sábado, 22 de noviembre de 2014

Erik Vogler y los crímenes del rey blanco


Para el estrafalario Erik Vogler, maniático del orden y la pulcritud, las cosas no podían empezar peor aquellas vacaciones de Semana Santa: en lugar del soñado viaje a Nueva York con su padre, iba a tener que pasar esos días con su abuela, la rara, ésa a la que no le une nada. Aun así, ni en su peor pesadilla el obsesivo y temeroso Erik hubiera imaginado que se vería involucrado en los asesinatos en serie que estaban conmoviendo a toda Alemania.  
Cosas de la edad. Cada vez pienso más en mi niñez: en qué fascinante me parecía el mundo –el mío y el de los adultos-, en qué sencillo era vivir –jugar, hacer deberes, comer chucherías- y en lo mucho que me gustaba mi ridícula biblioteca, de no más de cincuenta ejemplares, pero que a mí me parecía un tesoro. Ordenaba y reordenaba mis libros cada sábado, les quitaba el polvo con un pincel, leía las notas que metía entre las páginas y en las que escribía algo sobre él: me ha gustado, me ha aburrido, en la página 125 se pone mejor. Allí estaban La isla del tesoro, La historia interminable o los cómics de Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón y Tintín, al que sólo le veía la gracia por momentos. Os reconozco que hacía años que no leía literatura infantil –a excepción de algún cuento a algún niño alguna noche- y que tenía curiosidad por volver a hacerlo por el reto que me suponía empatizar con el Daniel de diez años, ése al que casi ni recuerdo y al que me gusta ver en las fotos antiguas. Hoy os hablo de Erik Vogler y los crímenes del rey blanco, de la escritora Beatriz Osés y publicado (con mucho mimo) por Edebé como la primera entrega de una serie. Es una novelita negra para niños –parece un oxímoron*, pero no lo es-, que también puede leerse como comedia y que a ratos se convierte en un thriller paranormal. Sí, el joven Vogler, un protagonista tan repelente-excéntrico-rarito que uno no sabe si compadecerse de él o zarandearlo para que espabile, se pondrá tras la pista de varios asesinatos de adolescentes que se están sucediendo en Alemania.

Que no salten las alarmas: es un libro para preadolescentes, aunque hable de asesinatos, de investigaciones, de fantasmas que se aparecen al otro lado de la ventana. (¿Acaso no ven cosas peores en los telediarios?). Beatriz Osés firma una historia inteligente y atrevida, muy adecuada para el público al que va dirigida, con un humor finísimo y donde brillan, sobre todo, los personajes. Erik Vogler, nuestro joven protagonista, ordena las prendas de su armario por colores o por orden alfabético, es pulcro, meticuloso y un poco obsesivo. Por eso, se queda de piedra cuando su padre le dice que sólo queda un billete para ir a Nueva York y que se va solo –¡eso es amor de padre!-, así que su hijo tiene que mudarse con su abuela, la que va a su aire. La anciana no lo entiende a él, ni él le pilla el punto a la anciana. Y será ahí cuando se le aparezca un fantasma muy peculiar que lo pondrá sobre la pista de unos asesinatos. Este libro sigue la estructura clásica de una novela de misterio, con referencias muy curiosas al ajedrez, a la música clásica y a los fenómenos paranormales, todo muy bien mezclado. Pero sobre todo, nos encontramos con una prosa cuidadísima, una narración concisa y delicada que le da a la historia un plus (enorme) de calidad.

Vamos a ver, estamos hablando de una novela de 150 páginas –a letras grandecitas- dirigida a niños a partir de doce años –yo diría que incluso a partir de diez-. No os esperéis un argumento complicadísimo con grandes giros ni sorprendentes vueltas de tuerca: no, todo fluye por los cauces normales, sencillos. Erik Vogler y los crímenes del rey blanco es una historia interesante, bien hilada y escrita de forma impecable, que yo he leído con curiosidad y que el Dani de diez años hubiera disfrutado muchísimo. Este libro tiene algo maravilloso: su protagonista, tiquismiquis y escrupuloso y remilgado, que me divierte mucho en la literatura, pero al que yo no querría tener en mi casa en un intercambio de verano. Y sí, espero con ansias las siguientes entregas de este detective de andar por casa. Ahora que llega la época de las larguísimas cartas a los Reyes Magos, tened este librito en cuenta. Por cierto, qué edición más cuidada y qué ilustración tan acertada –felicidades, Iban Barrenetxea-. Ay, qué gusto cuando las cosas se hacen bien.

*Oxímoron: usar dos términos de significado opuesto en una sola expresión. Por ejemplo: vida muerta, hielo que quema, novelita negra para niños...


viernes, 21 de noviembre de 2014

Bajo el azul (Saga Waterfire)


Adéntrate en las profundidades de un mundo extraordinario lleno de peligros, aventuras, profecías y magia.En un mundo paralelo, en las profundidades del mar, se desata una fuerza maligna, Abbadon. Las seis sirenas herederas de los reinos marinos de todo el mundo deberán unirse para detener el caos y la destrucción. El probl ema más grande de Sarafi na, una sirena del mar Mediterráneo, debería ser cómo conseguir que el príncipe Mahdi se enamore de ella el día de su coronación. Pero a Sarafina la inquieta un extraño sueño que augura el retorno de un mal milenario.Sus temores se confi rman cuando la fl echa de un asesino envenena a su madre. Ahora, Sarafi na deberá partir en una misión para averiguar quien está detrás del asesino, y así salvar a los reinos de una terrible guerra.A partir de 14 años..
Desde pequeños todos hemos conocido la historia de La Sirenita. La factoría Disney nos descubrió el universo de Ariel, una joven  que, para encontrar el amor, decide dar lo más preciado: su voz.

El sello Destino ahora nos trae un libro igual de mágico. Una aventura que me ha sorprendido porque recupera la inocencia de los mejores cuentos, con la frescura de las historias juveniles. Acompañaremos a Sarafina a su Dokimi, ceremonia que la proclamará futura heredera del reino de Miromara, y la proclamará como futura  esposa del príncipe Mahdi. Pero como todo cuento que se precie, una terrible y confusa profecía desbaratará todos los planes de nuestra protagonista y la hará aventurarse en una odisea bajo el océano.

¿No os viene olor a sal? ¿No notáis la brisa marina? Sí, creo que podéis notarlo como yo y adentrados en el mundo submarino.

No es de extrañar que la factoría Disney se haya hecho con los derechos de este libro.  La magia es el tronco de esta historia y la fantasía la raíz de ésta.

Quizás lo que más me ha impresionado de esta primera entrega es el público al que va dirigido. Para nada es una historia juvenil adulta como a las que estamos acostumbrados. El sello de Planeta nos presenta una historia que tiene más de cuento de hadas que de otra cosa. Conoceremos a un personaje algo infantil como Sarafina, que vive bajo las comodidades propias de su posición, y que tras un fatídico suceso, se verá obligada a madurar de  golpe y poner a prueba sus límites para salvar así su bien más preciado.

Sinceramente me ha parecido más el guión de una película que un libro en sí mismo. Lo que no puedo negaros es que cuenta con algo mágico y bucólico que hace de este libro algo atractivo. Tenemos todo un universo creado por su autora, con sus propias reglas, sus propios seres y sus propias gentes, que hace de Bajo el Azul una historia que merece la pena ser descubierta. Si bien es muy introductoria, creo que ganará en conflicto en sucesivas entregas.

Quiero recalcar que es un libro para todos los públicos, un cuento reinventado que tiene todas las bazas  para convertirse en una historia con mucho gancho.

Los personajes a la par que su protagonista pecan de bastante infantiles, pero fácilmente reconocibles en una historia Disney, lo que hace del conjunto un todo bien hilado.

Concebid la historia como un cuento, con un romance casto, y un conflicto épico. La Sirenita ha sido revisada y vuelve con otro nombre, Sarafina. Y os diré otra cosa: el mensaje que deja de transfondo es mucho más interesante del que hemos visto hasta ahora.

Sumergíos en esta aventura y nadad bajo las profundidades de un nuevo reino, una nueva protagonista y un nuevo conflicto por resolver.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Wabi-Sabi, Francesc Miralles


SINOPSIS: Samuel mantiene desde hace ocho años una relación con Gabriela, pero sigue viviendo solo en su piso de soltero. La primera mañana de junio recibe una postal sellada en Japón que muestra un gato con la pata levantada y una enigmática nota: «WABI-SABI.» Días más tarde le llega una segunda postal con la fotografía de un templo.
Un evento inesperado le impulsará a viajar al país asiático, donde aprenderá la belleza de las cosas imperfectas y se abrirá una inesperada ventana al amor.

La relación de Samuel con Gabriela no pasa por su mejor momento. Después de ocho años, ella está pensando en pasar página y ha organizado un viaje a París para poner tierra de por medio. Se suceden una serie de llamadas en las que ella trata de explicarle que no se volverán a ver. Por último, para añadir algo de emoción en el día a día de Samuel, recibe dos postales, en concreto de Kioto, de alguien que no conoce. Es así como se embarca en un viaje hacia lo incierto, a la búsqueda de esa dirección de correos que viene desde la otra parte el mundo, de Japón.

Reconozco que no puedo ser objetiva con este autor, porque todo lo que escribe me gusta, y mucho. Esta es la última novela que he leído de él y llegó a mis manos de una manera casi mágica, pero como mágicas suelen ser las historias que narra. De alguna u otra manera, el autor siempre logra conectar con algo muy profundo.

Debo decir que en aquellos momentos estaba pasando un bache, y cuando el autor me regaló el libro, supe que tras sus páginas había algo más que una historia intimista, Wabi sabi es una novela que me llegó al corazón. No me avergüenza decir que recibí la novela con lágrimas y la terminé con una gran sonrisa. Esta podría ser una de las razones por las que recomiendo la novela, pero hay otras muchas que tendréis que descubrir en esta obra.

El concepto filosófico de Wabi sabi se podría resumir en la belleza de lo impermanente, de lo imperfecto, de lo etéreo. Como idea, es posible que a un occidental le llegue a chocar, pero a mí me parece que tiene mucho que ver con ese carácter tan particular de los japoneses. Se podría decir que Wabi sabi está siempre presente en nuestras vidas, como por ejemplo, ahora que estamos en otoño, la caída de las hojas y su consiguiente cambio de tonalidades, o la explosión de colores que hay en primavera. Es ver la belleza en lo que no permanece y es percibir la emoción de la energía que fluye. Son sensaciones puras, que pueden durar lo que dura un parpadeo. Quizás esta sea una de las razones por la que a los japoneses les guste tanto esos jardines austeros o que prefieran la belleza de un haiku al cuadro de un pintor famoso.

Y si hablamos de sensaciones, esta novela está llena de ellas. La prosa es bella, como suele ser habitual en el autor; no se deja llevar por el abuso de adjetivos y adverbios. Podría decir que toda la novela está impregnada de ese concepto Wabi sabi.  

Hay momentos en los que me he sentido identificada con el protagonista, que he estado tan perdida como él y que al final he encontrado respuestas a algunas de mis preguntas. No es fácil que un autor me provoque tantas emociones como lo hace Francesc con la mayoría de sus obras. Sin duda, es de las pocas novelas que con el tiempo volveré a releer algunos pasajes. No sé si es una lectura para todo el mundo, lo que sí sé es que es una historia para mí.