martes, 31 de marzo de 2015

El juego de Trinity, Sean Chercover


SINOPSIS: Daniel Byrne queda a la tutela de su tío, el reverendo Tim Trinity, al poco de morir sus padres. La admiración que siente por él se desvanece en su adolescencia, cuando descubre que es un estafador. Pasados los años, Daniel se ha ordenado cura y trabaja en un departamento secreto del Vaticano llamado “El abogado del Diablo” que consiste en investigar si los milagros que la gente ve o realiza son ciertos. Daniel lleva 721 casos investigados durante diez años, todos fraudes, pero el caso 722 será diferente: tendrá que investigar a su tío, que habla lenguas extrañas y predice profecías. Su sobrino intentará creerle, pero ¿se podrá recuperar la relación perdida? ¿Seguirá siendo un estafador? Y ahora que los sigue la mafia y que el Vaticano quiere desacreditarlos, ¿podrán demostrar qué hay detrás de esta historia?
 Si la cosa funciona, ¿para qué cambiarla? Esta regla básica de los negocios, y quizá también de la vida, es la que sustenta esta novela que, irremediablemente, nos recuerda a otra. A ver, si os hablo de tramas religiosas, de ciertas cosas que oculta la Iglesia, de un investigador que se juega la vida, de persecuciones, disparos y su poquito de amor, ¿qué se os viene a la cabeza? ¡Bingo! El código Da Vinci y otras novelas de Dan Brown. Y si encima tenemos en la portada colores similares y hasta un diseño parecido, el paralelismo es casi obligado. No nos engañemos, la fórmula iglesia-intriga-acción sigue funcionando, y parece que le queda cuerda para rato. Hoy hablamos de El juego de Trinity, de Sean Chercover, un thriller espiritual o religioso que nos trae Umbriel y donde confluyen intrigas eclesiásticas, investigadores intrépidos, una crisis de fe y, a falta de uno, muchos malos que quieren que no se descubra la verdad. Un cóctel explosivo. Esto, señores, es un chute de adrenalina pura, una historia (con trasfondo) sobre la salvación.
            El juego de Trinity se asienta en un pilar muy consistente: los protagonistas; tenemos a Daniel –bonito nombre–, un cura que se encarga de certificar los milagros y al que se le está acabando la paciencia, y el otro es Tim Trinity, su tío, un predicador muy popular que sólo cree en el dinero y que un día cualquiera empieza a hablar en lenguas extrañas y a predecir desgracias. Ya tenemos el conflicto en marcha: como una pendiente sobre la que se desliza la trama a toda prisa. Sean Chercover sabe (o al menos lo aparenta) qué quiere contar y cómo: en la historia subyace ese concepto que a mí me da mucho miedo y que es el de la conspiración, sí, que hay instituciones que crean y transforman a su antojo el mundo en que vivimos, y nosotros, los ciudadanos de a pie, sólo podemos aguantarnos con los que nos toca, tragar. Uf. El cómo son capítulos muy cortos, con hasta seis escenarios simultáneos y una prosa que, siguiendo los cánones de este tipo de novelas, no se entretiene en descripciones interminables, sino que va a lo importante, que es la acción. Y todo esto con un ritmo trepidante, que casi no permite coger aire, aunque al final del libro, el autor anda con pies de plomo para que todo encaje. Y lo hace.
            Si me lo preguntáis, os lo digo: sí, en esta novela hay disparos, persecuciones y engaños –todo muy taquicárdico–, pero no se os puede npasar por alto ciertas reflexiones, diseminadas por la trama, sobre la espiritualidad, la religión y los verdaderos feligreses. Expone, de forma muy certera, el cogollo de las creencias y dice eso que a veces se olvida de que «La fe sin obras no es fe». Es decir, que creer en Dios y ser un capullo con el que tienes al lado no vale. En esta novela se juega con eso tan humano que es la búsqueda de algo en lo que creer, y éste es uno de sus grandes aciertos: la profundidad (relativa) con la que aborda estas cuestiones. También os aviso de que hay tantos personajes que debéis estar atentos y al tanto de los nombres y los escenarios.
            Hay algo muy importante en esto de la industria del ocio (de los libros, del cine o el teatro), que es saber lo que vamos a leer o a ver. Sean Chedover, por ejemplo, busca entretenernos a toda costa, meternos en su tela de araña y no dejarnos salir hasta el final. Y lo consigue. No podemos valorar una novela como ésta con los criterios con los que analizaríamos La Regenta, de Clarín, claro que no. Historias como las de El juego de Trinity tienen un público muy concreto: ése al que, de vez en cuando, le gusta dar saltos en el sofá, comerse las uñas y apretar la mandíbula con una buena intriga. Un libro para desconectar, o para comer palomitas. ¿Está a la altura de Dan Brown? Vosotros diréis. Esta historia fue candidata al Premio Thriller Internacional 2013.

15 comentarios:

  1. Tomo nota que de vez en cuando un libro de este tipo viene muy bien.

    Saludos

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    1. Sí, en verano o en esas épocas que uno sólo quiere no pensar.

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  2. Hace bastante que no leo un libro que consigue transmitirme esa adrenalina, tal vez me animo a leerlo. Gracias por la reseña^^

    Saludos.

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    1. Gracias a ti. Sí, la historia busca únicamente entretener.

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  3. De momento no he podido hacerme con esta novela y la verdad es que pinta muy bien,
    besucus

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    1. Pues ya me contarás si lo lees. ¡Gracias por pasarte! Un abrazo.

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  4. Parece estar bien. No me voy a lanzar en su búsqueda, pero si se cruza en mi camino, tiene muchas posibilidades de caer.
    Besotes!!!

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    1. Y, sobre todo, si te coge en una de esas épocas en las que no tienes ganas de lecturas muy intensas... Un beso fuerte.

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  5. No lo conocía pero tiene buena pinta, a mí este tipo de historias me suelen gustar así que intentaré hacerme con él
    Besos

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    1. Pues intercambiaremos impresiones, a ver si coincidimos... ¡Un beso!

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  6. Holaaa!
    No conocía la novela, pero a pesar de tener buena pinta no es mi tipo de lecturas y sé que si le diera una oportunidad no me terminaría de convencer.
    Gracias por la reseña y por mostrárnoslo.
    Un besito, nos leemos^^

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  7. ¡Hola!
    Parece un libro interesante. Soy de las que disfrutan con este tipo de ¨literatura de palomitas", aunque realmente leo libros de todas las épocas y géneros. Pero ahora mismo busco algo que me enganche, sin muchas más pretensiones. Literatura de entretenimiento.
    Gracias por la reseña. Es estupenda.
    ¡Nos leemos! :)

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  8. ¡Hola!
    Parece un libro interesante. Soy de las que disfrutan con este tipo de ¨literatura de palomitas", aunque realmente leo libros de todas las épocas y géneros. Pero ahora mismo busco algo que me enganche, sin muchas más pretensiones. Literatura de entretenimiento.
    Gracias por la reseña. Es estupenda.
    ¡Nos leemos! :)

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  9. Hola :)
    Hice una reseña en mi blog por si gustas conocer mi opinión.
    !Saludos con Hermes!

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