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martes, 25 de abril de 2017

Entrevista a Elena Garquin


Hola a todos. Hace unos días os traía la reseña de Tiempo de promesas, de Elena Garquin  (AQUÍ), hoy os traigo una entrevista que tiene relación con la novela. 

1 —¿Quién es Elena Garquin?
Una persona sencilla, directa (me dicen que a veces demasiado), de principios arraigados y completamente volcada con mi familia. Sí, escribir es casi vital para mí, pero no le doy prioridad absoluta. Quizá porque desde la adolescencia aprendí a ser pragmática con ciertas cosas, me gustaran o no. O Quizá porque, a veces, la realidad supera con mucho a la ficción. Soy amiga de mis amigos. Sigo viviendo en el mismo lugar donde nací y me crié. Sigo pensando que crear historias es hermoso, tierno y duro a la vez, pero también necesario para mí. Así que supongo que me seguiréis teniendo por aquí un poco más, jajajajajajaja!

2 —¿De dónde surge esta historia situada en el siglo X? ¿Qué hay detrás de todo el trabajo de investigación?
De la amnesia. Sí, puede resultar extraño, pero así fue. Pensé en mi personaje femenino, Jimena, marcada por esas lagunas mentales en la actualidad. Claro, en pleno siglo XXI la amnesia es más que conocida. No supondría ninguna debacle que mi protagonista la padeciera. Pero… ¿Qué ocurriría si lo trasladara a una época de total oscurantismo en esa materia? No quería un siglo en particular; tampoco uno donde la Inquisición estuviera realmente asentada. Sería demasiado fácil condenar a Jimena y sus «visiones» a la hoguera.
Por eso, cuando empecé el trabajo de investigación, me decanté por el siglo X.
Te confieso que es un trabajo que me resulta apasionante y denso a partes iguales. Sobre todo, porque aparte de los consabidos datos de batallas y demás, no soy de las que se conforma con eso. Busco detalles que puedan despertar la curiosidad del lector acerca de la vida cotidiana. Fiestas, costumbres, mobiliario, vestimenta…
 Así nació TIEMPO DE PROMESAS. Me gustó comprobar que la situación de la iglesia era la idónea para salvar la vida de Jimena durante más de trescientas páginas, además de la situación política. Guerras constantes entre moros y cristianos, donde se avanzaba con la misma facilidad que se retrocedía. Un rey cristiano, Ordoño, que se veía superado en ocasiones por las rencillas de unos condes castellanos cuyos ejércitos necesitaba para sus campañas militares. Un esquema social rígido, en el que se pertenecía a un estamento determinado por nacimiento…

3 —¿Cómo definiríais a tus personajes?
Luchadores. Siempre lo son. Estén en la época que estén. En este caso, por supuesto, es Martín quien tiene más libertad de movimientos para hacer valer ese espíritu de lucha. Es un hombre. Y eso, en el siglo X, era sinónimo de muchas cosas.
Nobles y orgullosos, pero apasionados. Soy de las que piensa que la pasión, tanto en el ámbito del amor como del sexo en sí o en otras parcelas de la vida, se ha dado desde que el mundo es mundo. Bien es cierto que también se coartaba por los convencionalismos sociales, pero me gusta pensar que también hubo personas transgresoras en este sentido, que fueron a buscar lo que querían y que no pararon hasta encontrarlo.
Valientes y decididos. No cabe otra cosa en una época en la que las mujeres se casaban con trece años, pasando a ser ancianas a los treinta. Cuando averiguas que su vida se componía en su mayor parte de sucesos dolorosos, pérdidas irreparables, enfermedades desconocidas y muertes tempranas, bien fuera por esas enfermedades o por la simple situación de guerra continuada, decididamente no puedes describir el carácter de tus protagonistas como débil. Sí como dócil, sobre todo en lo que a las mujeres se refiere, pero también me gusta pensar que eran inteligentes y sabían sacar provecho de esa inteligencia en detrimento de la sumisión. Al menos en determinados momentos.

4 —¿Qué destacarías en Jimena?
Su capacidad de cambio, como si fuera un camaleón. Al comienzo de la historia es una muchacha muy joven, que no conoce más mundo que aquel que le muestran sus hermanos mayores, y bastante confundida. Vive angustiada por el olvido al que la ha condenado su propia mente, recluida por miedo a las represalias. Aun así, acepta sin rechistar el matrimonio que han preparado para ella.

Pero a lo largo de la novela, veremos cómo todo lo que había dado por sentado se va desmoronando poco a poco. Cómo surgen dudas donde no deberían surgir. Cómo se va sobreponiendo a las señales que su mente le envía y a todas las dificultades añadidas, hasta convertirse en una mujer fuerte y dispuesta a luchar por lo que quiere.
No teme descubrir los placeres del sexo cuando llega el momento. Al mismo tiempo que se deja guiar por Martín, con muchísima más experiencia que ella, desarrolla una iniciativa que va creciendo junto con el conocimiento mutuo. Crecen como pareja, pero también crece el único sentimiento al que ella tiene miedo: el amor. Y ese es su mayor desafío.

5 —¿Qué destacarías en Martín?
Todo. Y no hablo del físico (que también, jajajajajaja). Pudiera ser el prototipo de superviviente de aquella época. Un hombre de origen humilde, al que la vida ha golpeado de mil maneras, pero que ha encontrado un lugar relativamente seguro dentro de las tropas del rey Ordoño. No obstante, es paciente. Tanto como ambicioso. Sabe esperar su momento. Y cuando este llega, en forma de golpe de suerte, no duda en aprovecharlo, sea de la manera que sea.
Desde mi punto de vista, es el mejor exponente de la ambición bien utilizada. Además es apasionado, con un talón de Aquiles con nombre propio (Jimena). Ella es su debilidad y, al mismo tiempo, la fuente de toda su fuerza. A la vez que la inicia en el sexo, se convierte en su referente para todo lo demás.
Tiene un carácter duro, desde luego. Es cabezota, pero antepone el valor del honor y de determinadas promesas a su orgullo cuando sabe que debe hacerlo. Después de todo lo que ha vivido, no se deja sorprender tan fácilmente. Es un estratega. En el campo de batalla y fuera de él. Tiene muy claras sus metas, pero también conoce sus limitaciones para llegar a ellas, y eso le obliga a emplear esas estrategias de las que hablaba para conseguir lo que más quiere en el mundo: el amor y la aceptación de Jimena.
Y sabe que para conseguirlo, no le sirve el empleo de la fuerza bruta, sino un plan finamente trazado que irá surgiendo casi sobre la marcha.

6 —Aunque son personajes secundarios, creo que tienen peso en la novela, ¿qué destacarías de Odón?

Uy, Odón… Para mí, reúne todos los requisitos para ser un villano de los que se recuerdan. La otra cara de la ambición. Y la que posiblemente se diera demasiado a menudo en aquella época.
Desea tierras, poder. El favor completo de Ordoño. Y sabe que lo puede obtener a través de su matrimonio con Jimena. Pero como todo personaje que se precie, tiene un pasado. Desde niño le han educado para ser un guerrero infalible, sin sentimientos de ningún tipo. Ha crecido sin la presencia constante de un padre, pero con la influencia nefasta de una madrastra. No demuestra sentimientos por nadie, excepto por una persona: su hermanastra Munia. Pero esos sentimientos no son los adecuados (dejémoslo ahí), y él lo sabe. En el fondo, vive atormentado por eso, aunque su lado oscuro siempre ganará.
De él destaco su fría inteligencia. Al igual que Martín, sabe cómo actuar para conseguir lo que quiere, pero tiene una ventaja, y es el poder de un título, unas tierras, unas riquezas y la necesidad que de él tiene el rey.

7 —Tanto Ansur como Sabina son el punto cómico de la novela, pero a la vez también vemos que dicen verdades como puños ¿qué destacarías de estos dos personajes?
Son los «Pepito Grillo» de Martín y Jimena, respectivamente. Creo que son los pilares de su relación, al menos hasta que esta se asienta. Y sí, sus verdades son universales porque no tienen nada que perder al decirlas. Su estatus social y su relación con los protagonistas les protegen, en cierto sentido. Son valientes, pero cautos. Saben el terreno que pisan en cada momento. Tienen experiencia, pero el amor que les une a Martín y Jimena prevalece sobre todo lo demás.


8 —Aunque han salido muy poco en esta novela, ¿Habrá segunda parte con Hernán y Munia?
POR SUPUESTÍSIMO, jajajajajajajaja!! Desde el capítulo en el que Martín conoce a los hermanos de Jimena, supe que Hernán era especial. Con un carisma que pocos personajes tienen. Cuando terminé de escribir TIEMPO DE PROMESAS, tuve una sensación extraña. De añoranza. Y supe sin ninguna duda que Hernán y Munia se merecían su propia historia.

9 —¿En qué proyectos estás metidos ahora?
Ahora mismo estoy corrigiendo la historia de Hernán y Munia. Una historia intensa, profunda, llena de fuerza, de pasión, pero también de debilidades, de miedos, de alegrías y de penas… No sé cuándo verá la luz pero espero que sea pronto, porque los lectores me están pidiendo al Lobo Gris a aullidos!! De cualquier forma, espero que os guste.
Aparte del Lobo y su intensa vida, tengo en mente una novela contemporánea, con la intención de escribirla en primera persona, desde el punto de vista de ambos protagonistas. Algo que no he hecho nunca, pero que me gustaría probar.
Además, estoy tomando nota de algunas ideas para componer la historia de cierto personaje secundario que aparece, tanto en TIEMPO DE PROMESAS como en la historia de Hernán y Munia, y que creo que se la ha ganado por méritos propios.

Como ves, mi cabeza no para, jajajajajajaja!!

10 —El padre de Odón se llama Íñigo de Montoya, ¿es un guiño a la princesa prometida?
¡Y con los dos ojos, además! Esa película me encanta. La vería cientos de veces (bueno, ya la he visto cientos de veces…). Recordé la frase del susodicho: «tú mataste a mi padre. Prepárate a morir», y decidí tomar prestado su nombre con el mayor de los respetos, claro está.

11 —¿Alguna manía a la hora de escribir?
Ninguna, salvo el silencio y, a ser posible, la soledad. Por lo demás, creo que he escrito en todos los rincones de mi casa y a cualquier hora del día o de la noche.

12 —Qué motivos darías a los lectores para que se adentren en esta novela situada en el siglo X.
Infinitos, y todos relacionados con el amor y la historia. Porque soy de la opinión de que es perfectamente posible escribir una historia de amor ambientada en una época tan remota en el tiempo, pero tan fascinante, sin necesidad de emplear un lenguaje incomprensible o miles de datos que terminen por aburrir. Porque creo que es necesario conocer parte de nuestro pasado para construir nuestro futuro, y qué mejor manera que hacerlo a través de aguerridos guerreros embutidos en cotas de malla y dispuestos a perder la vida a favor del honor, la verdad, la nobleza y el valor de una promesa por mucho tiempo que pase. Porque me parece que he sido capaz de crear un mundo donde, en ocasiones, reflejé la dureza de aquella vida, el poder de los que ocupaban los puestos más altos en la escala social, y a un tiempo su precariedad. La rigidez de ese esquema, que se ve roto a base de golpes de suerte, Cartas Puebla que conceden beneficios en forma de recompensa, Juicios por combate apasionantes, un largo viaje a través de algunos reinos cristianos salpicado de aventuras y, cómo no, otro más profundo a través de sus protagonistas, todo envuelto en un sentimiento tan fuerte e inquebrantable como el amor verdadero.




Desde aquí te doy las gracias por responder a mis preguntas. Te deseo mucha suerte con tus próximos proyectos.

Muchísimas gracias a ti por haberme dado esta oportunidad, Anabel.

sábado, 8 de abril de 2017

Tiempo de promesas, Elena Garquin


SINOPSIS: Año 917.
Las continuas batallas contra los musulmanes asolan los nacientes reinos cristianos. Martín Ruiz de Vega, guerrero al servicio del rey Ordoño, decide aspirar a algo más, por mucho que su situación militar le depare suculentas e inesperadas recompensas. Cansado de tanto derramamiento de sangre, solo desea formar una familia y llevar una vida tranquila. Pero la persona elegida por él, la única con quien ansía hacerlo está fuera de su alcance.
Jimena de Medina es una doncella tan inocente como hermosa, cuya memoria se ha visto seriamente afectada tras presenciar el asesinato de su padre, ocurrido años atrás. Desde entonces vive protegida por sus hermanos, esperando el momento de cumplir con los designios del rey, que la ha entregado en matrimonio a un poderoso conde castellano.
Ahora, una misión que le es encomendada al guerrero con el único fin de perjudicarle acabará por convertirse en el mejor viaje de las vidas de Martín y Jimena, provocando una cadena de acontecimientos que pondrán sus corazones a prueba de olvidadas promesas de sangre…

Siempre es un placer leer a esta autora porque hasta ahora no me ha defraudado. De las tres novelas que he leído de ella, las tres me han entusiasmado y puede que Tiempo de promesas sea su mejor novela.

Tiempo de promesas se remonta casi a los inicios de la época de la reconquista de los reinos cristianos sobre los reinos musulmanes. Sin embargo, a pesar de que todos los reinos cristianos tenían un enemigo en común también es cierto que había rencillas entre ellos. Y en parte, esta obra habla de estos conflictos que había entre los señores que servían a los reyes.

Si por algo se distingue esta autora es por hacer unos personajes muy carismáticos y con mucha personalidad. Jimena, una joven rubia de ojos azules y de 17 años, es la protagonista de esta novela. Aún no está desposada. Está bajo la protección de sus tres hermanos desde que su padre murió en trágicas circunstancias. Desde entonces, tiene visiones y sueños perturbadores que no la dejan dormir. Aunque en un principio se muestra inocente, poco a poco vemos cómo va sacando genio. Por otra parte, tenemos a Martín, que es el protagonista que aspira a vengar la muerte de su madre, como también desea casarse con Jimena. Gracias a una gesta en una batalla importante pasa a ser escudero del rey Orduño y gobernador de Castromoros.

Sin embargo, el rey promete la mano de Jimena a Odón de Montoya, que además ansía gobernar Castromoros. Martín es el encargado de custodiar el viaje de Jimena hasta las manos de Odón. Este es un viaje en el que ambos protagonistas se darán cuenta de cuáles son sus sentimientos.

Tiempos de promesas es una novela muy coral. Si los protagonistas tienen fuerza, los secundarios son personajes que hacen que esta novela sea redonda. Sabina, la criada de Jimena, y Ansur, el tío de Martín son dos personajes que dan un punto de comicidad a la obra, además de ser la conciencia de cada uno de ellos. Odón de Montoya, el antagonista de esta historia, es un hombre enamorado de Munia, su hermanastra. Es un hombre atormentado por todo lo que le ha tocado vivir.  

De esta autora también me gusta mucho las conversaciones, la tensión sexual que hay en los encuentros entre Martín y Jimena y los dobles sentidos que le da a cada réplica. Maneja con soltura los diálogos, un aspecto al que le suelo dar mucha importancia en una novela. Soy de las que creen que unos buenos diálogos hacen grande una historia.

Me ha hecho gracia que el padre de Odón de Montoya se llame Íñigo de Montoya (uno de los protagonistas de La princesa prometida, película que adoro). Quiero pensar que es un homenaje a este personaje.

No quisiera terminar esta reseña sin comentar que hay dos personajes que pueden dar para una segunda novela. A pesar de salir muy poco, hay mucha química entre Hernán, hermano mayor de Jimena y Munia. Yo espero con ganas esta novela.


Resumiendo, Tiempo de promesas, es una novela romántica-histórica muy bien contada y mejor escrita. Ha sido una delicia leerla y sufrir las aventuras y percances de Jimena y Martín.

jueves, 1 de octubre de 2015

Casualmente Valentina: Elena Garquin


SINOPSIS: Benavente, 1886. A Rafael Mejía la vida le sonríe. Es un hombre de éxito, joven, atractivo y arrogante, y acostumbra a conseguir lo que quiere en un abrir y cerrar de ojos, tanto en los negocios como en el placer.
Valentina, la humilde empleada de una posada de dudosa reputación, será su siguiente víctima. Una muchacha tan dulce como hermosa por quien se siente irremediablemente atraído, hasta el punto de convertirla en la principal candidata para ocupar su cama, sin imaginar que, con ella, comenzarán sus problemas.
Para Valentina, la impactante aparición de Mejía provoca un enorme cataclismo en su apacible vida. Resuelta a no sucumbir al enorme embrujo que ejerce sobre ella, combatirá su oscuro atractivo de la única forma posible: conquistando un duro corazón que él presume de no poseer.
Desde los fastuosos salones del Casino de Benavente hasta el oculto corazón de la sierra de la Culebra, Valentina seguirá a Mejía en un viaje plagado de peligros y sombras de los que Rafael la intentará alejar, pero ¿será capaz de eludir con la misma fuerza el poder del amor?
Casualmente Valentina es la segunda novela que leo de esta autora y debo decir que ambas historias me han gustado mucho. Puedo decir que Elena Garquin es una autora a tener en cuenta, siempre que te guste este género, claro. Tanto esta como la anterior sitúa la trama a finales del Siglo XIX, una época que la autora parece dominar bien.

Rafael Mejía es un hombre apuesto, engreído, orgulloso y las malas lenguas dicen de él que es un buen amante. Sin embargo, no se quiere comprometer con ninguna mujer. Hace años que cerró las puertas de su corazón al amor. Hasta que llega Valentina, una mujer con carácter, dulce y que tiene las ideas muy claras. Una mujer que le hará replantearse sus verdaderos sentimientos. Valentina puede llegar a ser también culta o deslenguada según las circunstancias. En ocasiones se muestra como una señorita bien educada, aunque en otras tiene el lenguaje propio de una meretriz. De hecho trabaja como cocinera en un burdel, que es donde la conoce Rafael.

Si por algo se distingue a esta autora es por crear a mujeres con carácter y fuertes, de esas que no tienen miedo a callarse aunque esto les suponga un revés. Suelen ser valientes, con un punto de arrogancia y tremendamente seductoras. Aun así, no son personajes cortados por un mismo patrón. Así es Valentina, esa clase de mujeres que tanto me gusta leer en las novelas de romántica adulta. Desde luego no es una mujer apocada al gusto de la época.

Valentina es una protagonista que enamora desde el principio de la novela. Sin embargo, entender a Rafael me ha costado algo más, pero todo tiene su explicación. La evolución de este personaje es asombrosa. Ambos protagonistas, a pesar de las dudas de Rafael, se atraen como dos imanes. Porque lo que es innegable es que tanto Valentina como Rafael se aman con locura, a pesar del orgullo, que a veces es mucho más fuerte que los sentimientos.

En Casualmente Valentina observamos unos protagonistas bien llevados, con sus dudas, con sus inseguridades y con sus contradicciones, algo por otra parte muy humano. Al igual que los protagonistas están bien llevados, tenemos a unos secundarios que dan mucho juego. Adela, que es la dueña del burdel donde trabaja Valentina, es una mujer sensata y buena consejera. También tenemos a Santiago, el confidente y la mano derecha de Rafael.

No todo es de color de rosa en las novelas románticas ya que a la autora le gusta intercalar momentos de tensión y de traiciones con otros más románticos (la escena de las cuerdas es de lo más sensual).  

En fin, la novela romántica adulta nacional está pasando por muy buenos momentos y las lectoras demandamos más historias, y más si tienen el nivel de Casualmente Valentina.

jueves, 7 de mayo de 2015

Tuareg, Elena Garquin


SINOPSIS: Beatriz Ayala es secuestrada por un enemigo de su familia y, posteriormente, es vendida como esclava a Arsan, un hombre sin escrúpulos. Beatriz es una mujer con mucho carácter, que no se deja dominar por nadie, y que decide escapar de su cautiverio cuando el hombre al que ha sido vendida decide abusar de ella. Cuando está a punto de morir, la encuentra un tuareg de ojos azules y penetrantes. Tahir es el jefe de su tribu y decide acogerla como huésped. Entre los tuareg existe la costumbre de proteger a los huéspedes como si fueran un miembro más de la familia. Es así como Beatriz inicia la mayor aventura de su vida y cómo conoce al hombre que la hará vibrar de la cabeza a los pies. Porque Tahir es algo más que un tuareg.
Uno de los elementos que llama la atención de esta novela es una evocadora portada que te traslada a un desierto, en concreto al Sáhara. Si bien es cierto que la protagonista de esta novela es Beatriz, esos ojos azules pertenecen a Tahir, un tuareg que tiene el carácter de estos hombres que viven el día a día, porque las condiciones de un clima tan duro no les permiten que sea de otra manera. También es una persona inflexible, honesta y, aunque puede sonar extraño, dulce como los dátiles (un fruto que tiene su importancia). Esta ternura se refleja muy bien en la primera escena sexual que hay entre ellos, que está escrita con todo lujo de detalles. En concreto, en esta escena hay un detalle que chirria un poco.

Otro elemento positivo en esta historia es la documentación que tiene, algo que es de agradecer cuando una cultura es tan diferente a la nuestra. Pueden parecer pequeños detalles pero, desde luego, para mí han sido todo un acierto: harán que te sumerjas en la trama y que vivas esta historia de amor como si fueras parte de ella.

El choque entre culturas es evidente desde un principio, y más teniendo en cuenta la época en la que se sitúa la novela (1890). Beatriz se ha criado entre Francia y España, mientras que Tahir es un hombre que no se parece en nada a los caballeros que ella conoce. Sin embargo, el tira y afloja que hay entre ellos surge muy pronto y no podrán evitar dar rienda suelta a sus impulsos.

Me han gustado especialmente los diálogos entre estos dos protagonistas, pero sobre todo el doble sentido de muchas frases. En este sentido tengo que alabar a la autora por crear una novela que tiene todos los elementos para que me guste: acción, pasión y dos protagonistas con garra.

Resumiendo, Tuareg es una novela romántica que te traslada a una cultura diferente, muy bien escrita y con escenas románticas que te enamorarán. No será la última novela que lea de esta autora. Me ha convencido su forma de escribir.