Hijos de Caín, el despertar del fénix
Hola a todos. Hoy os traigo una novela de vampiros ambientada en el Madrid actual. Hijos de Caín, el despertar del fénix es una novela de Verónica Butler, y está publicada por Corona Borealis. Desde aquí tengo que dar las gracias a Verónica por haberme enviado su novela. Esta historia es la primera parte de una trilogía.

Miguel Aguirre es un policía que ha perdido recientemente a su esposa y lo ha dejado al cargo un bebé de meses. En Madrid, como en tantos otros lugares del mundo, cohabitan fuerzas inmortales con los humanos. Su origen se remonta al origen de los tiempos. Miguel Aguirre sabe de estos seres y un día cae en las redes de uno de los vampiros más poderosos del mundo. A partir de ese instante su vida cambia y se convierte en un vampiro.
Miguel es consciente que no puede hacerse cargo de su hijo Jorge y se lo confía a Javier, su mejor amigo. Javier es un fraile que esconde un secreto: pertenece a una orden milenaria que lucha contra los vampiros, y Miguel se unirá a esta orden como mago vampiro. A partir de entonces clamará venganza contra quien lo convirtió.
Desde el mismo momento en que cayó en mis manos esta novela no pude soltarla. La devoré en dos horas (tiene 128 páginas) y me supo a poco. No me hubiera importado que la autora se explayara un poco más en esta historia de vampiros.
Verónica traza una historia sencilla, pero a la vez muy interesante. Se podría decir que el tema de los vampiros está bastante trillado, aunque la autora se decanta por otros derroteros muy distintos a los que hemos seguido con interés la saga de Crepúsculo. Estos vampiros son más clásicos, y está claro desde un principio que estos seres son parte del mal… hasta que llegue el elegido y acabe con todos ellos. Para recrear estos vampiros Verónica se ha remontado al génesis, a los orígenes mismos de la vida. Según iba leyendo, Vladek me recordaba a vampiros del cine clásico (años 30 con las películas de la Universal con Bela Lugosi como protagonista, o más tarde con las películas de la Hammer con Christopher Lee como Conde Drácula). Pero Verónica no se conforma con beber de fuentes clásicas, si no que utiliza imágenes muy visuales para narrar esta historia. Esto hace que el ritmo no decaiga en ningún momento. Además, en esta trama, hay unos personajes muy bien definidos.
El elegido en este caso será Miguel Aguirre, un policía que ha luchado toda su vida contra la injusticia. Ya desde un principio de la novela Miguel se revela como un hombre sensible, tierno y enamorado de la mujer con la que compartió casi 15 años de su vida. Para mí éste es uno de los puntos más atractivos de esta historia. Miguel puede ser un hombre duro, pero a la vez no teme mostrar sus sentimientos o de cantar una nana a su hijo. Miguel es ese tipo de hombre actual que tanto nos gusta, y que vemos ya que son cosa de ficción.
Una de las cosas que sorprende de esta autora es lo bien que escribe, y eso siempre es de agradecer cuando empiezo una historia y no sé muy bien qué voy a encontrarme. Quizás, en esta novela, no me hubiera importado que Verónica se recreara un poco más ciertos ambientes o diera más tensión a momentos más dramáticos de la historia. Tampoco me hubiera importado conocer un poco más a algunos personajes secundarios (Vladek), pero supongo que la autora se reservará para las futuras entregas de esta historia.

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