Edward Cullen
Hola a todos. Hoy os dejo con unas frases de amor. Os aviso que tiene algunos spoilers para aquellos que no hayáis leído las novelas. Hoy le toca el turno a Edward Cullen. Yo siempre me he declarado Team Edward, el chico de las novelas que tantas veces me ha hecho suspirar.

-Si pudieras pedir algo, cualquier cosa, ¿qué pedirías?
-A ti.
-Algo que no tengas ya.
-Mi corazón no ha latido en casi noventa años, pero esto era diferente. Era como si hubiera desaparecido, como si hubiera dejado un vacío en su lugar, como si hubiera dejado todo lo que tengo dentro aquí, contigo.
-Bella, no puedo vivir en un mundo donde tú no existas.
- Volveré tan pronto que no tendrás tiempo de echarme de menos. Cuida de mi corazón... lo he dejado contigo.
-Es más, si hubiera alguna forma de convertirme en humano para estar contigo, no importa un precio, lo pagaría feliz.
-Duerme, mi Bella. Que tengas dulces sueños. Tú eres la única que me ha llegado al corazón. Siempre seré tuyo. Duerme mi único amor.
-Tú me has salvado –dijo con voz suave.
-No siempre puedo ser Lois Lane –insistí-. Yo también quiero ser Superman.
-No sabes lo que me estás pidiendo.
Su voz era dulce, pero sus ojos miraban fijamente la funda de la almohada.
-Yo creo que sí.
-Bella, no lo sabes. Llevo casi noventa años dándole vueltas al asunto, y sigo sin estar seguro.
-¿Desearías que Carlisle no te hubiera salvado?
-No, eso no.-Hizo una pausa antes de continuar-. Pero mi vida terminó y no he empezado nada.
-Tú eres mi vida. Eres lo único que me dolería perder.
-No siempre puedo ser Lois Lane –insistí-. Yo también quiero ser Superman.
-No sabes lo que me estás pidiendo.
Su voz era dulce, pero sus ojos miraban fijamente la funda de la almohada.
-Yo creo que sí.
-Bella, no lo sabes. Llevo casi noventa años dándole vueltas al asunto, y sigo sin estar seguro.
-¿Desearías que Carlisle no te hubiera salvado?
-No, eso no.-Hizo una pausa antes de continuar-. Pero mi vida terminó y no he empezado nada.
-Tú eres mi vida. Eres lo único que me dolería perder.
-Te quiero –dijo-. Es una excusa muy pobre para todo lo que te hago pasar, pero es la pura verdad.
-El rubor de tus mejillas es adorable.
-Bella, ya veo lo que estás haciendo. Estás intentando hacer que todo el mundo sea feliz y no quiero que andes preocupada por los sentimientos de los demás. Necesito que tú seas feliz. No te inquietes por Alice, ya me ocuparé yo de eso. Te prometo que no te hará sentir culpable.
-Pero yo…
-No. Vamos a hacer esto a tu manera. A la mía no ha funcionado. Te he llamado cabezota, pero mira cómo me he comportado yo. Me he apegado con una obstinación verdaderamente idiota a lo que consideraba mejor para ti, y sólo he conseguido herirte. Herirte muy hondo una y otra vez. Ya no confiaré más en mí. Sé feliz a tu manera, ya que yo siempre lo hago mal. Eso es lo que hay. –Cambió de posición debajo de mí, cuadrando los hombros-. Vamos a hacer esto a tu manera, Bella. Esta noche. Hoy. Cuanto antes mejor. Hablaré con Carlisle. He estado pensando que quizás si te damos suficiente morfina no lo pasarás tan mal. Merece la pena intentarlo –apretó los dientes.
-Edward, no…
Me puso un dedo en los labios para cerrarlos.
-No te preocupes, Bella, mi amor. No he olvidado el resto de tus peticiones.
-Pero yo…
-No. Vamos a hacer esto a tu manera. A la mía no ha funcionado. Te he llamado cabezota, pero mira cómo me he comportado yo. Me he apegado con una obstinación verdaderamente idiota a lo que consideraba mejor para ti, y sólo he conseguido herirte. Herirte muy hondo una y otra vez. Ya no confiaré más en mí. Sé feliz a tu manera, ya que yo siempre lo hago mal. Eso es lo que hay. –Cambió de posición debajo de mí, cuadrando los hombros-. Vamos a hacer esto a tu manera, Bella. Esta noche. Hoy. Cuanto antes mejor. Hablaré con Carlisle. He estado pensando que quizás si te damos suficiente morfina no lo pasarás tan mal. Merece la pena intentarlo –apretó los dientes.
-Edward, no…
Me puso un dedo en los labios para cerrarlos.
-No te preocupes, Bella, mi amor. No he olvidado el resto de tus peticiones.

