miércoles, 22 de marzo de 2017

Presentación Cuervo negro

Después de tres años desde que la escribiera, por fin llega el día de mostrar otra faceta sobre mí. Este vienes 24 presento "Cuervo negro" a las 19:30 en Waico (Bibliocafé), C/ Gobernador viejo, 29. Me acompañará el escritor Juanjo Braulio.


¿Qué puedo decir de esta novela? Me he dejado la piel en esta historia cruda y negra que retrata las miserias de una familia ultra conservadora y muy religiosa. Si tenéis dudas, os dejo una muestra para que conozcáis a Gabriel, el Cuervo más negro de todos ellos.

Si no la encontráis podéis adquirirla en Babylon o Amazon

Muestra AQUÍ

martes, 21 de marzo de 2017

Entrevista a Natalie Convers


1— ¿Quién es Natalie Convers? ¿Por qué utilizar un seudónimo?
Como Natalie Convers, soy los dedos sobre el teclado y los ojos sobre la pantalla del ordenador, pero también soy los oídos de mis lectores y el corazón que late por cada emoción que los personajes de mis historias les hacen sentir. En esos momentos en que escribo, eso es lo más importante para mí. Del mismo modo, cuando hago mi día a día simplemente soy yo: me dedico a mi familia y a mis amigos entre otras muchas cosas... Me tomo muy enserio estas dos partes de mí. No siempre es fácil llevar todo al mismo tiempo, a veces es demasiado, pero trato de hacerlo poco a poco y aprender todo lo que puedo, por todas aquellas personas que me cuidan alrededor y, sobre todo, por mí misma.

2— ¿De dónde surgió el tema de esta historia que en un principio es más que una historia de amor?
Últimamente, he recordado fragmentos de cuando tenía ocho años. A veces solo son sueños en los que mi hermana pequeña y yo criábamos en cajas orugas de mariposa, hacíamos carreras de caracoles o jugábamos a que las mariquitas nos recorrieran los dedos de las manos. Creo que mi pasión por la naturaleza desde niña ha influido mucho a la hora de crear Mariposas en tu estómago, en especial en los títulos.
Sin embargo, mi intención no era hablar de las mariposas cuando escribí Mariposas en tu estómago, sino crear un pequeño mundo para mis lectores en el que sus emociones puedan volar dentro de sus corazones como la primera vez que se enamoraron, o si no lo han hecho, al menos acercarles en parte a ese sentimiento tan especial.

3— Mientras leía la novela no podía dejar de pensar que Álex me recordaba mucho a Dimitri Belikov, el protagonista de Vampire Academy. ¿Cuáles son tus referentes en la literatura juvenil y New Adult?
No puedo decirte por el momento, pero me anoto la novela para cuando me libere de las lecturas que tengo en estos momentos. En cuanto a referentes, sino os importa recomendaré mejor una de mis últimas lecturas: Imagínate de Susan Elizabeth Phillips. No es juvenil, pero sí de amor y de cómo una chica de dieciocho años acaba enamorándose del hombre que podría arrebatarle todo (literalmente). Esta historia tiene algo especial, ya que es la primera novela en solitario de la autora y su única histórica por ahora. Poca gente la conoce, pero sin embargo se ha convertido en una de mis favoritas.

4— ¿Cómo definiríais a tus personajes?
Emocionales, misteriosos. Nunca sabes lo que va a pasar con ellos y, como las personas, siempre pueden cambiar.

5— ¿Crees que es importante tratar el sexo en este género y que se debería normalizar?
Solo creo que debo escribir lo que sienta, es el lector el que debe escoger lo que necesita leer.

6— ¿Qué destacarías de Beca?
Su paciencia. Gracias a su forma de ser, es la pareja más compatible para Alex. Aunque también sabe cuándo ser dura. Sobre todo, a medida que se enamora más de Alex y lo comprende mejor.

7— ¿Qué destacarías de Álex?
Su mente. Podrías abrirla con un cascanueces y todavía no podrías descubrir lo que está pensando en realidad. Es un personaje muy complejo y dentro de él hay muchas puertas que todavía necesitan abrirse...

8— Aunque son personajes secundarios, creo que tienen peso en la novela, ¿qué destacarías de Marta y de Elisa?
Marta es la mejor amiga, a veces no la más elocuente, pero es lo que suele ocurrir en la vida real. Tiene un carácter muy diferente del de Beca y es muy necesaria para el personaje principal y viceversa.
En cuanto a Elisa, es el nexo entre Beca y Alex, y también uno de los personajes que marcan el argumento final de la historia entre ambos…
8— Tengo que reconocer que Álex es un personaje complejo, un personaje que guarda un gran secreto, ¿crees que el misterio que lo envuelve lo hace mucho más atractivo a los ojos de Beca?
Tal vez al principio, pero no después. Beca quiere Alex por todo lo que poco a poco descubre que éste hace por ella en la sombra. Cuando empieza a comprender y a asimilar esa parte de él es cuando realmente siente que lo ama y lo valora de verdad.

9— ¿En qué proyectos estás metida ahora?
En unos meses estará a la venta Complejo de mariposa, la edición de tres volúmenes en papel y en digital finales de la historia. Esta versión contendrá algo muy especial para todos los seguidores de Alex y Beca.
Respecto al nuevo proyecto en el que estoy inmersa, estad atentos a mis redes sociales. ¡¡Pronto subiré pequeñas pistas!!

10— ¿Alguna manía a la hora de escribir?
Los cascos y el té. Es algo vital para mí tener ambos cerca. A veces, también mantengo la puerta cerrada. Un “monstruo” despierta dentro de mí cada vez que alguien entra en mi habitación cuando estoy muy metida en una parte de la historia y tengo que dejar de escribir de forma abrupta…

11— Qué motivos darías a los lectores para que lean Mariposas en tu estómago.
Si ya habíais oído hablar antes de la historia de Mariposas en tu estómago por alguien (blog, amigo, correo…) y os la vuelven a mencionar, no lo dudéis, es el destino que le deis una oportunidad.

Desde aquí te doy las gracias por responder a mis preguntas. Te deseo mucha suerte con tus próximos proyectos.
Gracias a ti, cariño. Siempre es un placer tener la oportunidad de compartir un poco de mí y mis historias con vosotros.
¡Un fuerte abrazo a todos los lectores del blog! Os deseo un fantástico día.


lunes, 20 de marzo de 2017

Viñetas


Miguel regresa a la huerta y casa donde se crio, y que con tanto esfuerzo levantaron sus padres, cerca de una pequeña ciudad de provincias. Lo hace solo temporalmente y a regañadientes, reclamado por su hija Julia para aclarar la situación de esas tierras y esa casa que han pasado a pertenecerle una vez fallecido Antonio, su hermano mayor, de quien llevaba años distanciado. Su intención es romper definitivamente los lazos con el pasado, vendiendo todo aquello. Pero su hija intentará convencerlo del valor único de unos terrenos que, de ser vendidos, serían engullidos por la voracidad inmobiliaria. Y, sobre todo, quiere mediar entre su padre y la memoria del hermano difunto que preservó aquel patrimonio. Para ello intentará reconducirlo hasta los testimonios que Antonio fue atesorando y plasmó en las viñetas donde ha esbozado las historias compartidas. Al hilo de ellas irá rememorando las vivencias infantiles, en las que no faltan los momentos duros, incluso trágicos, de una familia que -como tantas otras en la década de 1950- hubo de emigrar a la ciudad huyendo de los amargos recuerdos de la guerra civil, en busca de una vida mejor.

¿Cuánto pesa la memoria? ¿Alguna vez nos abandonan los recuerdos de la infancia: los olvidamos por completo, desaparecen? No se puede negar que la vuelta a los orígenes –a las primeras vivencias- es un tema recurrente, universal y antiquísimo en la literatura, una preocupación innata del hombre. ¿Quién no ha dejado pasar el tiempo ensoñado en el niño que fue? El ser humano parece condenado a reconciliarse con su memoria y algo así es lo que hace Agustín Sánchez Vidal en su nueva novela, Viñetas, publicada por Harper Collins y en el que el autor-narrador vuelve a su casa, de pueblo, con la intención de venderla, pero antes experimentará un proceso de reconciliación con sus vivencias a través de los dibujos que hizo su hermano, ya muerto y al que no le unía una buena relación. Viñetas no es sólo una vuelta a la infancia, sino también un homenaje a la tierra, a las costumbres de antes, a la vida sencilla.
            No importa que el arranque de la novela nos suene de otras muchas historias –personaje que vuelve a su lugar de nacimiento con la intención de venderlo todo y desprenderse de su pasado; y una vez allí, se lo replantea todo, se abre una puerta a la memoria- porque lo importante de Viñetas es el recorrido, esa confrontación del presente y el pasado, el listado de los sacrificios del avance y la modernidad. Y aquí está uno de los grandes descubrimientos de la novela, de sus innegables puntos fuertes: la precisión, la plasticidad, los interesantísimos detalles de la España de la posguerra. Recordamos cómo trabajaban el campo, cómo se hacían las matanzas en las casas, las multas que se ponían a los españoles por no ir a misa los domingos, la censura en el cine, las celebraciones del Día de la Raza. Realmente, es maravilloso el conocimiento que el autor tiene del campo, de la tierra y del huerto –parece que estamos leyendo estas páginas con las manos llenas de tierra-, y qué bien cuenta el impacto del cine en esa España gris: cómo era un espacio de libertad en el que, en medio de esa oscuridad, los espectadores se sentía un poco más libres.
            Tiene Viñetas una dificultad añadida: y es acercarnos a los dibujos de su hermano. Ahí se nota que es un narrador solvente y que está seguro de sus recursos narrativos, porque hace que seamos capaces de ver los bocetos. La prosa de Agustín Sánchez Vidal es sencilla, pero trabajada; fluye sin apenas esfuerzos y está estructurada como recuerdos, no en orden cronológicos. Como Viñetas. Sabe, además, dibujar a los personajes, mantener la tensión y dosificar el misterio. Porque, ¿qué sería de una historia sin sus secretos de familia, sin descubrir datos y situaciones que cambia la perspectiva de las cosas?
            Esta novela es como escuchar a un explorador que ha llegado de una región desconocida y nos llena los oídos con anécdotas, con colores y personajes. Agustín Sánchez Vidal hace algo parecido: ponernos ante los ojos el pasado, su pasado, y contarnos cómo era su vida y también la vida de todos los españoles de la época. Las historias de esa generación tienen un valor extra: porque sobrevivieron, porque vivieron en una Dictadura y pasaron hambre, porque tuvieron que exiliar, pero la infancia siempre encuentra una excusa para ser feliz. Y es ésta la sensación que nos deja Viñetas después de leerlo.