Hola a todos. Antes de empezar con la reseña tengo que disculparme por no estar aquí tanto tiempo como me gustaría. Estoy con la corrección de Ángeles desterrados y lamentablemente no llego a todo. Además, los nervios ya han aparecido y no me dejan dormir tanto como quisiera, pero no quiero adelantar acontecimientos.
Hoy os traigo la reseña de Noctámbulo, una novela que se presentó en Valencia, en el Tirasimú entre libros especial terror, cuyo autor es Miguel Aguerralde y está publicada por Ediciones Idea.
Hace muchos años que Paula Montero y su hermano Javier no tienen noticias de Diego, su viejo amigo de la infancia. Eso resulta particularmente doloroso para Paula, que siente por él una atracción especial.
Hoy Paula es forense criminalista en Las Palmas y está enfrascada en uno de los casos más complicados de su reputada carrera: las víctimas aparecen brutalmente asesinadas en las condiciones más insólitas y sin una gota de sangre en sus cuerpos.
Ahora Diego aparece de nuevo en su vida. Pero ahora Diego es un asesino a sueldo. Y ahora Diego está muerto.
Esta es la historia de Sable, el Noctámbulo.
Esta historia empieza diecisiete años antes, cuando los protagonistas son tres chavales y deciden aventurarse a entrar a una casa abandonada. Diego es el mayor de ellos, que está enamorado secretamente de Paula, y a su vez ella también lo está de Diego. Y Javier es el hermano de mayor de Paula, la voz de la razón en este grupo. El único de los tres que finalmente decide entrar es Diego, del que se perderá la pista hasta la actualidad.
Paula y Javier no han podido olvidar a Diego, aunque por distintos motivos. De pronto empiezan a suceder una serie de asesinatos misteriosos. Todas las víctimas presentan marcas en el cuello, además de no tener una gota de sangre en el cuerpo. A cargo de estos asesinatos está Paula Montero, pero llegar al fondo de la investigación supondrá una vuelta a su pasado, un capítulo que todavía no ha cerrado.
Tras estos crímenes está Sable o Diego, un asesino a sueldo, un hombre atormentado y con remordimientos que utiliza su condición de vampiro para saciar su sed de sangre. Es por este motivo que en numerosas ocasiones se ha prometido que la última víctima será su último trabajo.
Y es que Sable no se parece a los demás vampiros. Necesita saciar su sed, pero también desea conservar una parte de humanidad que lo aleja, en cierta manera, del monstruo en el que se ha convertido.
El autor nos muestra a tres personajes muy diferentes, aunque a la vez muy iguales. El sentimiento de soledad está presente en toda la novela, ya no solo en los protagonistas, si no en la trama. Sable―Diego es un vampiro que todavía conserva parte de sus sentimientos, Paula es una forense que necesita analizar todo hasta el mínimo detalle y Javier es un cura generoso que está en medio de Diego y de Paula.
Me ha gustado que el autor reinvente su visión de los vampiros con algunos mitos centroeuropeos para adaptarlo a su historia. Sable es un vampiro que come, aunque nada le sacia, también puede dormir, convertirse en lobo, murciélago, niebla.
El final me sorprendió y es muy arriesgado, aunque también creo que le da coherencia a Sable. Tal y como se desarrollan los hechos no podría acabar de otra manera… aunque no es la que más guste. En el fondo es una historia de amor que rompe las barreras de lo físico, y Sable es quien lo demostrará. Es una historia que te hace plantearte quien es realmente el monstruo en la trama.
La pena de esta novela es la mala distribución que tiene fuera de Canarias. Por lo demás, no será la última novela de este autor que lea. Se mueve muy bien en el tema de las emociones y el terror.

