esto, como lectora me sentía identificada con algunos de los personajes. Y aunque las historias sean inventadas, estoy segura que algunos de esos diálogos que se narra es lo más parecido a la realidad.

No sé si es curioso, pero mientras iba leyendo la novela pensaba en que esta historia, al igual que todo el horror que se vivió en Auschwitz, no se volviera a repetir. En los tiempos que corren parece que muchos olvidan el pasado. Me alegro que Carmen haya rescatado del olvido esta historia que saben muy pocos; me merece toda mi admiración.


Con la colaboración de Ediciones B

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