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sábado, 1 de marzo de 2014

Tom Z. Stone, Let it Be, J.E. Álamo


SINOPSIS: El nuevo caso que cae en manos de Tom, un padre que busca a su hijo, le enfrenta a BMV, un criminal peligroso del que se sabe poco excepto que controla con mano de hierro uno de los barrios más peligrosos de la ciudad. En juego está el mercado de una nueva droga: la “Lázaro”. Pero Tom también lucha por no ser una víctima de la Ley del Decaimiento, la que dicta que todos los que volvieron de la muerte tienen un plazo de vida de cuatro años.
Tom se ve obligado por las circunstancias a aceptar un caso que no puede rechazar. El comisario Garrido le aprieta las tuercas para que se haga cargo de una investigación que huele muy mal. El líder de una orden religiosa ultraconservadora busca a su hijo, un reanimado, para hacerle entrar en razón. El padre no está muy de acuerdo con el tema de los reanimados. Piensa que son producto del demonio. Sin embargo, el hijo parece no estar de acuerdo con la idea de regresar otra vez otra vez a la tumba.

Por otra parte, hay una nueva droga que está en el mercado, Lázaro, que puede dar con la solución de los reanimados. Todos aquellos que regresaron de la tumba tienen un plazo de cuatro años para volver a la muerte. Es una droga muy cotizada en según qué sectores de la sociedad.

Todas las pistas apuntan a que el hijo del reverendo tiene algo que ver con la droga. Pero nadie sabe dónde está escondido. Tom ha de unir sus fuerzas con un tipo al que esperaba no ver en su vida.

Tom Z. Stone, Let it be es la segunda entrega de este detective tan peculiar. Y digo peculiar porque es un zombi (aquí tengo que hacer un inciso porque, aunque en la novela hayan zombis, el autor lo utiliza como excusa para crear a este personaje. Lo verdaderamente relevante de la trama es todo el proceso policial de Tom junto a un personaje que salió en la primera entrega. Si la primera parte me gustó mucho (estuvo entre mis mejores lecturas), esta segunda entrega supera la primera.

No hay que olvidar que los zombis disponen cuatro años más de vida. La vida de Tom, como al igual que otros zombis, pende de un hilo. Tienen “fecha de caducidad”. A veces es mejor  vivir en la ignorancia que te da el no conocer cuándo vas a morir. Tom empieza a sentir los primeros síntomas de muerte. Ante todo quiere ser honesto y no estrechar lazos emocionales con nadie, sobre todo con Mati, un personaje que el autor ha bordado. Ya desde la primera entrega vemos el carácter de esta mujer, y por qué Tom se siente atraído por ella. Mati es un secundario de lujo, “una roba escenas”. Si alguien puede hacerle sombra a Tom en esta novela esa es Mati.

Me parece muy interesante el debate interno que mantiene Tom consigo mismo. Puede ser un cínico, puede estar de vuelta de todo o quizás no sea más que una máscara, pero me quedo con la sensación de que Tom es sincero en un mundo podrido y lleno de mierda. A pesar de la sordidez de ambientes, de la corrupción que observamos en muchos personajes, Tom reluce y se muestra sin dobleces. Es cercano.

Un personaje dentro de la novela, es Valencia, un sitio que Joe ha recreado a su gusto para meter el dedo en la llaga y hacer una crítica de una ciudad que huele.

No es un secreto que el estilo del autor me tiene enamorada. He leído todas sus novelas, y creo que Tom Z. Stone es de lo mejor que ha escrito. Pienso que es de los mejores autores de novela negra que han salido últimamente. Ha creado un personaje difícil de olvidar. Tom es carismático, pero sobre todo te llega.

En fin, si os gusta la novela negra, esta propuesta es de lo mejor que he leído últimamente. Deseo, al igual que otros lectores, que Tom Z. Stone III no se demore mucho. Yo la espero con ansias. Y es más, estoy segura de que cuando acabe, le echaré de menos. Mención especial a The Beatles, un grupo que tiene su importancia en la novela.


martes, 9 de noviembre de 2010

Penitencia

Hola a todos. Hoy os traigo la reseña de una novela que me impresionó casi desde antes de leerla. Se trata de Penitencia, de J.E. Álamo y publicada por Grupo Ajec.


El Segador, un asesino en serie que mutila y quema a sus víctimas antes de matarlas, está sembrando el caos en la ciudad.

El inspector Aguirre, descreído y cínico será el encargado de darle captura, inmerso en una red de miedos del pasado entre los que intenta conservar su cordura.

Esta es una de las tramas de “Penitencia”, una novela coral dónde deambulan multitud de personajes e historias que acaban por converger en una telaraña de torturas, canibalismo y muerte, en cuyo centro hay un monstruo agazapado, que ha tejido su trampa con celo y paciencia infinita.

Y la hora donde todos deben cumplir su penitencia se aproxima…

Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas.

Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó la uva en el grande lagar de la ira de Dios.

(Apocalipsis 14:18—20)


Antes de empezar con la opinión de esta novela tengo que decir que no conozco apenas el género de terror, pero sé cuando una obra es buena y está bien escrita. En este caso Penitencia cumple con estos requisitos. También debo agradecer a Anika Lillo, no sólo que estuviera en la presentación que hubo en la Hispacón y que hablara maravillas sobre la obra de J.E. Álamo, si no el tremendo cariño que tiene hacia el autor. Y es que el autor sólo tenía un libro de relatos (El enviado) y Anika parecía encantada de haberlo leído. Yo me fío mucho de su criterio, además, alabo la labor desinteresada que hace Anika por la cultura de este país.

Ya desde las primeras páginas sabía que mi impresión al haberme comprado la novela no eran erróneas. Me llamó muchísimo la atención la composición de personajes que se plantean en esta novela. Todos tienen un pasado detrás, todos están bien perfilados y todos tienen un por qué. Yo creo que esta novela se sustenta gracias a la galería de personas que nos muestra el autor, a cada cual más interesante. Lo mejor de todo es que bien podría ser la vecina de arriba de tu casa, el panadero del barrio o el dueño de un taller de motos, por poner un ejemplo.

Son estos personajes quienes crean un ambiente un tanto pesimista, gris, y a veces un poco opresivo. Y yo entonces me pregunto, ¿es posible que nuestros vecinos tengan tantos secretos que esconder? Como buen observador de la vida, el autor piensa que sí y podría crear una buena historia a partir de un simple gesto. Y estos pequeños detalles engrandecen esta magnífica novela.

El autor no se vale de una gran retórica, aunque tampoco creo que le haga falta. Esta historia perdería parte de la magia que tiene porque el autor usa los adjetivos justos, las descripciones necesarias y una narración muy cuidada. Es a través de los personajes como nos vamos imaginando los ambientes, su manera de actuar, y en ocasiones, hasta he podido percibir cómo olían.

Son muchos los motivos por los que recomiendo esta novela. Primero, porque es un magnífico relato de terror, y no me considero una entendida, segundo, porque como autora da gusto leer cómo otro escritor hace su composición de personajes sin que el ritmo decaiga, y tercero, porque todos los personajes son reales y los reconoces en tu entorno. También decir que hasta el final me tuvo con la duda, no sólo de quién sería El segador, si no quién era Aguirre.

Todos los personajes me han parecido sublimes, aunque yo me quedo con La Bruja (su nombre lo dice todo), y con Aguirre y Gloria. Aguirre porque me sorprendió, y Gloria por su tremenda humanidad.

Un aspecto negativo, que no tiene nada que ver con la historia, es la maquetación que tiene la novela. Me explico: márgenes inexistentes, letra un poco pequeña, que hacen que la lectura no sea todo lo cómoda que debiera. Por favor, a quien corresponda que cuide un poco más estos detalles. A mí me parecen importantes. No le hace justicia a esta magnífica novela.

¿Qué más puedo decir? Si os gustan los relatos de terror Penitencia es una obra que tendría que estar en las listas de venta en los primeros puestos. A mí, desde luego, no me cabe ninguna duda.


Próxima reseña: La novia maldita