jueves, 17 de noviembre de 2011

Las estrellas se pueden contar

Hola a todos. Hoy os traigo una novela conmovedora, una historia romántica que está escrita con mucho gusto. Se trata de Las estrellas se pueden contar, de Giulia Carcasi y publicada por Planeta internacional

Alice va al último curso en el instituto. Sólo le quedan unos exámenes y podrá presentarse a la selectividad. Mientras, a su alrededor ocurren cosas nuevas, excitantes y desconocidas: el primer amor, la primera vez… Es difícil ser adulto y aprender a ser uno mismo… Además, en su casa las cosas no van muy bien, su padre viaja constantemente por motivos de trabajo, aunque Alice sospecha que hay algo más. El mundo de los adultos es un caos y el suyo también, y encima no parece haber nadie que la ayude a contar las estrellas.

Carlo es de los que se sienta siempre en la última fila, pero no por estar con los más cool sino porque se siente diferente a todos los demás, tiene la impresión de que no encaja en ningún sitio…Es tímido, un poco desastre y se esconde tras un par de gafas que le hacen parecer distraído y empollón. Y siempre, siempre llega tarde… Está harto de todo, así que tampoco se inventa excusas. Aunque las cosas irían mejor si alguien como Alice se enamorara de él. Pero eso es imposible... O al menos eso parece...

Esta es la historia de Alice y de Carlo contada desde dos puntos de vista. Sólo por este hecho me ha parecido que la autora le ha dado un toque de originalidad, además de esa manera de narrar tan delicada.

La novela empieza con Alice, quien nos habla en primera persona de sus deseos, de sus preocupaciones, de su familia y de sus sueños cuando acabe el instituto. Además, acaba de conocer a su primer amor, a Giorgio, un chico que guapo y descarado, que tiene más de un secreto.

En la segunda parte Carlo cuenta la misma historia que Alice, aunque está claro que desde su perspectiva. Carlo conoce a Alice desde hace mucho tiempo, pero nunca se había decidido a llegar a algo más con ella, aunque el destino es caprichoso y a veces sucede lo más imprevisible.

Esta es una historia que puede resultar previsible, que ha sido mil veces contada, pero lo maravilloso de esta obra es cómo la autora nos la narra. Las frases son cortas y sencillas, aunque destilan mucha belleza.

Los personajes están bien planteados, tanto los principales como los secundarios. Aunque en la historia haya dos puntos de vista, creo que sabemos mucho más de Alice que de cualquier otro personaje. Percibimos su evolución, todo aquello que piensa, todo aquello que desearía decirle a su madre. Esta es la parte más emotiva.

Quizás por decir algo negativo, la parte de Carlo, aunque más desenfada, me costó engancharme en un principio. Pudiera ser porque era la misma historia contada desde otro ángulo y me resultaba un poco repetitiva.

Por lo demás, decir que tiene una portada que no me llamaba al principio, pero que me sorprendió cuando, antes de dormir, apagué la luz y las estrellas brillaron. Me pareció un detalle precioso que le da coherencia a la novela.

Con la colaboración Planeta internacional


Próxima reseña: El Yelmo del caballero

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Nueva ganadora del concurso Cielo Rojo

Hola a todos. La ganadora del concurso, Cielo rojo, Beni Trujillo, no ha dado señales de vida.

Así pues he vuelto a sortear la novela y tenemos una nueva ganadora del concurso.


Tienes 48 horas para reclamar el premio. De no ser así volveré a sortear la novela. Una vez que reciba el correo de confirmación borraré todos los datos y los correos.

A todos los que habéis participado os doy las gracias. Muy pronto habrá un nuevo concurso en el blog.

martes, 15 de noviembre de 2011

La memoria de las hormigas

Hola a todos. Hoy os traigo la reseña de una novela tierna, fresca, que considero una joyita, y que me alegro mucho de haber podido leerla. Se trata de La memoria de las hormigas, de Iolanda Batallé y publicada por Editorial Gadir.

Joana ha dejado de perseguir el éxito y se dedica a limpiar la playa con un tractor. Mientras la máquina va trazando dibujos sobre la arena, revive de forma mágica su pasado. A través de este viaje conoceremos su iniciación amorosa, la relación con su abuela y maestra, sus conversaciones con su marido, la extraña vida de los que la rodean, así como la huella que han dejado los que ya no están. Son retales de una existencia llena de pequeñas fábulas y descubrimientos, como las hormigas que llevan a casa lo que van encontrando por el camino.

No sé muy bien cómo empezar la reseña de esta novela. Temo dejar muchas cosas en el tintero, ya que esta historia te llega directamente al corazón, o al menos eso me parece a mí.

Joana se rebela contra la vida de éxito que ha llevado hasta ahora. No tiene miedo en abandonar la cotidianidad de una ciudad para trasladarse a la vida tranquila de un pueblo costero. Ahora se dedica a limpiar la arena de una playa, a borrar las huellas de todos aquellos quienes han pasado por su playa, a poner en orden en su vida.

Joana reflexiona sobre los hombres de su vida, como también lo hace sobre las amigas que ha dejado atrás en el camino, o sobre su familia. Lo que tiene claro Joana es que no quiere que la vida pase sin más y un día se dé cuenta de que no ha tenido tiempo de saborear el regalo de ser madre, el regalo de amar a la persona indicada.

En La memoria de las hormigas saboreamos el amor y la experiencia de vivir con los brazos abiertos a lo que el destino te depara. Es como un viaje iniciático hacia un futuro sosegado, tranquilo y bien planificado. Eso es, en parte, lo que ansia Joana.

La memoria de las hormigas narra retazos de la historia vital de Joana, aunque la vida que ha tenido este personaje no es nada usual. Se podría decir que esta novela es una composición de muchas vidas en una sola. Hay anécdotas que resultan conmovedoras, de una gran belleza, tanto, que son capaces de hacer que el vello se nos ponga de punta. El momento en que Joana recuerda cómo su hija se durmió entre sus brazos recreando las olas del mar es sublime.

Pero si hay algo que me ha maravillado en esta novela es la manera de narrar, la manera de introducir esas pequeñas historias maravillosas. Joana es una mujer que al final ha aprendido a diferenciar qué desea en la vida y qué deja en el camino. Es una mujer fuerte, sensible y con una personalidad arrolladora e intensa.

En fin, La memoria de las hormigas es una historia sencilla, apasionada, pero a la vez tiene un brillo especial. Podría decir sin temor a equivocarme que es de lo mejor que he leído este año. Sin duda, volveré a repetir con esta autora.

Agradezco a Loving Paris el haberme traído la novela de la feria del libro de Madrid y firmado por la autora.


Próxima reseña: Las estrellas se pueden contar