
Sinopsis:
El primer día del año nuevo, en diversos lugares de Europa, ocurren sucesos un tanto extraños que en un principio parecen no tener relación entre sí.
En Praga desaparece un valioso códice de la vitrina en la que estaba expuesto de una sala de la Biblioteca Nacional.
En Madrid, Gabriel de Urdaeta, un sacerdote español que trabajó, años atrás, en los servicios secretos a las órdenes del Papa, recibe un misterioso sobre de un mendigo que muere en sus brazos tras recibir una paliza.
Y en Roma, el Papa cae en un trance mientras bendice a sus fieles desde el balcón de San Pedro.
¿Puede haber algún tipo de relación entre estos tres sucesos que ocurren con pocas horas de diferencia en distintos puntos de Europa?
Vlademir Kovak, detective de la policía checa, Verónika Procházkóva, profesora de Historia del Cristianismo y comisaria de la exposición de la que fue sustraído el códice, y Ettore Manfredi, vicecommissario y criminólogo italiano experto en asesinos en serie, intentarán descubrirlo mientras el tiempo corre en su contra. Misteriosos asesinatos de Cardenales se suceden por el mundo.
Un plan que está muy bien urdido, como una tela de araña. Cardenales con ansias de poder dentro de la iglesia. Las intrigas políticas no son cosas del pasado (Los Borgia, o Clemente VII por ejemplo) ya que en los tiempos en los que vivimos también están a la orden del día.
Pero, ¿podrá esta fuerza tenebrosa hacer tambalear los sólidos cimientos de una iglesia con más de 2000 años de tradición?
Opinión:
Casualmente comencé el año pasado con una maravillosa novela de intriga (Me llamo rojo, de Orhan Pamuk) y al empezar La Conspiración Púrpura enseguida me acordé de aquella otra obra. Ambas novelas me han dejado muy buen sabor de boca. No suelo leer este tipo de historias, aunque cuando caen en mis manos las suelo disfrutar bastante. A este respecto me gusta mucho más la literatura juvenil, romántica y de fantasía.
Es cierto que tenía mis reticencias de leer obras al rebufo de todo lo que ha supuesto El código da Vinci. Sin embargo, es una opinión muy personal, yo sigo prefiriendo mil veces El último Catón, de Matilde Asensi, o esta misma novela que nos ocupa. Asensi es una escritora maravillosa que me hace soñar, como supongo que ha hecho soñar a Luis E. Íñigo, ya que la nombra dos veces.
Uno de los puntos fuertes de la historia es lo bien escrita que está y el trabajo de investigación que ha llevado a cabo el autor. Una novela puede ser un triller y estar muy bien narrada. Una cosa no es incompatible con la otra. Además, el autor parece conocer muy bien los entresijos de la cúpula vaticana, y si no los conoce, ha creado una ilusión estupenda.
En esta novela Luis E. Íñigo nos ha traído una conspiración dentro de la iglesia católica. Son muchos los que abogan por una apertura de ideas, sobre todo voces que vienen de Latinoamérica y África. Y en este marco se desarrolla esta ficción. Aunque también deja entrever algunos negocios que no son para nada limpios y de acuerdo con los ideales de Cristo. En este aspecto hace algunas reflexiones muy interesantes, sobre todo de las riquezas que son parte de su patrimonio.
Sin embargo, desde mi punto de vista, hay algunos aspectos que deslucen un poco esta historia tan bien tramada. Ciertos diálogos y ciertas situaciones están un poco forzadas, pero aún así la obra fluye muy bien, y si siquiera me ha importado estos detalles.
Y por último añadir que la resolución de la trama quizás sea un anhelo de muchas voces que piensan que La iglesia debe cambiar de aires. Esta obra no es más que una ficción, aunque, quién sabe, todo es posible.
Ya sabéis, si os gustan las novelas de intriga, esta es una buena opción.
¡Qué disfrutéis de vuestras lecturas!
