Mostrando entradas con la etiqueta Los años esponja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los años esponja. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de marzo de 2011

Los años esponja

Hola a todos. Hoy os traigo una novela de un autor novel, Diego Cortés, que decidió autopublicarse su primera novela: Los años esponja.

La acción transcurre en una gran ciudad, concretamente en París, el protagonista de la historia, que es quien la relata en primera persona, se traslada por estudios, a principios de los años ochenta, a la ciudad de la luz. Todo se convierte para él en un maravilloso aprendizaje, de la ciudad, de su trabajo, de la sociedad, de la vida. Cada día se convierte en una aventura, en una excitación constante. Le cuesta creer que tenga todo a favor, sin darse cuenta de que lo que más le favorece es su actitud positiva, una vez despojado de su encorsetada vida anterior.

Todo parece un cuento de hadas, hasta que una vez transcurridos unos maravillosos años viviendo en pareja con ella, absorbiendo de la esponja de la vida conocimientos y experiencias, súbitamente se encuentra abandonado en el pozo más profundo: su chica lo ha dejado, literalmente, de un día para otro... Él trata de reconstruir en su apartamento, con lápiz y papel, lo que incompresiblemente provocó el desvanecimiento de su relación.

La novela comienza con Diego, el protagonista de esta historia, que es un joven español que se marcha a París para seguir con sus estudios de farmacia. Su pareja acaba de dejarlo y Diego no ha podido superar esta ruptura. En el proceso para olvidar a su chica, Diego empieza a recordar cómo la conoció, cómo fue su relación y por qué fueron tan importantes estos años en su vida. En la ciudad del amor conoce a varias mujeres, pero sólo será una la que ocupará su corazón durante cuatro años. Ella le abrirá las puertas de la pasión; no obstante también será su primer fracaso amoroso. En París, Diego vivirá nuevas experiencias, algo impensable en los años posteriores de la España de la transición.

Como he comentado, esta novela es autopublicada y como tal no puedo valorarla de la misma manera que una que ha pasado por manos de un editor. Esta obra tiene muchos aspectos positivos, aunque se nota que no ha tenido un trabajo de un editor detrás. El autor ha sido su propio editor y desde dentro es muy difícil valorar una historia en su totalidad. Con todo y esto el resultado es mucho más positivo que negativo.

El autor se desenvuelve bastante bien y algunos pasajes de la novela tienen poesía. También es de agradecer que no adorne su historia con adjetivos innecesarios, por la que la lectura resulta agradable y no forzada. Así mismo, también me ha gustado el retrato que hace del París de los primeros años 80, tan diferente a la España de la Movida. Los años que vivió el protagonista en París fueron tiempos para aprender a amar, para conocer otras culturas (ya no sólo la gala, sino también la de algunos amigos de otros países), y para en definitiva, el viaje de Diego hacia la madurez. Es una historia de amor, aunque también lo es de desamor.

Quizás, el autor haya expuesto demasiado pronto el tema del desamor en esta historia. Desde un principio sabemos qué va a ocurrir, por lo que no hay sorpresa para el lector. Para mí es un fallo de estructura, que podría solucionarse eliminando las primeras páginas. Y esta es una opinión muy personal, pero creo que esta historia funcionaría mejor desde un principio.

Otra de las cosas que me ha llamado la atención es que el autor no nombra en ningún momento a su chica y se refiere a ella como Ella (valga la redundancia). Y me llama la atención porque ha sido una persona muy importante en su vida, y de esta manera queda un poco desdibujada por el retrato que hace el autor de su chica. Realmente no la conocemos muy bien. En cambio sí que conocemos el carácter de sus amigos y algunas de sus anécdotas.

Pienso que el autor ha querido intercalar muchas historias y anécdotas (que muchas de ellas me han parecido muy interesantes, pero no sé si tenían mucha cabida en la novela) y se ha olvidado de mostrarnos un poco más qué es lo que realmente interesa en esta obra: la chicha en el Amor y el Desamor en una pareja. Es como que los árboles no te dejan ver el bosque.

Creo que se podría haber sacado mucho más a esta interesante historia, pero sin la ayuda de un editor es un poco difícil pulir una novela. En este sentido somos muchos los autores que estamos vendidos porque confiamos en nuestro criterio y no tenemos a nadie que separe la paja del grano.

En fin, pese a lo anteriormente dicho no considero que Los años esponja sea una mala novela, al contrario, sólo que le falta el pequeño empujón de un editor que pula algunas cuestiones.

Próxima reseña: Porta Coeli