SINOPSIS: 1. El tiempo máximo del que dispongo para hacer feliz a una persona son ocho semanas.La primera cosa que me llamó de esta autora, a pesar de su juventud, es que esta obra, Ocho, era su segunda novela publicada. Tengo que reconocer que no conocía nada de lo que hace esta autora hasta que me la recomendó una sobrina. Así que decidí darle una oportunidad.
2. Si no lo consigo y considero que podría llegar a hacerlo, tengo un tiempo extra de ocho días.3. Transcurrido el tiempo desaparezco por completo de la vida del paciente, su felicidad en ningún momento puede depender de mí.Mía tiene un trabajo inusual: se dedica a hacer felices a las personas sin que ellas sepan que lo hace por trabajo. Precisamente por eso la contratan los padres de Max, un chico que ha intentado suicidarse. Cuando los caminos de ambos se crucen, saltarán chispas: él no quiere verla ni en pintura, ella tiene que hacer todo lo posible por devolverle la felicidad.
Mía ha tenido facilidad para mirar en el interior de las
personas y averiguar por qué no son felices. Desde entonces se dedica a hacer
felices a los demás. Siempre se da un plazo de ocho semanas para lograr su
objetivo y además tiene ocho reglas que nunca ha roto. Si no lograra su
objetivo no cobraría a sus clientes. Su fama va creciendo y el boca a oreja
funciona. Es así como conoce a unos padres preocupados porque su hijo padece
una depresión de la que no puede salir. Aunque es un caso difícil, Mía acepta
que Max sea su próximo caso sin que él lo sepa. Sin embargo, cuando conoce a Max rompe más de una
regla que se había autoimpuesto. En cuanto se conocen, Max muestra su antipatía
por ella, pero Mía no ceja en su empeño de hacer que él vuelva a sonreír de
nuevo.
Mía es de esas personas que siempre ven el vaso medio lleno. No
es de las que se rinden con facilidad. Es optimista por naturaleza. Aunque Max
ponga un muro entre ellos desde el mismo momento en el que se conocen, Mía
intentará por todos los medios acercarse a él.
Por otra parte, Max vive en un dolor perpetuo. Piensa que su
vida no vale nada, que todo el dinero que tienen sus padres no sirve para
comprar la felicidad. A principio le muestra a Mía la peor versión de sí mismo.
Es desagradable con ella e incluso no le importa herir sus sentimientos.
A pesar de que en un principio él la detesta, Mía le muestra que
hay motivos por los que sonreír. Tanto Mía como Max comparten un pasado
doloroso. Si bien en un principio, Max se muestra frío y distante con Mía, poco
el dolor los va a ir uniendo. También les unirá la literatura, en concreto la
poesía.
Como he comentado, esta novela está escrita por una chica muy joven. Ya solo por eso, me merece todo el
respeto del mundo. Sin embargo, hay ciertos detalles que no terminado de creerme
y que restan un poco de credibilidad a la historia. En ocasiones me ha parecido
previsible. Mía ha tenido una infancia dura. Con 19 años, también ha pasado por
una relación tóxica y muy chunga hasta el punto de no dejarla ni respirar
cuando vivieron juntos. Comenta que hace años que se dedica a hacer felices a
los demás. Puede que sea una tontería por mi parte, pero no me salen las
cuentas.
El final también me ha parecido muy precipitado. No me habría
importado que la autora hubiera añadido algunas páginas más. Pero por lo demás,
es una novela entretenida que se deja leer muy bien. Esta es una novela con
mensajes positivos, de hecho está plagada de ellos. Si os gustan las novelas
con mensajes, esta es una buena opción.
