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martes, 24 de octubre de 2017

Un invierno en Sokcho, Élisa Shua Dusapin


SINOPSIS: En Sokcho, pequeña ciudad portuaria cercana a Corea del Norte, los clientes llegan por casualidad al decrépito hotel del viejo Park, porque han bebido demasiado o perdido el último autobús. Las placas de hielo se resquebrajan bajo los pasos de Kerrand, un dibujante de cómics normando que llega al hotel perdido en un abrigo de lana. Este despierta de su letargo invernal a la recepcionista, una joven franco-coreana que nunca ha visitado Europa. Es una historia de encuentros y de desencuentros, sensual y contenida, una pequeña obra maestra.

Un invierno en Sokcho es la primera novela de Élisa Shua Dusapin. A pesar de la juventud de la autora, ha sido galardonada con dos premios. Ha recibido el Premio Robert Walser y el Premio Revelación de la SGDL.

Esta es una historia que habla de la soledad, del amor y de aquellos que no desean permanecer aletargados en mitad del invierno. Al igual que hay quienes renacen en primavera y se muestran espléndidos en verano, en esta novela los protagonistas reverdecen en pleno invierno. Es una obra corta, sencilla en su planteamiento y a la vez muy profunda. En esa sencillez hay una elegancia que conmueve desde la primera palabra. Para ello, la autora, se vale de un lenguaje sin artificios, que en ocasiones resulta áspero. Puede resultar contradictorio, pero en esa misma aspereza hay una sensualidad que desgarra. Las frases son cortas y tan certeras como puñetazos. Porque lo importante no es lo que cuenta, sino cómo lo hace. Encuentros y desencuentros, idas y venidas de los personajes y gestos que hablan más que las palabras.

La autora cuenta una historia de amor, que no romántica, en mitad del invierno. Para ello sitúa la acción en una ciudad portuaria que apenas recibe turistas en esta época del año. La protagonista siente  fascinación por un joven francés dibujante que se aloja en la pensión donde ella trabaja. En apariencia no tienen nada en común. Puede que lo que llame su atención sea el origen francés de este dibujante, el mismo origen de su padre. Un hombre del que no sabe nada porque desapareció cuando supo que su madre estaba embarazada de ella.

La autora juega con las emociones de los personajes. Es extraño que, en ese paisaje tan desolador, la protagonista encuentre una llama que da sentido a su soledad. Sokcho es como una cárcel con muchas capas. En mitad del invierno no hay nada que hacer, pero también advertimos que la protagonista tiene su propia prisión.

En esta novela también vemos la relación enfermiza que tienen la protagonista y su madre. El silencio que reina entre ellas es doloroso, pero no saben comunicarse de otra manera. De alguna manera, la protagonista se revela contra la autoridad de su progenitora y renace como la mujer que desea ser.

Resumiendo, Un invierno en Sokcho es una novela que me ha sorprendido por la belleza que se esconde tras cada frase. Y aunque es muy cortita, yo recomiendo saborearla poco a poco.

martes, 29 de septiembre de 2015

¿Es posible una cultura sin miedo?


Este libro es una reflexión sobre el miedo y sus significados con una perspectiva que corre a lo largo de ese puente que une humanidades y neurociencia. Un libro en el que se pretende contestar a preguntas como estas: ¿Sabemos propiamente qué es el miedo? ¿Qué son las emociones y los sentimientos de miedo? ¿Tienen sentimientos de miedo los animales? ¿Por qué el más genuino de los miedos humanos, después del miedo a la muerte, es el miedo a los “otros”? ¿Qué es el miedo propiamente humano, el miedo social? ¿Cambia el miedo quiénes somos? ¿Qué conocemos de cómo se elabora el miedo y sus memorias en los intrincados circuitos del cerebro?
 A la muerte. A sufrir. A los ascensores –ése es mío-. A volar o a las alturas. A los que vienen de fuera. A perderlo todo o a no conseguir nada. A hacer el ridículo, a hablar en público. A las arañas y a las serpientes. Y también están los raros: al número 13, a las opiniones de los demás, a los espejos o a los genitales. Hay miedos de todos los tamaños y colores, muchos están personalizados, pero otros los tenemos bajo la piel, en el ADN, y nos democratizan porque son la herencia de cientos y cientos de años de evolución. Cada uno de nosotros convivimos con el miedo, pero ¿nos hemos parado a pensar cuál es nuestra relación con ellos, y si realmente nos son útiles? Francisco Mora, catedrático de Fisiología Humana en la Complutense de Madrid –entre otras muchas cosas-, firma un sesudo y lúcido estudio sobre los miedos, sobre su origen y sobre cuál es su papel en la sociedad actual, que se titula ¿Es posible vivir en una cultura sin miedo?, publicado por Alianza Editorial. Tomando como soporte la ciencia y los estudios neurológicos, desmiga los procesos del miedo para que podamos entender mejor cómo nos relacionamos con esta emoción. Porque partimos de una base clara: el miedo nos hace sufrir todos los días, y a todos los humanos.
            Apuesto a que eres capaz de decir al menos tres de tus miedos en cinco segundos. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. ¿Ves? Pero, ¿te has preguntado alguna vez si esos miedos son tuyos o los has adquirido de tus padres o de la sociedad en la que te has criado? Francisco Mora ahonda en este asunto y hace una distinción desde el principio: algunos miedos nos acompañan desde siempre porque nos han permitido sobrevivir. Por ejemplo, ¿por qué no hemos perdido el miedo a los leones? Pues muy fácil, porque nos permite ponernos en guardia ante un perro rabioso o un gato erizado, o cualquier otro animal que pueda atacarnos. También hay otros genéticos: que se transmiten de padres a hijos. Y otros, los que nos impone la sociedad, dependiendo de la cultura en la que vivamos. El miedo es un gran cohesionador social, uno de los unificadores más potentes.
            Este ensayo trabaja a un doble nivel; por una parte es de una especialización asombrosa y profundísima que satisfará el ansia de conocimiento de los expertos y/ profesionales, y por otro, es una lectura medianamente asequible para los no instruidos en el tema. A pesar de todo, se nos presenta como un documento muy valioso que nos habla de esos conceptos contrapuestos que son el miedo y el placer, y cómo se unen en determinados momentos, como cuando vemos una película de terror desde el sofá. Nos da miedo, pero sabemos que estamos a salvo. Y aquí radica una de las grandezas de este análisis: comprobar todas las reacciones que el miedo provoca en el hombre a nivel interno, intentar aclarar cómo gestionamos esa emoción universal y cómo nos influye a la hora de relacionarnos con los demás y con el entorno.
             ¿Es posible vivir en una cultura sin miedo? es una curiosa y contundente reflexión sobre esa emoción con la que nos hemos acostumbrado a convivir y que nos apaga y nos desgasta, pero que, en ocasiones, garantiza nuestra supervivencia. Este ensayo, fuertemente enraizado en la ciencia, nos habla de los mecanismos de los miedos y nos ayuda a entender mejor sus procesos y cómo influyen en el hombre. Y además, aprenderás cosas curiosísimas: ¿el miedo es igual para los animales que para el hombre? ¿Cuáles son los miedos más frecuentes? ¿Y si sólo hubiera tres miedos fundamentales: al dolor, a los animales y a los otros? Y sobre todo, ¿es posible vivir sin miedo, o verlo desde otra perspectiva? Pasen y lean.
            Ah, ¿y podríamos decir que somos libres si estamos encadenados a nuestros miedos?

martes, 17 de marzo de 2015

Ostende


Ostende, verano de 1936. Stefan Zweig se dispone a pasar el verano en este balneario belga junto a su amante Lotte Altmann y su máquina de escribir. Se les une su amigo Joseph Roth, también dispuesto a escribir y a eludir la prohibición local de bebidas de alta graduación alcohólica. Mantienen una amistad que se proyecta en sus obras literarias: se corrigen mutuamente sus escritos, se dan consejos, se ayudan y discuten. Llegan a Ostende otros escritores austriacos y alemanes. Podrían ser unas vacaciones normales entre amigos, si cada día no se agravara la situación en Europa y en España, si no estuvieran preocupados por su incierto futuro, si todos ellos no estuvieran perseguidos y sus libros prohibidos en la Alemania nazi. Son poetas fugitivos, escritores en el exilio.
 Las dictaduras siempre han tenido mucho miedo de los escritores. De hecho, y se cuentan por decenas los ejemplos, los intelectuales solían ser los primeros en meter lo imprescindible en una maleta, abandonar su tierra y refugiarse en el exilio. Y allí, desde la lejanía, veían cómo su patria mudaba la piel. Sobre esto va Ostende, sobre un grupo de literatos que se reúne un verano en esta localidad belga, frente al mar, para compartir la desesperanza que da haber sido arrancados de raíz de sus orígenes. Ellos, convencidos ya de que las palabras se habían vuelto débiles frente a tanta brutalidad, sobrevivían gracias a la literatura y a las borracheras monumentales, gracias a los amores fugaces, y a compañía que se hacían: en ese momento sólo se tenían unos a otros. Con el subtítulo de 1936, el verano de la amistad, Volker Weidermann escribe Ostende, publicada por Alianza Editorial, una interesante novela histórica, donde desarrolla como núcleo argumental la extraña relación del famoso –y fantástico– escritor Stefan Zweig, autor de obras como Carta de una desconocida, La impaciencia del corazón, Momentos estelares de la humanidad, con el también escritor, Joseph Roth.
            Dice Volker Weidermann que no hay en la Historia de la Literatura una amistad como la de Zweig y Roth: eran salvajemente sinceros el uno con el otro, a pesar de sus caracteres tan diferentes. El primero era confiado, optimista, comprometido, rico y exitoso; el otro se mostraba siempre borracho, pesimista y perspicaz, no tenía ni éxito ni dinero. Zweig lo mantenía a veces, le pagaba el alojamiento y sus vicios. Los nazis habían prohibido los libros de ambos en Alemania, compartían su frustración. Y en torno a ellos se teje esta historia que no es más que un canto a la amistad luminosa en una época oscura. Ostende habla de los intelectuales náufragos, de las despedidas y los encuentros, de esas personas sin anclas que se agarran unas a otras por necesidad.
            Weidermann sabe documentarse, y escribe con pasión. Él es un experto en la literatura que persiguieron los nazis. No en vano, es el autor de El libro de los libros quemados (que aún no ha llegado a España y donde habla de los autores prohibidos por los nazis: 133 en toral). En Ostende indaga sin complejos en el exilio, en ese vagar por el mundo –«Los exiliados no tienen patria, pero sí tumbas en cada cementerio»–, en la supervivencia lejos, siempre lejos. Y se establece esa contraposición en todo el libro: el mar, el sol y el verano frente al derrotismo y a la tristeza de los que huyen. Y de este precioso claroscuro, como un cuadro de Caravaggio, se va contagiando todo el libro.
            No es una historia fácil. Me refiero a que son necesarias ciertas competencias históricas y literarias de la primera mitad del siglo XX, aunque sean básicas. La situación europea del 36 –los primeros años del nazimos y el inicio de la Guerra Civil Española– es el telón de fondo de esta novela y casi el único tema del que hablan los exiliados. Los protagonistas de Ostende no son otros que los intelectuales –todos personajes reales– que lucharon contra el nazismo desde la distancia, como, por ejemplo, el hijo de Thomas Mann. Su estilo, pulido y cercano siempre a la poesía, consigue eso tan delicado de embellecer la crueldad.
Ostende es un verano inolvidable, como una isla en el océano de una vida: fue esa época de incertidumbre en la que nuestros protagonistas se quedaron sin futuro. Ellos, condenados a vagar sin rumbo, confiaban en volver a sus casas, en ver sus paisajes y en que sus libros volvieran a llenar las librerías alemanas. Volker Weidermann nos ofrece una historia inteligente, bien documentada, y bien escrita. Podríamos llamarla una novela histórica. Quizá. Aunque me da la sensación de su intención va más allá de relatarnos un episodio concreto, y es la de hablarnos del sufrimiento y de la intolerancia, de las despedidas, y de la literatura como salvación. No es un spoiler si les digo que Stefan Zweig se suicidó en 1942, dejó una nota con esta frase: «Saludo a todos mis amigos. Ojalá lleguen a ver el amanecer tras esta larga noche. Yo, demasiado impaciente, les adelanto».

domingo, 1 de marzo de 2015

Bartleby, El escribiente


SINOPSIS: Wall Street, 1850. Un abogado trabaja con sus dos copistas, Turkey y Nippers, y el chico de los recados, Ginger Nut, de manera tranquila y rutinaria, cuando el incremento de trabajo le obliga a buscar ayuda adicional. En respuesta a su demanda, aparece una mañana un joven de figura pálidamente pulcra, lamentablemente decorosa e incurablemente desamparada... Es BARTLEBY.

El debate en torno a los clásicos y la necesidad o no de acercarlos a los nuevos lectores viene de antiguo y está lejos de resolverse.

¿Es conveniente conocerlos? ¿Es necesario? ¿Cómo hacer que los nuevos lectores se interesen por ellos? Muchas veces el lenguaje o la manera de escribir vigente en otro tiempo suponen una barrera difícil de franquear para lectores poco avezados. En mi caso, mi conocimiento de muchos autores clásicos es indirecto, vía adaptaciones o citas. Pero en general nunca me he arrepentido de haberles dado la oportunidad a los que he conocido. Más bien me arrepiento por los que no he incorporado aún a mi vida.

Herman Melville es uno de los autores más importantes de la literatura norteamericana del s. XIX y su inmortal Moby Dick, uno de los títulos fundamentales de la literatura universal.

Bartleby, el escribiente es un relato muy poco conocido en nuestro idioma, aunque su popularidad y, sobre todo, su influencia en el mundo anglosajón siguen siendo enormes.

Nos cuenta una historia aparentemente muy sencilla, casi una anécdota: cómo afecta a su entorno la extraña actitud de su protagonista. Ante el requerimiento de su jefe para que realice algunas tareas extra en la oficina responde con un lacónico: “preferiría no hacerlo” (I would prefer not to en el original). No se muestra reivindicativo, ni rebelde, ni desafiante. Y, precisamente, eso es lo que desconcierta más a sus compañeros. Y lo que hace que el jefe sienta más amenazada su autoridad.

Con gran maestría y en pocas páginas, el autor describe a los personajes y su rutina, nos hace formar parte de ese despacho y nos permite conocer a esas personas que lo habitan. Y de la misma manera nos hace sentir el desasosiego cuando la normalidad se ve alterada por la inexplicable actitud de Bartleby.

El autor no se molesta en explicar en ningún momento el por qué ni el origen de tan inexplicable conducta ya que lo que centra su interés es cómo afecta al resto de personajes. Un recurso que luego ha sido reproducido por muchos autores (¿alguien ha dicho Los pájaros de Hitchcock?).

Como decía al principio, la influencia de este relato ha sido enorme. Muchos autores coinciden en considerarlo precursor del existencialismo y de la literatura del absurdo. También se citan mucho las concomitancias con la obra de Franz Kafka (aunque en este caso se habla más de coincidencia que de influencia, ya que no se ha podido probar que el austríaco conociera la obra de Melville). Albert Camus, Witold Gombrowicz, Jorge Luis Borges o Samuel Becket sí que reconocieron su influencia. Incluso autores contemporáneos como Douglas Coupland o Stephen King han rendido homenajes o se han inspirado en Bartleby en algunas de sus obras.

Pero, aparte del valor intrínseco del texto, hay que destacar el estupendo trabajo que ha hecho Alianza Editorial con esta edición. Es un libro de gran formato, tapa dura y exquisitamente ilustrado. Un libro de coleccionista. Las ilustraciones de Stéphane Poulin son magníficas y ayudan a que nos sumerjamos en el ambiente que describe el texto.

También hay que destacar las notas al texto que proporcionan gran cantidad de información complementaria que ayudan a la mejor comprensión de ciertos pasajes del texto, por ejemplo los referidos a hechos históricos célebres en su época pero casi olvidados hoy.

Creo que este libro puede suponer una respuesta a una de las preguntas que planteaba al principio. Puede ser que este sea el camino para acercar textos clásicos a nuevos lectores de hoy. Ojalá encontremos en las librerías muchas muestras más de esta vía.

Pd: Esta reseña , aunque va firmada con mi nombre, la ha hecho Juanjo Grau. 

martes, 10 de febrero de 2015

Versos de amor


Para quien esté enamorado, para quien lo haya estado y para la persona que intuya que empieza a estarlo, a todos ellos va dedicada esta antología de versos. Pero si alguien nunca ha sabido qué es el amor, puede aprenderlo aquí, porque, como dijo La Rochefoucauld en una de sus Máximas: «Hay personas que jamás se habrían enamorado si nunca hubieran oído hablar del amor». Rosa Navarro Duran hace una selección de los mejores poemas de amor en español, recorriendo el arco que va desde los primeros atisbos de este sentimiento hasta sus cenizas.
 Soy un manojo de contradicciones. San Valentín –con toda su parafernalia de tartas en forma de corazón y cenas con velas– me deja frío y, sin embargo, aquí os traigo una selección de poemas amorosos, por si alguno de vosotros necesita una ayudita para declararse o quiere ser el colmo del romanticismo. Porque, ¿quién quiere ser siempre coherente? Yo no. Alianza Editorial acaba de publicar Versos de Amor. Antología, una curiosa compilación que firma la catedrática en Literatura Española Rosa Navarro Durán y que recorre el desarrollo natural del 80% de los procesos amorosos, desde la mirada y el beso, hasta el cénit, la posterior pérdida de interés, y la despedida. Este libro, que viene además en una edición muy coqueta –tapa dura, 15’5 cms x 10’5– se presenta como una especie de guía de los enamorados, que puedes ir leyendo dependiendo del momento en el que estés.
¿Qué haré?
Que si vivo, soy cautivo
Y si muero, no os veré.
Decía Antonio Machado, y con toda la razón, que al amor le hace falta un poquito de exageración; y también una mijita de teatro. Esto último lo añado yo. Pues esta antología viene a darnos las herramientas para ser románticos con clase, porque hacedme caso: antes de ser vergonzosamente cursi es preferible que busquemos a los más grandes, a esos poetas que han sabido ponerle palabras a los sentimientos, y los copiemos. Copiar es siempre mejor que naufragar. Versos de Amor. Antología está muy bien estructurada, es una recopilación que tiene un sentido interno, aunque es eso: una selección en la que no están todos los que son. Sí aparecen los clásicos: Bécquer, Garcilaso, Quevedo, Cernuda… Faltan, por ejemplo, otros popularísimos como Rubén Darío, Pablo Neruda, Mario Benedetti. Este libro en sí es como una relación, que empieza, que lleva a lo más alto y que se despeña sin remedio. No en vano, el último bloque está reservado a temas como el desdén, los celos, la ausencia y el penar.
¿Qué es poesía? dices mientras clavas
En mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.
Os reconozco que yo no soy mucho de poesía. La leo de vez en cuando y a sorbos, como complemento a otra lectura, casi siempre novela o teatro. Quizá no tenga el talento para valorarla o digerirla en grandes dosis. Sí os digo que he disfrutado con estos versos elegidos por Rosa Navarro. No todos son fáciles, depende del autor, del tema y de la época. Y además, es muy curioso comprobar que la visión que tenemos del amor justo ahora es una herencia directa de esa pasión enloquecida a la que se le empezó a cantar hace más de cinco siglos.
Amar es bueno,
Mejor es ser amado.
Lo uno es servir
Lo otro, tener el mando.
Nunca está de más tener un par de antologías de poemas románticos en nuestra estantería, por si en algún momento nos entra la locura y tenemos que asombrar al otro. Versos de Amor. Antología (Alianza Editorial) es una aceptable y útil recopilación de estrofas sobre la pasión, la esperanza, el desamor y el adiós. Evidentemente, es una muestra; y muy coherente, por cierto. Disfrutad del amor (de vivirlo, y de leerlo). Porque quien lo probó lo sabe.
Yo no nací sino para quereros.
Mi alma os ha cortado a su medida
Por hábito del alma misma os quiero.


martes, 21 de octubre de 2014

Código best seller


Los best-sellers figuran entre los grandes protagonistas del panorama cultural del nuestros tiempos. Las editoriales los buscan, los libreros los esperan, los lectores los devoran al tiempo que muchos analistas los consideran el mal a combatir. Pero hay muchas cosas que se ignoran de ellos: ¿desde cuándo existen? ¿Qué incidencia social han tenido? ¿Cómo se consigue uno? Este libro es un paseo por la narrativa popular y por los libros de nuestro tiempo que han marcado la imaginación de esta época.


 Recuerdo haberlo leído en alguna parte. Era un artículo que hablaba de un mega-programa informático que, analizando cientos de best-sellers, había creado la frase perfecta para comenzar un libro superventas. ¡Oh, Dios mío, han violado a la Reina! ¿Quién habrá sido? Una novela con este principio tendría, a juicio del visionario ordenador, todas las garantías de despachar millones de copias en todo el mundo porque lo que (nos) vuelve locos a los lectores son estos cuatro temas: Dios. Monarquía. Sexo. Y suspense. Y es de esto mismo de lo que vamos a hablar hoy, de los libros más vendidos del mundo gracias a Código Best-Seller, un curioso (y valiente) estudio del periodista cultural Sergio Vila-Sanjuán que publica Alianza Editorial y que no sólo nos trae un recorrido histórico desde la Edad Media hasta ahora y un canon actualizado de los autores más leídos sino que se atreve a dar las claves secretas de todo libro millonario. Porque la historia de la literatura, aunque les pese a algunos, también la deciden los lectores.
            Vayamos al turrón, al cogollo del asunto. ¿Qué debe tener un libro para que se convierta en un fenómeno mundial de ventas? ¿Cuáles son los elementos de los que no puede prescindir? Atentos, porque Vila-Sanjuán nos da la respuesta: que traten temas universales con un toque original, que haya personajes empáticos, que tengan malvados interesantes, que sean optimistas –nada de pesimismos ni de argumentos nihilistas-, y que huyan de un estilo denso y barroco, entre otros. Dicho así parece fácil. Es como tener los ingredientes de una receta, pero no las proporciones. También es cierto que en muchos casos el éxito de un libro se recibe con sorpresa porque aparece a contracorriente, cuando nadie apostaba por él, y es entonces cuando marca una moda (inesperada) y los demás lo siguen hasta la saciedad. Tenemos ejemplos en mente, ¿verdad? Vampiros, magos, conspiraciones pseudo-religiosas y otros. Además de establecer los rasgos para que una obra funcione a gran escala, explica cómo puede un libro escalar hasta los primeros puestos: por una fuerte promoción de la editorial –lo que implica miles de euros-, el boca-oreja, la recomendación de alguien importante –un presentador de éxito o un político, como cuando Reagan habló de La caza del octubre rojo-, por algún escándalo o cualquier otra razón ajena a la literatura. Y no todo va a ser académico, Vila-Sanjuán se permite darnos cotilleos sobre el mundo editorial, por ejemplo, incluye entrevistas muy interesantes con los editores que están detrás de cuatros grandes éxitos del panorama nacional: Soldados de salamina, La catedral del mar, La sombra del viento y El tiempo entre costuras.
            No deja de ser esta investigación una defensa del best-seller, de la literatura popular. ¿Por qué? Pues básicamente porque crea lectores –suelen llegar a los que normalmente no leen- y porque, como deja claro el autor, no todos los libros más vendidos son malos –aunque algunos sí lo son, pésimos-. Tenemos casos de grandes obras, alabadas también por la crítica, como El viejo y el mar, de Hemingway, Cien años de soledad, de García Márquez o El nombre de la Rosa, de Umberto Eco. Y fijaos en algo muy curioso, muchos de los títulos más vendidos de todos los tiempos son religiosos –La Biblia, El Corán-, ideológicos –El libro rojo y Artículos selectos, de Mao Tse-Tung- o de autoayuda –Piense y hágase rico o Usted puede sanar su vida-. La primera novela que encontramos es Historia de dos ciudades, de Charles Dickens. Y el primer español no aparece hasta casi el puesto sesenta: La sombra del viento, de Ruiz Zafón. 
Vila-Sanjuán firma un elaborado y completísimo estudio sobre los best-seller: nada de reflexiones sesudas e incomprensibles, todo cercano, claro y divertido. Échale un vistazo si quieres escribir un libro mega-seller –que es mucho más que un best-seller-, si quieres saber cómo triunfaron grandes obras de nuestra época y, también, si quieres saber de qué van, a grandes rasgos, los libros más vendidos de los últimos tiempos, un tema de conversación que te será muy útil en cualquier reunión. Además, da una lista con útiles conceptos literarios, como los page turners, o los long-sellers. Los primeros son los que no se pueden dejar de leer y los segundos los que se venden muy bien durante un periodo largo. Después también están los best loved books, para ese no hace falta traducción. Escritores, futuros autores millonarios, corred a las librerías.

PS: Hoy no hay (más) PS.