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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Reset Love


No mata la muerte sino el olvido… Es un poema que Alberto lleva en su corazón. India es su sobrina y entre ellos nace una pasión que no podrán eludir, pero la sociedad castiga el amor entre un recuperado y un ser humano. ¿Qué o quiénes son en realidad? Es un secreto que tendrán que desvelar. ¿Lograrán que el mundo les permita ser libres para amarse? ¿O se verán forzados a olvidar? El amor verdadero está más allá del origen de los que se aman. Pero la amenaza del olvido está siempre latente…
Sólo hay una cosa más poderosa que el amor, los recuerdos. Nunca pensé que una historia aparentemente romántica, me hiciera pensar tanto sobre lo que realmente aviva el amor, o por el contrario lo destruye para siempre. Cuando uno muere el alma trasciende dejando el cuerpo. Todas nuestras vivencias, lo que una vez sentimos, lo que anhelamos, lo que llegamos a soñar… ¿Deja de existir, o por el contrario sigue viviendo en algún lado? Estas preguntas son las que plantea Reset Love, o al menos son las que más me han impactado.

               Imaginad por un momento que volvierais a la vida tras un fatídico suceso ¿Creéis que volveríais siendo vosotros mismos? ¿Realmente creéis que tras vuestra muerte mental volveríais a ser las personas que una vez fuisteis? Quiero pensar que si  eso pasara, que si lo que entiendo por el alma dejara mi cuerpo, no me gustaría que otro ente ocupara mi envoltorio físico, la parte terrenal y efímera que mis seres queridos verían todos los días, pero con distinta forma, distinta esencia… ¿Se darían cuenta de que  mi alma ha dejado mi cuerpo para albergar otro ser? Y lo que es más aterrador… ¿Si ese ser decidiera que tiene tanto derecho como yo a vivir?

RECUPERACIÓN PROGRAMADA EN TRES, DOS, UNO… ¡DESPIERTA!

               Es distinta. Una novela ambientada en un siglo diferente. Parece ser que se puede burlar a la muerte, pero el precio a pagar es demasiado alto y los recuerdos son una moneda de cambio que difícilmente se puede obtener. Alberto lo sabe bien, un recuperado que tiene que vivir una vida prestada, en su cuerpo o… ¿quizás no? Este concepto tan propio de la ciencia ficción es la baza más potente con la que cuenta la historia. Guardando mucho las distancias, me ha recordado a la obra Yo robot donde Mar Cantero dota a la obra de un halo futurista, un romance de otro siglo donde sus personajes principales deberán enfrentarse a un viejo mal que es tan innato, como la existencia de la vida humana, los prejuicios. Esto lo deja latente con relación “incestuosa” a efectos sociales que tiene Alberto con India, su sobrina, una joven de diecinueve años que verá  en su tío no solo a un protector, sino a un hombre que despertará en ella unos sentimientos dormidos que como es natural deberá despertar.
               ¡Qué queréis que os diga! es arriesgado y es atractivo ¿Quién me iba a decir que esta clase de relaciones podían dar tanto juego en una novela romántica? Y sobre todo que se podría llevar una novela sólo con las reflexiones de su personaje principal, Alberto. Considero que es un golpe de efecto magistral. A modo de diario su protagonista nos va plasmando  sus  nuevos recuerdos, unos sentimientos renovados y a la vez contradictorios que empieza a vivir como si de un bebé se tratase. Una persona que por nacimiento, o renacimiento, se le niega el derecho más bello que puede tener un ser humano: amar y ser amado. Decir que es personaje masculino es entrañable, es quedarse corto. Las preguntas que se hace dudo que pudiera hacérselas mi tostadora, mi teléfono móvil, o mi ordenador. Pero tras leerle a él… La verdad me encantaría que así fuese, ya que Mar demuestra que en cada cosa que nos pasa desapercibida por la vida, puede haber un alma que siente y que piensa. Y con eso… quizás os acabo de desvelar uno de los secretos más grandes de esta obra.

               La relación amorosa, contra todo pronóstico, no es lo que más he valorado de esta obra. El personaje masculino es tan interesante que arrolla la personalidad de India por completo. Quizás eso deja  a la vista un pequeño descuido por parte de su autora, he echado en falta un equilibrio en la pareja protagonista. Lo mismo me hubiera dado India, que Paquita, que Eustaquia, él  se ha alzado durante todo el  relato como protagonista indiscutible de la historia.

            ¡Qué decir de las escenas de sexo! Bien justificadas y con un gusto exquisito. India sabrá hacer que un hombre suspire por sus huesos, pero Mar sabe controlar el erotismo hacia límites insospechados. Creo que demuestra que la insinuación puede ser más sexual que lo explicito, y no cabe duda de que la autora domina los preliminares. Si a eso le sumamos la inocencia y la inexperiencia de su protagonista, lo entrañable se triplica. No quiere decir que  no tuviera sexo antes, pero no de la manera que lo veréis con India.

            Lo que sí que me ha chirriado bastante es lo  lioso que ha resultado en muchas ocasiones saber diferenciar a dos narradores que iban alternándose en algunos capítulos sin un orden establecido. Me ha  descolocado de la narración y creo que ha sido la nota discordante de un conjunto realmente sobresaliente. Una pena que esta historia no fuera concebida como una novela larga, una pena...

           Y os preguntaréis ¿Por qué no hablo todavía de los recuerdos? Pues bien, no hablo de ellos, porque ellos mismos son los narradores omniscientes de esta historia. Una  novela romántica cuya enseñanza queda muy clara: puedes borrar los recuerdos de una mente, pero hay un órgano que en ocasiones gana la partida y es capaz de memorizar fotográficamente. El corazón.

           Y ahora os hago una pregunta ¿Volveríais a la vida aunque vuestros recuerdos fueran el precio a pagar? Dolorosos o no, yo  lo tengo claro.

REINICIO NO VÁLIDO. 


domingo, 9 de noviembre de 2014

La viajera de la felicidad, Mar Cantero


SINOPSIS: La viajera de la felicidad tiene alma, potencia, sensibilidad, fuerza y honestidad. No es un libro que deje a medias. Exige al lector porque le enfrenta con su propia realidad y le habla claro. “Late, vibra, confronta”. Alex Rovira, autor de La buena suerte.
Miriam ha tenido una vida difícil. Cuando está a punto de llegar al límite de sus fuerzas, conoce a Verónica, quien le hará partícipe de un revelador conocimiento.
Miriam ha tenido una vida difícil. Ha sufrido maltrato psicológico, ha perdido la autoestima, se siente frustrada y sufre ansiedad. Cuando está a punto de llegar al límite de sus fuerzas, conoce a Verónica, quien le hará partícipe de un revelador conocimiento: La escritura es una maravillosa herramienta para superar los problemas y alcanzar la felicidad.
La viajera de la felicidad es una historia de superación basada en hechos reales. Miriam podría ser perfectamente cualquier persona que ha sufrido maltrato psicológico y no es capaz de hacer nada por sí misma. Desde que era niña, sus padres la han invalidado para hacer cualquier cosa por pequeña que fuera, y más tarde, es su novio quien machaca su autoestima, que duda de su capacidad creativa, de su persona y es celoso con la gente que la rodea.

La protagonista ha sido anulada hasta tal punto que no es capaz de viajar sola en un autobús. Cualquier cosa que decidía hacer suponía un gran sufrimiento. El miedo la atenazaba y le impedía hacer algo tan simple como caminar sola por la calle. En este punto ha llegado al límite de sus fuerzas. Se podría considerar que Miriam es una inválida emocional. Es en este punto cuando decide cambiar el rumbo de su vida y ponerse en manos de Verónica.

Verónica hará que todo lo que ha estado oculto en el interior de Miriam salga a la luz, hará de guía y le hará conectar con ese yo interior que ha estado callado durante muchos años.

A través de las charlas que mantiene con Verónica, Miriam decide liberar sus pensamientos a través de la escritura. El acto de crear historias le ayuda a soltar toda la frustración que tiene. Si su novio utiliza los gritos para llevar la razón, ella utilizará el silencio para rebatirlo. Es entonces cuando encauza su energía y se produce el verdadero cambio en Miriam. Puede hablar de sus deseos más profundos y de sus miedos sin que la paralicen. Escribir le supone hacer una terapia personal, además de la que hace con Verónica. Es enfrentarse ella sola frente al papel.

Con un lenguaje sencillo y muy cuidado, La viajera de la felicidad hace de espejo y refleja algunos problemas de nuestro día a día. Y este detalle me ha gustado especialmente, porque no pretende moralizar.

Es significativo que la historia empiece con un capítulo que se titula: Negro universo y termine en: Azul libertad. La escritura es para Miriam un medio para deshacerse de todo lo negativo que hay en ella. En mi caso, yo me he visto reflejada en muchos momentos de esta historia. Podría decir también que escribir me libera de pensamientos negativos. Para mí, desde luego, la escritura es liberalizadora y me sirve como terapia.