martes, 24 de enero de 2017

La soga


Diez años atrás, Suzanne Lombard, una adolescente de catorce años hija de Benjamin Lombard -que por aquel entonces era senador y en la actualidad es el poderoso vicepresidente y candidato a la presidencia de EE.UU.- desapareció dando lugar al caso más famoso de este género que se había conocido en toda la historia del país. Para un hacker legendario como Gibson Vaughn, este hecho reviste un carácter personal, puesto que Suzanne fue para él como una hermana. En el décimo aniversario de su desaparición, el antiguo jefe de seguridad de Benjamin Lombard solicita ayuda a Gibson en una investigación secreta del caso. Atormentado por trágicos recuerdos, Vaughn se lanza a aprovechar esta oportunidad. Valiéndose de su experiencia militar y técnica, no tarda en desvelar múltiples conspiraciones que rodean a la familia Lombard y se topa con políticos despiadados, capaces de hacer lo que sea con tal de silenciarlo a él y a su equipo

A cualquier lector aficionado a los thrillers policíacos le resultaría rara una historia actual sin la omnipresencia de las redes sociales. El universo cibernético da mucho juego y, además, abre una gama casi infinita de amenazas, peligros y delitos. A mí en concreto –que tampoco soy muy espabilado en estos temas– me dejan boquiabierto, largo rato sorprendido. La soga, la novela que publica Alianza de Novelas después de haberse convertido en un auténtico bombazo en Amazon, exprime al máximo las posibilidades de la todopoderosa tecnología y nos habla, fíjense qué apropiado, de la carrera presidencial de un hombre turbio, de secretos comprometedores y de intereses ocultos. No en vano, el protagonista en un hacker atormentado que usará sus conocimientos para encontrar a una joven que desapareció diez años atrás y a la que él estaba muy unido. Sí, aquí tenemos una intriga al más alto nivel: lujo, poder y política.
            Si una fórmula funciona, ¿para qué cambiarla? Eso deben preguntarse los autores de esos thrillers al estilo de El código Da Vinci –todo estamos de acuerdo en que esta novela de Dan Brown marcó un hito–, que parecen coincidir en ciertas decisiones narrativas: un protagonista atormentado más listo que la media con un pasado conflictivo o un presente desangelado, una trama de intereses en la que ninguno de los personajes es absolutamente transparente, una conspiración a gran escala y una huida vertiginosa que suele dejar varios muertos. Si a todo este escenario le sumamos las redes sociales, el resultado es explosivo porque al mundo real se le añade el virtual, con lo que se duplican las posibilidades argumentativas. Y aquí es donde a mí se me descuelga la mandíbula: virus que se crean para robar información, aplicaciones para encontrar a los sospechosos y chats de diversa índole. El autor sabe de lo que habla y tiene el don de saber contarlo, saber explicarlo para los que no tenemos idea de estos temas.
            No hay un buen thriller sin una correcta y casi milimétrica dosificación de la intriga. Y FitzSimmos lo hace con una precisión matemática: su presentación de los personajes y la revelación de datos se produce de una forma continua y sorpresiva, siempre lógica. Todo cuadra, todo encaja. El ritmo de la historia avanza como un reloj, mezcla con tino las descripciones y los diálogos, y se sirve de un estilo correcto, pulido, efectivo. Como en muchos otros títulos, la estructura, dividida en escenas no demasiado largas, recuerda al montaje cinematográfico. A pesar de las casi 500 páginas, se lee de un tirón, o de varios tirones, pero la trama no se estanca ni pierde interés en ningún momento. Podría hablaros de las sorpresas y del argumento, pero cualquier dato supondría un spoiler imperdonable. Sí os digo que es impredecible y que el final requiere de un kleenex para limpiarse la lagrimilla.
            La soga aprieta y asusta, también desconcierta. El escenario que propone FitzSimmons es tan enrevesado que a uno le entran ganas de echarle una manta por la cabeza y esconderse, pero él sale airoso. Esta novela, bien cimentada, bien contada, vuelve a reunir las características básicas de un thriller político-cibernético para ofrecernos entretenimiento en estado puro. No hay nada nuevo, pero no importa porque los ingredientes están bien mezclados y el resultado cumple, de sobra, con todas las expectativas. 

2 comentarios:

  1. Este thriller tiene pinta de lectura adictiva. Apuntadito queda.
    Besotes!!!

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  2. *-* menuda pinta tiene. Yo era fan acérrima de Brown, pero con el tiempo hay cosas que.. Mmñeh. Y como dices creo que todo este tema de lo virtual le aporta una chispa muy muy interesante, si encima está tan bien gestionado...

    ¡Qué ganad de leerlo! Gracias por la reseña :D

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