martes, 7 de junio de 2016

Los bosques imantados


La superstición y la ciencia se enfrentan en el bosque de Samiel. Francia, 1870. En el bosque de Samiel se reúnen centenares de curiosos, devotos, médiums y magos, y también la prensa, dispuesta a cubrir los fenómenos que se esperan para la noche del 10 de julio. Locusto,un misterioso mago al que nadie ha visto el rostro, ha anunciado su aparición en el bosque, coincidiendo con el eclipse lunar que tendrá lugar en la noche de Samiel, y que propiciará el despertar de poderosas fuerzas. Hasta allí viaja Victor Blum, periodista embarcado en una cruzada personal contra la superchería y el fraude. Dos hechos inesperados, la profanación de una iglesia y un asesinato, pondrán a prueba la investigación de Blum. Un análisis de la fascinación por los fenómenos paranormales y de la necesidad de poner a prueba la fe y la superstición.

Imantar, del francés aimanter, es –según el diccionario de la RAE- comunicar a un cuerpo la propiedad magnética, es decir, de atraer otros elementos.  Imantados son, supuestamente, los bosques en los que se desarrolla la acción de esta particular novela, publicada por Seix Barral, e imantada es también la prosa de Juan Vico, que se consolida como un narrador consistente y a la vez fluido, con una voz particular e incluso reconocible, y con la habilidad de hacer que la palabra escrita entre también por el oído, porque parece que se escucha. Los bosques imantados, que llegó a las librerías y a las bibliotecas hace poco más de un mes, nos lleva de la mano hasta un pueblo perdido en la Francia rural donde, la noche de un eclipse, se espera que ese bosque del que nos habla el título cure a numerosos enfermos que han peregrinado movidos por esperanza. Hasta allí vamos también nosotros de la mano de Victor Blum, un periodista descreído que intentará delimitar las regiones de la verdad y la superstición, de las creencias y de la magia, de lo que decidimos o necesitamos creer.
            ¿Crees en la magia? ¿Crees en poderes sobrenaturales que pueden tener efectos beneficiosos sobre nosotros? O, abriendo el abanico, ¿en qué crees tú? Juan Vico nos lleva hasta la Francia de finales del siglo XIX, en plena efervescencia de los curanderos y de los magos, con esa fascinación colectiva por el espiritismo, para hablarnos de un tema –o de varios temas– que siguen de plena actualidad: la magia, las creencias, la esperanza. Con toques de la novela de aventuras, de misterio y hasta negra, el autor compone una historia equilibrada y que, gracias a un extraño mecanismo, funciona, resulta muy efectiva. Es, a ratos, una historia costumbrista, también de intrigas y hasta casi de humor. Y además, consigue mantener una cuota constante de misterio, que está en el ambiente, en los personajes y en los silencios. Nosotros, los lectores, somos capaces de notar ese poder de lo que no está escrito, de eso a lo que el narrador no le ha puesto palabras.
            Juan Vico, el mago de las palabras, el escritor imantado, acierta de pleno al recuperar el bosque como uno de los grandes lugares simbólicos de la literatura universal: ése, junto con el poder que desprende, es el gran protagonista de esa historia. El estilo, como avanzaba en las primeras líneas, destila carisma –sólo he encontrado un par de párrafos algo menos pulidos en los que, por ejemplo, se repite hasta tres veces la palabra alzar-. Pero digo esto sólo por ser tiquismiquis, porque la novela tiene mucho atractivo y le sobra solidez, como un buen truco de ilusionista. No sacrifica un final llamativo, a lo grande, como les gusta a los magos. Eso sí, el ritmo es reposado, nada con lo que estamos acostumbrados ahora. La trama avanza, pero con calma.
            Los bosques imantados conecta de inmediato con esa parte tan débil y tan humana de querer creer en algo, lo que sea, cuando uno está desesperado. Es la literatura que explora los límites de la magia y de la razón, que le dedica un gran espacio a esas cosas que no entendemos. Juan Vico escribe con gusto, narra con pulso y, lo más importante, sabe cómo engatusar al lector. Disfruten con esta novela que nos lleva hasta los albores del ocultismo, hasta esa sociedad que, a mediados del XIX, se confiesa fascinada por el espiritismo, por las fuerzas invisibles. Y además, nos acerca al padre de la magia moderna, Robert-Houdin. Así lo define el autor: “una novela sobre el engaño y sobre dejarse engañar”. 








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