miércoles, 16 de septiembre de 2015

El cordero carnívoro


El cordero carnívoro narra, de un modo intenso y provocativo, la vida de un muchacho desde su nacimiento hasta que cumple 25 años. Partiendo de la extraña relación entre el protagonista y los seres que lo rodean, Gómez Arcos desvela, de manera descarnada, los traumas causados por la guerra civil en una familia de la burguesía andaluza. Profundas reflexiones sobre las relaciones humanas, la muerte, la homosexualidad, la libertad, la dictadura, la religión, conforman esta novela de amor y de odio, magistralmente escrita pero políticamente incorrecta. 
 Políticamente incorrecto, sórdido y bello. Así es como podría definir Cordero carnívoro de Agustín Gómez Arcos. Todavía, tras haber terminado esta obra, no encuentro palabras suficientemente fieles para explicar con exactitud lo que esta novela te remueve por dentro.

El retrato de la España de la posguerra  corre a cargo de una familia de la alta burguesía Andaluza.  Tenemos pocos personajes principales, pero sin duda uno de ellos es Carlos, hijo y trasunto del patriarca del la familia Carlos, y preferido de Matilde, su madre. Después tenemos a Ignacio, el hijo pequeño, despojo y desecho familiar que tras no poder permanecer en el vientre de su madre, es arrancado de él permaneciendo dieciséis días ciego en la más absoluta oscuridad.

La relación de los dos hermanos se irá haciendo con el paso del tiempo más estrecha, tan primaria y carnal que en ocasiones en el transcurso de la lectura me he hasta ruborizado. No voy a negaros que  esa carnalidad se torna durante toda la historia en sexo. Un tándem entre religión, familia, amor y obsesión que se va haciendo a cada página más y más complicado.

Esas comparaciones, esa dualidad entre la religión y el sexo ese cuerpo de Cristo en la primera comunión, unido a ese sexo me han turbado a la vez que excitado. Entiéndase bien la frase, imaginad que hacéis de algo tan puro y tan políticamente correcto, algo sórdido y bajo en una época donde España  tenía una moralidad muy acentuada.

Muchos de los personajes podría definirlos como claustrofóbicos, una madre que reniega de su hijo, un hermano que juega entre la delgada línea de lo moral e inmoral, una sociedad  doble donde lo que no está permitido para los homosexuales, bien está permitido de puertas para dentro entre un hombre y una mujer.

En definitiva una sociedad de rosarios y misas diarias donde todo lo que no se veía, era bien visto a ojos de Dios, menos la inmoralidad de amar o desear a alguien de tu mismo sexo.

Pues bien, el autor con esta obra nos quiere retar, quiere que abramos los ojos y nos ruboricemos, que veamos lo bajo y lo deseable que puede ser lo prohibido, que no debería ser tan prohibido.

El cordero carnívoro habla del deseo en una España donde todo pasaba por el altísimo, eso sí, si no se enteraba y si al día siguiente te confesabas, todo estaba permitido.

Una verdadera obra de arte señores, y desde luego una reivindicación en estado puro.



2 comentarios:

  1. No es mucho de mi estilo, la verdad. Pero no está mal del todo.
    Besos

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  2. Pues no me habría fijado en este libro, pero ahora me has dejado con mucha curiosidad. Anotado queda.
    Besotes!!!

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