
SINOPSIS: "Parece que a la gente de mi generación, los ochenta, no saben cómo llamarnos. Hemos visto la revolución tecnológica paso a paso, hemos visto la historia en directo de todo el cambio, pero también sabemos jugar con una pelota y dos porterías hechas con piedras. Ninguno de nosotros ha muerto por ello ni resultado herido. Aprendías a sobrevivir. Por eso quiero apelar a esta profunda convicción que tengo de que de esta situación se puede salir."
Con su prosa irreverente y directa, Ángel Company nos pone en la piel de todos aquellos que han visto cómo el futuro se les escurría de las manos, dejándolos sin perspectiva de mejora en la España actual en la que vivimos. Pero, a su vez, nos recuerda que siempre hay luz al final del túnel...
Esta novela, como indica el título, está escrita a modo de
diario. Luis trabaja en una constructora en un pueblo del interior de Valencia.
Es un trabajo que no le satisface. Hace un tiempo que trabajó en Gran Bretaña,
pero regresó para buscarse la vida en su pueblo. Son los inicios de la crisis
económica, allá por el 2007, y que por desgracia aún seguimos inmersa. Intuye
que las vacas gordas se acaban y que muy pronto se irá a la calle. Decide
opositar a profesor de inglés para institutos. Durante los meses que estudia
las oposiciones seremos testigos de los pensamientos de Luis, como también
sabremos qué le angustia, qué lee o cuáles son sus sueños. Y su sueño no es otro que conseguir una plaza en un instituto como profesor y dar rienda así a su mayor
pasión: tener tiempo para escribir.
Diario de un opositor en
paro es mucho más que un diario de un opositor. Es un reflejo de lo que ha
supuesto esta crisis. Entre las páginas, observamos que el protagonista, al
igual que los nacidos en su generación, la de los 80, se siente perdido. Posiblemente
sea la generación más preparada, pero lamentablemente no tienen futuro, como no
lo tienen los millones de parados que esta crisis ha provocado. Luis trata de
sobrevivir como puede, como redactor de un periódico comarcal o como profesor
de inglés. Y mientras los días pasan, ve cómo sus amigos se van cansando y van
formando familia.
El ritmo es ágil y sobre todo es ameno. Además de mostrar el
día a día de Luis, el autor hace un repaso a la política tan nefasta que nos
llevó a esta crisis. Ni políticos ni empresarios se escapan del análisis de
este opositor en paro. Aun viendo que la crisis era inminente, se malgastaba el
dinero del contribuyente porque la fiesta no podía parar. No había nadie que
pusiera freno a estos desmanes.
Si por algo me ha gustado este diario es por el sentido del
humor desprende página tras página. En algún momento me he preguntado qué hay
de real y de ficción en las páginas de este diario. Puede que haya mucha más
realidad de la que una pensaba en un principio.
Parece muy interesante, no me importaría echarle un ojo :)
ResponderEliminarEs una lectura interesante por cómo vive este parado la crisis desde sus inicios.
EliminarUn besito :D
Pues si tiene su toque de humor, puede que me anime. Siempre viene bien y más cuando se trata estos temas tan cercanos.
ResponderEliminarBesotes!!!
Si te animas, espero que te guste este diario que se lee de una sentada.
EliminarUn besito :D
Anabel, muchas gracias por tu reseña. Al final es mi forma de contar las cosas. Antes su publicación una de mis obsesiones fue no aburrir al lector e intentar esbozar en él/ella una sonrisa mientras se trataban temas serios que nos han afectado a muchos.
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