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lunes, 27 de octubre de 2014

Don de lenguas


Barcelona, 1952. A unas semanas de la celebración del Congreso Eucarístico, Ana Martí, una cronista novata de La Vanguardia, tiene la oportunidad de cubrir por primera vez una noticia de peso: el asesinato de Mariona Sobrerroca, una conocida viuda de la burguesía catalana. El encargado de llevar el caso es el inspector Isidro Castro, un policía rudo y de pasado turbio. Pronto, la periodista descubrirá nuevas pistas –unas cartas encontradas entre los papeles de la difunta– que, además de alejarla de la versión oficial, la llevarán a consultar a Beatriz Noguer, una eminente filóloga. En una época en que el lenguaje sirve para decir cosas pero también para callarlas, la inteligencia de Ana y los conocimientos lingüísticos de Beatriz ayudarán a resolver un caso en el que podrían estar implicados personajes muy influyentes de la sociedad barcelonesa.

 Era una época rara: el tiempo de cocción de los alimentos se medía en Padrenuestros –tres para que el huevo pasado por agua quedara perfecto-, los hombres no podían llevan paraguas o fumar con la mano derecha; para las mujeres quedaban reservados los espejos, las tareas del hogar y las costuras. Sí, era una época rara y oscura, pero tenía una parte fascinante, la de toda esa gente que quería ser feliz a toda costa y que se arriesgó, que buscó alguna ventanita por la que sacar la cabeza y respirar. Había muchas normas, mucha vigilancia, y sobre todo, muchos castigos. Vengan conmigo a la Barcelona de la postguerra. Ni rastro de esa ciudad viva y luminosa que todos adoramos, porque nos encontramos con un escenario sombrío, a ratos peligroso, por el que uno no quisiera caminar de noche. Allí conocemos a Ana Martí, un personaje con –a priori- todo en contra: es mujer e hija de un represaliado político, vive sola, quiere dedicarse al periodismo de sucesos y tiene la valentía de los veintitantos años. Pues será ella la que, a espaldas de la policía, capitanee una investigación extraoficial que pone el foco en la alta burguesía catalana y para la que contará con la ayuda de una prima suya, filóloga en paro por escribir contra el Régimen. Es éste a grandes rasgos el argumento de Don de lenguas, la carismática novela de dos autoras, Rosa Ribas y Sabine Hofmann, que publica Siruela y que lanza, ya desde el principio, una pregunta fascinante: ¿Y si se puede identificar a un asesino por la forma de expresarse? ¿Y si unas cartas son las pruebas más directas para dar con él?
            Don de lenguas es una novela que funciona en una doble dirección. Por una parte, es una historia negra-policíaca-de intriga al uso, sólida y sobria, y con una dosificación del suspense tan bien trabajada que consigue un ritmo interno constante, como el latido de un corazón; y por otra, ofrece, a modo de telón de fondo, una exhaustiva fotografía de la Barcelona de los años 50. Hay bloques antiguos con porteras fisgonas, agentes de la policía en los que cuesta confiar, censura periodística, burgueses tiquismiquis, prostitutas y gañanes; hay criadas cantarinas, gente triste de por vida, estafadores adorables. Es una novela consistente, equilibrada y, sobre todo, muy bien escrita. Dan muestra las dos autoras de un estilo impecable, que no hace otra cosa más que realzar un argumento sin fisuras, darle brillo y hacerlo más potente. Ribas y Hofmann provocan en los lectores una especie de desasosiego, la sospecha de que algo nos acecha tras las páginas; es decir, consigue  hacernos tan cómplices de la investigación que nos sentimos también en peligro.
            Tiene un papel fundamental en la trama el lenguaje –de ahí el título- no sólo porque es la herramienta que usan las dos protagonistas –periodista y filóloga- sino porque es una época de censura, de silencios que nombran cosas prohibidas, de alusiones y de versiones oficiales, de verdades enclenques. Y todo este ambiente opresor va consumiendo el oxígeno de la novela hasta hacerla asfixiante. Además, fíjense qué gran logro, las autoras no tienen la necesidad de recurrir a escenas sangrientas ni a descripciones desagradables.  
            En Don de lenguas encuentro temas que me apasionan: Barcelona. Los años 50. El periodismo. Las referencias filológicas. Y sobre todo, la buena literatura. Porque aquí, señores, importa todo. Y cuando todo se cuida, salen novelas como éstas. Tenemos una historia policíaca que no sólo se preocupa de los hechos sino que cuida a los personajes y los hace imprescindibles. Sigo con El gran frío, la segunda parte, protagonizada también por Ana Martí. ¿Puede una novela negra ser cálida? Para mi sorpresa, sí. Y aquí tienen la prueba.


viernes, 15 de julio de 2011

Mapa desplegable del laberinto

Hola a todos. Hoy os traigo una novela que me ha cautivado desde la primera página. Se trata de Mapa desplegable del laberinto, de Alberto Torres Blandina y publicado por Siruela.

Jaime tiene una mujer hermosa, una tienda de fotografía y dos secretos: el primero es que guarda copias de las fotos eróticas de sus clientes; el segundo es que se ha enamorado de una desconocida a la que sólo ha visto en esas fotos.

Alberto es un mujeriego que descubre, tras una traumática experiencia, qué monstruo se esconde realmente tras su ropa moderna, su pelo debidamente despeinado y la seguridad de sus gestos.

Elisa es el último vértice de este triángulo que, sin ellos ser conscientes, se va configurando. La mujer que un día cualquiera, cansada de la vida y tentada cada noche por el bote de pastillas, decide huir con un desconocido y construir un mundo perfecto a base de mentiras compartidas. Una última oportunidad para ser feliz.

Tres historias que son una. Tres voces que son también una. Porque, como ellos acaban descubriendo, tras los distintos nombres, rostros y recuerdos, todos somos la misma persona.

Esta es una historia que no sabría si calificarla como extraña, pero en definitiva es una novela que impacta. Desde un principio el lector se siente identificado en mayor o menor grado con los tres protagonistas de esta trama. Vemos sus miserias, sus alegrías, sus penas y sus motivaciones, aunque podrían ser muy bien las nuestras. Todos guardamos algún secreto que jamás hemos dicho. Sin embargo, en esta historia esos secretos acabarán viendo la luz.

Esta novela funciona como ese espejo en que el que se ven reflejados todo aquello que queremos esconder. El autor lo hace mediante un lenguaje muy directo, en primera persona. Sí, a pesar de haber tres personajes muy bien diferenciados, el autor les otorga voz propia para que expresen sus sentimientos. Porque esta es una historia sobre emociones, sobre todo de lo que se podría haber dicho y hecho en aquel momento del que desearíamos olvidar y que no hubiera pasado.

Una de las cosas por las que recomiendo esta novela es por ese regusto amargo que te deja la historia, porque al final esos tres personajes son la misma persona, en definitiva somos todos nosotros. No sé si es una novela para todo el mundo, pero sí sé que nos hace reflexionar sobre ciertos aspectos de nosotros mismos, de cómo nos comportamos con nuestras parejas, de las mentiras que construimos para ser esa otra persona que no somos, aquella que desean otros.

Otra de las cosas que me ha gustado de este autor es cómo nos presenta a sus personajes. Son personas que podrían ser tu vecino, la tendera o el quiosquero. Además, el autor ha ido añadiendo a estas tres tramas historias muy jugosas para al final terminar confluyendo en una sola.

Mapa desplegable del laberinto es una novela que se lee muy rápido. De hecho yo la leí en menos de tres horas. Me mantuvo en un estado de tensión durante las 219 páginas que tiene.

En fin, tras cerrar la novela fui a facebook a buscar a este autor y pedirle amistad. Sólo quería decirle que me había enamorado su manera de narrar. No será la única novela que lea de este autor.

Con la colaboración de Siruela

Próxima reseña: Una canción para ti

martes, 14 de diciembre de 2010

Reseña y crónica de la presentación de: El mundo de las sombras

Hola a todos. Después de un fin de semana intenso de presentaciones (prometo hacer crónicas de todas) vuelvo otra vez a la carga con la reseña de una novela que salió hace cosa de un mes. Se trata de El mundo de las sombras, de la autora novel, Ana Ripoll y publicada por Siruela.

Antes de la fecha oficial de la salida de la novela al mercado, algunos blogueros tuvimos la suerte de conocer a la autora en un pequeño encuentro que organizó la editorial en Madrid. En esta ocasión, como en alguna otra, pude escaparme por unas horitas a Madrid para traeros esta crónica y la reseña de la misma.




Sobre las cinco y media había quedado con Bella y con Dani Ojeda en el metro de Alonso Martínez, muy cerca de donde se iba a celebrar el encuentro. Desde ahí los tres nos dirigimos al encuentro con una autora de la que no habíamos leído ni oído nada, pero yo por mi parte estaba muy receptiva a apoyar a una escritora nacional que parecía tener una buena novela entre sus manos.


En cuanto llegamos a las oficinas de Siruela, Ana, junto, a Ofelia y Elena Palacios, nos esperaban para hablarnos un poco de la novela. Enseguida me di cuenta que Ana, la autora, era tímida, aunque con una sonrisa encantadora. Al momento llegaron Keko y Pablo, dos redactores de El Templo de las mil puertas.


Tomamos asiento alrededor de una gran mesa donde había un piscolabis. Ofelia fue quien habló en primer lugar. Luego le pasó el turno a Ana, y aunque estaba un poco nerviosa, su mirada me convenció de por qué debía leer esta novela. Ella misma era la primera sorprendida en que una editorial grande, y más en los tiempos que corren, apostara por ella muy fuerte, y más con el hándicap de ser una autora de la nadie ha oído hablar.


En cuanto la charla comenzó, desde la editorial se mostraron muy entusiasmados con esta historia de un mundo desconocido: qué hay más allá de la muerte. Con esta idea de partida, Ana construye una historia con unos personajes llamados sombras o incorpóreos, aunque visto por los ojos de una joven diseñadora gráfica: Perséfone. Son muchas las aventuras, que según nos cuenta la autora, vivirá esta protagonista, Perséfone.


No es casual el nombre que eligió la autora para su protagonista. Según la mitología griega, Perséfone era hija de Zeus y Deméter, y fue raptada por Hades. Esto supuso una gran pena para Deméter, así que Zeus impuso orden y mandó a Hades que restituyese a Perséfone a su madre, pero por inadvertencia o tal vez tentada por Hades, la joven se había comido un grano de granada, lo cual bastaba para encadenarla para siempre al Infierno. Sin embargo, para mitigar su pena, Zeus dispuso que distribuyese el tiempo entre el mundo subterráneo y el terrestre. De esta manera se convirtió en la reina del inframundo.


Nos habló así mismo de los escenarios en los que se desarrolla la trama: Madrid (a mí personalmente, me gusta reconocer los escenarios de una historia que estoy leyendo, si no es una novela fantástica), Nueva York, Praga… y alguna sorpresa que no quiero revelar. La autora y la editora nos comentaron también que ésta era una historia, que además de tener un contenido romántico, también había terror. Esta es una novela se respira tensión, un terror urbano que está más cerca de nosotros de lo que quisiéramos.


La autora se negaba a creer que después de la muerte no hay nada. Más allá de la idea judeocristiana en la que hemos sido educados, Ana Ripoll se imagina un mundo tan aterrador como fantástico. No todo acaba después de la muerte, y con esta primera entrega se deja entrever qué nos deparará las dos siguientes novelas.


A pesar de ser una charla muy amena, se hacía la hora de marcharnos. Desde aquí, desde Valencia, le recuerdo a Ana que estaríamos encantados de tenerla en Valencia para que viniera a presentar su novela.


Una vez salimos a la calle, Bella, Dani y yo nos fuimos a tomar un refresco a un Macdonals antes de despedirnos. A ver cuándo podemos coincidir nuevamente en otra presentación.


Sinopsis:



Perséfone, una joven diseñadora gráfica que vive en Madrid con dos amigas, recibe una sorprendente propuesta para viajar a Nueva York. Allí se enamora de Gabriel, un atractivo y enigmático joven al que parecen envolver extrañas circunstancias. Junto a él descubre no sólo los rincones más insospechados de la ciudad, sino también el amor y un mundo estremecedor que le hará vivir experiencias terroríficas e inexplicables.
Cuando Perséfone, tras la misteriosa desaparición de Gabriel, regresa a Madrid, deberá armarse de valor para tomar decisiones difíciles y dolorosas que la ayuden a descubrir quién o qué está detrás de todo lo que le ocurre y quién es en realidad el hombre del que se ha enamorado...

Sabía más o menos qué podría encontrarme con esta novela. Desde un principio me gustó la idea de que la autora situara el escenario de la trama en algunos rincones de Madrid (las calles Cervantes o Montera, Plazas Santa Ana y de San Miguel o el Parque del Retiro). Más tarde la protagonista visitará Nueva York, una ciudad en la que puede suceder todo… hasta conocer al amor de tu vida: Gabriel.

Perséfone se siente atraída inmediatamente por este galán que hará suspirar a más de una. Y a partir de aquí la protagonista conocerá un mundo nuevo, aunque pudiera ser que no fuera tan desconocido para ella como pensara en un primer instante. Ella será la única persona con la capacidad de cruzar al otro lado y regresar con vida. Perséfone ha sido esperada por muchos y temida por otros tantos, aunque encontrará siempre esa mano amiga que la ayude a seguir viva.

Es una historia bien narrada, donde la autora se toma su tiempo para mostrarnos su visión particular del mundo de las sombras. También tengo que añadir que me ha gustado mucho la pluma elegante de esta autora, sin artificios, y gran conocedora del lenguaje. Sin embargo, creo que hay un momento, en el último tercio de la novela la historia peca un poco de lenta y ralentiza la trama.

Por lo demás, es una historia que te mantiene en tensión, con unos personajes muy bien definidos, incluso los secundarios. Por último decir que me ha gustado la edición cuidada de Siruela, donde puedes disfrutar de una novela que no tiene ni faltas ni erratas. Eso, hoy en día, es un logro.
Con la colaboración de Siruela

Próxima reseña: Diario de una adolescente del futuro.