Hola a todos. Hoy os traigo una novela que desprende magia, una
historia que me ha gustado más, si cabe, que Un beso en París. Se trata de Lola y el chico
de al lado, de Stephanie Perkins y publicado por Neo Plataforma.
Lola vive con sus dos
padres en un buen barrio de San Francisco. Tiene 17 años y un novio, Max, cinco
años mayor que ella que toca en un grupo de música. Sus padres no ven bien
la relación que mantiene con Max, aunque
ella se empeña en demostrar que es el amor de su vida.
Lola es diferente, única
y algo extravagante. Se muere por acudir al baile de invierno vestida como María
Antonieta. Todos los días se viste con ropa que se confecciona ella. Para Lola es importante sentirse bien con la imagen que
proyecta y le encanta utilizar pelucas, vestidos pintorescos y gafas de mentira.
Un día vuelve a su vida Cricket
Bell, el chico que vive al lado de su casa, el chico por el que no debería
sentir nada, el chico de sonrisa perfecta y tantas cosas que Lola no puede
olvidar. Sin embargo, su deseo es un
poco difícil de cumplir porque él está más cerca de lo que parece.
La primera palabra que me viene a la mente
con esta novela es magia. Esta historia es mágica desde su primera
página. Y de nuevo la autora vuelve a dejarnos una obra deliciosa, de
personajes reales, imperfectos y geniales.
Esta novela está llena
de momentos inolvidables, momentos cotidianos que la autora ha hecho especiales.
Si Lola es una chica con muchas dudas, que se equivoca
y no le da miedo reconocerlo, Cricket es un chico tierno que hace que la magia
se pueda producir. Me ha gustado conocer a Cricket, saber que es el
chico bueno, alguien que muchas de nosotras tendríamos como amigo… aunque no
como novio, y que al final ha conseguido enamorarnos. Al menos yo he
caído rendida a sus pies. Me gustan este tipo de chicos y me gustan cómo tratan
a las chicas.
En Lola y el chico de al lado volvemos a encontrarnos
a Anna y a Étienne, los protagonistas de Un beso en París, y aunque sean secundarios, vemos cómo avanza su relación y qué
importancia tienen en la vida de Lola.
También me ha gustado
encontrarme con los padres de Lola, una pareja de homosexuales (Nathan y
Andy) que tratan de proteger a su hija de cualquier persona que quiera hacerle
daño. Me parece valiente por parte de la
autora que se empiece a hablar de este tipo de relaciones con normalidad y
que se aprecie que estas familias llevan una vida tan normal como la de
cualquiera.
También está Max, el
novio de Lola, un chico que me ha parecido egoísta, aunque tiene algún momento
tierno. Durante parte de la novela he advertido cómo Lola trata de
convencerse de que lo suyo con Max tiene futuro, aunque la magia que hay entre Cricket y Lola no sucede al revés. Cuando Lola está con Cricket brilla como una estrella, y él
le saca lo mejor de ella. Y no es que Max sea malo y Lola y Cricket
buenos (porque todos son imperfectos), es cada uno de ellos tiene un camino
diferente.
Lo bueno de las novelas
de Stephanie Perkins no son las historias en sí (que me encantan, todo sea dicho), sino
la manera que tiene de contarlas y cómo hace que lo cotidiano sea
extraordinario.
El ritmo también es un punto a favor de esta historia. A pesar de no ser un ritmo trepidante, la
historia se lee en un suspiro. Las palabras de la autora hacen magia y deseas
que la novela no termine nunca.
Por último me gustaría decir: Sé fiel a
ti mismo. Es la mejor lección que para ser feliz en la vida.
Con la colaboración de Neo Plataforma.
