Hola a todos. ¿Qué tal el verano? Yo con mucho trabajo. No sé si habéis visto mi último IMM vlog donde Alicia aparecía con dos telones de fondo. Pues eso es lo que estoy haciendo ahora mismo. Algunas mañanas y todas las tardes me dedico a coser la escenografía para dos cuentos que estoy preparando para este verano. En una semana y media me pasaré todas las tardes contando cuentos en Gandía. Así que si alguien quiere verme en acción sólo tiene que buscarme en Gandía.

Hoy inauguro esta nueva sección en el blog: Cuando la portada es un obstáculo. No sé si existe en algún otro blog algo parecido, aunque de momento no la he visto. Esta sección viene porque en muchas ocasiones me he encontrado comentarios de gente que no lee una novela por una portada que espanta.
¿Hasta qué punto una portada es importante para vender un libro? La portada es la puerta que nos tiene que invitar a leer una historia, y la primera impresión siempre tiene que ser muy buena; vamos, que te tiene que entrar por el ojillo. Por esta misma regla de tres me he encontrado portadas maravillosas que prometían historias geniales, y luego el chasco ha sido mayúsculo.
En este caso voy a hablar de la primera portada que echa para atrás una lectura y que más de uno no se decide a adentrarse en el mundo de Laila Winter. Es cierto que la primera portada no le hace justicia a esta estupenda historia, pero yo siempre defenderé la novela.
Hace poco más de un año Alba me comentó que esta novela era genial en un mensaje a mi correo electrónico, así que ni corta ni perezosa fui a comprármela. En ese momento, como en otros muchos, me he fiado de la opinión de Alba y no busqué información por internet sobre esta novela. Y digo esto porque me alegro que ocurriera así, pues tras visitar varias librerías, y ninguna la tenía en stock, tuve que esperar a que me la trajeran. Una vez que la tuve en mis manos, como no había visto antes la portada, me llevé un gran chasco. Me dio un poco de corte dejarla, así que se vino a casa.
Comencé la lectura con un poco de miedo, la verdad, aunque tras leer las primeras página, aquella sensación que me embargó al ver la portada, desapareció. ¿Qué es lo que promete Laila Winter? Una historia diferente sobre lo que nos han contado al respecto de las hadas, y de eso se encargarán sus tres amigas: Aurige, Nimphia y Cyinder. ¿Pueden existir hadas buenas y hadas malas, hadas ladronas, y hadas modernas que conducen un Mustang rosa chillón, llevan gafas y se visten con faldas de cuero? Bárbara G. Rivero da una vuelta de tuerca a ese concepto que teníamos de las hadas con varita que convierten una calabaza en una carroza, o se aparecen a las niñas que han sido buenas para ayudarlas a conseguir al príncipe de sus sueños.
También hay ciertos elementos que me gustan de esta saga. Por una parte Laila sabrá lo que significará el verdadero significado de la amistad. Para mí, Aurige, y ahora que me acabo de terminar el tercer libro y tengo una mayor perspectiva de este personaje, luchará con uñas y dientes para mantener a las cuatro chicas unidas.
Otro aspecto interesante de esta novela es el mundo que tan bien nos describe Bárbara G. Rivero. La modernidad con la que se mueven sus protagonistas en contraposición de las normas rígidas que rigen en algunas cortes como Solarïe o Lunarïe.
En fin, que una portada puede decir mucho de una novela, pero en este caso, en Laila Winter y las arenas de Solarïe no le hace justicia a esta historia. He leído que habrá una nueva portada mucho más acorde con las otras dos. Si es así, me alegro, pero vuelvo a repetir, que esta portada tan desafortunada no os eche para atrás esta lectura.