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SUSPENSE
[…El
movimiento del coche, el silencio imperante y esa falta total de energía, no
son precisamente lo mejor para mantener mis párpados abiertos. Poco a poco
estos se cierran y al final, simplemente, dejo de luchar, cayendo en un
profundo y merecido sueño.
Me veo de pie, envuelta en una rugosa tela
de tonalidades otoñales y motivos en azul eléctrico, turquesa, plata y rojo
fuego. Mi cabello color miel discurre por la espalda y es mecido suavemente por
una ligera brisa que huele a flores silvestres. Estoy en mitad de un campo de
verde y suave césped que acaricia mis pies descalzos. Lo que percibí como un
vestido son en realidad cientos de mariposas y libélulas que alzan el vuelo,
aleteando en espiral a mi alrededor, regalándome su hermosa danza. Estoy
desnuda, pero me siento protegida, fuerte, hermosa, poderosa. El colgante
resplandece sobre mi pecho y las trepadoras aferradas a los nudosos troncos de
unos longevos árboles, así como las plantas y flores que decoran la alfombra
natural de vivos colores, se iluminan a su vez y emiten un sonido similar a un
agudo silbido. Una nube cubre el cielo azul convirtiendo el día en noche. El
brillo áureo del colgante me salva de ser devorada por las tinieblas. Lo que se
asemeja ahora a las notas más altas arrancadas a un violín aumenta su
intensidad hasta que los oídos comienzan a dolerme. Me tapo las orejas,
intentando evitar que penetre hasta el cerebro. Mis manos se cubren de sangre y
una gota cae al suelo tiñendo todo lo que me rodea de escarlata. Las
enredaderas son ahora serpientes siseantes, que se enroscan con tanta fuerza
alrededor de la corteza de los árboles que logran hacerla estallar en diminutos
trozos. Intento chillar, pero no puedo. Las mariposas y libélulas que acariciaban
cada centímetro de mi piel ya no están. Extraños y viscosos insectos se
deslizan por mis muslos, brazos y pechos, llenándome de un fango con hedor a
herrumbre. Algo intangible intenta arrebatarme el collar, logrando en el
proceso herirme cerca de la clavícula. El grito emerge de mi garganta.
—Helena,
despierta. ¡Vamos! Reacciona. Helena. Abre los ojos…]
Por fin el momento que todos esperábamos ha llegado. Lucía Arca nos cede a La ventana de los libros un extracto de su novedad autopublicada. Los que la hemos leído sólo podemos deciros que cuando conozcáis a su protagonista querréis saber más sobre ella, y sobre los misterios que se esconden tras su hilarante y vertiginosa aventura.
Ya no queda nada para conocer a la protagonista de esta historia, y nosotros nos hemos hecho eco.
También encontraréis más pistas sobre esta aventura en los blogs:
Y próximamente en... La pluma del ángel caído.
Lo quiero leer ya, joder *-*
ResponderEliminarBesitos <3
Genial Muchas ganas de que salga <3
ResponderEliminar¡¡Me encanta!!
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