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viernes, 14 de mayo de 2010

Los hijos de las tinieblas

Los hijos de las tinieblas
Hola a todos. Hoy os traigo Los hijos de las tinieblas, de José Antonio Cotrina y publicado por Alfaguara. Desde aquí le agradezco el envío de esta novela. Como dice mi hijo, esta historia se vive desde la primera a la última página.


La luna roja está a punto de salir.

La ciudad ha demostrado lo cruel que puede ser. De los 12 niños que llegaron a Rocavarancolia como cosecha de Samhein, algunos se quedaron en el camino. Echando un vistazo al pasado se dan cuenta han dejando su infancia en La Tierra, pues Rocavarancolia no tiene piedad con los más débiles. Sólo sobreviven los valientes, los que no temen al futuro.


La luna roja se acerca.


En este punto ya no les sirve llorar ni lamentarse de su propia suerte, como tampoco les sirve de nada esconderse. Han de enfrentarse a su propio destino, un futuro que parecía estar escrito, no en las estrellas, sino en los mismos cimientos de la ciudad. Ya no hay nada que detenga a nuestros protagonistas. Son carne de Rocavarancolia, y todavía les queda enfrentarse a un peligro, un mal tan antiguo que se remonta a los albores de la ciudad.


La cuenta atrás ya ha empezado.


Tic tac… el engranaje del reloj funciona como toca.


Si en el primer libro nos muestra un aperitivo de lo que puede dar de sí Rocavarancolia, es porque el autor se había reservado algunas sorpresas. Rocavarancolia evoluciona como lo hacen nuestros protagonistas. La ciudad tiene vida propia y ama aquellos que están atentos a las señales que va dejando. En Rocavarancolia no te puedes despistar porque eso supone la muerte.


Afortunadamente no están solos en esta aventura, aunque todo apunte en la dirección contraria. Dentro del consejo hay quienes no pueden permitir que mueran antes de la luna roja, ya que posiblemente sea ésta la última esperanza de salvar la ciudad.


Si en la primera entrega nos encontrábamos a unos protagonistas que estaban atrapados en una ciudad monstruosa y se lamentan de ello, en esta entrega vemos que los protagonistas van aceptando la realidad y no están dispuestos a detenerse ante nada ni nadie. Es la misma ciudad quien va transformando a nuestros protagonistas.


Hector va dejando atrás su aspecto de niño gordito y va enfrentándose a sus propios miedos. Ricardo, al igual que ya lo percibiera Belisario, es quizás el que comprende que Hector tiene un papel muy importante en esta historia. Adrian ya no es el niño risueño; enseguida advierte que nadie puede huir de Rocavarancolia. Marina ya no puede escapar de sus sueños, pues Rocavarancolia es su sueño hecho realidad. Natalia se revela como una chica con un humor más negro. Maddie sigue siendo igual de hermosa. La magia parece no afectar a Rachel. A Lizbeth todavía le cuesta asumir dónde está. Y qué decir de Bruno. Poco a poco se ha ido abriendo camino en esta ciudad que no tiene misericordia.


Decir que esta novela es fantástica es quedarme corta. Conocemos un poco mejor a todos los personajes, incluso podemos ponerle nombre al brasileño. Por una parte vemos cómo se las apañan los chicos, y por otra parte vemos las intrigas que se cuecen en el consejo. Dos historias que van paralelas, pero ambas dan muestra de lo cruel que puede llegar a ser esta ciudad. Y sin embargo llega un momento en que amas Rocavarancolia, a pesar de que pueda resultar una contradicción.


En esta historia no te puedes encariñar con ningún personaje porque el autor puede sorprenderte con una desagradable sorpresa. Si pensaba que en Canción de hielo y fuego el autor no tenía escrúpulos a la hora de matar a un personaje, este autor tampoco se queda atrás. Sin embargo hay un detalle que el autor ha ido hilvanando muy hábilmente para la siguiente entrega. Hay sueños que no deberíamos menospreciar.


En fin, si alguna vez os encontráis al Demiurgo de Rocavarancolia en vuestra habitación no aceptéis su invitación. Esta aventura es para vivirla desde este lado. Se saborea mucho mejor y no hay peligros a la vista.

Próxima reseña: Las puertas de Elligrim