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jueves, 24 de enero de 2013

Crónica de la visita a la editorial Everest

Hola a todos. Hoy os traigo la crónica de la visita a la editorial Everest, a la que estuvimos invitados algunos blogueros.

Antes de empezar con la crónica, quiero dar las gracias a todo el equipo de Everest por invitarnos y mostrarnos la editorial, una visita que llevaba tiempo soñando. También quiero agradecer a Nuria Mayoral por hacer de enlace entre la editorial y los blogueros, por ser tan atenta y por coordinar una visita con tanto cariño.

El 17 de enero algunos blogueros fuimos invitados a visitar la Editorial Everest, una empresa familiar que está en León. El punto de encuentro era el metro de Moncloa a las 7:15 de la mañana. De esta manera aprovechamos bien el día y pudimos hacer una visita en condiciones a la editorial. Elena Martínez Blanco (una autora que muy pronto sabréis de ella) y yo íbamos juntas. Allí nos encontramos con Javier Ruescas, Carlota Echevarría, Moni, Vir, Hermochi, Eva Rubio y mis queridos Dani Ojeda y María Cabal (en León nos esperaba Tinuwel). Enseguida llegaron Nuria Mayoral y Daniel Hernández Chámbers, el último premio Everest con la novela Un fragmento de noche en un frasco.



Una vez que estuvimos todos nos encaminamos a León; nos quedaban cuatro horas de viaje, en la tuve tiempo de ponerme al día con algunos blogueros que hacía tiempo que no veía.

Llegamos a León a media mañana. Tras presentarnos a Raquel López (directora de publicaciones) y a Ana María García (editora) empezamos la visita a la editorial y el camino que ha de recorrer una novela para que llegue hasta nuestras manos. Desde luego es mucho más complejo de lo que pudiera pensar en un principio.

En primer lugar, una vez que se ha aprobado la edición de una novela, se pasa por el equipo de maquetación. Hay que decir que Everest es una editorial que publica libros escolares, de viajes y de gastronomía, además de las colecciones infantiles y juveniles. El proceso de maquetación puede llegar a ser proceso lento cuando se trata de un libro ilustrado. 


Una vez que la obra está maquetada pasa a la siguiente fase. De las oficinas pasamos a un gran almacén. Allí nos mostraron cómo se hacían las planchas y las diferentes tramas que lleva una ilustración. Nos comentaron que utilizan cuatro colores primarios (en primer lugar el cian, luego el amarillo, después el magenta y por último el negro). Una vez que se han superpuesto todos los colores ya se tiene la ilustración. Este es un proceso delicado porque el color tiene que ser lo más fiel al color que saca más tarde la rotativa.

El siguiente proceso es la construcción física de la obra, o sea, pasamos de la maquetación al papel. Antes de llegar a este punto, se ha tenido especial cuidado para que la obra salga sin fallos (se revisa varias veces antes de aprobar la edición) porque parar toda la maquinaria es muy caro.

La maquinaria que se encarga de editar las obras es muy grande y compleja, y necesita que continuamente se revise (hay piezas que necesitan revisarse cada semana, otras cada mes y otras cada año). Tanto los libros ilustrados como las novelas salen en pliegos grandes, para a continuación plegarlas en cuadernillos.

Una obra puede contener desde dos cuadernillos hasta los que admita. Una vez que se ha plegado la hoja en cuadernillos se pasa a la fase de encuadernación. Hoy en día existen dos maneras de encuadernación. El clásico cosido y más tarde encolado, o el encolado, que se está imponiendo al cosido. Quienes se encargan de este proceso comprueban que la obra está en las condiciones óptimas para salir al mercado. Tanto la portada como todas las hojas del libro han de estar fuertemente encoladas. El lector no se puede quedar con una hoja en la mano.

Una vez que el libro está editado pasamos a la sección de logística, una parte del proceso tan importante como la anterior, aunque quizás sea la más invisible en este largo camino.

En el almacén pudimos observar que todo está muy bien organizado (aunque los pillamos haciendo inventario). Cada obra lleva un código que está informatizado. Organizar un almacén tan grande no es fácil, aunque los responsables de esta sección han encontrado una manera de hacerlo. Han dividido las obras y las estanterías según la salida que tenga al mercado, y por tanto, la rotación puede ser constante o por el contrario es ocasional.

Las estanterías que tienen una rotación constante (súper rotación A) están continuamente reponiendo las obras que salen al mercado (en esta sección pudimos ver la trilogía de Canciones para Paula). Sin embargo en las estanterías que tienen una rotación muy baja apenas se repone (rotación E). 

La manera de localizar dentro del almacén cualquier obra es mediante un sistema de radiofrecuencia que tienen las carretillas en un  lateral.

Una vez concluido este proceso pasamos a otro almacén, donde se gestionan los envíos y las devoluciones a las librerías. Unas estanterías de más cinco metros de alto guardan palés llenos de libros. Aquí es necesaria la ayuda de grúas para hacer todo este trabajo.

Cuando el libro está en la calle y colocado en las librerías hay una red de comerciales y responsables de márquetin para que la obra esté bien colocada.

En todo este proceso se ha calculado el precio final del libro (la editorial se hace cargo de los gastos de envío y últimamente también se hace cargo de las devoluciones). Después de conocer cómo se edita una obra opino que el precio final no es tan caro si tenemos en cuenta todo el proceso y la cantidad de personas que hay implicadas.

Después de la visita a la editorial nos dimos una pequeña vuelta por la calle ancha y nos hicimos una foto en la catedral. Enseguida fuimos a comer al restaurante Zuluoga, un sitio bastante típico de León. Antes de que nos trajeran los postres Raquel López hizo entrega del premio Everest a Daniel Hernández Chámbers.

Una vez acabada la comida nos quedaba el viaje de regreso a Madrid y otras cuatro horas para hablar de literatura, el tema preferido cuando nos juntamos dos o más blogueros.

A Eva y a mí nos dejaron en Atocha para regresar a casa porque éramos las dos únicas blogueras que no vivimos en Madrid. Nos despedimos muy rápidamente con la esperanza de vernos muy pronto en un nuevo encuentro.

Muchas gracias a todo el equipo de Everest por hacer posible este encuentro y por ofrecernos la posibilidad de conocer desde dentro la edición de una novela. Cuando tenga una obra en mis manos recordaré este proceso.