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miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Se debe pulir una novela?

Hola a todos. Hoy traigo un tema de debate que lleva rondándome desde hace más de dos meses en la cabeza. Todo esto viene a raíz de una entrada que hizo hace ya un tiempo Bookworm el 31 de diciembre del año pasado. En la entrada que hacía Bookworm daba una lista de los “Mas” del 2010, libros que por alguna u otra razón merecían ser tenidos o no en cuenta. Estaba desde el más aburrido hasta el más erótico, desde el más original hasta el más juvenil, y así hasta hablar de un libro que fue muy cuestionado.

Para Bookworm la mejor autora de habla hispana era María Dueñas (El tiempo entre costuras), una obra que, a su parecer, merecía tenerse en cuenta. Somos muchos los blogs que reivindicamos que tenemos este espacio de literatura porque ante todo nos gusta leer y porque nadie nos paga por ofrecer nuestras opiniones. Leemos por amor al arte, simple y llanamente. Por eso, si Bookworm comenta que El tiempo entre costuras merece ser una novela a tener en cuenta, yo me lo creo. Todo aquello que ha recomendado y he leído me ha gustado. Y aunque no me gustara tampoco pasaría nada. Sobre gustos no hay nada escrito.

El problema venía de un comentario Anónimo que decía que el gusto de esta bloguera era para cortarse las venas. Este Anónimo soltó varias perlas para enmarcar, pero lo que me llamaba la atención es que dudara del criterio a la hora de elegir una lectura Bookworm. Esto le ocurrió a ella, pero está claro que le podía haber ocurrido a cualquiera de nosotros.

No sé por qué Anónimo no valoraba de la misma manera una obra que ha pasado por las manos de un editor y la ha pulido hasta convertirla en una lectura que engancha y que se convierte en un éxito de ventas, a una que sale con errores de estructuras, con faltas de ortografía y sin correcciones de estilo.

Este anónimo comentaba: pensáis que esas obras las escriben los autores que firman las obras, y nada más lejos de la realidad. De lo que el supuesto autor escribe en su casa a lo que luego sale publicado en las librerías y tú lees en el sillón mullido de tu casa hay un cambio del 80% del texto, a veces quizá más. A eso se le llama hacer "editing" a un texto..." El “editing” es una práctica que se lleva haciendo desde hace tiempo en países anglosajones y que se hace con algunas novelas españolas.

Ya nos gustaría a muchos autores españoles que se hiciera “editing” con nuestras obras. No es la primera vez, y por desgracia tampoco será la última vez que ocurra, que una novela sale al mercado sin pulir. Hay una buena idea de base, pero no se ha trabajado lo suficiente para que brille y al lector le parezca una buena novela. En muchas ocasiones, estas obras de las que hablo pasan sin más pena ni gloria por el mercado, porque los autores han confiado en el criterio de ciertos “editores” que afirman sus historias son poco más que el próximo Harry Potter o el nuevo Código Da Vinci.

Con esto no quiero decir que no haya buen producto nacional, que lo hay, ni tampoco estoy poniendo en duda el trabajo de los editores, que los hay muy buenos. Con esto estoy diciendo que muchos que se llaman a sí mismos “editores”, por no decir impresores que se dedican sólo a imprimir tu novela, no hacen bien su trabajo. Y cada cual saque sus propias conclusiones.

También hay otro problema añadido a lo que anteriormente dicho, y es que estamos en crisis. Hacer “editing” con algunas de las novelas que llegan a las mesas de los editores sale caro y les ocupa mucho tiempo. Prefieren traer un producto que ya viene pulido del extranjero que dar oportunidad a los autores de aquí. Sale más barato y les complica menos la vida (y supongo que se ahorrarán más de un dolor de cabeza). Tampoco hay que olvidar que una editorial no es una hermana de la caridad, y que ante todo es un negocio que busca obtener un beneficio.

En otros países, una novela no sale al mercado sin que no haya sido pulida, pues si la competencia aquí es mucha, en Estados Unidos, por ejemplo, es feroz. Hay muchas editoriales que se están ahorrando sueldos de los correctores de estilo y ortográficos (no me refiero a que se cuele una falta o una errata, sino a algo más reiterado), y las novelas siguen costando un pastón.

Creo que somos muchos los que queremos que las novelas que leemos salgan al mercado con una cierta calidad y que se puedan publicar en otros países sin tener ningún tipo de complejo. Soy de las que opinan que hay que cuidar el producto nacional, favorecer a nuestros autores, porque, en ocasiones, un autor español es mucho más accesible para sus lectores que los de fuera. Esto último es una opinión muy personal que no tiene por qué coincidir con la opinión de todo el mundo.

En fin, los autores españoles seguiremos soñando con que nuestras obras serán trabajadas una vez que llega a la mesa del editor. Soñar es gratis...