SINOPSIS: Los padres de Rebeca han desaparecido sin dejar rastro y ella ha tenido que ir a vivir con su abuelo, el profesor Balvatin. Se siente desorientada y perdida en la vieja y peculiar casa de este, un anciano distante y frío al que no ve desde que era muy pequeña.Hay libros que son pura magia y que te hechizan desde que los abres. Este es uno de ellos. Hacía tiempo que no me sumergía en una novela de fantasía y me lo pasaba tan bien. Me ha hecho regresar al momento en el que descubrí, con doce años, La historia interminable y Momo. De vez en cuando me gusta descubrir pequeñas joyas que me hacen recordar a la niña que fui.
Rebeca descubrirá pronto que la desaparición de sus padres no es casual y que ella misma está en peligro. Su realidad se desmoronará para transportarla a una realidad oculta, a un secreto milenario que ha estado relacionado con sus ancestros desde el principio de los tiempos, y por el que será perseguida por inesperados y peligrosos enemigos.«Mientras haya una sola persona que sueñe, sus sueños podrán germinar y echar brotes en ambos mundos. La imaginación es una gota de sueño que Morfeo dejó en cada uno de nosotros, y que de padres a hijos se va heredando, a veces con más fuerza, a veces con menos. Gracias a ella, lo que una vez estuvo unido podrá volver a estarlo.»
viernes, 9 de junio de 2017
Mundo Sueño: I. La oniromarca secreta, Pilar Pascual
lunes, 8 de noviembre de 2010
Nación
SINOPSIS (contraportada):
El día que el mundo se acaba, Mau vuelve a casa desde la isla de los Muchachos. Pronto será un hombre.
Y entonces llega la ola. Una ola gigantesca que trae consigo una goleta, la Sweet Judy. Cuando el barco se estrella, sólo se salva un alma (dos, contando el loro).
La aldea ha desaparecido. La Nación ha desaparecido. Ahora sólo quedan Mau, una chica calzones y una gran cantidad de malentendidos.
Juntos deben crear una nueva Nación a partir de los restos, crear una nueva historia.
Pero… ¿Dónde está la cerveza? ¿Quién protege la Nación?
Además, la historia anterior no va a desaparecer, no al menos mientras los Abuelos conserven la voz. Y Mau debe mirar al pasado antes de enfrentarse al futuro.
Inteligente, ingeniosa y repleta de la sátira inimitable de Terry Pratchett, ésta es una gran aventura que vuelve el mundo del revés, literalmente.
OPINIÓN:
Tenía muchísimas ganas de leer este libro. Creo sinceramente que Terry Pratchett es uno de los escritores más grandes e importantes que hay hoy en día, y que merece todo el éxito (y más) que tiene en el mercado anglosajón. Parece que poco a poco se va abriendo paso entre nosotros y aplaudo el esfuerzo de Timun Mas en este caso por acercar su obra a los lectores de lengua española.
Pratchett es sobre todo conocido por su serie de novelas de Mundodisco, 38 hasta la fecha, que tienen en común que se desarrollan en un mundo plano que descansa sobre los lomos de cuatro elefantes que a su vez descansan sobre el caparazón de una gigantesca tortuga (Gran A’Tuin) que surca el espacio. Con una ambientación que recuerda la fantasía heroica, Pratchett se sirve del Mundodisco para repartir estopa inmisericordemente a todo y a todos con una imaginación desbordante, un sentido del humor afiladísimo y una prosa que te atrapa desde las primeras líneas. Es agudo, inteligente, certero y, sobre todo, muy divertido. Es fascinante observar nuestro Mundobola desde el Mundodisco. Si queréis saber más os recomiendo que os deis un paseo por
Pero Terry Pratchett no es sólo Mundodisco. Por eso encaré con ilusión esta novela, dirigida además a un público joven.
Nuevamente ambienta la acción en un mundo que no es el nuestro, aunque se parece muchísimo, en unas islas que podrían ser las del Pacífico Sur de nuestro mundo, en una época que recuerda nuestro siglo XVIII. Esta opción que parece un tanto arbitraria al principio cobra todo su sentido en el maravilloso epílogo que pone la guinda a esta historia.
Lo que más me sorprendió, en principio es el trato que dispensa a sus protagonistas, el joven isleño Mau y la joven espectro Daphne (como elige ella que le llamen, ya que no le gusta nada su nombre, Ermintrude). Yo estaba acostumbrado a que Pratchett fuera inmisericorde con sus personajes, que normalmente son cobardes, crueles, egoístas, extremadamente ingenuos o incluso rematadamente estúpidos, por lo general superados por las circunstancias que les rodean, retratándolos con una distancia irónica que potencia el efecto humorístico. Pero en esta ocasión Mau y Daphne son tratados con muchísimo tacto, casi con cariño.
Este tratamiento otorga el tono de humor a la novela, que es más bien de cosquillitas en lugar de los mazazos a los que yo estaba acostumbrado. Reconozco que me atasqué un poco mientras la leía. De hecho a mitad tuve que dejarla reposar un poco para retomarla luego. Me alegro de haberme obligado a terminarla ya que valorándola en conjunto, la novela ha acabado gustándome bastante.
Mau es un joven que no tiene alma, según las creencias de su gente, ya que no ha completado el ritual por el cual acabaría convertido en un hombre. Pero es el último miembro de su nación y se siente obligado a volver a empezar desde cero. En este proceso se enfrenta a sus antiguas costumbres, creencias y dioses.
Daphne, por su parte, es la heredera a un trono que recuerda mucho al del imperio Británico de nuestro mundo, aunque tiene un centenar de aspirantes por delante. Es una muchacha lista, curiosa, inquieta y que disfruta pensando por su cuenta, lo cual alarma y escandaliza a su estirada abuela. Vive su naufragio como una oportunidad para reinventarse y ser ella misma.
Por supuesto esperamos que entre ellos nazca el amor. Y, aunque lo hace, no es para nada como esperamos, ni en su desarrollo ni, desde luego, en su desenlace. Pratchett no es un autor que elija los caminos fáciles.
La novela nos habla de la superación, de que no tenemos por qué romper con el pasado, sólo asumir que ha estado ahí, que nos ha hecho como somos y, a partir de aquí, avanzar. Las creencias absurdas y las supersticiones pueden tener su utilidad social y personal en un momento dado, pero hay que superarlas para poder seguir adelante.
La religión es una de las principales dianas de Terry Pratchett, aunque no se ceba tanto en su crítica como en alguna de las novelas del Mundodisco. No olvidemos que su público objetivo es más joven. Aunque no por ello el mensaje es menos demoledor. El maravilloso epílogo al que me referí antes es una oda al librepensamiento, la racionalidad y el humanismo.
He leído por ahí reseñas que hablan de que probablemente esta sea la mejor novela de su autor hasta la fecha. Yo no llegaría tan lejos, aunque estoy de acuerdo en que es una buena novela (personalmente prefiero Ritos iguales o Rechicero), y recomiendo su lectura a cualquiera, veteranos y neófitos.
Si ya te has viciado, es interesante conocer otras caras de nuestro viejo amigo. A mí, desde luego, me ha sorprendido conocer esa faceta tierna y emotiva.
Si no has leído nada de Terry Pratchett, puede ser una buena manera de iniciarte, sabiendo que es una dosis suave de lo que te puede proporcionar el maestro. Desde luego no se va a parecer a nada que hayas leído antes.
Sirva de remate una pequeña perla del libro: “Se tarda toda una vida en aprender a morir”.
¿Cómo te quedas?
Con la colaboración de TimunMas

Próxima reseña: Penitencia
