miércoles, 26 de abril de 2017

Orfancia


Un niño sin apetito. Unos padres hambrientos. Un libro sin igual. Un niño demasiado delgado dentro de un mundo demasiado insípido. Un padre y una madre obsesionados con la comida: una lucha en familia que sólo puede acabar en tragedia. O en comedia, en una comedia muy negra. «Cada día es una lucha. Dicen que crezco débil y torcido, que no soy normal porque apenas tengo un hilito de grasa encima, que los otros niños, a mi lado, parecen gigantes. Dicen que tengo que comer, que no es posible que un niño de mi edad nunca tenga hambre. Pero yo no quiero comer.» El protagonista de Orfancia se siente perseguido por sus padres, una pareja de Nápoles que quiere verlo rollizo y feliz. Él está convencido de que, llegado el momento, todos los adultos devoran a los niños y no tiene claro que quiera acabar así. Pero la vida tiene un sabor imposible de resistir...

Los amores están en la comida. Sí, dicen que la forma en la que uno come –con ansia, despacito o masticando mucho- está relacionada con la forma en la que ama –con ansia, despacito o saboreando mucho-. Parece que hay una relación invisible y poderosa entre ambas acciones: cuando uno no tiene suficientes abrazos puede refugiarse en la bollería industrial y en las chocolatinas, y cuando uno está locamente enamorado pierde el apetito y se le cierra el estómago. Parece que los afectos y los alimentos pudieran compensarse mutuamente. Pues es este binomio el que analiza Athos Zontini en su úlrima novela, Orfancia, una de las grandes apuestas de Destino para esta temporada y en la que nos narra la historia de un niño –el protagonista, el héroe, el miedoso- que no quiere engordar porque tiene la seguridad de que el último objetivo de sus padres es cebarlo para después comérselo. (Aquí me acuerdo del cuadro de Goya Saturno devorando a sus hijos y se me ponen los vellos de punta). Fíjense: los padres convertidos en monstruos, en los malos de la película. Y así, el autor habla de comidas y amores, de atracones y desplantes, de vómitos y flaquezas en un escenario especial: el de una infancia triste y solitaria, un paisaje con sus propios miedos.
            Tiene Orfancia algo –no sé qué- parecido a El niño del pijama de rayas. Es ese aire de novela profunda con un matiz infantil, es ese niño que intenta comprender –sin éxito- ese mundo de adultos, es ese estilo sencillo, directo, sin grandes florituras, pero pulido, sobre todo en el caso de Zontini, es esa apariencia de historia amable bajo la que se esconde una cruel percepción de las relaciones humanas, del daño que somos capaces de hacernos unos a otros. El niño, frágil, enclenque, sin fuerzas, es el encargado de luchar contra el mundo adultos representado en sus propios padres: gente infeliz, que grita y se desespera, que no conoce la amabilidad. Y aquí, en esta especie de fábula, están varios debates interesantísimos de las relaciones de padres e hijos, como qué pasa cuando los hijos no cumplen las expectativas de los padres, o los pequeños le pierden el respeto a las personas que deben ser sus ejemplos: pues que se produce algo parecido a la orfandad, a un paseo por la infancia sin guía y con miedos, a una etapa en la que el niño está continuamente temeroso. No hay que olvidar –además, nos topamos con algunas escenas muy fuertes- la obsesión malsana del protagonista con la comida: no duda en meterse los dedos para vomitar, y con la que nos ofrece un retrato triste de la bulimia (en los niños).
            No se equivoquen. Orfancia no es una novela-fábula triste ni pesimista, ni tan siquiera gris: tiene momentos de humor y está contada con una dulzura innegable, con cierto carisma. Sin duda, Athos Zontini tiene una mirada particular sobre el mundo y, además, sabe hacer creíble una historia contada por un niño. La historia está dividida en cuatro estaciones, algo así como un recorrido completo, en el que el hijo descubre la verdad del mundo y que puede interpretarse como un viaje iniciático que concluye con la pérdida de la inocencia, con la caída de la venda de los ojos. La publicidad de esta novela se basa en el final: no se impacienten con llegar a la última página y disfruten del camino y del protagonista. De hecho, para mí ha sido más apasionante la evolución del niño y la relación con sus padres que la conclusión.
            Orfancia podría ser una orfandad con padres, algo así como sentirse solo estando acompañado. Esta fábula sobre la infancia desvalida y la pérdida de la inocencia se vertebra en torno a la figura de un hijo que ve en sus padres a sus enemigos, a los monstruos que hay que vencer. Y la única forma que tiene de salir victorioso es dejar de comer. Leed y sentid esa inundación de ternura en el pecho por ese niño triste que son todos los niños tristes del mundo. Porque sí, comer se parece a amar, sobre todo, cuando el que ama o el que come está desesperado. 

martes, 25 de abril de 2017

Entrevista a Elena Garquin


Hola a todos. Hace unos días os traía la reseña de Tiempo de promesas, de Elena Garquin  (AQUÍ), hoy os traigo una entrevista que tiene relación con la novela. 

1 —¿Quién es Elena Garquin?
Una persona sencilla, directa (me dicen que a veces demasiado), de principios arraigados y completamente volcada con mi familia. Sí, escribir es casi vital para mí, pero no le doy prioridad absoluta. Quizá porque desde la adolescencia aprendí a ser pragmática con ciertas cosas, me gustaran o no. O Quizá porque, a veces, la realidad supera con mucho a la ficción. Soy amiga de mis amigos. Sigo viviendo en el mismo lugar donde nací y me crié. Sigo pensando que crear historias es hermoso, tierno y duro a la vez, pero también necesario para mí. Así que supongo que me seguiréis teniendo por aquí un poco más, jajajajajajaja!

2 —¿De dónde surge esta historia situada en el siglo X? ¿Qué hay detrás de todo el trabajo de investigación?
De la amnesia. Sí, puede resultar extraño, pero así fue. Pensé en mi personaje femenino, Jimena, marcada por esas lagunas mentales en la actualidad. Claro, en pleno siglo XXI la amnesia es más que conocida. No supondría ninguna debacle que mi protagonista la padeciera. Pero… ¿Qué ocurriría si lo trasladara a una época de total oscurantismo en esa materia? No quería un siglo en particular; tampoco uno donde la Inquisición estuviera realmente asentada. Sería demasiado fácil condenar a Jimena y sus «visiones» a la hoguera.
Por eso, cuando empecé el trabajo de investigación, me decanté por el siglo X.
Te confieso que es un trabajo que me resulta apasionante y denso a partes iguales. Sobre todo, porque aparte de los consabidos datos de batallas y demás, no soy de las que se conforma con eso. Busco detalles que puedan despertar la curiosidad del lector acerca de la vida cotidiana. Fiestas, costumbres, mobiliario, vestimenta…
 Así nació TIEMPO DE PROMESAS. Me gustó comprobar que la situación de la iglesia era la idónea para salvar la vida de Jimena durante más de trescientas páginas, además de la situación política. Guerras constantes entre moros y cristianos, donde se avanzaba con la misma facilidad que se retrocedía. Un rey cristiano, Ordoño, que se veía superado en ocasiones por las rencillas de unos condes castellanos cuyos ejércitos necesitaba para sus campañas militares. Un esquema social rígido, en el que se pertenecía a un estamento determinado por nacimiento…

3 —¿Cómo definiríais a tus personajes?
Luchadores. Siempre lo son. Estén en la época que estén. En este caso, por supuesto, es Martín quien tiene más libertad de movimientos para hacer valer ese espíritu de lucha. Es un hombre. Y eso, en el siglo X, era sinónimo de muchas cosas.
Nobles y orgullosos, pero apasionados. Soy de las que piensa que la pasión, tanto en el ámbito del amor como del sexo en sí o en otras parcelas de la vida, se ha dado desde que el mundo es mundo. Bien es cierto que también se coartaba por los convencionalismos sociales, pero me gusta pensar que también hubo personas transgresoras en este sentido, que fueron a buscar lo que querían y que no pararon hasta encontrarlo.
Valientes y decididos. No cabe otra cosa en una época en la que las mujeres se casaban con trece años, pasando a ser ancianas a los treinta. Cuando averiguas que su vida se componía en su mayor parte de sucesos dolorosos, pérdidas irreparables, enfermedades desconocidas y muertes tempranas, bien fuera por esas enfermedades o por la simple situación de guerra continuada, decididamente no puedes describir el carácter de tus protagonistas como débil. Sí como dócil, sobre todo en lo que a las mujeres se refiere, pero también me gusta pensar que eran inteligentes y sabían sacar provecho de esa inteligencia en detrimento de la sumisión. Al menos en determinados momentos.

4 —¿Qué destacarías en Jimena?
Su capacidad de cambio, como si fuera un camaleón. Al comienzo de la historia es una muchacha muy joven, que no conoce más mundo que aquel que le muestran sus hermanos mayores, y bastante confundida. Vive angustiada por el olvido al que la ha condenado su propia mente, recluida por miedo a las represalias. Aun así, acepta sin rechistar el matrimonio que han preparado para ella.

Pero a lo largo de la novela, veremos cómo todo lo que había dado por sentado se va desmoronando poco a poco. Cómo surgen dudas donde no deberían surgir. Cómo se va sobreponiendo a las señales que su mente le envía y a todas las dificultades añadidas, hasta convertirse en una mujer fuerte y dispuesta a luchar por lo que quiere.
No teme descubrir los placeres del sexo cuando llega el momento. Al mismo tiempo que se deja guiar por Martín, con muchísima más experiencia que ella, desarrolla una iniciativa que va creciendo junto con el conocimiento mutuo. Crecen como pareja, pero también crece el único sentimiento al que ella tiene miedo: el amor. Y ese es su mayor desafío.

5 —¿Qué destacarías en Martín?
Todo. Y no hablo del físico (que también, jajajajajaja). Pudiera ser el prototipo de superviviente de aquella época. Un hombre de origen humilde, al que la vida ha golpeado de mil maneras, pero que ha encontrado un lugar relativamente seguro dentro de las tropas del rey Ordoño. No obstante, es paciente. Tanto como ambicioso. Sabe esperar su momento. Y cuando este llega, en forma de golpe de suerte, no duda en aprovecharlo, sea de la manera que sea.
Desde mi punto de vista, es el mejor exponente de la ambición bien utilizada. Además es apasionado, con un talón de Aquiles con nombre propio (Jimena). Ella es su debilidad y, al mismo tiempo, la fuente de toda su fuerza. A la vez que la inicia en el sexo, se convierte en su referente para todo lo demás.
Tiene un carácter duro, desde luego. Es cabezota, pero antepone el valor del honor y de determinadas promesas a su orgullo cuando sabe que debe hacerlo. Después de todo lo que ha vivido, no se deja sorprender tan fácilmente. Es un estratega. En el campo de batalla y fuera de él. Tiene muy claras sus metas, pero también conoce sus limitaciones para llegar a ellas, y eso le obliga a emplear esas estrategias de las que hablaba para conseguir lo que más quiere en el mundo: el amor y la aceptación de Jimena.
Y sabe que para conseguirlo, no le sirve el empleo de la fuerza bruta, sino un plan finamente trazado que irá surgiendo casi sobre la marcha.

6 —Aunque son personajes secundarios, creo que tienen peso en la novela, ¿qué destacarías de Odón?

Uy, Odón… Para mí, reúne todos los requisitos para ser un villano de los que se recuerdan. La otra cara de la ambición. Y la que posiblemente se diera demasiado a menudo en aquella época.
Desea tierras, poder. El favor completo de Ordoño. Y sabe que lo puede obtener a través de su matrimonio con Jimena. Pero como todo personaje que se precie, tiene un pasado. Desde niño le han educado para ser un guerrero infalible, sin sentimientos de ningún tipo. Ha crecido sin la presencia constante de un padre, pero con la influencia nefasta de una madrastra. No demuestra sentimientos por nadie, excepto por una persona: su hermanastra Munia. Pero esos sentimientos no son los adecuados (dejémoslo ahí), y él lo sabe. En el fondo, vive atormentado por eso, aunque su lado oscuro siempre ganará.
De él destaco su fría inteligencia. Al igual que Martín, sabe cómo actuar para conseguir lo que quiere, pero tiene una ventaja, y es el poder de un título, unas tierras, unas riquezas y la necesidad que de él tiene el rey.

7 —Tanto Ansur como Sabina son el punto cómico de la novela, pero a la vez también vemos que dicen verdades como puños ¿qué destacarías de estos dos personajes?
Son los «Pepito Grillo» de Martín y Jimena, respectivamente. Creo que son los pilares de su relación, al menos hasta que esta se asienta. Y sí, sus verdades son universales porque no tienen nada que perder al decirlas. Su estatus social y su relación con los protagonistas les protegen, en cierto sentido. Son valientes, pero cautos. Saben el terreno que pisan en cada momento. Tienen experiencia, pero el amor que les une a Martín y Jimena prevalece sobre todo lo demás.


8 —Aunque han salido muy poco en esta novela, ¿Habrá segunda parte con Hernán y Munia?
POR SUPUESTÍSIMO, jajajajajajajaja!! Desde el capítulo en el que Martín conoce a los hermanos de Jimena, supe que Hernán era especial. Con un carisma que pocos personajes tienen. Cuando terminé de escribir TIEMPO DE PROMESAS, tuve una sensación extraña. De añoranza. Y supe sin ninguna duda que Hernán y Munia se merecían su propia historia.

9 —¿En qué proyectos estás metidos ahora?
Ahora mismo estoy corrigiendo la historia de Hernán y Munia. Una historia intensa, profunda, llena de fuerza, de pasión, pero también de debilidades, de miedos, de alegrías y de penas… No sé cuándo verá la luz pero espero que sea pronto, porque los lectores me están pidiendo al Lobo Gris a aullidos!! De cualquier forma, espero que os guste.
Aparte del Lobo y su intensa vida, tengo en mente una novela contemporánea, con la intención de escribirla en primera persona, desde el punto de vista de ambos protagonistas. Algo que no he hecho nunca, pero que me gustaría probar.
Además, estoy tomando nota de algunas ideas para componer la historia de cierto personaje secundario que aparece, tanto en TIEMPO DE PROMESAS como en la historia de Hernán y Munia, y que creo que se la ha ganado por méritos propios.

Como ves, mi cabeza no para, jajajajajajaja!!

10 —El padre de Odón se llama Íñigo de Montoya, ¿es un guiño a la princesa prometida?
¡Y con los dos ojos, además! Esa película me encanta. La vería cientos de veces (bueno, ya la he visto cientos de veces…). Recordé la frase del susodicho: «tú mataste a mi padre. Prepárate a morir», y decidí tomar prestado su nombre con el mayor de los respetos, claro está.

11 —¿Alguna manía a la hora de escribir?
Ninguna, salvo el silencio y, a ser posible, la soledad. Por lo demás, creo que he escrito en todos los rincones de mi casa y a cualquier hora del día o de la noche.

12 —Qué motivos darías a los lectores para que se adentren en esta novela situada en el siglo X.
Infinitos, y todos relacionados con el amor y la historia. Porque soy de la opinión de que es perfectamente posible escribir una historia de amor ambientada en una época tan remota en el tiempo, pero tan fascinante, sin necesidad de emplear un lenguaje incomprensible o miles de datos que terminen por aburrir. Porque creo que es necesario conocer parte de nuestro pasado para construir nuestro futuro, y qué mejor manera que hacerlo a través de aguerridos guerreros embutidos en cotas de malla y dispuestos a perder la vida a favor del honor, la verdad, la nobleza y el valor de una promesa por mucho tiempo que pase. Porque me parece que he sido capaz de crear un mundo donde, en ocasiones, reflejé la dureza de aquella vida, el poder de los que ocupaban los puestos más altos en la escala social, y a un tiempo su precariedad. La rigidez de ese esquema, que se ve roto a base de golpes de suerte, Cartas Puebla que conceden beneficios en forma de recompensa, Juicios por combate apasionantes, un largo viaje a través de algunos reinos cristianos salpicado de aventuras y, cómo no, otro más profundo a través de sus protagonistas, todo envuelto en un sentimiento tan fuerte e inquebrantable como el amor verdadero.




Desde aquí te doy las gracias por responder a mis preguntas. Te deseo mucha suerte con tus próximos proyectos.

Muchísimas gracias a ti por haberme dado esta oportunidad, Anabel.

martes, 18 de abril de 2017

El libro de los espejos


Cuando el agente literario Peter Katz recibe un manuscrito tituladoEl libro de los espejos, no puede evitar sentirse intrigado por lo que encuentra en él. Se trata de las memorias de un tal Richard Flynn, y en ellas habla de su época como estudiante en la Universidad de Princeton en la década de los ochenta, al tiempo que relata su estrecha amistad con una estudiante llamada Laura Baines, y su relación con el profesor Joseph Wieder, un reconocido psicoanalista especializado en la pérdida de la memoria. En el manuscrito, Flynn vuelve a los detalles olvidados de aquellos meses para contar la verdad sobre un asesinato que tuvo lugar la víspera de Navidad de 1987. Pero el manuscrito termina de forma abrupta y el agente literario se obsesiona con este suceso ocurrido hace veintisiete años. No será el único: un periodista de investigación intenta reconstruir los hechos y el detective original del caso, ya jubilado, pretende desenterrar la verdad antes de que el Alzheimer devore sus recuerdos.


Piensa en tu primer recuerdo, en el más antiguo. Según los expertos, suele ser de cuando tenías dos o tres años, y marca el inicio de la memoria, de la nuestra. Ahora imagínate que ese recuerdo no es tuyo sino que es adquirido, es decir, que de tanto escuchar a los demás hablar de él lo has asumido como tuyo, le has dado forma y lo has guardado contigo. Y lo peor es que estás convencido que pertenece a ti, que lo has vivido. Sería algo así como una trampa. Por ejemplo, fíjense, mi miedo a los perros –que ya voy superando- no viene de una mala vivencia sino del miedo atroz de mi madre; y de tanto repetírmelo, llegué a convencerme que un perro negro me había mordido. Nunca pasó, pero durante mucho tiempo me lo creí. Pues en algo así se sustenta El libro de los espejos, una de las últimas apuestas de Literatura Random House, escrita por E.O. Chirovici y que se nos presenta como un thriller peculiar cuyo objetivo es arrojar luz sobre un crimen ocurrido hace casi treinta años atrás y en el que está involucrada, en cierta forma, la memoria tramposa. El asesinato tendrá que ser resuelto con lo que recuerdan los supervivientes que, además, eran los principales sospechosos.
            Es la memoria un asunto fascinante por su capacidad de transformar la realidad. Los hechos, al pasar por la experiencia humana, quedan filtrados y se guardan entre los recuerdos de determinada manera. Y cuando ha pasado mucho tiempo, no nos queda la realidad sino lo que cada uno recuerda de ella. Con esta premisa tan estimulante y tan delicada, el autor nos habla del asesinato de un famoso psicólogo, en el año 1987, y en el que son sospechosos sus ayudantes, sus amigos, sus colegas: su círculo más cercano. Es estimulante porque la resolución del caso tiende un puente entre el presente y el pasado, por lo tanto, dibuja dos escenarios, dos realidades y dos conflictos; y delicado porque es como atravesar un río en balsa: uno puede ahogarse a mitad de camino, es decir, la trama podría quedar confusa y desvaída con tantos saltos en el tiempo. No se preocupen. Nada de eso ocurre. A Chirovici se nota que le apasiona el tema y lo maneja a su antojo. Sale triunfante de este experimento literario.
            El libro de los espejos entra dentro de esta nueva corriente tan de moda del domestic noir: el asesino siempre está entre los más allegados de la víctima, en la zona de confort y está divido en tres partes, cada una correspondiente a un narrador que cuenta la historia según la recuerda (o según la conviene). Así, entre todos, van componiendo los hechos, tal y como ocurrieron treinta años atrás. En esta obsesión por la memoria cabe, cómo no, la mentira, la invención, la falta de precisión. El estilo, como requiere este tipo de novelas, es contenido y tiende a la simplicidad, pero está muy cuidado y, además, lo utiliza de una forma muy inteligente para la dosificación del misterio. Y lo más importante: que al final todo encaja, y el motivo del asesino para terminar la víctima son contundentes o al menos, creíbles.
            Los espejos de El libro de los espejos son como los de los circos: que te devuelven una imagen de ti distorsionada. Así es la memoria, que contamina los hechos. La primera novela de Chirovici, que ya se ha convertido en un súper ventas en muchos países, viene precedido de estupendas críticas que alaban la elección del tema. Como thriller funciona a la perfección, pero lo mejor sin duda es ese análisis de la memoria y es que el autor lo consigue: no te fíes ni de tus propios recuerdos. 

jueves, 13 de abril de 2017

Estridente y dulce


El héroe y narrador de esta novela se despierta en la cama de un hotel junto a una mujer que no es su esposa, sino una amiga de ambos. La sorpresa se transforma en profunda angustia cuando advierte que la cabeza de la mujer se encuentra sobre una mancha de sangre, posiblemente a causa de las drogas que ambos tomaron la noche anterior. Asistiremos entonces a la caída libre de un personaje narcisista y politoxicómano que, hasta ese momento, llevaba una existencia confortable en la zona residencial de una megalópolis anónima. Allí vive junto a su esposa, el perro de ambos y un viejo amigo de la infancia en casa de unos padres tan comprensivos como consentidores. Éstos le han proporcionado una buena educación y lo han apoyado en todo, pero no pueden evitar observar con inquietud el hecho de que su hijo haya decidido abandonar un empleo seguro para atender la llamada de una tardía vocación artística.

La violencia puede ser hermosa. Lo sexy también puede ser triste. En lo terrible puede palpitar la belleza. La felicidad está unida, a veces, a la mentira. Y en lo dulce está también lo estridente. Y por este catálogo de oxímoros –dos términos que en principio parecen opuestos, como "hielo que quema", "viento quieto" o "lavado en seco"-, por estos territorios aparentemente contradictorios, se pasea el extravagante escritor Adam Thirwell en su última novela, publicada en España por Anagrama, y en la que conocemos a un hombre casado que, con una resaca monumental, se levanta en una habitación de hotel con una de sus mejores amigas, que además tiene la cabeza cubierta de sangre. No recuerda nada, sólo sabe que quiere salir de ahí y que tiene que hacer lo posible para no dejar rastro. Y ese protagonista, narrador y antihéroe, sirve para retratar una generación mimada y sobreprotegida que busca los estímulos sin importar las consecuencias, que va dibujando los límites de la moral a su conveniencia y que intenta, de forma estéril, ser feliz. Es la generación que no quiere crecer, que quiere que se lo den todo hecho. Son los ciudadanos que tienen entre treinta y tantos y cuarenta y algo, ésos que pensaban que vivir sería más fácil. Esta historia es Estridente y dulce.
            No es Adam Thriwell un narrador al uso. Y no sólo por los temas que aborda –complejos y profundos, con infinidad de recovecos- sino por cómo los aborda, con esa prosa hipnótica que está a veces muy cerca del fluir de conciencia, por esa capacidad de armar un discurso espontáneo y a la vez denso, por darle la voz a un narrador que es a veces un charlatán y que encarna valores quizás no demasiado populares. Como escritor, igual que sus personajes, huye del tedio y de la rutina. Y por eso esta novela es como una lluvia de confeti, un máquina de electroshocks: habla del matrimonio, de sexo, de violencia y de dinero, de no tener futuro, de querer cualquier vida que no sea la propia, de las despedidas y los encuentros, de las lealtades y las infidelidades, del costoso trabajo que es ser feliz, de lo complicado que es tener coherencia y de lo fácil que es perderse. ¿Dónde? En la vida, en las drogas, en la apatía. Sí, el narrador –cuenta todo en primera persona- encarna eso de lo que huimos: cuando hay que recurrir a la locura para darle sentido a la vida.
            La propuesta de esta novela –de este narrador a través de esta historia- es la de provocar incómodos enfrentamientos: como enlazar lo dulce con lo sucio, el rechazo de lo bonito y lo agradable, subirse al umbral de horror. La belleza, lo armónico, lo pacífico está sobrevalorado para una generación que parece incapaz de apreciar cierto bienestar. La novela, en sí, está conformada como un collage: empieza con un thriller, con un poco de misterio, que queda resuelto enseguida y se convierte en un viaje por la catástrofe, por un paisaje devastado e irrecuperable. Y en esto el personaje es un experto: se mete en líos, engaña, roba, defiende su infidelidad. Quédense con este título y con esta historia porque Hollywood ya ha comprado los derechos para adaptarla al cine.
            Estridente y dulce nos pone en conflicto: a los lectores con nosotros mismos y con los valores que queremos que nos representen. ¿Quién no se visto obligado a sacrificar algún principio para conseguir algo? Aquí está el tradicional enfrentamiento entre lo apolíneo y lo dionisíaco que termina en una espiral de violencia, de morbo, de sexo. Y de incomunicación. Y sí, lo feo puede contarse de forma bella. En lo más feo de la vida puede estar lo más bello de la literatura. Lo que está claro es que los habitantes de este siglo tenemos unos retos nuevos, a veces retorcidos, y que seguimos queriendo ser felices. Así describe el propio autor la lectura de este libro: “Es como cuando tomas una droga y te sienta fatal”.

miércoles, 12 de abril de 2017

El nombre propio de la felicidad, María Jeunet


SINOPSIS: Mientras Nico, antaño un joven escritor de éxito, trata de arreglar la vida de los que le rodean, la suya va cayendo en un pozo del que cada día le resulta más difícil salir: hace años que no escribe, acaba de mudarse a una polvorienta buhardilla parisina y para conseguir un dinero extra trabaja en el metro de París.
Sus inesperados nuevos amigos y el dibujo abandonado por una chica misteriosa en los túneles del metro serán los detonantes para que Nico decida, por fin, dejar de preocuparse por el bienestar de los demás y acometa la tarea de su vida: alcanzar su propia felicidad.
El nombre propio de la felicidad es un cuento de hadas contemporáneo con un protagonista honesto, inocente y optimista que adorarás desde la primera página.

El nombre propio de la felicidad no es una romántica al uso, y me explico. Es cierto que cuenta una historia de amor que sigue los cánones, sin embargo hay ciertos detalles que la hacen diferente. El amor es importante, pero he tenido la sensación durante toda la trama que la autora le daba mucha más importancia a las relaciones que hay entre los diferentes personajes. No digo que sea malo, simplemente es distinta. Esta es ante todo una novela de amistad y de superación, ya no solo por parte del protagonista, también lo es para todos los demás personajes.

Para empezar, Nico, el protagonista de esta historia tan singular, nunca se ha preocupado de buscar el amor. Siempre ha estado más ocupado en hacer que sus amigos sean felices. Sin embargo, un día el amor surge sin más y decide que es hora de ir tras él. Judith, la chica de la que se ha enamorado, aparece en una de las cámaras del metro de París donde trabaja Nico. A partir de aquí, todos los amigos de Nico, que también trabajan en el metro, se confabulan para que haya un encuentro.

Nico escribió años atrás una novela infantil de la que ha tenido grandes beneficios, pero necesita repetir ese éxito. Desde aquella novela no ha vuelto a crear nada que valga la pena. Judith es como esa hada que se presenta en el momento más oportuno. Ella tira un papel a una papelera de una parada de metro y Nico decide “rescatarlo”. Ese papel resulta ser un dibujo que da pie a que vuelva a ponerse delante de la máquina de escribir e idear una nueva historia.

Judith, por su parte, huye de un trabajo en Nueva York que no la satisfacía, como también huye de un pasado doloroso. Nico dará sentido a esos dibujos que crea esta "hada". Parece que forman un buen tándem porque ven la vida con los mismos colores.

Nico no sería el que es sin todos sus amigos. Esta es una novela muy coral, una historia en la que los amigos se protegen unos a otros, y sobre todo, siempre están disponibles cuando alguno de ellos necesita una mano. Me ha gustado descubrir la evolución en todos ellos, no solo verla Nico, también en Judith, en Karim, en Carol o en Charlotte.

Creo que París es otro de los protagonistas de esta novela. Este relato no sería el mismo sin esos escenarios que nos muestra la autora. Aun así, aunque parezca que todo es idílico, la novela también muestra esa cara menos alegre que tiene la vida. Porque sí, la vida es maravillosa, pero también es cruel.

El nombre propio de la felicidad es una novela entretenida, tierna y sobre todo esperanzadora. No es una historia de amor muy apasionada, sin embargo tiene su encanto. Es como un cuento dentro de otro cuento, algo parecido a lo que cuenta Nico a los más pequeños de la casa. Si queréis pasar un buen rato, esta novela es ideal para una tarde de sofá.

martes, 11 de abril de 2017

Conociendo a nuevos autores


SINOPSIS: Cuando Casey, un joven neoyorkino de 32 años, descubre la existencia de mundos paralelos, su anodina vida cambia para siempre. Al verse embarcado en un viaje interdimensional, otro mundo bien distinto al suyo, pero ciertamente familiar, surgirá ante él, trastocando cuanto creía conocer. Lo que en un principio se presenta como la ocasión perfecta para realizar un trabajo sencillo y lucrativo, pronto se transformará en una vertiginosa carrera contrarreloj a través del extraño mundo, corriendo aventuras más allá de la imaginación y afrontando toda clase de peligros en los que quedará patente que Casey posiblemente no era la persona idónea para tal cometido. El chico tendrá que formar parte de un reducido grupo de personas que deberán unirse en la cacería y persecución de Lord Hatherton, un peligroso y trastornado villano, que no se detendrá ante nada con tal de ver cumplido su propósito. El grupo viajará por una serie de dimensiones paralelas que resultarán familiares al lector, pero que ofrecerán una nueva y divertida visión de las mismas. Agrupando algunos de los géneros literarios más populares de los últimos tiempos, desde aventuras medievales, criaturas de la noche, justicieros con capacidades extraordinarias e intrigas de espionaje, la novela ofrece un conjunto de mini historias entrelazadas entre sí, formando parte de la misma trama principal y uniéndolas en una épica y mágica odisea. En Los Mundos de Ravenholdt, cada mundo es una aventura. Cada aventura… UN MUNDO. 
BIOGRAFÍA:

Juan Manuel Díaz Hinojal (Juanma Hinojal) nació el 9 de marzo de 1984 en la ciudad de Plasencia, en la provincia de Cáceres. Con una afición creciente y pasional hacia el séptimo arte, realizó diversos cursos de cortometrajes, documentales y cine en la Universidad de Extremadura. Durante los años siguientes, combinando su habilidad para escribir y su pasión por el cine, escribió el guion de cinco largometrajes, quince cortometrajes, de los que también llegó a dirigir cuatro de ellos, y escribió y co-dirigió un documental. Sintiéndose más a gusto frente al teclado del ordenador que tras las cámaras, escribió un libro de relatos titulado: “3 breves relatos (no tan breves)”. Tras meses de preparación y dos años de escritura, Juanma Hinojal crea su primera novela, “Los mundos de Ravenholdt”. 

PREGUNTAS:

―¿Qué podemos encontrarnos en tu novela y a qué público va dirigida?
Se trata de una enorme aventura estructurada a través de diversos géneros literarios de lo más populares, pero formando todos parte de la misma trama principal. Historias que no tendrían normalmente cabida juntas, se aúnan en una endiablada persecución y por medio de diversos universos paralelos o flashbacks, logran así que monstruos legendarios, magos, espías, vampiros o superhéroes puedan hallarse en la misma novela, sin desentonar ni un solo instante. Una trama ideada para lectores jóvenes, a partir de unos 13 años. No obstante, de ahí en adelante, cualquier lector, sin importar edad, puede disfrutar unas cuantas horas viajando entre sus páginas. Y aunque no fue para nada premeditado, para mi sorpresa, aunque está gustando a personas de ambos sexos, son a las chicas a las que más les está atrayendo la novela. 

―¿Cómo se te ocurrió la idea de la trama?
La primera pregunta que me hice cuando decidí escribir mi primera novela fue la más lógica de todas: ¿de qué va a tratar? Empecé a pensar y se me ocurrieron varias historias interesantes, pero todas tenían el mismo problema: eran demasiado cortas como para desarrollarlas en una novela en condiciones. Fue entonces, como no quería renunciar a esas tramas que tanto me interesaban, cuando acabé por encontrar la solución ideal. Cuando pensé en los universos paralelos, supe que podría aunar géneros y épocas muy diferentes entre sí, a la vez que ofrecer una trama principal que las conectara a todas. Así fue como nacieron Los mundos de Ravenholdt. Y su lema: “Cada mundo es una aventura. Cada aventura… UN MUNDO”

―¿Uno o dos adjetivos que definan a tus protagonistas?
Para definir a Casey, el protagonista principal, habría que hacerlo con los adjetivos bienintencionado y torpe. Aunque el chico, un neoyorkino de pura cepa, trata de dar lo mejor de sí a lo largo de toda la aventura, sus meteduras de pata acabarán siendo antológicas. Por su parte, al mago Bront, se le podría definir como manipulador y enigmático. Es muy inteligente, y siempre parece ir un paso por delante respecto a los demás y llevarlos por donde él quiere, aunque no todo salga como desearía, pero es precisamente esa aptitud la que hace que sus compañeros de viaje recelen de él. Y a Leyla, la chica que no podría faltar en semejante odisea, la describiría como audaz y necesitada. Los hechos de su vida la han obligado a tener que ser una dura e infalible
guerrera, pero eso ha hecho también que sienta la necesidad de que de vez en cuando la vean y la traten simplemente como a una mujer. 

―¿Qué crees que le falta a la literatura actual?
La originalidad ha sido (y será) el principal escollo con el que siempre se topa la literatura, y quizá sea éste lo que provoca su principal problema en la actualidad. Con tantos millones de libros escritos, tratar de ser original hoy en día es casi un imposible. En mi opinión, lo mejor que se puede hacer es coger los conceptos mejor conocidos e intentar darle una nueva vuelta de tuerca. A pesar de esto, es muy complicado hallar un término medio ideal que acabe por gusta el lector potencial. En la mayoría de los casos, o tratan de escribir una historia que se toma demasiado en serio a sí misma, o todo lo contrario, una parodia absurda del género. Pero es justo en el medio de ambos polos opuestos donde debe situarse la narrativa actual. 

―¿Cómo te ves dentro de unos años?
Me gustaría encontrarme en la situación en la que pueda permitirme seguir escribiendo más novelas y poder dedicarme a ello profesionalmente. No busco el dinero y la fama. Simplemente me gustaría alcanzar el estatus necesario para que la novela sea lo suficientemente conocida para que pueda llegar a esa clase de lectores a los que disfrutarán con su lectura. Es muy duro saber que si alguien no se lee el libro no es porque no le vaya a gustar, sino porque ni siquiera lo conoce. 

¿Queréis aparecer en esta sección? 


Necesito una imagen de la portada, y en formato word una sinopsis de la novela y una biografía del autor. También podéis contestar a unas simples preguntas para que sepamos algo más de vosotros:

―¿Qué podemos encontrarnos en tu novela y a qué público va dirigida?
―¿Cómo se te ocurrió la idea de la trama?
―¿Uno o dos adjetivos que definan a tus protagonistas?
―¿Qué crees que le falta a la literatura actual?
―¿Cómo te ves dentro de unos años?

Cuando tengáis todo el material, me lo podéis enviar a laventanadeloslibros1@gmail.com (Os recomiendo que reviséis las faltas porque sólo copio y pego lo que me enviáis). Si tenéis enlaces de vuestra novela en plataformas o redes sociales, incluidlo también.

Por favor, no me enviéis enlaces con vuestro material porque esto dificulta mi trabajo ni tampoco me sirven novelas que están a medio terminar en un blog. Una cuestión importante, tienes que ser seguidor del blog.


lunes, 10 de abril de 2017

Entrevista a Rosana Ample


Hola a todos. El otro día os traía la reseña de Notas de Himelbaum, una novela que me gustó mucho. Hoy os traigo una entrevista a su autora: Rosana Ample. 


1 —¿Quién es Rosana Ample?
Soy una chica de pueblo, concretamente de Vinalesa, que siempre tuvo mucha fantasía. Desde que aprendí a leer, me refugié en los cuentos, novelas, biografías y siempre deseé que mi vida tuviera una historia inédita.

2 —¿De dónde surge esta historia situada en dos momentos históricos del siglo XX?
Antes de escribir la novela, estuve documentándome del flujo migratorio de judíos, de los que marcharon por que olieron el conflicto y no llegaron a sufrir todas las torturas y horrores. Me resultó interesante para mis personajes, que llegaran a un destino como el de Cartagena de Indias.

3 —¿Cómo definiríais a tus personajes?
Todos mis personajes tienen un carácter pasional que les domina en cada una de sus situaciones, tienen clase, cultura y ganas de saber los porqués.

4 —¿Qué destacarías en Simona? ¿Qué destacarías de Ingenborg?
De Simona destacaría su fragilidad, su desconfianza y pureza.
Sobre Ingeborg, todos la definen como una mujer fría y calculadora, pero para mí no es así, solo hay que pensar en su época y sus condiciones, pienso que es una mujer que ama lo que hace y a su familia.

5 —¿Qué destacarías en Ellis? ¿Qué destacarías en Ahmad?
Ellis es un hombre lleno de paciencia. Es el hombre que yo como mujer desearía tener pues tiene una fuerte intuición respecto a las necesidades de su pareja y lo que es mejor para ella y siempre está a la altura de las circunstancias.
Ahmad tiene cara de hombre canalla y mundano, pero es solo un estereotipo para sobrevivir en el mundo del espectáculo. Es noble, culto generoso y pasional.

6 —Tengo que reconocer que me ha sorprendido que la ópera tenga un papel fundamental en la novela Notas de Himelbaum, y que a una de las protagonistas le guste Mozart, que es mi compositor favorito. En eso coincido con ella ¿eres amante de la ópera?  
Sí, mucho. Por desgracia la ópera es u
n género que no está al alcance de todos los públicos. He disfrutado viendo videos de Youtube sobre las óperas mientras me documentaba.

7 —Eres autora autopublicada, ¿cómo se enfrenta una autora con la jungla que supone amazon?
Hablando de jungla… y considerándome un animalito más en la selva amazon, me considero un pajarito que canta con un sonido bonito y singular, que cuando ve conflictos en la fauna, huye, no sin antes mandar mensajes de apoyo a los amigos de su especie. Observo a los animales poderosos y a los rapaces, supongo que con el tiempo alguna especie, se extinguirá…espero no ser yo. 

8 —Se nota que detrás de esta novela hay muchas horas de investigación, que precisamente no has recurrido a la Wikipedia, con todos mis respetos hacia esta biblioteca. ¿Qué hay detrás de todo el trabajo de investigación?
Pues sí que he usado algo la Wikipedia, lo confieso, pero mucho más la biblioteca y alguna página web interesante, de esas que cuestan encontrar o que están en otro idioma.

9 —¿En qué proyectos estás metida ahora?
Estoy escribiendo la quinta novela. Pero no creo que la autoedite, esta vez buscaré otras vías, me siento algo cansada de hacer de Don Juan Palomo.

10 —¿Alguna manía a la hora de escribir?
Si, hacer meditación antes de empezar y no comenzar sin haberme quitado problemas o conflictos. 

11 —¿Qué motivos darías a los lectores para que se adentren en esta novela ambientada a mitad del S. XX?
Es una novela de aventuras, glamour, pasión, y sobre todo VENGANZA.

Desde aquí te doy las gracias por responder a mis preguntas. Te deseo mucha suerte con tus próximos proyectos.


Enlaces de la autora: www.elarboldelaverdad.com

Donde comprar los libros en papel: http://elarboldelaverdad.com/tienda/

Donde comprar los libros en digital: Author.to/Rosana_Ample_books

domingo, 9 de abril de 2017

Notas de Himelbaum, Rosana Ample


SINOPSIS: A los dieciocho años, Simona, es rescatada de un orfanato por Agatha, una elegante mujer de acento alemán y complejidad expresiva, que se presenta como su abuela materna.
Simona se ha convertido en una brillante psiquiatra y en breve contraerá nupcias con Ellis Herzog, compañero de promoción especializado en regresiones.
Tras su dilatada trayectoria como psiquiatra, con varios éxitos cosechados, comprende que sus pacientes, son una coraza para difuminar su amnesia infantil y sus traumas por haber sido una niña abandonada. De este modo, decide ponerse en manos de Ellis.
En una de las sesiones hipnóticas, Simona recuerda un nombre; Ingeborg Himelbaum. La pareja decide darse un paréntesis en su vida y concentrarse en la vida de la misteriosa mujer; cantante de ópera desde los años treinta, eterna viajera, apasionada y enamorada de un poderoso jeque sirio. Una mujer que logra evadir el holocausto y que tras la posguerra, defenderá con uñas y dientes su libertad, integridad y capacidad de amar a los suyos, renunciando así al poder, la fortuna, el amor, su magnífica voz y sus envolventes: Notas de Himelbaum.
Notas de Himelbaum es la primera novela que leo de esta autora autopublicada, una historia que tiene dos tramas muy interesantes, a la par que muy bien entrelazadas. Tengo que decir también que me ha sorprendido la elegancia de la pluma de Rosana, como también toda la documentación para elaborar este relato.

Simona es una mujer que no tiene recuerdos de su niñez, solo sabe que alguien la abandonó en un tiovivo y llegó con cinco años a un orfanato. A partir de la muerte de su abuela, Aghata, una mujer rica que la sacó del orfanato a los 18 años, empieza a recomponer las partes de su pasado que creía olvidadas. Todo es gracias a su compañero de vida, Ellis, un psiquiatra especialista en regresiones.

Por otra parte, conocemos la vida de Ingerborg, una mujer tan fascinante, cuya vida resulta ser tan apasionada como trágica. Ingerborg, de ascendencia judía, huye junto a su marido y su hermano de una Alemania que empieza a estar tomada por los nazis. Llegan hasta Cartagena de Indias. Ingerbog es una mezzo soprano, una promesa mundial de la ópera y empieza a viajar por todo el mundo junto a un jeque sirio: Ahmad, del que termina enamorándose. Junto a él vive la mayor historia de amor de su vida. Las piezas del puzle de ambas mujeres se van uniendo poco a poco y vamos conociendo qué es de ambas mujeres.

Para componer este relato, la autora se vale de los sentidos, uno de los aspectos por los que me ha ganado. Las fragancias de oriente están muy presentes en esta historia. Y es que Himelbaum no solo es el apellido de Ingerborg. Otro de los aspectos por los que me ha gustado esta novela es porque para Ingerborg, su compositor favorito es Mozart, algo que coincido con ella. Adoro la ópera de este genio, en concreto La flauta mágica me parece una obra de arte. No solo estarán presente el olfato y el oído, también lo están el gusto, la vista y sobre todo el tacto. Creo que la autora ha sabido captar tan importante de oriente.

Además, conoceremos las costumbres de las gentes del pueblo sirio, un país hospitalario que nada tiene que ver con la imagen que se nos ofrece todos los días en los telediarios de medio mundo. La autora nos llevará de la mano hasta la cuna de la civilización, en concreto a ciudades que por desgracia han sido destruidas por el fanatismo de los hombres.

De esta novela hay dos ediciones con diferentes portadas. De la que tengo yo me gustaría destacar las imágenes que hay al inicio y al final de cada capítulo, unos detalles que me parecen todo un acierto.

Notas de Himelbaum me ha parecido una lectura que me ha cautivado desde el inicio, como los relatos de las mil y una noches. Desde luego, recomiendo esta historia, no solo por la delicadeza con la que cuenta ciertas escenas sino también porque hay autores autopublicados por los que vale la pena apostar.

sábado, 8 de abril de 2017

Tiempo de promesas, Elena Garquin


SINOPSIS: Año 917.
Las continuas batallas contra los musulmanes asolan los nacientes reinos cristianos. Martín Ruiz de Vega, guerrero al servicio del rey Ordoño, decide aspirar a algo más, por mucho que su situación militar le depare suculentas e inesperadas recompensas. Cansado de tanto derramamiento de sangre, solo desea formar una familia y llevar una vida tranquila. Pero la persona elegida por él, la única con quien ansía hacerlo está fuera de su alcance.
Jimena de Medina es una doncella tan inocente como hermosa, cuya memoria se ha visto seriamente afectada tras presenciar el asesinato de su padre, ocurrido años atrás. Desde entonces vive protegida por sus hermanos, esperando el momento de cumplir con los designios del rey, que la ha entregado en matrimonio a un poderoso conde castellano.
Ahora, una misión que le es encomendada al guerrero con el único fin de perjudicarle acabará por convertirse en el mejor viaje de las vidas de Martín y Jimena, provocando una cadena de acontecimientos que pondrán sus corazones a prueba de olvidadas promesas de sangre…

Siempre es un placer leer a esta autora porque hasta ahora no me ha defraudado. De las tres novelas que he leído de ella, las tres me han entusiasmado y puede que Tiempo de promesas sea su mejor novela.

Tiempo de promesas se remonta casi a los inicios de la época de la reconquista de los reinos cristianos sobre los reinos musulmanes. Sin embargo, a pesar de que todos los reinos cristianos tenían un enemigo en común también es cierto que había rencillas entre ellos. Y en parte, esta obra habla de estos conflictos que había entre los señores que servían a los reyes.

Si por algo se distingue esta autora es por hacer unos personajes muy carismáticos y con mucha personalidad. Jimena, una joven rubia de ojos azules y de 17 años, es la protagonista de esta novela. Aún no está desposada. Está bajo la protección de sus tres hermanos desde que su padre murió en trágicas circunstancias. Desde entonces, tiene visiones y sueños perturbadores que no la dejan dormir. Aunque en un principio se muestra inocente, poco a poco vemos cómo va sacando genio. Por otra parte, tenemos a Martín, que es el protagonista que aspira a vengar la muerte de su madre, como también desea casarse con Jimena. Gracias a una gesta en una batalla importante pasa a ser escudero del rey Orduño y gobernador de Castromoros.

Sin embargo, el rey promete la mano de Jimena a Odón de Montoya, que además ansía gobernar Castromoros. Martín es el encargado de custodiar el viaje de Jimena hasta las manos de Odón. Este es un viaje en el que ambos protagonistas se darán cuenta de cuáles son sus sentimientos.

Tiempos de promesas es una novela muy coral. Si los protagonistas tienen fuerza, los secundarios son personajes que hacen que esta novela sea redonda. Sabina, la criada de Jimena, y Ansur, el tío de Martín son dos personajes que dan un punto de comicidad a la obra, además de ser la conciencia de cada uno de ellos. Odón de Montoya, el antagonista de esta historia, es un hombre enamorado de Munia, su hermanastra. Es un hombre atormentado por todo lo que le ha tocado vivir.  

De esta autora también me gusta mucho las conversaciones, la tensión sexual que hay en los encuentros entre Martín y Jimena y los dobles sentidos que le da a cada réplica. Maneja con soltura los diálogos, un aspecto al que le suelo dar mucha importancia en una novela. Soy de las que creen que unos buenos diálogos hacen grande una historia.

Me ha hecho gracia que el padre de Odón de Montoya se llame Íñigo de Montoya (uno de los protagonistas de La princesa prometida, película que adoro). Quiero pensar que es un homenaje a este personaje.

No quisiera terminar esta reseña sin comentar que hay dos personajes que pueden dar para una segunda novela. A pesar de salir muy poco, hay mucha química entre Hernán, hermano mayor de Jimena y Munia. Yo espero con ganas esta novela.


Resumiendo, Tiempo de promesas, es una novela romántica-histórica muy bien contada y mejor escrita. Ha sido una delicia leerla y sufrir las aventuras y percances de Jimena y Martín.

viernes, 7 de abril de 2017

La millor puntuació

Cortos en concurso 360º VLC NEGRA


Hola a todos. Hoy os pido un favor, votad este corto "La millor puntuació". Está dirigido por Marta Catalán y protagonizado por mi pareja, Juanjo Grau y mi hijo, Ían Grau. Es un corto que participa dentro del festival de Valencia negra. Podéis votar siguiendo el enlace AQUÍ o pinchando la imagen. Muchas gracias a todos. Vale la pena apostar por el talento que tiene los jóvenes. SI no creyera en este corto no os lo mostraría, pero está muy bien.


jueves, 6 de abril de 2017

Campanas de duelo


En la noche del 15 de mayo de 1570, coincidiendo con la visita a Sevilla del rey Felipe II, las campanas de la iglesia de la O, en Triana, comienzan a doblar misteriosamente a muerto, con el toque específico que proclama el fallecimiento del rey. El notario apostólico, don Pedro de Cifuentes, encarga una nueva cerradura cuya llave deberá colgársela el párroco al cuello y no quitársela ni para dormir. Pero en las noches siguientes se repite el mismo toque fúnebre, incluso a pesar del retén de vigilancia apostado en la iglesia. La clave de tan singular suceso parece residir en Antón González, campanero de la parroquia, a quien la malicia y las mentiras habrían conducido a la hoguera de la Inquisición casi setenta años antes.Don Lope de Céspedes y el caballero Rodrigo de Alvarado se harán cargo de revisar el proceso inquisitorial contra el desventurado campanero. Y a partir de ese momento, como si se hubieran abierto las puertas del infierno, una serie de extraños sucesos sacudirá la ciudad.

Una campana suena por las noches en la Sevilla del siglo XVI sin que nadie sepa por qué. La ciudad se extraña, se asusta y, por supuesto, se pone a rezar para encontrar una explicación a tan incomprensible suceso. Cunde el miedo y aparecen las supersticiones. Ocurre cada noche, en Triana. Y este hecho sobrenatural sirve para armar una novela, a medio camino entre el thriller y el género histórico, que nos lleva hasta una de las ciudades más apasionantes de la Historia de la Humanidad –y no porque yo viva aquí–: la Sevilla de la época del Descubrimiento, o como se dice ahora, del Encuentro entre dos Mundos. Imagínense: Sevilla era el ombligo de la civilización, el centro del comercio con las Indias, una mezcla explosiva de culturas, de gentes y de mucho dinero. Y sobre todo, la sede de la todopoderosa Inquisición, que mandaba cada año a la hoguera a cientos de herejes. En este apasionante contexto se ubica Campanas de duelo, la novela de Fernando Artacho que publica Algaida y que es una de las novedades más interesantes de finales del año pasado.
            Este título, a grandes rasgos, sigue los cánones habituales de las novelas de intriga, en la que la acción se va dosificación y el misterio se usa como una constante que debe atravesar la historia de principio a fin. Sin embargo, el valor de Campanas de duelo va más allá porque es capaz de contagiarnos el ambiente de la ciudad con una plasticidad indiscutible: sabemos, después de leer las casi 500 páginas, cómo eran las calles, sus gentes y sus costumbres. El entusiasmo del lector es, por tanto, doble: por un lado, el ansia por saber a qué viene esas campanas sonando en mitad de la noche y, por otro, conocer de mano del autor la Sevilla del siglo XVI. ¡Qué profusión de detalles, qué talento para las descripciones! Y así nos enteramos del toque de queda de la ciudad, de que se empezaban las comidas por la fruta, de que se le echaba azúcar a casi todo –los ricos, claro-, de que las monjas de familias pudientes no tenían por qué rezar ni tener voto de pobreza. Y sobre todo, conocemos el funcionamiento de la Inquisición: los interrogatorios, las torturas y las penas. Fernando Artacho nos pone los pelos de punta.
            El autor ha conseguido algo importantísimo en este tipo de historias: mantener el equilibro perfecto entre la narración y la información; es decir, hace que la acción avance, que el misterio se enrede y no lo obstaculiza con demasiados datos ni fechas. La información es justa y está colocada en el lugar adecuado. El estilo está al servicio de la historia: llano, pulido, efectivo; y los personajes tienen una misión clara, que es la de ser un reflejo de la sociedad de la Sevilla de la época. El misterio lo resuelve bien y ese punto esotérico –las campanas sonando sin campanero y sin badajo- le da a la ambientación un punto más oscuro, más fascinante todavía.
            Escuchen estas Campanas a duelo y acudan a su llamada. Mientras se inventan las máquinas del tiempo, autores como Fernando Artacho tienen la habilidad de trasladarnos a otras épocas, de hacernos viajar, en esta ocasión hasta la carismática Sevilla de finales del siglo XVI. Bien por él y por su talento para recuperar una ciudad que ya no existe. E insisto: el valor fundamental de esta historia, aparte del entretenimiento, es la capacidad de levantarnos ante los ojos una ambientación efectiva y rotunda. Léanla y sienta el miedo ante la Inquisición.  

lunes, 3 de abril de 2017

Conociendo a nuevos autores

SINOPSIS:
¿Puede el artista desenmascarar la impostura? ¿Posee la capacidad de vislumbrar la esencia de la las cosas y alumbrar tan solo la verdad de la vida?

Cristina una ambiciosa marchante de arte, obsesionada por el deseo de ser retratada para la posteridad, consigue arruinar la carrera artística de Fabio, un consagrado pintor. Alberto, un nuevo talento de carácter bohemio, logra resistir las presiones y el embrujo seductor  de Cristina. Una joven violonchelista —Solange— amiga de Alberto, y Lucía —estudiante de arte dramático y modelo en sus ratos libres— completan este quinteto de personajes que a lo largo de la trama entremezclan compromiso, complicidad e intereses no confesables.




BIOGRAFÍA: 
Me gustaría poder decirte que mi nombre es Cyrano o Alonso Quijano, Ivanhoe, Miguel Strogoff o Maqroll.  Pero no, me llamo Jorge Solera Marín. Nací en Madrid, ciudad eso sí cercana a un lugar de La Mancha, y no en Bergerac ; soy anestesiólogo y ningún Zar me confió jamás correos secretos.  Vivo una vida carente de aventuras como casi todos mis coetáneos. No me hubiera importado galantear con la Duquesa de San Severín o ir al teatro en compañía de la de Guermantes, o compartir con Hamlet su eterna duda.
A Ulises sin embargo no hubiera podido acompañarle en su nave ni aun hechizado por el canto de las sirenas; lo siento: me mareo  hasta con el movimiento de un columpio. Pero para disfrutar, soñar como Segismundo y no olvidarme  en el día a día de la lealtad, de la amistad, de la pasión o del honor y el compromiso, procuro acudir con frecuencia a las historias. Se dice que la realidad  a veces supera  la ficción. Estoy en total desacuerdo. Nunca he tenido la suerte de conocer a personajes reales como ellos. Por eso me he decidido a crear este blog a mis 56 años cumplidos, porque en esta etapa de la vida aún me quedan ganas de vivir y compartir aventuras, y de experimentar la inigualable sensación que deja el darte de bruces con cualquiera de las virtudes mencionadas.

PREGUNTAS: 
—¿Qué podemos encontrarnos en tu novela y a qué público va dirigida?
Creo que los temas centrales de mi novela son la ambición desmedida, el orgullo y la desolación. Ésta última  aparece cuando todas estas expectativas de éxito sucumben ante sentimientos mucho más saludables. Diría que mi novela va dirigida a todas aquellos lectores—no importa la edad ni el sexo—que sienten una natural inclinación  hacia la belleza y persiguen el goce estético.

—¿Cómo se te ocurrió la idea de la trama?
Mirando el cuadro de Edward Hopper Summer Interior me pregunté sobre los sentimientos de la protagonista en ese momento; ahí semidesnuda, con el rostro escondido y sentada en el suelo a los pies de una cama. Ahí surgió la idea de que se encontraba desolada y comencé a fabular sobre los motivos de ese estado calamitoso que parecía invadirla.  El resto de la historia narra los acontecimientos que desembocan en ese abandono moral y físico.

—¿Uno o dos adjetivos que definan a tus protagonistas?
Creo que he tratado de retratar personas de la calle, como cualquiera de nosotros, que luchan, ganan y pierden según sus circunstancias y los sentimientos que mueven sus vidas.

—¿Qué crees que le falta a la literatura actual?
Que los lectores se acerquen a ella y la consuman con interés y espíritu lúdico. No olvidemos que en la literatura como decía Falstaff “Tutto e burla”. No hay que imitar o rechazar nada, tan solo hay que interiorizarla y disfrutarla. Hay tan buena y tan mala literatura como en cualquier otra época.

—¿Cómo te ves dentro de unos años?
Pues como hasta ahora, espero. Trabajando y tratando de conseguir tiempo libre para leer y escribir, escuchar música, asistir a museos y exposiciones, cocinar para mi familia y mis amigos, observar a través de mi telescopio  o pasear con mi perro. El resto es un poco más personal.

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Necesito una imagen de la portada, y en formato word una sinopsis de la novela y una biografía del autor. También podéis contestar a unas simples preguntas para que sepamos algo más de vosotros:

―¿Qué podemos encontrarnos en tu novela y a qué público va dirigida?
―¿Cómo se te ocurrió la idea de la trama?
―¿Uno o dos adjetivos que definan a tus protagonistas?
―¿Qué crees que le falta a la literatura actual?
―¿Cómo te ves dentro de unos años?

Cuando tengáis todo el material, me lo podéis enviar a laventanadeloslibros1@gmail.com (Os recomiendo que reviséis las faltas porque sólo copio y pego lo que me enviáis). Si tenéis enlaces de vuestra novela en plataformas o redes sociales, incluidlo también.

Por favor, no me enviéis enlaces con vuestro material porque esto dificulta mi trabajo ni tampoco me sirven novelas que están a medio terminar en un blog. Una cuestión importante, tienes que ser seguidor del blog.





sábado, 1 de abril de 2017

El castillo, Luis Zueco


SINOPSIS: Una novela sobre la construcción del grandioso e imponente castillo de Loarre.
El sueño de unos hombres y mujeres que desafiaron su destino hace mil años.
Entre la Tierra Llana y el Pirineo aragonés se encuentra el monumento militar románico más importante de Europa: el castillo-abadía de Loarre, una fortaleza impresionante, construida cuando esa zona era una peligrosa tierra de frontera. ¿Cómo se edificó? ¿Quién logró tal hazaña?
Todo comenzó cuando un aguerrido monarca, el rey Sancho III el Mayor, decidió levantar una fortificación en una recóndita sierra, poco poblada y desde la que se podía avistar al enemigo musulmán a diez kilómetros de distancia. Y con la promesa de un futuro mejor, atrajo a un grupo de hombres y mujeres para quienes la supervivencia era una heroicidad cotidiana.
Entre ellos, un maestro de obras lombardo; Juan el carpintero y su hijo Fortún; Ava la arquera; Javierre, un muchacho cuya ambición creció a la par que el castillo; y un sacerdote fiel al viejo rito hispánico, acompañado de la inteligente y misteriosa Eneca.
Y con sus escasos medios y conocimientos, lograron superar las limitaciones que les imponían la ignorancia y el poder hasta culminar la fortaleza religiosa y militar desde la que se gestó uno de los más importantes reinos medievales, clave de la Reconquista.
Esta es su epopeya.
El castillo es una novela que narra de manera ficcionada la historia de la construcción del Castillo de Loarre. En este caso podríamos decir que no es exactamente una novela histórica, pero sí una recreación histórica de un momento importante en los reinos cristianos sobre la reconquista de las taifas musulmanas en territorio español.

El rey Sancho III el Mayor tuvo claro que para ganar terreno a los reinos musulmanes tenía que valerse de una construcción imponente en el territorio fronterizo entre las tierras del reino de Pamplona y la taifa de Zaragoza. Para llevar a cabo esta gran edificación se contrató a un maestro lombardo (no se sabe quién lo construyó en realidad), grandes conocedores en la construcción de catedrales. A su cargo estuvo Juan, un carpintero muy diestro, que no es otro que el padre de Fortún, uno de los protagonistas de esta novela tan coral. El rey Sancho III el Mayor prometió trabajo y una vida mejor para todos aquellos que levantaran en Loarre una fortaleza sin igual. En el siglo XI el norte de Aragón era una tierra inhóspita que necesitaba de gente valiente para ganar terreno a los reinos musulmanes.  El castillo de Loarre se ideó como una máquina de guerra que protegería a los habitantes en esta edificación.

Para la construcción de esta fortaleza, el autor se vale de personajes ficticios. Fortún es un chico espabilado que siempre está en las nubes, que aparentemente no muestra interés por nada, pero con una curiosidad que le hará aprender rápido cuando las circunstancias se vuelven adversas. Por otra parte tenemos a Ava, una intrépida mujer, una arquera sin igual que no desea estar casada. Conoceremos a Javierre, el compañero de juegos de Fortún, de familia muy humilde y ambicioso como pocos. O Eneca, la niña que pierde a su familia en una lucha en el castillo de Xabier. En su huida, la fortuna sonríe a Eneca y es encontrada por una curandera de la que aprenderá remedios naturales. Aquí el autor se detiene en comentar un momento importante en el que se deja de lado el rito antiguo en la manera de celebrar una misa. Advertimos la gran influencia de la iglesia. Todo lo que sonara a ritos paganos se empezará a perseguir. Aunque en los terrenos que ocupó el castillo de Loarre tenía una vieja ermita, se construyó una abadía que supuso un avance en la manera de construir estas edificaciones.

La construcción del castillo de Loarre no fue una tarea fácil. El trabajo se llevaba principalmente en los meses de calor porque las lluvias y el frío dificultaban la construcción. Además sufrió varios contratiempos como la paralización de la obra y varias incursiones de la taifa de Zaragoza.

Aunque es una novela extensa, es ágil y se lee con facilidad. Uno de los puntos fuertes de la novela son los personajes, todos muy bien definidos. Sin duda, aunque seguimos de cerca las peripecias de Fortún, me quedo con las mujeres de esta novela, Eneca y Ava, quienes mostrarán una fuerza sin igual. También tengo que destacar a la pequeña Laura, que es digna hija de su madre.

Resumiendo, El castillo es una novela que no solo habla de la construcción de una fortificación, también nos cuenta cómo sobrevivían aquellas gentes, como superaban las adversidades, y como en medio de todo esto también tiene cabida el amor. 

viernes, 31 de marzo de 2017

Entrevista a Eva Aguilar Peris

1— ¿Quién es Eva Aguilar?

Una chica corriente que siempre ha soñado con vivir rodeada de libros. He nacido en Valencia pero la mayoría de mi familia es de un pueblecito de Albacete, así que nunca he sentido realmente que perteneciera a ningún lugar concreto. Por ello, siempre digo que soy ciudadana del mundo. Soy muy activa, apenas dispongo de tiempo porque siempre estoy haciendo algo: ideando proyectos, leyendo, trabajando, escribiendo, etc… Me cuesta decir que no a las cosas. Me gusta la gente, pero también añoro en algunos momentos estar sola, porque no soy muy dicharachera ni extremadamente simpática. Se me dan bien las palabras pero en un papel, así que toda mi vida lo he utilizado como modo de expresión.

2— Habiendo tantas novelas de vampiros en el mercado, ¿por qué te decides a contar una nueva historia? ¿Qué crees que puede aportar?
La saga índigo es una serie de novelas que surgió en mi cabeza mucho tiempo atrás, antes de todo el boom de los vampiros. Siempre me han gustado los vampiros, desde niña que leía a Angela Sommer y su colección del pequeño vampiro, conozco muy bien el género porque lo he devorado en libros, así que me prometí a mí misma que mi primera novela trataría sobre ellos, pero quería algo distinto. Detesto parecerme a los demás o encontrar libros que son calcomanías de otros, así que he tratado de buscar la originalidad en todo momento. Estuve mucho tiempo creando un vampiro diferente, uno que fuera más humano que monstruo, uno que no brillara a la luz de sol, sino que sufriera la enfermedad de fotodermatosis, uno que pudiera amar y odiar como cualquier ser humano corriente y que sus capacidades físicas fueran algo avanzadas, pero defectuosas porque no existe nada indestructible.
La saga índigo puede aportar al lector una nueva visión de una sociedad que vemos a diario, pero en la que no nos fijamos. Le obligará a dudar de sus propias convicciones, de ver luz donde solo debería existir oscuridad, de caer en contradicciones y enfrentarse a su propia moral.

3— ¿De dónde surgen la idea de los Índigos?
El concepto de niño Índigo existe. Es un término utilizado en el esoterismo para definir a una corriente de la nueva era. Niños marcados con un aura azulada que son especiales, que tienen capacidades más desarrolladas y que se muestran como el ser humano del futuro.
Yo adapté ese concepto a una novela de ficción, lo introduzco dentro de su marco científico para darle una forma totalmente sorprendente y que pueda encajar en una novela fantástica.

4— ¿Cómo definiríais a tus personajes?
En la saga índigo no vamos a encontrar muchos personajes, porque en lugar de poblar las novelas con ellos, prefiero que sean pocos pero que estén bien definidos. Por tanto, los defino con personalidades muy marcadas, muy intensos y con grandes dualidades.

5— ¿Quién es Christine?
Christine es una chica que sale de la adolescencia y la empujan a convertirse en mujer a la fuerza. Es una persona introvertida, callada y con grandes defectos, no es una protagonista tipo, valiente, segura de sí misma e irreal. Sino que es el reflejo de las circunstancias que han marcado su vida. Presencia cosas horribles, pero las afronta de la mejor forma posible, las acepta y lucha por superarlas.

6— ¿Quién es Orión?
Orión es un ser muy complejo. Es complicado entenderlo y vislumbrar dentro de su alma. Es la perfecta definición de la contradicción. Es un vampiro cuya aura no está definida, al que tientas los bandos de la luz y la oscuridad constantemente y cuyo principal objetivo es proteger a Christine, a costa de todo, incluso de lastimarla por el camino.

7— ¿Quiénes son tus referentes?
Como ya he dicho, de pequeña unos de mis libros preferidos eran los del Pequeño Vampiro. También he leído del mismo género el Drácula de Bram Stoker, La Historiadora, las Crónicas Vampíricas de Anne Rice…; pero soy muy ecléctica en cuanto a gustos literarios. De niña me marcó un libro por encima de todos, Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez porque mi madre solía leérmelo. Me encanta la novela histórica, así que he leído bastante (Julia Navarro, Matilde Asensi, Javier Sierra…), y no es raro en mí encontrarme con un libro sobre los Austrias, Los Reyes Católicos o Carlomagno entre las manos. Hoy en día, mi escritor favorito es Carlos Ruiz Zafón, porque lo considero uno de los mejores descriptores del mundo.

8— ¿En qué proyectos estás metida ahora?
Estoy terminando la tercera y última parte de la saga índigo. Posteriormente, tengo en proyecto una novela realista y otra saga fantástica.

9— ¿Alguna manía a la hora de escribir?
Lo único que pido es estar a solas y el silencio. Aunque uno de mis mejores escritos surgió en Santander, en mitad de parajes naturales. Así que me inspira mucho escribir en lugares desconocidos y al aire libre.
 
10— ¿Crees que es importante tratar el sexo en este género y que se debería normalizar?
El sexo forma parte de la vida diaria de las personas. Cuando escribo, incluso en la novela fantástica, me gusta que la trama sea creíble, que parezca real. Los libros donde se evita el sexo por pudor o por si el lector lo rechaza me parecen un error. No es que todos los libros deban tener sexo, ojo, pero sí que hay que tratarlo como algo habitual en las vidas de los personajes.

11— ¿Qué motivos darías a los lectores para que lean Índigo?
Creo y me baso en los comentarios que he recibido de ello, que Índigo es una novela distinta a lo habitual. Puede gustarte o puedes odiarla, pero es de un estilo particular, como una marca personal. Creo que la historia es preciosa y me encantaría compartirla con muchos lectores, incluso si hay partes que puedan no gustar, también quiero saberlo. Si buscan una novela que les fuerce a cuestionarse los cimientos de la sociedad, que les fuerce a mirarse en el espejo y pensar que, tal vez, solo tal vez, en algunos momentos juzgamos demasiado rápido sin pararnos a comprender o escuchar a la otra parte; si esperan encontrar una historia donde el amor no está plagado de caminos de rosas, donde puede ser incluso dañino, entonces pienso que deberían darle una oportunidad.


Dejo aquí mis redes sociales y lugares de compra del libro por si alguien quiere echarles un vistazo:




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Estoy segura de que si los lectores leen Índigo querrán leer la segunda parte. No se puede acabar mejor una primera entrega. Desde aquí te doy las gracias por responder a mis preguntas. Te deseo mucha suerte con tus próximos proyectos.