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martes, 6 de septiembre de 2011

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea

Hola a todos. Hoy os traigo la reseña de una novela tierna y emotiva. Se trata de Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Anabel Pitcher y publicado por Siruela.

Poco antes de cumplir diez años, el pequeño Jamie se va a vivir al norte de Londres con su padre separado, su hermana adolescente Jasmine y su gato Roger para empezar desde cero. Han pasado cinco años desde la muerte de Rose, la gemela de Jasmine, en un atentado terrorista islámico en Londres. Sus padres no han conseguido superar el dolor y parece que Jasmine tampoco: se ha teñido el pelo de rosa, se ha hecho piercings y ha optado por no comer. La familia se ha venido abajo. Pero en todo ese tiempo Jamie no ha derramado una sola lágrima. Para él Rose, cuyas cenizas reposan en la repisa de la chimenea, no es más que un recuerdo lejano. Le interesan mucho más su gato Roger, la camiseta de Spiderman que le han regalado por su cumpleaños o que su padre no se entere de que se ha hecho amigo de una niña musulmana. Un día, al ver en la televisión un anuncio buscando jóvenes talentos que sepan cantar, se convence de que eso puede hacer que las cosas cambien y que toda la familia pueda salir adelante.

Esta historia está contada a través de Jamie, un niño que está a punto de cumplir los diez años, quien no comprende aún muchas cosas, como por ejemplo, por qué tiene que llorar por una hermana de la que apenas se acuerda, o por qué su padre deja un trozo de tarta al lado de la urna donde reposan las cenizas, pero es el lector quien entiende perfectamente qué está ocurriendo en esta familia que se ha desmoronado y que no levanta cabeza. Quizás este es uno de los aciertos del libro, contar esta historia desde la perspectiva de un niño y cómo lo percibe él.

Desde la muerte de Rose nada ha vuelto a ser igual en esta familia. La madre finalmente ha decidido superar la pérdida lejos de los suyos, aunque Jamie todavía tiene la esperanza de que vuelva. De hecho, para su cumpleaños le ha regalado una camiseta de Spiderman.

Resulta curioso que Jamie se haga amigo de una niña musulmana, el único colectivo que su padre no soporta, pues continuamente se pregunta si esta o aquella cara fue el causante de la muerte de Rose. Para el padre no hay distinciones y todos son terroristas. Y esta es una de las causas por las que se mudan de Londres, por no enfrentarse en su día a día a los musulmanes. Pero Jamie no entiende de prejuicios y traba amistad con la única persona con la que puede hablar de súper héroes y otras cuestiones.

En este caos que se convierte la familia de Jamie, el niño encuentra consuelo en su hermana Jasmine, una chica de quince años. Ella es quien lleva adelante la familia, la que tapa muchas carencias, pero no deja de ser una adolescente con sus propios problemas. Se ha teñido el pelo de rosa, ha dejado de comer y se ha puesto un piercing. Quizás las escenas más emotivas y tiernas de la novela están protagonizadas por Jamie y Jasmine. La relación que hay entre ellos es especial.

Los personajes están bien trazados. En todo momento he sentido que quien narraba la historia era un niño de diez años. No siempre es fácil narrar el mundo a través de los ojos de un niño y que la trama tenga la consistencia como para que la novela te enganche de principio a fin.

Por último comentaros que el final es emocionante, y Jamie y Jasmine nos arrancan alguna que otra lágrima. Es un final agridulce, tan real como la vida.

Con la colaboración de Siruela

Próxima reseña: Cuentos de Bereth, Los versos del destino