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miércoles, 14 de abril de 2010

Palabras envenenadas

Palabras envenenadas


Hola a todos. La novela que os traigo hoy trata un tema bastante escabroso, que por desgracia sufrimos todos los días, y quizás por eso esta novela me ha parecido una buena opción para reflexionar sobre este tema. Palabras envenenadas es una historia de Maite Carranza y fue el último premio Edebé de literatura juvenil. Desde aquí dar las gracias a la editorial por enviarme esta novela.

Desde hace cuatro años no se sabe qué pasó con Bárbara Molina. Un día, ésta chica de quince años, decide huir de su casa y su rastro se perdió en una cabina telefónica. Su familia, así como la policía, no sabe si está viva o muerta, aunque la madre de Bárbara no ha perdido la esperanza de recuperar el cuerpo de su hija.
¿Por qué huyó Bárbara?
Después de cuatro años de incertidumbres, de secretos, de guardar las apariencias, de verdades a medias, Eva, la mejor amiga de Bárbara recibe una llamada de teléfono. Eva no sabe muy bien a quién debe comunicar esa llamada esperanzadora, y tras meditarlo sabe quién es el que puede resolver el caso de Bárbara.
El policía que ha llevado el caso se jubila ese mismo día y siente que le ha fallado a Bárbara. No quiere marcharse con la sensación de haber cumplido con su obligación, de no haber resuelto el misterio de la desaparición de Bárbara.
¿Quiénes son los que ocultan la verdad?
Lo cierto es que no las tenía todas conmigo cuando me enviaron esta novela. Esta es una historia que mezcla a veces el tema social con la novela negra. Sabía por la sinopsis que trataba de abusos sexuales y todo lo que puede esconder este tema, desde las falsas apariencias, hasta las mentiras que nos contamos para mirar hacia otro lado. Tenía miedo de enfrentarme a una historia dura, que de hecho lo es, pero también es cierto que Maite Carranza conoce muy bien su oficio, no sólo como escritora, si no como observadora de la vida.

Para mí el valor que tiene esta novela es más que una denuncia, ya que no que suena a moralina, pues el caso de Bárbara no nos pilla como algo muy lejano. El valor en sí es que la autora pone el dedo en la llaga, pero sin entrar en detalles incómodos y radiografía el entorno en el que ha vivido Bárbara con una cotidianidad que casi asusta.
La autora no juzga en ningún momento a los personajes que van desenredando la madeja que llevará hasta el mismo origen del problema. Es entonces cuando entiendes muchas cosas, cuando maldices porque siguen existiendo estas atrocidades, cuando comprendes que estamos muy lejos en la lucha por la igualdad de sexos y cuando sabes que el 20 % de la población en España ha sufrido abusos sexuales infantiles, y lo peor es que muchos de ellos no han salido a la luz (aquí no entro en otros países donde la pornografía infantil se consiente y por lo tanto el índice de abusos es mayor).
Mientras leía la novela sentía que era una historia para chicas, ya que nosotras empatizaríamos mucho mejor con el infierno que le ha tocado vivir a Bárbara. ¿Por qué digo esto? Porque en mayor o menor medida alguien ha conocido algún caso de este tipo, ya sea en su propia familia, en su entorno familiar o un caso de pederastia que has visto por la tele y es entonces cuando te enteras que un amigo tuyo abusaba de niños.


Terror es lo que siento cuando oigo cada día estas barbaridades, indefensión, porque a veces, hay quién piensa que somos nosotras quienes provocamos, desprotección ante las leyes porque los jueces no castigan con rotundidad ante estos asesinos de almas.

En fin, qué más puedo decir sin ser mucho más visceral. Creo que ha quedado claro que me ha gustado mucho a pesar de ser una historia dura. Sólo os queda a vosotros decidir si queréis saber a quién se refiere Palabras envenenadas.






Próxima reseña: Deseo concedido