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viernes, 30 de enero de 2015

El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres


Que cuatro mujeres vivan juntas no tiene nada de especial, pero ¿y si esas cuatro mujeres comparten la idea de que «los hombres, cuanto más lejos mejor»? Bienvenidos al edificio de las mujeres que han renunciado a los hombres. En un bonito edificio de París viven Simone, Rosalie y Giuseppina. La propietaria ha impuesto una norma estricta: en el bloque no se admiten hombres. Cada una de ellas tiene una razón de peso para haber renunciado a ellos. En sus nuevas vidas no tienen que preocuparse de sufrir por amor pero ¿por qué renunciar al amor? Ellas afirman: hemos renunciado a la esperanza loca de vivirlo. A las montañas rusas. A querer acercar el polo norte y el polo sur. A dejarse tomar el pelo por una caricia. A perder la cabeza y estar enganchada a una relación tóxica. Y así hasta que un día llega la joven Juliette a ocupar un piso vacío.
 No pienses en un elefante. Venga, en serio, hazme caso y no pienses en un elefante. E irremediablemente, tu cerebro, sin pedirte permiso, construye la imagen de este animal y quizá evoque aspectos relacionados con él: un circo, una selva o la sabana. ¿Os acordáis de este experimento de comunicación? Pues algo parecido ocurre en El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres, que ellas están todo el rato hablando de ellos. No pienses en hombres. No pienses en hombres. Imposible. Esta historia, que escribe la debutante Karine Lambert y que publica Reservoir Books, nos lleva hasta un elegante barrio parisino para hacernos un curioso planteamiento: las inquilinas de un bloque de apartamentos han decidido vivir sin amor. Bueno, parece fácil decirlo… Pero, ¿cómo se hace eso? Y sobre todo, ¿de dónde nace esta elección? ¿Del rencor? ¿De la necesidad de protegerse? ¿O es sólo una forma de reivindicar su independencia? Veamos.
            Es complicado –ya puestos a poner a prueba a nuestro cerebro– que no acudan a nuestra mente escenas de ese referente televisivo internacional que fue Sexo en Nueva York, como si la serie, recuperada un tiempo después, nos mostrara a las cuatro protagonistas con diez años más y tan cansadas de fiascos amorosos que han decidido cortar por lo sano. Sí, sería algo así como Castidad en Nueva York, o en este caso, en París. Y todo es tranquilidad hasta que llega un nueva inquilina que intenta convencerlas a todas de que siempre merece la pena intentarlo, y para ejemplo, un botón: ella está tan obsesionada que no deja de meterse en webs de contactos, de encadenar citas y de llevarse un chasco tras otro. Ea, pues ya os he resumido el argumento. El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres es sencilla y fresca, y no tiene otra intención que la de entretener, y además se sirve de una prosa ágil y accesible, con lo que el libro se lee en un par de tardes. Funcionan muy bien los numerosos guiños al cine (¡Bien), a la música clásica, y al estilo de vida parisino. Oh, la la.
            Me da a mí la sensación de que esta novela –no necesariamente para mujeres, aunque ellas quizás se sientan más identificadas– tiene un sutil trasfondo de autoayuda para ésos que se han cansado de buscar el amor, porque este edificio no es más que eso: un búnker contra los dolores del desamor, un hospital para abandonados, heridos o engañados. Ah, y cornudos. Ellas, las protagonistas, tienen que recordarse continuamente por qué no quieren amar. Y la consecuencia es que, al final, terminan hablando todo el día de hombres y de heridas.
            La novelita –y no es en tono despectivo, sino en referencia a la extensión, poco más de 200 páginas– es una visita agradable a este edificio, que también tiene varias vigas endebles. O humedades en alguna de las paredes. Por ejemplo, no termina de quedar claro cuál es el motor de la trama: Juliette, la recién llegada, quiere tener novio y no entiende a sus vecinas se hayan resignado a una vida sin amor, pero… ¿Y? Esta decisión no interfiere en las demás, por lo que la historia acaba convertida en una serie de episodios sobre cada una de ellas en las que entendemos por qué han acabado así, cuáles son sus traumas. Está de más decirlo, pero no da tiempo a profundizar en los personajes.
¿Puede un libro de mujeres solitarias ser un canto al amor? Pues sí, un canto a pleno pulmón, y aquí tenéis la prueba. El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres es una novela coral que podría enmarcarse en el género chick lit; una historia amable, sin excesivas pretensiones literarias, sobre el amor, la amistad y la independencia. Y además, nos deja una pregunta en el aire: ¿se puede renunciar al amor y ser feliz? ¿Lo has pensado alguna vez?


PS: Y aquí, un par de reflexiones sobre el amor, que sé que es lo que os importa:
«El amor es como lanzarse al vacío. Los hombres tienen vértigo, por eso se agarran a sus madres, a sus amigos o a sus juguetes».
«Caminar, bailar, caerse, envejecer: la vida es una sucesión de desequilibrios». Y supongo que aquí también incluimos ‘amar’. 

domingo, 18 de enero de 2015

El beso más pequeño


¿Eres de los que creen que el amor mueve montañas? ¿Que nuestro destino amoroso está por encima de nuestra voluntad? ¿Te parece que una historia de amor romántica tiene que vencer todo tipo de obstáculos? Si en alguna ocasión te hiciste esas preguntas esta novela fue escrita para ti. ¿Eres de los que creen que el amor mueve montañas? ¿Que nuestro destino amoroso está por encima de nuestra voluntad? ¿Te parece que una historia de amor romántica tiene que vencer todo tipo de obstáculos? Si en alguna ocasión te hiciste esas preguntas esta novela fue escrita para ti, y empieza de la siguiente forma: Chico busca a chica. Pero ¡un momento! que nuestros personajes son mucho más originales: chico enamorado busca a chica con nombre de flor y que cuando la besan desaparece. Chico enamorado y desesperado que recurre a un extraño detective privado especialista en cazar mujeres difíciles. Y así, da comienzo una aventura que nos planteará una última pregunta ¿Cuando encontramos al amor de nuestra vida, sabemos retenerlo?
¿Os acordáis de vuestro primer beso? Debo reconocer que es la sensación más reconfortante que experimenta el ser humano a lo largo de su vida. Hay  muchos tipos de besos: dulces, salados, de bienvenida, de despedida, besos apasionados, besos maternales, fraternales, amistosos… Todos ellos inigualables, pero ninguno de ellos como el primero… y con ello me refiero al primer beso de amor.

               Qué puedo deciros de esta obra y de este autor. Mathias Malzieu llegó a mi vida en un momento en que necesitaba ser comprendido, una época en que necesitaba consuelo para salir adelante. Cuando uno ama intensamente sufre de la misma forma, y ahí estaba mi querido Jack, un joven que con su mecanismo me animó a que no desistiera nunca en accionar la mecánica de mi corazón. En esta ocasión opta por una historia más ecléctica, una fusión entre narrativa, poesía y humor que mezclada en proporciones adecuadas ha hecho de este libro un manjar literario exquisito.

               Desde el minuto uno se nos presenta a un protagonista del que no sabemos su nombre. Tras dar uno de los besos más especiales que un ser humano puede dar, descubre que la chica a la que se lo ha dado desaparece de la faz de la tierra. Un beso no se puede dar a cualquiera, y menos un beso tan importante y tan decisivo así que su labor será encontrarla. Para ello contará con la ayuda de una farmacéutica, un viejo detective y un loro  especialista en encontrar a bellas mujeres. Como podéis ver el elenco es muy variopinto.

               Pocos escritores son capaces de sacarme una sonrisa, que mi corazón se acelere, que se detenga en algunas escenas… reconozco  sin temor que ha habido escenas que han hecho que llorara de la risa y de emoción a partes iguales. Eso  sólo lo puede conseguir una persona que ama el amor en todas sus facetas. No es un libro técnicamente complicado, es más, este autor tiene la cualidad de hacer de sus obras pequeños cuentos para ser contados no de cualquier manera, quizás susurrándolo al oído en una noche especial, puede que con una frase acertada en una cena con tu persona especial… Es un libro especial, sólo os puedo decir eso. Tiene elementos de realismo mágico verdaderos milagros que sólo puede conseguir el amor.

               El humor también está muy presente en esta obra. Mathias tiene  ese punto ácido muy típico de las comedias francesas, que hace  conectes enseguida con los personajes un  grupo muy cerrado del que sabremos lo justo y necesario.


                Los besos son actos que nacen del sentimiento, y el sentimiento radica en el corazón. ¿Qué no haríamos por encontrar y perseguir dondequiera que fuese a la persona que ha logrado tal milagro? Yo creo que haría lo que fuese. Pueden ser grandes, pueden ser pequeños, pero ante todo son inolvidables. Los besos son una de las muestras más fieles de que lo que sentimos es real.  De lo contrario… ¿Por qué en ocasiones nos tocamos la mejilla tras recibirlo?