martes, 28 de julio de 2015

La solitaria pasión de Judith Hearne


La solitaria pasión de Judith Hearne, considerada la obra más influyente del novelista irlandés Brian Moore, narra la historia de la autodestrucción de una mujer honesta pero débil en el Belfast gris de la posguerra. Heredera directa de las solteronas de Dublineses, de James Joyce, Judith Hearne es una mujer de cierta edad que no conoce el amor, y que poco a poco ha ido cayendo socialmente en desgracia. Es pobre, aunque respetable. Vive en casas de huéspedes. Tiene pocos amigos y aquellos de los que está más cerca solo la toleran por lástima. Sometida a los prejuicios y aprensiones de una educación temerosa de Dios y más preocupada por las apariencias que por la consecución de la felicidad, confinada en una ciudad triste y casi inmóvil, lo que poca gente sabe es que Judith tiene una vida secreta marcada por el estigma de la botella.
 Durante la última visita a mi pueblo me encontré con una mujer, amiga de la familia desde siempre y que debe de rondar los sesenta años. No ha estado casada nunca. Me contó que había ido al programa de Juan y Medio –uno de Canal Sur para encontrar pareja-, que había conocido a un hombre con el que había convivido poco más de un año y que lo había dejado (o él la había dejado a ella). Estaba otra vez soltera. Lloró y después dijo: «Si yo sólo quiero un marido, es lo que he querido siempre. ¿Por qué no lo puedo tener?» Casualidades de la vida: esto me pasa justo cuando estoy leyendo La solitaria pasión de Judith Hearne, la extraordinaria novela de Brian Moore que edita de forma impecable –como siempre- Impedimenta, y que narra la historia de una soltera, creyente y mojigata, que lo único que busca es que la quieran. Ella es fea, no tiene dinero ni familia y a veces tira del güisqui barato para soportar su realidad. Podría ser, perfectamente, la literatura del patetismo o de la infelicidad, del fracaso a toda costa. La literatura del desamparo o de la injusticia. La solitaria pasión de Judith Hearne nos conecta con eso a lo que no queremos mirar, a lo que preferimos volver la cara por miedo a que se nos pegue algo. Es una lectura incómoda, pero con una fuerza irresistible.
            «Judy Hearne, se dijo, tienes que detener esto ahora mismo. Esto de imaginar un romance con cada hombre con el que te cruzas». Sirvan estas palabras, sacadas de la página 39, para hacernos una idea fiel de este personaje, protagonista absoluto de esta reconocida novela de Brian Moore y perfil típico de la solterona de la posguerra que no sólo no encuentra marido –siendo lo único a lo que aspira– sino que está en ese punto conformista en el que cualquiera le vale. Para colmo, la fe no la consuela, y sus pocos amigos ya no saben qué hacer para quitársela de encima. La única forma que tiene de ausentarse de este triste panorama es la bebida, y bebe. ¡Vaya si bebe! Se emborracha casi a diario y va dando escándalos de los que después no se acuerda y que van desgastando su reputación. Es algo así como la literatura de catástrofes sin catástrofes: no pasa nada realmente llamativo, pero el patetismo y la decadencia se hacen visibles en los pequeños detalles, en ese inconsistente día a día que se convierte en una lucha desesperada por sobrevivir, por ser un poquito feliz.
            La solitaria pasión de Judith Hearne no sólo funciona en el fondo sino también en la forma. La acción se ve ensalzada por un estilo afilado y contundente, con una narración fluida en la que se van combinando la perspectiva en tercera persona con los pensamientos íntimos de los personajes, lo que nos da una visión global, más compleja. Brian Moore se consolida como un experto en mostrar situaciones dramáticas desde la hilaridad. Siempre hay un motivo para la sonrisa en el drama y en el dolor. En este uso constante de la ironía coincide con otros escritores británicos de los cincuenta y sesenta, como Penélope Mortimer, Muriel Spark o Stephen Benatar. En esta novela, son sencillamente maravillosas las escenas del hijo de la dueña de la pensión, las visitas de la protagonista a la casa de sus únicos amigos o sus borracheras monumentales.
            No seré yo el que ponga en duda que La pasión solitaria de Judith Hearne es una obra maestra, porque tiene todos los mimbres para serlo. Es la historia de una mujer a la deriva. Lo que, a simple vista parece una novela costumbrista de la posguerra sobre la fe, la reputación de las mujeres y la búsqueda del amor acaba convertido en un tratado devastador sobre las debilidades del ser humano, un hermoso canto al patetismo del que cualquiera de nosotros puede ser víctima. El estilo es potentísimo, los personajes rebosan carisma y la acción avanza melodiosamente hacia la autodestrucción o la locura. Conozcan a la señorita Judith Hearne y decidan si ustedes también hubieran salido huyendo mientras sienten una profunda compasión por ella. No queremos ver el patetismo, el desamparo o la tristeza, aunque nos lo cuenten tan bien como Brian Moore en esta novela maravillosa. Ma-ra-vi-llo-sa.
            PS: Hubo una adaptación cinematográfica en 1987 protagonizada por la mismísima Maggie Smith.
            PS: Fijaos lo que le llega a decir la protagonista a Dios: «Dame un gran dolor, una enfermedad horrible, lo que sea, pero acompañada. Dame a alguien con quien compartirlo.»


martes, 21 de julio de 2015

Hoy estoy celoso


Una historia sencilla, dulce y tierna para ayudar a nuestros hijos a gestionar y superar los celos Los celos Llamamos «celos» a esa reacción de miedo que sentimos cuando tenemos la sensación de estar perdiendo o de haber pedido algún BENEFICIO EMOCIONAL (amor, afecto, atención, cariño, reconocimiento...), sea esta situación real o imaginaria. Y hablamos de BENEFICIO porque entendemos que nos pertenece o que lo merecemos. En los niños, este sentimiento puede aparecer por la llegada de un nuevo hermano, por las demostraciones de afecto entre los padres, por un cambio de preferencia entre los amigos, por una alteración en los horarios familiares... Antes que nada, debemos comprender que sentir celos es NATURAL y BUENO, sirven para que el niño reclame sus necesidades emocionales mientras es dependiente y nos permite enseñarle a enfrentarse a la frustración de la mejor forma posible. Lo malo de los celos está en los comportamientos que en ocasiones pueden aparecer: cambios de humor, agresividad, rabietas, regreso a comportamientos superados, subida de la voz... ¿Qué podemos hacer para evitarlo? En primer lugar, siempre prevenir, preparándole para las situaciones que pudieran generar esos celos, dándole información, buscando el equilibrio y fomentando su participación y responsabilidad. Si aparecen, y van a aparecer, ¡mantened la calma! Podemos preguntarle al niño por lo que siente, mostrarle nuestra comprensión, ayudarle a entenderlo y a encontrar una forma adecuada para expresarlo, usando para ello metáforas y ejemplos. Prometerle atención y tiempo es una buena manera de enseñarle a retrasar sus necesidades, pero cuidado con lo que prometemos, porque es indispensable que lo cumplamos. Y, ante todo, recordemos que los celos son normales y veamos en ellos una oportunidad para ayudar a crecer a nuestros hijos. «No podemos elegir qué sentir, pero sí podemos decidir qué hacer con lo que sentimos y, por supuesto, podemos enseñar a nuestros hijos a hacer lo mejor con aquello que sienten.»

Los celos son un sentimiento irracional que desgraciadamente si no sabemos gestionar pueden llevarnos por muy mal camino. La autora Clara Peñalver y la ilustradora Nune Martinez nos presentan una guía práctica para los padres y los más pequeños, que a modo de historia nos cuenta las aventuras de Tuno, un pequeño gatito que  sentirá por primera vez el peso de sentirse invisible en su casa y en el colegio con la llegada de un nuevo compañero.
               Creo que esta historia que nos presenta Beascoa  es completamente necesaria para instruir a los más pequeños en los sentimientos que irán experimentando desde bien temprana edad y que le acompañarán a lo largo de su vida. De manera simple y con una progresión muy lógica Clara va plasmando esas etapas que sufre Tuno: incertidumbre, pena, desasosiego, ira, venganza… sentimientos que incluso muchos adultos no sabemos todavía muy bien cómo dosificar  a nuestra edad.
               La autora da la importancia y relevancia necesaria a un asunto que debe preocuparles a muchos padres: educar de manera sana las emociones de sus pequeños, considero que es el paso crucial en la vida de los pequeños, ya que muchas veces vemos adultos que no saben asimilar ese cocktail de emociones que experimentan am lo largo de su vida.
               Nune Martinez demuestra también una calidad en su trabajo inmejorable. Muchos hemos tenido la oportunidad de disfrutar de sus trabajos, pero en este libro olvida el impacto natural de sus diseños, regalándonos unos dibujos mucho más suaves, dulces y adaptados a las circunstancias del libro.

Por si fuera poco la última aportación del psicólogo Paco Rodríguez dota a todo el texto de esa fuerza y relevancia  que transforma este cuento, en no sólo una historia más, sino una guía para los padres y una experiencia divertida y aleccionadora para los más pequeños.


sábado, 18 de julio de 2015

Noticias jugosas de La ventana de los libros

Va de portadas. Portadas preciosas y con sinopsis bastante atractivas.

Aquí os dejamos algunas de ellas con el tema del que tratan.


La vida de esta chica tendría que ser como la de un cuento de hadas, al menos es a lo que está acostumbrada en los libros y desgraciadamente no pasa.

Todo empieza a cambiar cuando conoce a ese chico en clase de clarinete que le demuestra que sí se puede vivir un romance de libro.


Un libro de guerra lobuna, clanes y mucha testosterona. La portada me parece muy impactante.


Zombies y cuentos. Desde que ví esta serie no he hecho más que rezar para que la traigan a España, pero con estas portadas. ¿Lo conseguiremos algún día?


Ya hay confirmación. Salamandra publicará la edición ilustrada de Harry Potter.