miércoles, 13 de enero de 2016

I Taller de Novela Romántica en BiblioCafé Escuela de Escritura


La novela romántica en este taller:

―¿Por qué escribir novela romántica? Yo la escribo porque son historias que hablan de sentimientos, que me emocionan, porque hablan de amor, del poder más fuerte que mueve al ser humano, pero sobre todo, porque siempre acaban bien. Hay otro factor que quizá te anime a escribir este género. Estas obras se venden muy bien, sobre todo en formato ebook.

―¿Por qué inscribirse en este taller de novela romántica? Es un hecho que la novela romántica-erótica está viviendo uno de sus mejores momentos. No es que nunca se haya dejado de leer novela romántica, porque este es un género muy demandado por mujeres (y cada vez por más hombres), pero en las librerías podemos advertir que ocupan bastante espacio. El lector de estas obras suele ser muy voraz y demanda continuamente historias que le emocione. Es cierto que el sector editorial está en crisis, como también es cierto que este es casi el único género que se sigue vendiendo muy bien. No hay más que echar un vistazo en las librerías cuáles son las obras que consiguen tener segundas, terceras o cuartas ediciones. Por lo tanto, son muchas las editoriales que cada vez piden más manuscritos de novela romántica.

―Escribir una novela romántica no es tan diferente de escribir cualquier otra historia, la única diferencia es el conflicto de los personajes principales y que siempre hay un final feliz. Esta es la regla número UNO. Sí, a los lectores de novelas románticas nos gustan estos finales. Para leer tragedias ya están los periódicos. Muy importante, aunque el final sea feliz, tiene que ser un final por todo lo alto, un final que el lector lo recuerde por mucho tiempo, casi apoteósico. Esa es la diferencia fundamental de este género con otras obras.
Hay además otras claves:

•             Antes de empezar a escribir la primera idea que se te ocurra hay que planificar y desarrollar unos elementos. El autor necesita investigar, aunque sea mínimamente, para que la historia sea creíble.

•             Una de las claves de este género es que los personajes principales estén bien construidos y que sean reales, que el lector tenga empatía con ellos. No tienen que ser perfectos, es más, cuanto más imperfectos sean más creíbles serán.

•             Las primeras preguntas que me hago antes de empezar a una novela son, entre otras: ¿Cómo son nuestros personajes principales? ¿Qué historias arrastran? Porque está claro que todos los personajes tienen un pasado. ¿Cómo se conocen? ¿Qué conflicto hay entre ellos? Hay que tomarse un poco de tiempo para responder a estas preguntas e ir anotando todo para después ir construyendo una base sólida. Hay que tener claro, si no al inicio de la novela, pero sí cuando se lleven varios capítulos escritos cómo va a acabar la historia. Sabemos que tendrá un final feliz, pero tenemos que tener claro de qué manera acabarán juntos.

•             Aunque el lector sepa que es una historia con final feliz, el autor tiene que tener la habilidad para crear conflictos entre ellos, de que no terminen juntos o se casen después de darse el primer beso. Para llegar al final feliz, los personajes tienen que pasar por una serie de dificultades y la obra tiene que tener giros que impacten en el lector. Los obstáculos a salvar son importantes porque esto es lo que mantendrá al lector enganchado.
•             Lo “bueno” de la novela romántica es que se pueden usar clichés o arquetipos, porque lo importante es cómo cuentas la historia y cómo desarrollas a los personajes. El lector tiene que sentir que es una obra que no ha leído antes en otras tramas. Tiene que tener algo original para que el lector quiera saber cómo acaba la novela.

•             Además de los dos personajes principales, podemos crear un buen malo que ponga en serias dificultades a la pareja protagonista. Un buen antagonista hará brillar mucho más a los personajes principales (tenemos que procurar no caer en las parodias y en esos malos de telenovela). Hay que tener claro que este personaje es secundario, por lo que no puede tener más fuerza que los protagonistas. Si nos decidimos a crear este personaje, será el que vaya impidiendo que la historia de amor se vaya desarrollando. En este caso podría ser una antigua novia que vuelve antes de que el protagonista se case, o un padre que no quiere que su hija se vea con su novio porque es enemigo de su empresa, por poner ejemplos.

•             En la novela romántica hay muchos subgéneros (ckick lit, la histórica, paranormal, actual o erótica…). Hay otro género que gusta mucho, que es la novela sentimental (Nicholas Spark suele hacer este tipo de historias donde casi siempre no hay un final feliz). Yo no las considero propiamente novelas románticas.

•             En el caso de escribir una novela histórica hay que saber situarla en el contexto (cómo hablaban, cómo se vestían, cómo se trataban las mujeres y los hombres o cómo es la ambientación, por poner un ejemplo). La investigación puede llegar a ser una tarea más ardua que puede durar mucho más que la propia escritura de la novela.

•             Es cierto que ahora muchas novelas románticas suelen incluir muchas escenas de sexo, pero no es fundamental para desarrollar la trama. Al lector le interesa mucho más una buena trama, que las escenas de sexo no justificadas. Hay novelas muy blancas que llevan detrás una buena historia (Orgullo y prejuicio) y otras novelas en las que hay tanto sexo que el lector puede llegar a sentirse saturado (50 sombras de Grey).

•             No está de más recordar que, aunque estemos escribiendo una novela romántica, no hay que abusar de las escenas muy cursis ni de los diálogos empalagosos.

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